Nena, no te vayas: Explorando el significado de crecer juntos

A veces los cambios llegan a casa como en avalancha. Quizás no por la cantidad, porque son sólo unos pocos, pero llegan a tu alma de golpe, y te la ponen del revés.

En casa, los cambios han llegado de la mano de una necesidad loca de hacer limpieza y espacio. Como si el espíritu de Marie Kondo se hubiera apoderado de nosotros, y hemos donado, tirado y repartido cajas y cajas de cosas que ya no necesitamos.

Muchas de esas cosas tenían que ver con la etapa que dejamos atrás: etapa de crianza intensiva, con dos niñas pequeñas que ya no lo son tanto. No, no vamos a tener más hijos y llegó el momento de cambiar de etapa, de pasar pantalla.

Y para que lleguen cosas nuevas, hay que hacerles primero el espacio mental y emocional. En un día de esos de ataque Kondo, nos encontramos delante de unas protecciones que hacía la friolera de 8 años que teníamos en la escalera para que las niñas no se hicieran daño y evitar accidentes.

“¿Ha llegado el momento de quitarlo?” me preguntó él… y mi primera respuesta fue un automático “NO”. Pensé que era por el miedo de que se hicieran daño pero él me argumentó muy bien por qué creía que ya había llegado el momento. Ya son mayores, eso era para la etapa bebés y esa etapa está más que superada.

Luego, más tarde, me di cuenta… el no automático no era por el posible peligro, sino porque en unas protecciones de plástico de una escalera visualizaba, de golpe y porrazo, ese cambio de etapa. Ya no tengo ningún bebé ni voy a tenerlo y eso, también hay que digerirlo, asimilarlo, visualizarlo.

Soy consciente de ello y es una decisión querida y convencida pero a la vez, lleva implícito mucho más: que crecen y con ellas, nosotros… que esto es precioso y que a la vez, terminará. No, no es catastrofismo, es la realidad: el paso del tiempo no entiende de compasión ni de peticiones de “5 minutos más, porfa”. Así que sí, tengo el alma removida con tanto cambio de etapa.

Luego le ví, quitando esa gran protección, que era horrible estéticamente, pero a la que ya nos habíamos acostumbrado y se me erizó la piel. “Ya está”, pensé.

Han crecido y ha sido un suspiro. Precioso y saboreado, pero un suspiro. Y entonces me di cuenta de lo bonita que era y de lo bien que había vuelto a quedar sin ese plástico… Vi espacio para que lleguen nuevas etapas, vi belleza también en lo que estamos viviendo hoy.

La peque, que cada vez es menos peque, ya va al cole. Y no sólo eso, sino que me dice que quiere ir por la tarde (en nuestro cole no es necesario que vayan si no lo desean o están demasiado cansados) y que si necesita algo, ya se lo dirá a la maestra.

La mayor ya es muy mayor y, de repente, podemos conversar de todo y todo, a su vez, se ha vuelto extremadamente fácil a su lado.

Reflexiones sobre el crecimiento

Y yo, que quiero tener más hijos pero no sé si podré llegar a conseguirlo (el tiempo se me echa encima) siento que esto solamente lo voy a vivir una vez y…….. Lo sé… somos muchas con todas esas sensaciones de paso del tiempo, de ver hijos crecer, de ver también como nosotras mismas nos hacemos mayores… pero qué bonito, ¿no? Poder estar juntos y crecer juntos… Ojalá puedas tener esa segunda maternidad que ansías.

Cuando se la regalaron hace tan sol 8 meses, llegaba de puntillas… Hoy recibimos una no muy buena noticia y antes nuestros nervios y reacción la peque dijo, papa, que no pasa nada.. Que rápido crece, que sabia es, mas que nosotros muchas veces, tenemos tanto que enseñarle y a la vez con su semplicidad nos enseña tanto ella a nosotros..

A veces todo va tan rápido que tengo miedo que se me escape algo y de no poder recordarlo todo.. Ojala lleguen esos bebés tan deseados.

Estamos en etapa destete de mi hija laia y nos esta coincidiendo con el «cole de mayores» , pensaba q se acabaria en verano de modo que estamos de tregua aunque el momento se acerca.

Sí, cuando intuyes que falta alguien más en la familia ese sentimiento no es tan brutal…

Vaya!!! Y pensaba en lo precioso que es ese momento entre nosotras, en el que ella se apoya en mi pecho y se duerme tranquila y feliz. Sí, dura muy poco, te lo aseguro y luego, ese momento tan único se echa de menos.

En el meu cas no és fent neteja perquè la nena no em deixa desfer-me de res seu i com de moment cabem a mi em serveix d’excusa per no acabar de dir adeu aquesta etapa.. Costa molt deixar-la anar…. Però si que m’he trobat més d’una vegada mirant-la i pensant que ha passat? I el meu bebe?

Van passant els dies i estant amb ella les 24 hores no ets tan conscient de que van creixent fins que pares i la mires o et deixa anar alguna frase que té més contingut del que esperes i aleshores la realitat et dona una clatellada.

Avui mateix he viscut un moment així… Emoció i nostàlgia alhora. La meva filla rebuscava en un prestatge i ha aparegut un paquet de gasses dels que fèiem servir ara fa just un any, per curar-li el melic amb alcohol. I l’he vista tan nena ja, un anyet i camina i corre, i riu moltíssim i no para quieta. Quan ha crescut tant!? He pensat. Gràcies per compartir aquests sentiments Míriam!

Mare meva Míriam aquest migdia he tingut la mateixa sensació dinant amb els meus petits (ja no tant petits). La nena 4 anys i mig i ha començat p-4 i el nen farà 3 anys i ha començat p-3. Ha sigut tant seguit i tant intens amb ells, que escoltar com parlaven del que havien fet al col.le y de las sus cosas m’ ha hecho sentir que una etapa s’ ha acabat.

Soltar lastre en cada etapa para poder seguir navegando, cuesta.

Tengo 3 hijos y mi mayor tiene 12 años. Ya es adolescente, pre adolescente (da igual una cosa ó la otra) mi pequeñajo ya no es tan pequeñajo. Cada día lo veo más hombre, autónomo, independiente…. Yo quiero tener un tercero porque aun no estoy lista para dejar esta etapa atras. Pero entiendo perfectamente a lo que te refieres.

Y con el peque, ya pasé una etapa de «nostalgia» al ir guardando las ropitas de temporada, sabiendo que no volveremos a usarlas.

Yo tengo 2, 4 y 2 años. No vamos a tener más. Y aunque son muy peques todavía son bastante maduros…el chico solo lo queda el chupe…ya sin pañal…durmiendo en su cama…a su guarde super contento….y a mi me entran unas ganas locas de tener otro bebé en casa.

Pero luego se me pasa y digo que como no venga con un contrato de 12 horas ininterrumpidas de sueño al día no lo quiero. Hay mucha ambivalencia afectiva en estas etapas. Disfrutaremos las que vienen siempre con un poquito de nostalgia. Pero yo sin prisas por quitarle su tete…siempre le digo al papi que no está preparado..pero no sé si él o yo.

Yo tengo una peque de 20 meses. Hasta hace bien poco la adaptación a esta nueva vida con hija ha sido heavy para nosotros. A mi lo q me ha pasado es q, cuando cambio su ropita en el armario y guardo por si nos animamos a repetir, lloro viendo su ropa, lo rápido q ha crecido y lo mal q hemos vivido muchas cosas.

Oh, Saray, lo siento mucho… Tener la sensación de no haberlo disfrutado del todo no ayuda a poner punto final y cerrar etapas. Ojalá puedas hacer «las paces» con esos 20 meses.

Segundo curso!!!!! Cuando li vi subir las esvaleras, para su nueva clase….solo tenia,ganas de llorar.

Tenemos una niña de tres y una bebe que acaba de hacer 6 meses,. Ya no vamos a tener mas hijos y es una decision muy pensada pero me da pena no volver a estar embarazada, no tener bebes metidos en la cama ycd deje el pecho sera un drama pq me encanta darles tetita. De momento el drama es cd hago una bolsa con ropa para dar, pq no puedo guardar lo de la hermana mayor mas lo de bebe, y me da mucha pena no volver a poner esas polainas pqñitas a nadie. Mi.marido me ha puesto de limite tres cajas por si apareciera un bebe en la familia, asi que apiño todo para que quepa un poco mas de bebe durante un tiempo mas.

Qué bien que puedas saborear el momento… es que es lo único que podemos hacer, aprovecharlo al máximo porque luego, cuando te das cuenta… es sólo un suspiro!

Qué curioso Miriam, porque mi bebé aún es bebé, solo tiene casi 11 meses, pero este septiembre ha empezado la guardería y la hemos bajado la cuna para que no se tire de ella y le he cambiado un poco la habitación, más a su nueva etapa exploradora, con sus juguetes de más mayor, su silla, su mesita para jugar que un día fue mi mesilla con sus chupetes y mi sacaleches, sus toallitas y muselina para cuando regurgitaba, y ahora es su mesa de juego, sus bloques de construcción que ha aprendido a guardar ella sola…y el día que la cambié lloré a mares, ya no era una habitación de bebé ahora es una habitación de una niña que casi anda. Cuantas etapas me quedan por pasar y cuántas lágrimas por derramar, de alegría, que crecen sanos y felices!

Continúo, también dejó mi cama, poco a poco ella y mis dolores de espalda lo fueron pidiendo y ahora a última hora de la madrugada, después de muchos despertares míos buscándola, la vuelvo a meter en mi cama y saboreo con locura esa horita que está pegada a mí yo despierta, para no olvidarla.

Aplicable a todo, conmovedor y removedor.

¿Cómo funciona el cerebro de un adolescente? David Bueno, biólogo y genetista

Publicaciones populares: