Raúl Ruiz, conocido como El Niño de las Pinturas o Sex69, es un artista urbano nacido en Madrid en 1977, pero afincado en Granada, donde ha desarrollado la mayor parte de su obra. Sus murales, llenos de poesía y sentimiento, se han convertido en un icono del barrio del Realejo y en un atractivo turístico para la ciudad.
Sus obras se pueden contemplar en los alrededores de su ciudad natal, Granada, y ha realizado grafitis por toda la geografía española. Asimismo, tiene pinturas en Marruecos, Estados Unidos, Italia, Francia y Holanda.
Uno de los murales más emblemáticos de El Niño de las Pinturas en Granada.
Inicios y Trayectoria
El arte comenzó a ser su afición desde pequeño, cuando dibujaba junto a su hermano Kenny Ruiz, ahora un célebre ilustrador de cómic. "Conocimos la posibilidad de que todo eso que teníamos en la habitación pudiera estar en la calle", afirma Raúl, refiriéndose a sus inicios.
En la EGB, Raúl y sus amigos buscaban la manera de conseguir materiales y lugares para pintar. Recuerda que en aquellos tiempos, cuando empezaron a firmar, no eran tres locos, sino que había mucha gente interesada en encontrar su estilo y trucos. "Todo era nuevo. Fue muy interesante ver cómo iba creciendo y, mucho más, formar parte", comenta.
Tras un tiempo con la calle como oficina, prefirió pasar a trabajar sobre los lienzos de su taller, pero ha asegurado que actualmente el grafiti ha vuelto a ser para él “una válvula de escape, una manera de expresión directa, con cero prejuicios”.
En estos últimos tiempos he repasado mucho el trabajo anterior, por la historia de que cumplía mis veinte años pintando. El trabajo lo tengo siempre muy ordenado. Así que cuando miro hacia atrás sé lo que he hecho. Soy consciente. Pero… no se trata de tener la cabeza ahí atrás… ni siquiera en el futuro. Sino aquí. Y estar pendientes de los detalles hace que el futuro pueda ser mejor.
Encuentro de graffiteros en Granada como El Niño de las Pinturas, Rakis y Alfi
El Realejo: Lienzo y Hogar
Granada ha sido siempre su ciudad y el barrio de Realejo su lienzo más grande. Su trabajo figurativo y poético, centrado en lo humano, le ha llevado a convertirse en uno de los artistas más emblemáticos del arte urbano español y a mostrar su estilo en murales alrededor del mundo, desde México hasta Hungría, pasando por Nueva York o París. Esté donde esté su esencia sigue siendo la misma, emociona sin distinciones culturales o sociales.
El barrio también está lleno de gente que hace guitarras. Está lleno de todo. Hay luthieres legendarios. Hay movimiento.
Vivo aquí y pinto donde puedo. De hecho, ahora estoy pintando más en el Almanjáyar que aquí. En la plaza Mercedes Alta, prácticamente, todos los edificios que hay los he pintado ya. Me gusta en especial un homenaje a Paco de Lucía, que tenía muchas ganas de hacer. Para verlo tienes que estar delante, no se puede ver de lejos y eso le da un toque de privacidad, aunque está en la calle.
Un ejemplo del arte de El Niño de las Pinturas en el barrio del Realejo.
El Flamenco y la Inspiración
El Flamenco me ha venido de mi abuelo, que le gustaba muchísimo. Y desde que soy pequeño siempre ha estado ahí. Y luego, si esta ciudad la andas, es inevitable. El que menos te esperas coge una guitarra y ya está loco.
Porque a Morente, a este señor, lo he escuchado mucho, con su gente, con quien ha estado cerca de él. Y cuando estaba pintando en México me enteré que se había ido y que también se había ido una señora del barrio. Y cuando volví quise hacer claramente un homenaje a cada uno de ellos y a cada uno en su sitio. Me gusta que mi pintura tenga fondo, carácter, sentimiento. En el momento en que te acercas al flamenco, algo tan rico, y pintas algo, sin hacer nada ya está enriquecido de sobra. Como muchas cosas a las que me arrimo, que me llaman, que me son cercanas. Y son cosas que tienen mucha mucha consistencia, materia.
Reflexiones sobre el Arte y la Sociedad
La capacidad que tiene el ser humano de llegar a disfrutar de las cosas que hacen los demás. Es eso. Cuanto más crece más felicidad hay. No te llegan quizá a convencer pero puedes ser capaz a disfrutar de facetas. No hay nada realmente negativo. Todo tiene su gama de colores. No hay que ver las cosas blancas y negras. En este mundo todos somos distintos y así deberíamos ser.
Lo que lleva siendo esta ciudad desde que yo la conozco es cuna. Un sitio que planta semillas y luego no las deja crecer. Aquí hay gente que viene y se queda, que nace y no se quiere ir porque hay otra forma de vida, pero no se le saca partido. Muchos tienen que buscarse la vida fuera. El trabajo aquí es penoso. Es una lástima. No puede responder a otra cosa que no sea una mala gestión, porque Granada es una joya. La ciudad y su entorno y la gente que vive aquí. Hay de todo y culturalmente hay de todo. Quizá falte un poco de plataforma, para que todo lo que hay en la ciudad por ser como es pueda seguir aquí. Que se pasee por estas calles y también se pueda vivir de ello.
Lo importante es cómo es el encuentro entre la gente aquí. Y creo que cuando es natural es perfecto. Pero muchas veces hay cosas en contra. Nos ha pasado que de forma natural hemos encontrado espacio hemos pintado libremente porque la gente lo comprendió y se produjo el encuentro en que las personas se pusieran de acuerdo. Y de repente, ha dejado de pasar de una forma antinatural. Estamos intentando recuperarlo, pero es una lástima que desandemos algo que ocurrió de manera natural. Buscamos más encuentro, mas respeto. Menos control y más autocontrol. Significa responsabilidad. Me refiero a que lo que nos gustaría a todos es ser más responsables.
El Grafiti y la Libertad
El grafiti es libre y no entro en si es legal o ilegal, porque ilegal es ya casi todo en esta sociedad. Hay que tener un cuidado porque la burocracia ha crecido tanto... Considero que es libre porque nosotros seguimos pintando grafiti ilegal. Me imagino que la gente cuando va por la calle dice "¡Oh, qué bonito! Seguramente se lo han cargado los ayuntamientos". Pues no pasa nada de eso. Nosotros siempre tenemos que estar andando un poquito con el culebreo.
A este mundo hemos venido a respirar a beber a comer y a soñar. Y después ya hacemos lo que nos da la gana. Lo de ganarse la vida no sé yo… Cada día que pasa es ganarle a la muerte. No es ganarse la vida.
Un ejemplo del arte urbano de El Niño de las Pinturas, mostrando su estilo único y su conexión con la comunidad.
El Futuro del Arte Urbano en Granada
En otros países, el artista callejero está reconocido, pero en España su actividad casi roza lo delictivo. ¿Cómo es en Granada, la ciudad en la que reside desde niño, convertida en una especie de museo callejero de sus grafitis? Aquí, al ser una ciudad monumental, se amparan en ese aspecto para evitar ciertas actividades que enriquecerían el entorno diario de la gente.
