La familia de Nelson Mandela es grande y muy diversa. Se casó tres veces y tuvo seis hijos, de los cuales sólo tres de sus hijas siguen con vida: Maki, resultado de su primer matrimonio con Evelyn Mase, y Zenani y Zindzi, que tuvo con Winnie Madikizela-Mandela, de la que se divorció en 1996.
Nelson Mandela en 1990.
El primer presidente negro de Sudáfrica deja 17 nietos, 12 bisnietos y cuatro hijastros de su tercera esposa, Graça Machel, con la que contrajo matrimonio en 1998. Las desavenencias entre los descendientes de la difunta Evelyn y los de Winnie han ocupado frecuentemente las páginas de la prensa sudafricana.
Matrimonios y Descendencia
Nelson Mandela estuvo casado tres veces:
- En 1944 con Evelyn Mase Ntoko durante 13 años.
- Posteriormente se casó con Winnie Madikizela en el año 1958 y se divorciaron en 1996, después de 38 años de matrimonio.
- Por último, se casó en el año 1998, a los 80 años, con Graça Machel, viuda de un expresidente de Mozambique.
Nelson Mandela tuvo 6 hijos, 17 nietos y 16 bisnietos al momento de su muerte.
Familiares de Nelson Mandela.
Disputas Familiares y Herencia
La disputa de los familiares de Mandela por su herencia comenzó en la última etapa de su enfermedad. En plena agonía del expresidente sudafricano, uno de sus nietos vislumbró el negocio que se avecinaba. Decidió exhumar los cuerpos de tres hijos de Mandela y trasladarlos a una aldea cercana, después 16 familiares le denunciaron. El enfrentamiento que tuvo lugar acabó ante los focos de la prensa. "Mi abuelo me dijo que quería ser enterrado junto a los suyos", expresa su nieto.
La justicia ha devuelto los cuerpos a Qunu, la localidad natal de Mandela. Unas disputas que hasta ahora han tratado de mantener en un segundo plano. Deberán repartir una herencia de dos millones de dólares más un legado incalculable.
Una de de las hijas del expresidente de Sudáfrica explota un negocio de vinos con el nombre de su padre y otras dos tratan de recuperar el control de las empresas que creó para gestionar el dinero de sus herederos. En los últimos siete meses, con sus continuas recaídas, los sudafricanos encendían las velas de la devoción por su héroe. Rezos por el alma del hombre que deja una familia dividida después de dedicar su vida a unir al país.
Cartas desde Prisión: Un Vistazo Íntimo
Nelson Mandela fue, del 7 de noviembre de 1962 al 11 de febrero de 1990, un prisionero político en Sudáfrica; encarcelado por su papel como líder del Congreso Nacional Africano y la lucha de este en contra del régimen del apartheid. Cuatro años después de su salida fue votado presidente. Y hoy, casi cinco años después de su muerte a los 95, su legado como uno de los luchadores por la libertad más distinguidos e influyentes del siglo XX es innegable.
Como los prisioneros en todo el mundo, Mandela escribió cartas: cientos de ellas, cada una una autobiografía abreviada. Han sido coleccionadas en un libro de próxima publicación, The Prison Letters of Nelson Mandela, que incluye más de 250 de las misivas, más de la mitad de las cuales nunca han sido publicadas. De cierta manera, esas cartas hacen balancearse el pedestal sobre el cual se ha erigido su figura desde 1990, porque dejan entrever una humanidad complicada.
Las cartas desde prisión de Mandela, sobre todo las dirigidas a su familia, revelan que incluso la causa más loable no inocula a nadie ante la agonía de la separación. A Mandela se le permitían visitas ocasionales. Las de Winnie Mandela, su esposa, eran muy restringidas. Sus hijas no pudieron verlo hasta que cumplieron 16 años. Las visitas, aunque eran preciadas, eran también efímeras, pero esas cartas sí le daban una conexión tangible con sus seres queridos.
Cuando el hijo de Mandela, Thembi, murió en un accidente automovilístico, al sudafricano se le prohibió ir al funeral, y la cárcel lo privó de años clave de sus hijas. En una carta escrita a Zenani, una de ellas, poco después de su cumpleaños 12, le recuerda un encuentro breve que tuvieron casi una década antes, cuando él estaba escondido y vivía lejos de su casa. “En una esquina encontraste mi ropa. La recogiste, me la diste y me pediste que fuera a casa". Ese recuento deja entrever otra función de las cartas: volver tangibles sus recuerdos. Quería recordarle a su hija de 12 que la amaba, pero también el amor que ella, a sus 2 años, sintió alguna vez por su padre desaparecido.
Mandela escribía las cartas a sabiendas de que iban a ser censuradas. Muchas veces hace preguntas sobre misivas previas que posiblemente fueron interceptadas o destruidas. El 1 de agosto de 1979 le escribió a Winnie: “¿Puedo suponer que no recibiste mi carta del 1 de julio? Probablemente sospechaba que las cartas serían leídas también por personas en todo el mundo. Esa falta de privacidad es una pérdida de la intimidad al centro de las relaciones que nos sostienen. Lamenta que “hay asuntos en la vida en los que terceros, sin importar quiénes sean, no deberían poder ser partícipes”. Aunque sabía cómo dejar ver miles de palabras no pronunciadas. A Winnie le escribió: “Sospecho que con la fotografía esperabas dirigir un mensaje especial que ninguna palabra es capaz de expresar.
La familia de Nelson Mandela enfrentada por su herencia
Un Legado Inolvidable
El Mandela que muchos veneramos desde su triunfal liberación en 1990 es un político envejecido pero elegante, inteligente y accesible y, sobre todo, valiente y resiliente. Separar a alguien de sus seres queridos es la expresión más clara del poderío de un Estado sobre su pueblo.
Mandela era único. En una carta a su hijo, Mandela escribió: “Quienes quieren borrar a la pobreza de este planeta deben utilizar otras armas, distintas a la bondad”. Se refiere a luchar con urgencia en contra de la estructura misma de la injusticia social. Tiene razón.
| Nombre | Relación con Nelson Mandela |
|---|---|
| Evelyn Mase Ntoko | Primera esposa |
| Winnie Madikizela | Segunda esposa |
| Graça Machel | Tercera esposa |
| Maki Mandela | Hija |
| Zenani Mandela | Hija |
| Zindzi Mandela | Hija |
