Náuseas Nocturnas en el Embarazo: Causas, Alivio y Cuándo Preocuparse

En el primer trimestre de embarazo, una de las molestias más comunes son las náuseas y vómitos. Estas náuseas y vómitos son bastante comunes en la gestación, hasta en un 80% de las embarazadas. Además, estas náuseas y vómitos suelen aparecer tan pronto como alrededor de la 4ª-7ª semana de gestación, por lo que son uno de los primeros síntomas de embarazo. Esta molestia puede estar presente durante el primer trimestre e ir desapareciendo sobre la semana 10 a la 16. No obstante, es posible que algunas embarazadas tengan náuseas y vómitos prácticamente durante toda la gestación.

Las náuseas matutinas, los mareos o los vómitos del embarazo pueden ser comunes, pero siguen siendo molestos, especialmente si se vuelven generalizados e intensos. Lo conveniente es llevar un buen seguimiento médico y comentar con el especialista cada cambio que experimentes en el embarazo. Las náuseas y los vómitos son dos de las incomodidades más frecuentes del embarazo y a menudo uno de los primeros síntomas que nota la mujer cuando se queda en estado. Suelen aparecer a primera hora de la mañana y mejoran a lo largo del día.

¿Qué produce las náuseas y vómitos en el embarazo?

La causa que produce las náuseas y vómitos en el embarazo no está clara por completo. Se piensa que el motivo puede estar relacionado con los cambios hormonales propios del embarazo, ya que las náuseas pueden estar más presentes si se trata de un embarazo múltiple. Pese a que son incómodas y molestas y, por ello, pueden hacer pensar que algo va mal, estas náuseas y vómitos se consideran normales en el embarazo y no afectan a la evolución de la gestación.

Sin embargo, hay ocasiones en las que las náuseas y vómitos son continuos, intensos e impiden que la embarazada retenga cualquier alimento o líquido. Esta situación llevaría a la mujer a la pérdida de peso, a padecer deshidratación y puede llegar a causar ciertas complicaciones para la madre y el bebé. Esta expresión más grave de las náuseas y vómitos se denomina hiperémesis gravídica.

¿Cómo aliviar las náuseas y vómitos en el embarazo?

Es habitual que la mujer se pregunte qué puede hacer para no vomitar en el embarazo. Las náuseas y vómitos de la gestación pueden prevenirse o aliviarse si la embarazada pone en práctica algunos consejos o remedios como los que se comentan a continuación:

  • Comer poca cantidad, pero de manera frecuente.
  • Beber líquido en sorbos pequeños, pero a menudo.
  • Optar por alimentos suaves y blandos. Una buena opción son los alimentos nutritivos con proteínas y carbohidratos complejos (pan integral, cereales integrales, legumbres, patata...)
  • Evitar las grasas, los fritos y los alimentos picantes y muy condimentados.
  • No tomar las comidas ni las bebidas demasiado calientes, ya que quizá se toleran mejor los alimentos y bebidas fríos.
  • Dejar en la mesita de noche una galleta (las de tipo cracker o saladas suelen funcionar) y comérsela en ayunas antes de levantarse de la cama por la mañana.
  • Probar diferentes preparaciones de un mismo alimento. Es posible que el cambio de textura haga que ese alimento se tolere mejor.
  • Tratar de encontrar un desencadenante de las náuseas, como ciertos alimentos o, incluso, olores, para evitarlo. Si es un olor, mantener los espacios bien ventilados.
  • No tumbarse justo después de haber comido.
  • Consultar al especialista acerca de la toma de jengibre, por ejemplo, en cápsulas, o vitamina B6, ya que pueden ayudar a reducir los síntomas.

Finalmente, es muy importante que la embarazada no se automedique nunca y que consulte con el médico la situación antes de tomar cualquier medicamento.

Si las náuseas y vómitos son intensos y no mejoran con estos remedios, o si hay pérdida de peso, la embarazada deberá acudir al especialista. En este caso, puede tratarse de hiperémesis gravídica, pero se realizará una valoración para descartar también otras posibles causas.

De igual modo, la embarazada debe acudir cuanto antes al especialista si hay presencia de sangre en el vómito o si las náuseas se producen junto a otros síntomas como fiebre o dolor abdominal.

¿Qué produce las náuseas y vómitos en el embarazo?

Insomnio y Náuseas Nocturnas

A la angustia de carácter mental motivada por las dudas y la incertidumbre de esta etapa, se añade en el primer trimestre de la gestación la angustia física, los “ascos” de toda la vida, que se traducen en náuseas y vómitos. Las famosas náuseas matutinas del embarazo hace tiempo que se quedaron sin su apellido por un motivo muy sencillo: los “ascos”, como también se les conoce, pueden aparecer en cualquier momento del día. Sí, también durante la noche.

Es más, es durante la noche cuando son más molestas si cabe las náuseas, vayan acompañadas de vómito o no. No es que no sean incómodas el resto del día, pero por la noche impiden conciliar el sueño y esto genera una ansiedad añadida que no favorece a llevar bien la situación. Además, el no dormir implica estar mucho más cansada por el día, con las consecuencias que ello conlleva también.

Este malestar nocturno, que casi siempre tiene a las náuseas como principal síntoma, es propio sobre todo del primer trimestre, y suele desaparecer alrededor del cuarto mes de embarazo. No hay evidencia científica definitiva sobre qué lo causa exactamente, pero todos los expertos apuntan a los cambios hormonales propios de esta etapa inicial de la gestación como la primera causa.

También lo son el aumento de la sensibilidad a los olores, la sensibilidad del sistema gastrointestinal y determinados genes relacionados al desarrollo de la placenta, pero ninguno de estos motivos sería tal si no se desencadenaran cambios hormonales a raíz del embarazo.

Lo habitual, como decíamos antes, es que no vayan más allá de la semana 20 las náuseas e incomodidad nocturna, pero hay mujeres que las padecen durante todo el proceso. En este caso, es recomendable ponerlo en conocimiento del ginecólogo en las revisiones periódicas para que valore si hay motivos concretos que están provocando dichos síntomas.

A todo esto hay que añadir la intranquilidad de carácter mental, que también es algo que se desarrolla especialmente por la noche, momento en el cual, al no conciliar el sueño, una se detiene más en las incertidumbres y miedos propios de un embarazo.

Por lo tanto, sí es normal sentir cierto malestar nocturno durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre, y salvo que se convierta en un problema de tipo mental -acudir a un psicólogo es lo más recomendable en este caso-, lo único que se puede hacer es trabajar para limitar sus consecuencias.

Tratamiento del insomnio en el embarazo

Como hemos comentado anteriormente, el insomnio en el embarazo es muy frecuente y, en muchos casos, las medidas de higiene del sueño no son suficientes. La primera línea de tratamiento o primera opción es la psicoterapia, como comentaremos a continuación. La terapia cognitivo-conductual consigue resultados satisfactorios en más de la mitad de las pacientes en pocas sesiones, por lo que es una medida excelente porque evita los efectos secundarios de la medicación. Sin embargo, en algunos casos se hace necesario añadir una medicación para que la mujer logre descansar adecuadamente. Veremos qué fármacos son más seguros durante el embarazo, tanto para la madre como para el feto.

El tratamiento psicológico del insomnio en el embarazo es el tratamiento de elección y el primero que debe recomendarse. Hay estudios que demuestran que unas pocas sesiones de terapia cognitivo conductual (4-6 sesiones) logran mejorar el sueño en un 70-80 % de las embarazadas con insomnio, y que este desaparece en la mitad de las mujeres tratadas. En estas sesiones se evalúa la situación vital de la mujer y los factores individuales que han podido desencadenar y perpetuar el insomnio. También se enseñan estrategias de regulación emocional, relajación y meditación mindfulness.

El tratamiento farmacológico de una mujer embarazada debe ser siempre valorado por un médico especialista y, en muchos casos, consultado también con el obstetra. El riesgo de utilizar medicamentos es más elevado que en otra persona que no esté embarazada; este riesgo incluye los medicamentos de venta en farmacia sin receta y los suplementos o preparados de parafarmacia. No hay que olvidar que algunos preparados o hierbas naturales pueden ser abortivos, como el poleo menta y la hierba de San Juan o hipérico.

El riesgo de utilizar medicamentos en el embarazo contrasta con el riesgo de no utilizarlos. Dejar sin tratar un problema en una mujer embarazada simplemente por no utilizar fármacos, puede poner en mayor riesgo a la madre y al feto. En este caso, el descanso de la madre es fundamental para el desarrollo fetal. Por tanto, debemos considerar también el riesgo para el feto del insomnio de la madre.

En el insomnio agudo que debe ser tratado con medicación, lo más habitual es que el psiquiatra recomiende una benzodiacepina de vida media corta, a una dosis lo más baja posible y durante un periodo lo más corto posible. Hipnóticos como lorazepam, lormetazepam o zolpidem se emplean con frecuencia, ya que no se ha demostrado que produzcan efectos secundarios teratogénicos mayores.

Los antihistamínicos que se venden en farmacia sin receta, difenhidramina (Soñodor ®) y doxilamina (Dormidina ®), son también relativamente seguros en el embarazo. A pesar de que se venden sin receta, en el embarazo deben ser utilizados siempre bajo la supervisión de un médico. La doxilamina es un fármaco muy conocido por las embarazadas que han tenido náuseas en el primer trimestre, ya que se vende junto con la vitamina piridoxina como antiemético con el nombre comercial de Cariban ®.

Hay otros fármacos que son relativamente seguros y se pueden usar en el embarazo como hipnóticos. Algunos ejemplos son el antidepresivo trazodona (Deprax ®), la mirtazapina o la quetiapina. El problema de los dos últimos medicamentos, mirtazapina y quetiapina es que pueden aumentar el riesgo de diabetes gestacional en la mujer.

Los estudios en humanos sobre el uso de melatonina durante el embarazo son escasos. Aunque la melatonina se considera generalmente segura para el uso a corto plazo en la población general, hay poca información sobre su seguridad en mujeres embarazadas. No se han identificado efectos teratogénicos en estudios limitados. Dado que la melatonina es una hormona, los estudios en mujeres embarazadas son escasos y su eficacia como hipnótico en personas jóvenes es limitada, no se recomienda como tratamiento para el insomnio durante el embarazo.

Encuesta a Médicos de Familia sobre Náuseas y Vómitos en el Embarazo

Se realizó una encuesta a 251 especialistas en medicina familiar en España para conocer su abordaje de las náuseas y vómitos en el embarazo. Los resultados mostraron que la mayoría de los especialistas (73,3 %) preguntan siempre o frecuentemente sobre las náuseas y los vómitos. Esta condición generalmente se presenta a lo largo de todo el día (55,6 %); las náuseas aisladas se dan en 52,2 % de los casos y asociadas a vómitos en 46,7 %.

El tratamiento de primera línea mayoritariamente reportado para tratar las náuseas y los vómitos es la combinación de doxilamina/piridoxina (Cariban ®) (93,3 %). Se prescribe en gran medida cuando aparecen los síntomas (38,9 %) o cuando estos tienen una intensidad de moderada a grave (45,6 %).

Los factores clave para elegir el tratamiento de primera línea son la experiencia de seguridad (71,1 %), la experiencia clínica con el uso del fármaco (61,1 %), la eficacia (33,3 %) y su indicación aprobada en el embarazo (71,1 %).

Existe variabilidad en la posología y duración del tratamiento, si bien los criterios para escoger la pauta se basan principalmente en la intensidad (73,3 %) y el momento del día en que aparecen los síntomas (50,0 %). Los profesionales evaluados reportaron hasta 14 posologías diferentes; las más frecuentes fueron la (1-1-1) (32,2 %) o la (1-1-2) (14,4 %).

El tratamiento se pauta mayoritariamente hasta la desaparición de los síntomas, a criterio de la paciente (61,1 %), aunque un porcentaje menor de especialistas (26,7 %) realizan un tratamiento continuado (5-15 días), en función de la intensidad de los síntomas.

Hay ciertas reticencias de las pacientes a utilizar tratamiento farmacológico (71,1 %), en gran medida por reserva frente al uso de medicación durante el embarazo (50,0 %) y desconocimiento de la seguridad del fármaco (46,2 %).

Tabla resumen de la encuesta:

Aspecto Evaluado Porcentaje
Especialistas que preguntan sobre náuseas y vómitos 73.3%
Náuseas a lo largo del día 55.6%
Náuseas aisladas 52.2%
Náuseas asociadas a vómitos 46.7%
Tratamiento de primera línea: Doxilamina/Piridoxina 93.3%
Prescripción al aparecer los síntomas 38.9%
Prescripción en intensidad moderada a grave 45.6%
Factor clave: Experiencia de seguridad 71.1%
Factor clave: Experiencia clínica 61.1%
Factor clave: Eficacia 33.3%
Factor clave: Indicación aprobada en embarazo 71.1%

En conclusión, las náuseas y los vómitos en el embarazo suponen un reto para el médico de familia. Existen divergencias en el abordaje terapéutico farmacológico. La combinación de doxilamina/piridoxina (10/10 mg) es la más utilizada.

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