Nena, me duele en el alma: Explorando el significado del dolor emocional y las heridas de la infancia

El dolor emocional es una experiencia compleja que puede manifestarse de diversas maneras. A menudo, está intrínsecamente ligado a nuestras vivencias de la infancia, marcando profundamente nuestra vida adulta. Este artículo explora cómo las heridas de la infancia pueden influir en nuestras relaciones, nuestra autoestima y nuestra capacidad para amar incondicionalmente. Además, ofrece perspectivas sobre cómo sanar estas heridas y romper patrones transgeneracionales.

La Infancia: Una Etapa Vulnerable y Determinante

La infancia es una etapa vulnerable y determinante, donde lo que vivimos configura nuestra personalidad, sensibilidad y carácter como adultos. Los traumas de la infancia no siempre parten de sucesos evidentes del pasado. Es más, incluso cuando así es, muchas veces los pacientes presentan gran resistencia a sacarlos a la luz.

Lo que vivimos en ella configura nuestra personalidad, nuestra sensibilidad y nuestro carácter como adultos. Necesitamos un nuevo presente para crear un nuevo pasado y futuro para nuestros hijos.

¿Puedo tener un trauma infantil y no saberlo?

Muchas personas se preguntan: ¿he podido vivir un trauma infantil y no saberlo? La respuesta, aunque con matices, es afirmativa.

El Impacto de las Heridas de la Infancia en la Maternidad y Paternidad

Con la maternidad no hay escapatoria, toda nuestra sombra sale, todas nuestras heridas se ponen de manifiesto. Con la maternidad es cuando me dí cuenta de mi verdadera capacidad (más bien incapacidad) de dar y amar incondicionalmente a otro ser. La Yvonnecita que en infancia había sido reprimida, acallada, negada, ignorada, maltratada…, no podía sostener todo eso. Era necesario que yo, la adulta, tomará acción y maternara a ambas, a mi niña interior y a mi hija a la vez.

Con las parejas, las amistades o el trabajo no es lo mismo, vamos lidiando con nuestra sombra y nuestras heridas, incluso las ignoramos en ocasiones y salen en forma de miedos, inseguridad, dependencia, trastornos de alimentación, adicciones… , pero en la maternidad, todo eso que aún no está resuelto o sanado de nuestra infancia, sale inevitablemente, se manifiesta a través de nosotras a pesar de nosotras.

Muchas madres pensamos que nosotras somos la generación del cambio, pero no, nosotros estamos para facilitar el cambio. Aún necesitamos sanar muchas heridas y romper patrones y cambiar creencias muy limitantes. Estamos aquí para romper la cadena transgeneracional. El mundo aún necesita sanar y nuestros hijos son nuestra gran oportunidad. Viendo como una sociedad trata a los niños sabremos lo herida que aún está. Arrastramos un gran legado parental.

La Niña Interior Herida: Reconociendo y Sanando

Lo que yo llamo la niña o niño interior herido que domina tu vida, son las vivencias y experiencias que viviste en tu propia infancia, adolescencia y juventud que no fueron resueltas. Todo lo que tuviste que reprimir, negar o incluso ignorar de tu ser esencial. Lo que molestaba tanto a mamá, papá y demás adultos de tu vida.

Yo hablo de la herida primaria de la niña interior, que es la distancia emocional que hay entre lo que legítimamente necesitamos y merecemos como niños y como adolescentes y lo que en realidad obtuvimos. Y esa distancia entre lo que necesitamos y lo que recibimos es la herida primaria de nuestra niña interior.

Puede ser que simplemente tuvieras un papá o una mamá ausente o poco presente. A veces, hemos recibido mucha violencia activa, como palizas, peleas, o a veces simplemente ha sido una mamá muy ocupada, un papá que trabaja mucho y están ausentes, y es entonces cuando creemos que en nuestra infancia no ha pasado nada, que todo estaba bien, pero la realidad es que estábamos solos con unos padres demasiados ocupados.

La herida primaria también son todas esas emociones reprimidas de rabia, frustración, impotencia, miedo, tristeza, pena... La herida, esa distancia emocional de la que hablaba antes, puede ser pequeña o abismal.

Cuando nuestros padres no han creado suficiente intimidad emocional (esta es una de “las 4 raíces”) ni confianza o comunicación, no podremos hablar con ellos. Cuando no hay suficiente intimidad emocional en casa, en muchas ocasiones, tendremos que vivir nuestras experiencias más hostiles en soledad, ya que nadie parece preocuparse por mí, ni lo recoge, ni me comprende.

Quizás estás pensando que eso es imposible, porque fueron vivencias que pasaron hace 20, 30 años o más. Pero déjame decirte que las emociones no tienen tiempo. Quedan almacenadas en nuestro cuerpo emocional al reprimirse, negarse o incluso ignorarse.

Debido a esta gran represión emocional, durante tanto tiempo, nuestras emociones negadas en el pasado se activan, se actualizan y salen hoy, en el presente, descontrolada y desproporcionadamente, contra las personas equivocadas. Contra la pareja, los amigos, los hijos o contra nosotras mismas. En forma peleas, necesidad de tener la razón, sentimiento de culpa, enfados profundos, rabia y furia desmedida.

¿Te ha pasado alguna vez que reaccionas de una manera explosiva que ni te reconoces y que no entiendes por qué, ni de dónde vienen todas esas emociones internas tan intensas? Eso es debido a tanta represión y soledad.

Hablo de maternarnos porque es de niña cuando más necesitábamos a nuestra mamá, solamente fuimos víctimas de desamparo de niñas. De adulta ya no deberíamos sentirnos como víctimas, sino que deberíamos poder responsabilizarnos de todo aquello que nos pasó, nos hicieron o nos faltó y con esa toma de conciencia ver qué podemos hacer hoy con todo aquello. Es vital tomar decisiones y ponernos en acción para cambiar, mejorar y sanar. Puedes no hacer nada con eso durante toda tu vida y volverte tú también abusiva, ausente, agresiva, victimizarte… No hacer nada al respecto también es una decisión.

Pero recogerlo, nombrarlo, validarlo y sobre todo aceptar nuestra verdad es lo que más nos liberará y sanará. Puedes hacerlo sola, en compañía o pedir ayuda. A veces no podremos solas, si pudiéramos hacerlo completamente solas ya lo habríamos conseguido.

Sé que con un artículo como este habrá personas que hagan un click (toma de conciencia) tan importante y profundo que no necesitarán mucho más para empezar un camino de cambio y transformación o incluso sanación. Lo sé porque son muchas madres las que me escriben contándome cómo alguno de mis artículos, vídeos, podcast, ebooks gratuitos o mi contenido de redes sociales, Youtube y Podcast les han cambiado la vida (no es solamente mi contenido, mi mensaje y la información que comparto, sino lo que ellas han hecho con ello, su compromiso consigo mismas). Pero otras muchas personas eligen un camino a partir de aquí para ser ayudadas, después de este “darse cuenta”.

No obstante, no olvidemos que quienes tomamos decisiones diferentes también obtenemos resultados diferentes. Y quienes nos hemos atrevido a hacer cosas extraordinarias también hemos vivido experiencias extraordinarias. Yo te invito a que sigas buscando hasta que encuentres lo que llevas tanto tiempo deseando y necesitando. Busca aquello que te hace bien y te ayuda aunque al principio pueda crearte un poco de resistencia o te perturbe.

Cuesta aceptar la verdad, nuestra verdad. Duele darse cuenta que nuestras necesidades infantiles no fueron satisfechas como legítimamente necesitábamos. Cuesta aceptar que muy probablemente no fuimos amadas de forma incondicional como realmente esperábamos y merecíamos.

Si no maternas, nombras, válidas o das voz a todas aquellas vivencias y prefieres negarlas o ignorarlas, debes saber que lo que niegas o ignoras, se perpetúa en el tiempo y en las próximas generaciones, como ha pasado con nuestras abuelas y madres. Necesitamos llevar luz a nuestra sombra para poder tomar verdadera conciencia.

Pero si lo nombras, lo validas y lo recoges, lo estás aceptando. Estás aceptando tu VERDAD. La verdad no es buena ni mala, es la que es. Es vital conectar y sentir a nuestra niña interior, ella nos necesita, lleva demasiado tiempo sola y desesperada. Ahora es nuestra segunda oportunidad para poder darle y ofrecerle lo que verdaderamente necesita y merece. Mamá y papá no pudieron cuando eras niña o adolescente, pero hoy desde la adulta que eres SÍ puedes ofrecérselo. No la abandones tú también, aún estás a tiempo. Todas estamos a tiempo. Nunca es tarde para empezar a amarnos más y mejor.

Cierra los ojos… y escucha tu voz interior… ¿no la oyes? Puedes hacerlo desde la escritura, por ejemplo. Personalmente, escribir fue mi mayor terapia sin yo siquiera saberlo. Hoy ofrezco cuadernos de escritura terapéutica en todos mis cursos, talleres y formaciones profesionales por el gran poder terapéutico y sanador que tiene la escritura consciente y compasiva. Esos cuadernos te dan voz a ti misma.

Podemos tirar del hilo de muchos sitios y maneras diferentes para conectar con esa niña que fuiste. Pero si no la amas , la validas y la maternas, esa niña interior herida va a seguir dominando tu vida desde el desespero. Solo nos tiene a nosotras, y si no la escuchamos y la recogemos estará perdida para siempre.

Cuando de pequeña yo era disléxica, todos se fijaban solo en mis errores al escribir. Así que acabé abandonando esa idea, ese impulso, pensando que no valía ni sabía lo suficiente después de recibir siempre críticas, juicios y quejas sobre cómo escribía y no sobre qué escribía. Pero aún así, mi deseo o necesidad de escribir seguía dentro de mi. Escribía a escondidas, a veces desde la rabia, el odio, la pena, frustración, o incluso desde la nostalgia. Hoy sé que escribía para poder soltar, para regularme emocionalmente, para quizás no enfermar por todo lo que había vivido y reprimido. A mi me sanó escuchar a mi niña interior herida y darle permiso para seguir escribiendo y un día darle voz. Decirle, ¿qué quieres? ¿escribir? Pues vamos, yo te acompañaré, te ayudo, vamos juntas las dos.

El 2 de enero de ese año escribí mi primer artículo públicamente en Internet. Tardé más de una hora en darle al botón de “publicar”. Tenía decenas de libretas con escritos y notas mías de hace años, aún guardo algunas.

En mi ebook gratuito “10 pasos pasar nuestra niña interior herida” puedes encontrar mucho apoyo y una guía para lograrlo. Muchas personas han conseguido sanar muchas cosas solo leyéndolo, y otras a las que les ha dolido mucho leerlo, porque sanar duele, pero también nos libera y nos permite poder llegar a ser quien vinimos a ser, para luego poder convertirnos en la madre o padre que nuestros hijos necesitan.

Aceptar que papá o mamá no te pudo dar lo que necesitabas, y que mamá no te amo (incondicionalmente) como necesitabas, duele, lo sé. Tener que aceptar esto nos cuesta horrores. El último de los 10 pasos del ebook que puedes encontrar resumidos aquí, habla de comprender la verdad de mamá y papá. El niño nunca dejará de amar a papá y a mamá, deja de amarse así mismo y eso es lo que más daña la autoestima, lo que origina la dependencia emocional.

Sé que hay que estar preparado para oírlo, y no oírlo también es una opción. Lo podemos llamar huir o “aún no”. Y si queremos ser la persona que verdaderamente hemos venido a ser necesitamos sanar esas heridas. Necesitamos, al menos, tomar conciencia de que están ahí aunque no sea ahora el mejor momento para trabajar en ellas.

“El cuerpo nunca miente”, como dice Alice Miller, a lo que yo añado, porque el cuerpo nunca olvida. Olvida la psique porque es demasiado doloroso y no lo puede aceptar. Y no te preocupes porque en la vida adulta, sea lo que sea que te pasó, se te pondrá de manifiesto, aunque no lo recuerdes. No hace falta recordar con detalles todo lo que nos pasó o nos hicieron. Lo que trabajamos para sanar a tu niña interior es lo que te pasa ahora (lo que se manifiesta) con aquello que pudo ocurrir en el pasado. ¿Qué es lo que tu cuerpo hizo con esa experiencia? ¿Qué pasó dentro de ti?

Yo siempre le decía que recordar solo sería para su curiosidad, pero recordó con pelos y señales lo que verdaderamente pasó. Y eso se quedó ahí. Luego tuvimos que trabajar la soledad con la que tuvo que vivirlo, lo que le ocurrió y el hecho de que su mamá no la protegió. Recordar nos calma, nos alivia, nos ayuda a ordenar, pero solamente recordar y nombrar no es suficiente para sanar.

¿Qué queda de aquello? Muchas personas adultas nos sentimos culpables por tener sentimientos hostiles o desagradables contra nuestros padres. Si tenemos un sentimiento hostil hacia mamá o papá, casi siempre estará en equilibrio la hostilidad que recibimos con la hostilidad o malestar que sentimos hoy.

Quizás hoy has EMPEZADO tu sanación leyendo este artículo, ojalá sea así, si necesitas profundizar más yo te invito a descargar el ebook gratuito “LOS 10 PASOS PARA SANAR TU NIÑA INTERIOR” del que te hablaba.

Volviendo al concepto de herida del que hablábamos al principio, superar un trauma es un proceso muy parecido a la cicatrización en nuestra piel. Si alguna vez te hiciste una brecha, tuviste un accidente o te cortaste con algo, seguramente cuando observes esa parte de tu cuerpo veas una cicatriz. Con el trauma puede ocurrir algo muy parecido. El hecho ya lo viviste, no se puede borrar. Pero eso no quiere decir que tenga que seguir doliendo. Cicatrizará. Y esa cicatriz será un recordatorio, ni más ni menos, de lo que has logrado superar.

El Dolor Emocional: Más Allá de la Tristeza

El dolor emocional es aquella cuando el paciente ha sufrido una decepción o un problema y se está adaptando a esa nueva situación. Cuando el paciente supera esta fase lo considera como que ha concluido una fase de aprendizaje que la vida le ha dado. Podemos decir, que cuando el paciente se encuentra en este periodo ha entrado en la fase crónica del dolor emocional, en la que todos los síntomas se agravan considerablemente.

Pero probablemente te estés pregunta qué es el dolor emocional. El dolor emocional puede ser sentido o llevado de manera diferente entre una persona y otra. Así pues, podemos decir que cuando uno padece un dolor físico siempre puede recurrir alguna medicina, pero cuando una persona sufre de dolor emocional es muy difícil detectarlos, ya que a veces sólo nos encontramos cansados o apáticos.

Pero sin embargo hay otras personas que no saben gestionar estos sentimientos de apatía y de tristeza y se hunden más ella, provocando una serie de síntomas físicos en su cuerpo.

Hay personas de que de estas situaciones le sacan el lado positivo y lo consideran como una parte del aprendizaje de la vida.

Síntomas del Dolor Emocional

  • Puede padecer cefaleas o dolores de cabeza.
  • Otro síntoma que también es común en estos pacientes que sufren de dolor emocional, es que tienen un dolor generalizado en todo su cuerpo.
  • Suelen presentar problemas estomacales. Los más comunes son el dolor de estómago y además suelen tener malas digestiones.
  • Por otro lado, otro síntoma muy característico es que el paciente presenta alteraciones en el sueño.
  • Al no dormir correctamente y al llevar arrastrando un cansancio importante, el paciente presenta una ansiedad desmesurada, con importantes picos o brotes.
  • El paciente presenta un nivel de autoestima muy bajo. Ha perdido por completo la confianza em sí mismo.
  • Por lo general la persona que padece de dolor emocional, puede estar mucho más alterada de irascible de lo normal.
  • Hemos comentado anteriormente que uno de los síntomas que presentan estas personas es el insomnio. Pues bien, al verse alterado el ritmo de su sueño, están cansados y sin ganas de hacer nada. Es decir, se abandonan por completo y dejan de cuidarse cómo lo hacían antes.

¿Cómo vencer el Dolor Emocional?

Pero para poder restructurarlo debemos tener en cuenta que cada persona sufre de manera diferente su dolor y que lo gestiona también de manera diferente. El tratamiento Psicológico que se suele realizar está basado en la Psicología positiva.

Chantaje Emocional y Manipulación

Puede resultar curioso, pero si alguien nos manipula y nos hace chantaje emocional es porque nosotros le hemos autorizado para ello. Sí, sí, como suena, le hemos dado vía libre para que nos manipule a su antojo.

En unas ocasiones, un exceso de empatía; en otras, los miedos que tanto condicionan nuestras vidas. Con frecuencia, la raíz del problema se encuentra en una baja autoestima. Las personas con complejo de inferioridad se comparan con los demás y creen que no tienen las mismas capacidades, que sus necesidades son menos importantes y tienden por ello a pensar que sus deseos son casi irrelevantes, incluso se sienten egoístas cuando tratan de priorizarlos.

Pues como contrapunto al párrafo anterior, existen personas que reconocen, defienden y priorizan sus necesidades con ahínco, pero que menosprecian o restan importancia a las necesidades y deseos ajenos.

Aunque en teoría esto pueda considerarse sencillo, en la práctica, en la vida real, no lo es tanto, dado que las fronteras son más difusas.

De forma genérica, cuando frente a una determinada persona cambiemos nuestros objetivos, reneguemos de aquello que en el fondo deseamos, cuando nos sintamos egoístas y mal por perseguir nuestros deseos, cuando nos sintamos faltos de energía o incapaces de reaccionar y rebelarnos frente a lo que el otro nos impone, o cuando nos indican que tal relación o tal cosa no nos conviene y debemos olvidarla, son síntomas que podrían significar que estamos sometidos al chantaje emocional frente a la tiranía de una persona manipuladora.

¿Cómo podemos poner límites para no sufrir el chantaje emocional?

Si somos conscientes y estamos convencidos de ser víctimas de un chantaje emocional, lo primero es tomar distancia con el manipulador, ya que éste nos hace ser cada vez más dependientes. En este punto hay que decir que es frecuente que la persona manipulada intente cambiar al manipulador, pero este objetivo es muy difícil.

Para ello debemos enfrentarnos a nosotros mismos y preguntarnos qué puede ocurrir si no nos sometemos a las pretensiones del manipulador y a su chantaje emocional: ¿Nos dejará de hablar? ¿Nos abandonará? ¿Tratará de excluirnos del grupo? Y a renglón seguido preguntarnos: ¿Nos interesa mantener la relación del tipo que sea con el manipulador, basada en sometimientos y juegos de poder? ¿Nos da miedo la posibilidad de perder o enturbiar esa relación? ¿Por qué?

La autodefensa emocional consiste en aumentar nuestros recursos personales para no caer en chantajes ni manipulaciones.

La manipulación y el chantaje emocional son mucho más corrientes en la vida de las personas de lo que te puedas imaginar. Si por ti misma o ti mismo no eres capaz de superar una situación de esta índole, nosotros te ayudamos.

Superar un trauma infantil

Necesito superar un trauma infantil. Puede ser que pienses que nunca vas a superar ese trauma. Pero debes confiar en lo que te decimos: ese dolor que ahora sientes, no tiene por qué acompañarte para siempre.

Volviendo al concepto de herida del que hablábamos al principio, superar un trauma es un proceso muy parecido a la cicatrización en nuestra piel. Si alguna vez te hiciste una brecha, tuviste un accidente o te cortaste con algo, seguramente cuando observes esa parte de tu cuerpo veas una cicatriz. Con el trauma puede ocurrir algo muy parecido. El hecho ya lo viviste, no se puede borrar. Pero eso no quiere decir que tenga que seguir doliendo. Cicatrizará. Y esa cicatriz será un recordatorio, ni más ni menos, de lo que has logrado superar.

¿Nos dejas formar parte de tu proceso para superar el trauma infantil? Contáctanos.

Es vital tomar decisiones y ponernos en acción para cambiar, mejorar y sanar.

¿Cómo Sanar las Heridas de tu Infancia? - Carl Jung

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