Mujeres Gestantes: Definición, Etapas y Cuidados

La gestación es el proceso biológico durante el cual un embrión se desarrolla en el interior del útero de la madre, culminando con el nacimiento de un bebé. Este período comienza con la fertilización del óvulo por el espermatozoide y finaliza con el parto.

En un determinado momento de aquella comparecencia una Senadora explicó que ella no iba a hablar de madres gestantes, como había hecho la Directora de REDMADRE, sino de mujeres gestantes. ¿Qué significa esta puntualización? ¿Existe alguna diferencia entre mujer gestante y madre gestante? Sí. La maternidad (término referido a la mujer) comienza en el mismo momento que la gestación (término referido al hijo). Desde que se inicia el embarazo con la unión del óvulo y el espermatozoide la mujer es madre de un ser humano en gestación, su hijo.

Aproximadamente, el periodo gestacional abarca 9 meses, aunque los especialistas prefieren contabilizar la gestación por semanas. Puesto que se desconoce el momento exacto de la implantación del embrión en el útero, se considera que el embarazo se inicia con la última menstruación de la mujer. A partir de este momento, pasarán 40 semanas de desarrollo fetal hasta el parto.

Durante todo este tiempo, la mujer experimentará numerosos cambios físicos y emocionales como consecuencia de las variaciones hormonales. Estos cambios darán lugar a diferentes síntomas en función de la etapa del embarazo. Sin embargo, cada mujer es diferente y también los es cada embarazo, por lo que no todas las embarazadas mostrarán los mismos síntomas.

Los embarazos se datan desde el primer día de la última regla y se calcula la fecha probable del parto 40 semanas más tarde. Según estas cuentas se incluye en este cálculo un periodo inicial, que en mujeres con ciclos regulares es de dos semanas, en el que la mujer todavía no está embarazada, pero habitualmente la fecha de la última menstruación es el único dato del que se dispone para datar la gestación. En los casos en que conocemos la fecha de concepción se trataría de sumar 38 semanas a esa fecha.

El embarazo también lo dividimos por trimestres, porque cada uno de ellos tiene sus connotaciones diferentes:

Desarrollo del feto mes a mes

Trimestres del Embarazo

Primer Trimestre

Comprende las primeras 12 semanas de embarazo. Los 3 primeros meses o contando en semanas desde la concepción hasta la semana 13-14, es el que más riesgo tiene de pérdidas de embarazo, abortos espontáneos que son frecuentes en este trimestre pues son embarazos fruto de embriones con algún defecto cromosómico o anatómico que no le permite seguir desarrollándose con normalidad más allá de las primeras semanas.

Es el periodo en el que se formarán todos los órganos fetales, que estarán completos al finalizar este trimestre.

También asociamos esta franja del embarazo con la más incómoda para la gestante, pues es durante estas primeras etapas en las que se manifiestan las náuseas y vómitos del embarazo.

Segundo Trimestre

De la semana 13 a la 26. Es el periodo central, desde la 13-14 a la 26-28 semanas, durante el cual el feto básicamente crece y gana peso, la formación de todos sus órganos se ha completado durante el primer trimestre, la madre se encuentra mejor de la sintomatología inicial y todavía no acusa las molestias del final de embarazo.

Tercer Trimestre

De la semana 27 hasta el nacimiento. Son las últimas semanas, en las que el feto ya ha adquirido un considerable peso y volumen responsable de las molestias que refieren las gestantes por el hecho de acarrear ese peso con ellas.

Durante el tercer trimestre el feto madura sus órganos para que se puedan adaptar a la vida exterior, dejará de alimentarse y respirar por el cordón umbilical para hacerlo directamente por vía oral y respiratoria. Es el periodo a partir del cual el feto es viable en el exterior, por lo que se aconseja no hacer grandes viajes ni actividad física intensa.

En cualquier caso, si hacemos el esfuerzo de ser precisos en los cálculos, los nueve meses y las 40 semanas desde la última regla, o las 38 a partir de la concepción coinciden en la misma fecha estimada para el parto.

Síntomas Comunes del Embarazo

Los síntomas de embarazo que experimenta cada mujer pueden aparecer en momentos distintos y con mayor o menor intensidad en función de las condiciones de cada una. De hecho, hay quienes sienten cambios en su organismo desde los primeros días y quienes no notan nada diferente hasta un estadio más avanzado de la gestación.

A continuación, vamos a nombrar los síntomas más habituales del embarazo:

  • Ausencia de menstruación por la interrupción de los ciclos menstruales.
  • Aumento de peso a medida que avanza la gestación.
  • Náuseas y vómitos en el primer trimestre.
  • Hinchazón y pesadez en abdomen, piernas, cara y pies, más pronunciados en los últimos meses.
  • Cansancio, sueño y fatiga.
  • Ganas frecuentes de orinar.
  • Mayor retención de líquidos.
  • Cambios en la forma, sensibilidad y tamaño de pechos y pezones.

Embarazo: Semanas 1 - 9 | Video BabyCenter en Español

Desarrollo Fetal

La gestación comienza con la fecundación e implantación del embrión después de haber mantenido relaciones sexuales sin protección en los días fértiles de la mujer.

Tras la llegada de los espermatozoides a las trompas de Falopio, uno de ellos se fusiona con el óvulo maduro que ha sido expulsado del ovario. El embrión que ha resultado de esta unión desciende por la trompa hasta llegar al útero, donde se adhiere al endometrio y da inicio al desarrollo fetal y al embarazo. A partir del momento de la implantación, tanto la madre como el embrión empiezan a sufrir cambios.

La implantación embrionaria suele tener lugar alrededor de la cuarta semana de embarazo. En este momento, el embrión es un disco circular de unos 2 mm.

Durante el segundo mes empieza la organogénesis: se forman la médula espinal, el cerebro, el corazón, el intestino y la piel. También aparecen los ojos, las orejas, la nariz y el labio superior.

En el tercer mes de embarazo termina el periodo embrionario y comienza la etapa fetal. El embrión pasa a denominarse feto exactamente a las 10 semanas, cuando mide unos 8 cm.

Los genitales masculinos o femeninos se forman durante el tercer mes de gestación. No obstante, aún resulta difícil definir el sexo por ecografía y puede haber confusiones.

Aunque el feto empieza a moverse dentro del útero en una etapa previa, la madre no podrá sentirlo hasta aproximadamente el cuarto mes de embarazo, momento en el que mide unos 15 cm.

En el sexto mes, el feto alcanza los 32 cm, ya abre los ojos y puede percibir la luz. También aparece el cabello, así como los pelos de las cejas y las pestañas.

En este momento, el feto empieza a desarrollar un determinado patrón de actividad y sueño. La madre puede percibir como el feto responde a los ruidos fuertes y a la música, moviéndose con energía gracias al desarrollo de los músculos.

Los pulmones se desarrollan por completo en el séptimo mes de embarazo. También se empieza a acumular la grasa en el feto, lo cual le permitirá regular su temperatura corporal de forma autónoma después del nacimiento.

En el octavo mes, el feto aumenta su peso de forma considerable. Crece hasta los 42 cm y se limita su capacidad de movimiento. Además, se forman las neuronas olfativas en el cerebro y el feto comienza a percibir los olores fuertes.

En el último mes de embarazo, el feto desciende por la pelvis y encaja su cabeza en ella. Todos sus órganos ya funcionan de manera autónoma y se encuentra preparado para nacer.

Ecografías Durante el Embarazo

La ecografía es una técnica de diagnóstico por imagen basada en la emisión de ultrasonidos por una sonda. Los ultrasonidos penetran en la piel, gracias a la utilización de un gel acuoso, y permiten llegar a la visión del feto, la cual sale reflejada en el ecógrafo.

Esta es una de las pruebas más importantes durante el embarazo. De hecho, es necesario realizar varias ecografías a lo largo de la gestación para asegurarse de que todo está correcto y que el feto sigue su evolución normal.

Existen dos modos de realizar las ecografías:

  • La ecografía transvaginal: se realiza durante el primer trimestre de gestación y, aunque resulta más molesta para la mujer, también permite conseguir imágenes con más detalles.
  • La ecografía abdominal: se realiza en el segundo y tercer trimestres del embarazo. Normalmente, se aconseja acudir a la consulta con la vejiga llena para mayor nitidez de la imagen.

La ecografía permite llevar un exhaustivo control del embarazo, ya que permite conocer parámetros como los siguientes: el sexo masculino o femenino del futuro bebé, la posición en la que se encuentra el feto, la cantidad de líquido amniótico, la evaluación de la placenta, la presencia de anomalías morfológicas, etc.

Rutinariamente se realizan tres ecografías a lo largo del embarazo, una por cada trimestre. En concreto, lo más usual es hacer una ecografía en las semanas 12, 20 y 36. No obstante, es posible hacer más ecografías si así lo desea la mujer o lo indica el médico.

Tipos de ecografías en el embarazo

Dieta Durante el Embarazo

Es fundamental controlar la alimentación durante el embarazo para que el feto reciba los nutrientes necesarios y pueda desarrollarse con normalidad.

La dieta debe ser variada y equilibrada. Además, es aconsejable que incluya alimentos como los siguientes:

  • Leche y productos lácteos para el aporte de calcio.
  • Frutas y verduras, crudas (lavadas previamente) y cocinadas, que aporten vitaminas como el ácido fólico.
  • Pan integral y cereales ricos en fibra.
  • Carnes y pescados con bajo contenido calórico, los cuales aportan hierro, ácidos grasos omega-3, etc.

Además, es recomendable reducir el consumo de productos con elevado contenido en grasas saturadas, bebidas gaseosas y cafeína.

Quedan totalmente prohibidas las bebidas alcohólicas y otras sustancias nocivas como el tabaco, que podrían poner en riesgo el embarazo y/o afectar gravemente a la salud del futuro bebé.

También es muy importante prestar atención a los alimentos que no deben consumirse con el fin de evitar la infección por toxoplasmosis o listeriosis. Por tanto, durante el embarazo no será posible tomar carnes, pescados y mariscos crudos, huevos poco cocidos, queso no pasteurizado, etc.

En caso de padecer alguna anomalía específica como, por ejemplo, diabetes, sobrepeso o anemia, es aconsejable consultar con el médico si hay que llevar alguna dieta especial.

Complicaciones Durante el Embarazo

El embarazo es un estado especial del organismo de la mujer, el cual sufre muchos cambios y, por tanto, en ocasiones pueden resultar algunas complicaciones no deseadas que comprometen la gestación.

Los controles ginecológicos pretenden diagnosticar cualquier riesgo en el feto a medida que avanza el embarazo. Sin embargo, no siempre es posible evitar que tenga lugar un aborto u otra alteración en la evolución gestacional normal.

Algunos ejemplos de situaciones complicadas relacionadas con el embarazo son las siguientes:

  • Preeclampsia: alteración caracterizada por la elevada tensión arterial.
  • Placenta previa: hace referencia a la posición baja de la placenta, situada al lado del cuello uterino o cubriéndolo.
  • Problemas con el líquido amniótico: oligohidramnios, polihidramnios o pérdida de líquido amniótico.
  • Parto prematuro: parto antes de la semana 37.
  • Complicaciones en el bebé: bajo peso al nacer, malformaciones en el feto, muerte fetal, etc.

Para evitar en la medida de lo posible estos riesgos, es fundamental seguir las indicaciones del médico en cuanto a los cuidados en el embarazo y estar alerta ante señales como el dolor fuerte o el sangrado abundante.

Abortos

La pérdida gestacional o aborto tiene lugar cuando el feto o el útero de la mujer presentan complicaciones más graves que no permiten el desarrollo embrionario.

Estos son algunos tipos de aborto que pueden suceder en la mujer embarazada, la mayoría de ellos durante el primer trimestre:

  • Aborto espontáneo: pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación.
  • Embarazo bioquímico: la prueba de embarazo es positiva porque hay implantación del embrión y un aumento de la hormona beta-hCG, pero éste se pierde de forma muy temprana.
  • Embarazo anembrionado: se desarrolla el saco gestacional sin embrión en el interior. La prueba de embarazo da positiva, pero no hay desarrollo fetal y, por tanto, hay que hacer un legrado.
  • Embarazo molar: es algo poco habitual. Se trata de una enfermedad trofoblástica gestacional y no de un verdadero embarazo.
  • Embarazo ectópico: el embrión implanta fuera del útero, como en la trompa o el ovario, lo que puede llegar a afectar a otros órganos. Es necesario interrumpir el embarazo para no provocar mayores daños.

A pesar de todo esto, cabe destacar que el aborto es algo bastante habitual y no siempre se relaciona con problemas de fertilidad. Una mujer que haya tenido un aborto podrá llevar a término un siguiente embarazo sin problemas.

El Cuerpo Sospechoso: Control y Vigilancia Durante el Embarazo

En los países industrializados, la formación de un nuevo ser se supone que requiere de unos cuidados tanto por parte de las mujeres como de los expertos y expertas, y este “cuidar” pasa por poner bajo control el proceso de gestación, esto es, a las mujeres gestantes. Los expertos y expertas vigilan las funciones de los cuerpos en un intento de subsanar sus fallos, lo que les convierte en “cuerpos sospechosos”. También se induce a las mujeres a introducir cambios en sus prácticas sobre el cuerpo con el mismo fin; es ahora el “cuerpo responsable” puesto que las funciones maternales parece han dado comienzo y deben responder a ellas según dictan las normas sociales. Ambas tendencias estarán siempre definidas en función del bienestar fetal, al que deben someterse como consecuencia de la maternidad.

Por el control y vigilancia de que son objeto, parece que los cuerpos de las mujeres presentan para la obstetricia la duda de si saben o no realizar sus funciones. La desconfianza respecto a los cuerpos gestantes conforma la sospecha de un cuerpo-máquina productor que presenta habitualmente fallos en su funcionamiento o que, por diferentes circunstancias, no responde adecuadamente a sus funciones creativas.

Bajo estos auspicios, se institucionaliza la necesidad del control del cuerpo como así lo asegura este médico: “Nosotros estamos para detectar lo que está yendo mal (...) Confirmar las sospechas que nosotros tenemos” (Dr.1). Y la mirada se dirige hacia un cuerpo pensado como (a) deficiente, (b) con poder para generar riesgos, o (c) imprevisible e inestable en sus funciones.

Cuerpo Deficiente

El cuerpo es sospechoso de presentar insuficiencias. En la actualidad, a todas las mujeres embarazadas se les prescribe la ingestión de suplementos porque se supone que el cuerpo no los produce en la medida que se figura requiere el feto. Por ejemplo, son habituales estas prácticas: “Me dieron hierro y vitaminas. Ya hasta el final del embarazo” (Cristina), y la matrona le informó de que “las vitaminas no se pueden dejar de tomar en todo el embarazo”.

Estos puntos de vista traspasan el ámbito de la sospecha que ahora se convierte en realidad. Las mujeres interiorizan estas creencias como necesidades auténticas y sistemáticas del cuerpo porque “lo importante es que tomen algo” (Dr.1). A todas se les indicó suplementos de uno o varios productos, en la idea de que todas deben presentar unos resultados similares en las analíticas y como reflejo de una ideología que sigue estandarizando el funcionamiento de los cuerpos de las mujeres, como si de máquinas uniformes se tratasen.

Cuerpo como Generador de Riesgos

La desconfianza de la institución médica en los cuerpos maternos parte de considerar que, aunque el embarazo es un proceso fisiológico, puede presentar riesgos. Así se afirma en esta opinión en la que no deja lugar a dudas: “Hoy día, efectivamente, ¡nadie tiene conciencia de los que están embarazados que su mujer corre peligro! Todo el mundo sabe que puede tener un problema en el embarazo, y sin embargo, se siguen quedando embarazadas. Quién quiera quitar riesgos del embarazo ¡pues no se debiera quedar embarazada!” (Dr.1).

Y las prácticas del control prenatal se convierten en una insistente comprobación sistemática en la búsqueda de riesgo: “Se hacen muchas pruebas, de las cuales muy pocas dan positivo; es decir, estamos machacando a la embarazada para detectar un pequeño grupo de gente que tendrá más riesgo. Las tenemos mareadas para decirles al final: bajo riesgo. Para un 85% de señoras no es necesario, pero para un 15% sería conveniente” (Dr.1).

Interpreto que la concepción del riesgo omnipresente responde a la inculturación de la formación médica. Todo supone un riesgo y es el médico el encargado de encontrarlo como así afirma:“Nuestra parte, sobre todo la de los médicos, es intentar detectar con los medios que se disponen actualmente, cuando hay cosas que alertan!” (Dr.1).

La representación que el sistema médico hace del riesgo disminuye o anula la confianza de las mujeres, además de que les expropia de sus saberes o percepciones en relación a las prácticas y vivencias de sus cuerpos, ya que se entiende, ellas no están capacitadas para detectarlos y que, por otro lado, les supone una continua amenaza.

Cuerpo Imprevisible

Un último apartado que completa el ámbito de la sospecha es la concepción de un cuerpo imprevisible e inestable que puede presentar sin previo aviso o caprichosamente una situación desordenada, suponga o no riesgo para la mujer o para el producto de la gestación.

Esta ideología responde a la tendencia tradicional del sistema médico de hacer una lectura negativa del cuerpo femenino y que, siendo interiorizada por las mujeres, promueve de nuevo su desconfianza, ya que “no sabes nunca como puede reaccionar... tu cuerpo” (Cristina). Porque, como afirma el Dr.3: “La obstetricia tiene complicaciones potencialmente muy graves y se pueden presentar de una manera inopinada”.

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