Importancia de Beber Agua: Beneficios y Consejos para una Hidratación Óptima

¿Eres de las personas a las que les cuesta beber agua? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda que los adultos consuman entre 1,5 y 2 litros de agua a diario.

Es importante tener en cuenta que esta cantidad no necesariamente debe provenir únicamente del agua que bebemos, ya que el cálculo de la OMS incluye todo lo que ingerimos a lo largo del día.

El agua es esencial para el correcto funcionamiento del organismo. Sin embargo, es crucial consumirla en cantidades adecuadas, ya que la deshidratación puede ser perjudicial e, incluso, grave. El agua es indispensable porque sin su presencia los diferentes órganos del cuerpo, aparatos y sistemas dejarían de funcionar.

El agua forma el 85% de la sangre, el 90% del cerebro, el 13% de la piel y casi el 70% de los músculos. El agua constituye aproximadamente el 60% del peso total de una persona.

Beneficios de Beber Agua

Además de sus beneficios para el funcionamiento adecuado de los órganos, se ha demostrado que beber la cantidad adecuada de agua a lo largo del día mejora la capacidad de concentración y la memoria.

El agua es indispensable para la vida, por lo que la necesitamos a lo largo del día.

A continuación, se presentan algunas razones convincentes para asegurarse de beber suficiente agua:

1. Recuperación Después del Esfuerzo Físico

El agua te ayuda a recuperarte después del esfuerzo realizado en una sesión de gimnasia o tras una larga caminata. Además, cuando no bebes la cantidad de agua suficiente, el corazón tiene que trabajar más para bombear la sangre oxigenada a todas las células y órganos principales y eso puede causar fatiga.

2. Piel Tersa y Elástica

La hidratación es fundamental para lucir una piel tersa, joven y elástica. Para conseguir los niveles idóneos, es fundamental ingerir el agua suficiente. Nuestra piel es un 30% agua, por lo que su salud depende de una correcta hidratación. Entre los beneficios de beber mucha agua se encuentra la reposición de los tejidos de la piel, así como su hidratación y el aumento de su elasticidad. El consumo de agua también ayuda a la piel con las cicatrices, acné, arrugas y otros síntomas de envejecimiento.

3. Ayuda a la Digestión

Según la prestigiosa Clínica Mayo, el agua ayuda a descomponer los alimentos para que el cuerpo pueda absorber sus nutrientes. El agua permite que nuestro organismo realice la mayor parte de sus funciones vitales.

4. Control de Peso

Una de las razones más atractivas y convincentes para tener a mano la botella de agua, sin duda, es que ayuda a adelgazar. La evidencia ha demostrado que beber la suficiente agua al día nos ayuda a controlar mejor el peso corporal, pero solamente con respecto a las personas que tienen déficit de agua en su día a día. La razón es que nuestro cuerpo es una máquina que necesita sus niveles adecuados de agua, vitaminas, minerales y demás nutrientes para funcionar de forma óptima.

A ello debemos sumar que beber agua al despertarnos nos ayuda a llenar el estómago, y eso puede hacernos comer menos cantidad de comida en el desayuno.

Al beber agua, el estómago se llena, lo que nos hace perder un poco el apetito.

Además, beber agua acelera el metabolismo y eso ayuda al gasto de energía mediante la termogénesis (producción de calor mediante reacciones metabólicas) y beber agua también ayuda a metabolizar mejor la grasa.

Beber mucha agua también ayuda a la retención de líquidos. Aunque resulta paradójico, cuanta más aguas bebes y más hidratado estás, más ayudas a tu cuerpo a no retener líquidos y por lo tanto, a depurar toxinas y grasas.

5. Mejora la Función Cerebral

Todos los órganos del cuerpo funcionan mejor cuando están bien hidratados y el cerebro no es una excepción. Por el contrario, cuando el órgano pensante está falto de agua, sus funciones se ven perjudicadas. En concreto, parece ser que la memoria a corto plazo se ve mermada, disminuye el tiempo de reacción y se pierde coordinación motora.

La deshidratación afecta negativamente a la concentración, memoria y el rendimiento cognitivo. Tres cuartas partes del cerebro y el corazón se componen de agua.

Cuando bebemos suficiente agua aumenta la tasa de metabolismo, es decir, los alimentos que consumimos se descomponen apropiadamente.

6. Desintoxicación del Organismo

El agua es utilizada por el organismo para eliminar toxinas y productos de desecho que éste no necesita.

Al despertarnos y tomar un vaso de agua estamos "despertando" los emuntorios: hígado, intestino, riñones, piel y pulmones y otras mucosas.

7. Mantenimiento de la Temperatura Corporal

Las propiedades térmicas del agua y su capacidad para liberar el calor del cuerpo cuando el sudor se evapora de la superficie de la piel son de gran ayuda en el mantenimiento de la temperatura corporal durante todo el día.

8. Previene Problemas Cardiovasculares

Quienes tomaban 5 vasos diarios de agua presentaron un menor índice de problemas cardiovasculares en comparación con los que solo tomaban 2 vasos de agua diarios.

9. Reduce el Mal Aliento

El mal aliento es una clara señal de que el cuerpo necesita más agua. La saliva ayuda a tu boca a liberarse de bacterias y mantener la lengua hidratada. Por esto, cada vez que tengamos mal aliento, lo primero que debemos hacer es beber mucha agua.

10. Salud Bucal

El agua ayuda a mantener la boca hidratada, lo que es crucial para la salud bucal. La saliva, que es en gran parte agua, es fundamental para mantener la boca limpia y libre de bacterias. Beber agua puede ayudar a limpiar los restos de comida y bacterias de la boca.

Después de comer, la ingesta de agua puede ayudar a enjuagar los residuos de alimentos y reducir la acumulación de placa bacteriana, lo que a su vez puede ayudar a prevenir la caries dental y la enfermedad de las encías.

Beber agua estimula la producción de saliva, que es esencial para la salud bucal. La sequedad bucal puede ser causada por factores como la deshidratación, ciertos medicamentos o condiciones médicas.

Consejos para Mantenerse Hidratado

Cómo hacer aguas saborizadas

  • No esperar a tener sed.
  • Procurar tener agua cerca o disponible siempre.
  • Atender a signos de falta de hidratación.
  • Evitar las horas de máximo calor al salir a caminar.
  • Buscar estrategias para asegurar la hidratación si existen dificultades para tragar. Por ejemplo, elegir alimentos con textura suave y que contengan agua, como las frutas o verduras.
  • Recurrir a fórmulas para no dejar de beber agua en caso de presentar incontinencia urinaria.

En el cuidado diario de personas con demencia, se deben incluir pautas para beber agua u otros líquidos para minimizar el riesgo de deshidratación.

Favorecer que beber agua sea atractivo.

Otras Formas de Hidratarse

Otra forma de beber agua es a través de la alimentación. Hay una gran variedad de alimentos ricos en agua.

Los alimentos ricos en agua son aquellas que contienen más de 70 gramos de agua por cada 100g de alimento.

Algunos de los alimentos que más agua contienen son: el rábano, la sandía, el tomate crudo, el nabo cocido, la zanahoria cruda, coliflor cocida, la lechuga, el repollo, las espinacas, el pepino, los espárragos, el melón o las fresas.

Siempre hemos de escoger preferentemente el agua ante otro tipo de bebidas, sabiendo que la hidratación se puede complementar con infusiones, sopas o zumos de fruta naturales.

No obstante, el consumo de zumos envasados o refrescos azucarados debe ser ocasional y nunca deben consumirse como sustitutivos del agua.

Recetas para Darle Sabor al Agua

  • Agua con hierbabuena y limón: Se preparan dos litros de agua, dos o tres limones y un manojo de hierbabuena. Para prepararla, el consejo es hervir la hierbabuena en un poco de agua durante algunos minutos. De ese modo, se obtiene una infusión que también es posible con agua a temperatura del tiempo o fría (pero cuanto más baja es la temperatura, más tarda el agua en incorporar las propiedades del vegetal). En el resto del agua se exprimen los limones, y por último, tras colar la hierbabuena para quitar las hojas, se mezclan ambos preparados y se bebe frío.
  • Agua con fresas, limón y albahaca: Colocar en una jarra (de un litro y medio o dos litros) numerosos cubitos de hielo, mezclados con entre cuatro y seis fresas cortadas en trocitos y medio limón cortado en rodajas. Sobre esa mezcla se ponen las hojas de albahaca y luego se echa agua hasta llenar la capacidad de la jarra. Hay que dejar que la mezcla descanse al menos durante una hora, para que el agua pueda impregnarse del sabor y el aroma de los vegetales. También se pueden probar variantes sobre esta misma fórmula, con otras frutas que endulcen el agua, como sandías, melones o melocotones. Por supuesto, se pueden incorporar más o menos trozos de fruta en función de la intensidad deseada para la bebida. Se disfruta más si se bebe fría.
  • Agua con manzanilla, lima, limón, naranja y menta: Realizar la infusión con el agua caliente; se puede regular el número de saquitos o la cantidad de hebras de manzanilla que se ha de utilizar en función de la intensidad deseada. Luego se deja enfriar y solo después se añaden los trozos de fruta: lima, limón y naranja.
  • Té helado con frambuesas: Hay que preparar las frambuesas, cocinarlas a fuego lento, mezclándolas con un par de dátiles naturales, durante tres o cuatro minutos. Para dos litros (ocho tazas) de té, lo sugerido es una taza y media de frambuesas. Después se cuela la mezcla para apartar la pulpa de frambuesa y se mezcla con el té ya frío.

¿Cuánta Agua Debemos Beber?

Aunque no hay una respuesta unívoca sobre cuántos litros de agua hay que beber al día, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan consumir entre un litro y medio y dos litros diariamente.

Una razón básica es que el vaso de agua nada más despertarnos nos servirá para restar esa cantidad a los 2,7 litros de agua por día que necesita una mujer adulta, o los 3,7 litros de agua que un hombre adulto debe ingerir al día.

Además, si hacemos ejercicio o salimos a caminar, es recomendable evitar las horas de máximo calor, protegerse del sol y llevar siempre una botella de agua. Hay que hidratarse antes, durante y después de realizar ejercicio físico y, aunque estemos en reposo, beber agua también si el ambiente es especialmente caluroso.

Signos de Deshidratación

Uno de los primeros síntomas que nos alertan de que nuestro cuerpo se está deshidratando es el color oscuro de nuestra orina. Cuando empezamos a deshidratarnos, comenzamos también a tener dolor de cabeza, calambres musculares, cansancio y mucha sed.

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