En todas las listas que enumeran los peores dolores que puede experimentar el ser humano hay un denominador común: el cólico nefrítico. Un cólico nefrítico es un cuadro de dolor en la zona renal de gran intensidad.
Una dolencia muy punzante que afecta a la región lumbar y al flanco, y que se irradia hacia la parte baja del abdomen, hasta alcanzar las ingles y los genitales. El dolor se caracteriza por tener un carácter cólico. Esto quiere decir que la intensidad sube y baja de forma intermitente. Es además, un dolor que genera una gran ansiedad en el paciente.
Para prevenir y tratar eficazmente el dolor de un cólico nefrítico es crucial conocer sus síntomas, causas y todas las opciones de tratamiento disponibles. Por supuesto, ninguno de estos síntomas debe ser ignorado.
Un cólico nefrítico se produce sin previo aviso. El dolor habitualmente se produce en la zona renal. Cuando la causa es una litiasis renal (cálculo o piedra) y este va descendiendo a lo largo del uréter, en la zona lumbar, por debajo de las costillas, externas, afectando incluso a los testículos o labios mayores. En estos casos el dolor se irradia desde la zona renal hacia abdomen bajo y los genitales.
Cuando la piedra está ya, a menos de 3 cm de distancia de la vejiga los síntomas cambian. En algunas ocasiones, el paciente presenta además escalofríos y fiebre alta. Cuando ocurre esto, quiere decir que el paciente tiene además una infección urinaria. Cuando un cólico nefrítico se produce en un paciente con un solo riñón, se deja de orinar por completo. Este cuadro se conoce como anuria.
El dolor del cólico nefrítico típico es de los dolores más agudos e insoportables que existen. Sin embargo, ni es constante, ni afecta a todas las personas que tienen piedras en el riñón. De hecho, el dolor del cólico renal se produce cuando una piedra obstruye la salida de orina del riñón y este se dilata.
¿Qué dolor produce el cólico nefrítico? Depende de la altura a la que se detiene la litiasis. Así, las litiasis renales que obstruyen el riñón a nivel de la pelvis renal o el uréter más alto suelen producir dolor lumbar del mismo lado, a menudo asociado a náuseas y vómitos.
A medida que la piedra obstruye a nivel más bajo, los síntomas cambian. Por ejemplo, cuando la litiasis alcanza el uréter medio es común que nos encontremos con un dolor que ha pasado de la espalda al abdomen o el flanco. También puede asociar alteraciones intestinales o sangrado.
Las piedras pélvicas suelen producir dolor abdominal bajo o inguinal, y cuando éstas están a nivel de la vejiga, es común que las personas noten síntomas parecidos a los de infección de orina o sensación de hormigueo genital en ese lado.
¿El cólico nefrítico siempre duele mucho? No. En muchas ocasiones el dolor del cólico es leve o moderado, y es perfectamente tolerable. Sin embargo, sí es cierto que algunas personas sufren ataques de cólico nefrítico verdaderamente graves en intensidad y que solo pueden ser controlados con analgesia inyectable.
El dolor del cólico típicamente sube y baja. Es importante apuntar que el típico cólico nefrítico se caracteriza por un dolor oscilante, muchas veces relacionado con la toma de líquido -especialmente alcohol-. Por contra, el dolor típico de ataque renal no se relaciona ni con el movimiento ni con la posición. Cuando tenemos un cólico, no existe ninguna posición en la que el dolor cede.
Respecto al sangrado, es muy común durante el cólico nefrítico. De hecho, la inmensa mayoría de personas con litiasis renales que obstruyen la salida del riñón presentan hematuria micro o macroscópica. También es muy común que el cólico nefrítico asocie alteraciones gastrointestinales. Las más comunes son el estreñimiento, la disminución de la emisión de gases, y las náuseas y vómitos.
La obstrucción por cálculos renales es la causa más común del cólico nefrítico. La causa más frecuente de cólico nefrítico es un cálculo renal que se ha desprendido del riñón. En su descenso el cálculo puede obstruir la eliminación de orina.
Detrás del cólico nefrítico se hallan los cálculos renales. Su formación, también conocida como litiasis urinaria, es uno de los problemas más comunes del sistema urinario. «La orina contiene muchos minerales y sales disueltos.
Las piedras en el riñón, las grandes responsables del cólico nefrítico, pueden estar compuestas de muchos materiales. Los cálculos de calcio son, sin ninguna duda, los más frecuentes: representan cerca del 80 % del total. A continuación, se hallan los cálculos de ácido úrico.
Las piedras formadas por este producto de desecho suponen menos de un 10 %, y se originan debido a una mala disolución de los cristales de ácido úrico en las orinas más ácidas. Por último, hay que mencionar los cálculos de estruvita o infectivos, que constituyen el 10 % restante.
Muchos cálculos permanecen durante un tiempo en el riñón sin causar problemas ni desencadenar un cólico nefrítico. Otras piedras, sin embargo, descienden a través del tubo que comunica el riñón y la vejiga: el uréter. No obstante, cabe la posibilidad de que el cálculo no complete su trayecto y se quede atrapado en el uréter, bloqueando el flujo de la orina.
Esta obstrucción provoca un dolor intenso y punzante, que suele venir acompañado de náuseas y vómitos. Un dolor que se inicia de modo repentino y se va intensificando y aliviando mediante ondas. Según el doctor Castelo, suele haber «una necesidad intensa de orinar, acudiendo al baño con mayor frecuencia y con sensación de quemazón.
Para despejar todas las dudas y confirmar el diagnóstico, los médicos llevarán a cabo pruebas de imagen, como la ecografía, la radiografía de abdomen o la tomografía computarizada.
Existen factores como la edad, el género o la raza, que incrementan de modo notable el riesgo de desarrollar cálculos renales. Los antecedentes familiares ejercen una influencia muy considerable. La obesidad se alza como otro de los factores de riesgo más importantes, dado que puede modificar los niveles de ácido en la orina, facilitando así la formación de los cálculos renales. Un volumen urinario bajo de forma constante también se considera un factor de riesgo.
También hay que vigilar las glándulas paratiroides, que se encuentran en el cuello y se encargan de controlar el metabolismo del calcio. Las enfermedades intestinales, por otra parte, pueden incrementar el riesgo de formación de cálculos renales de oxalato de calcio. Es innegable que los niveles elevados de calcio en la orina son uno de los mayores responsables de la formación de piedras y, por consiguiente, del cólico nefrítico.
A veces, la responsabilidad se halla en la manera en la que el propio organismo maneja el calcio. «En lugar de ingerir menos calcio, solemos tratar de reducir los niveles de calcio en la orina solicitando que se tome menos sodio en las comidas.
Demasiada sal en la dieta es un factor de riesgo para el desarrollo de los cálculos de calcio, porque un exceso de sal evita que el calcio sea reabsorbido de la orina hacia la sangre.
La dieta desempeña un rol fundamental en la prevención y el tratamiento de infinidad de enfermedades. Con pequeñas modificaciones en nuestro plato, es posible mejorar tanto el bienestar como la calidad de vida de forma significativa. «Una dieta rica en proteínas de origen animal, como las carnes rojas, puede elevar los niveles de ácido en el organismo y en la orina, lo que hace más fácil la formación de cálculos de oxalato de calcio y de ácido úrico.
Los alimentos procesados suelen contener cantidades elevadas de sal, razón por la cual es importante vigilar de cerca su consumo. En su lugar, es conveniente priorizar las frutas y los vegetales comiendo, por lo menos, cinco porciones diarias. Pero los vegetales no siempre son buenos. Sobre todo, cuando los niveles de oxalato en la orina son preocupantes. A pesar de todo, no existe una dieta única aplicable a todos los casos, y el tipo de cálculo influirá en la alimentación que se deberá seguir.
Por último, el doctor Castelo recuerda que al beber más se «reducirá la concentración de sales en la orina y se disminuirá el riesgo de formación de nuevos cálculos. Si ya se han tenido cálculos, deberá beberse suficiente líquido como para generar, por lo menos, 2,5 litros de orina todos los días. En promedio, esto significará una ingesta de alrededor de 3 litros de líquido todos los días.
Anatomía del sistema urinario
El dolor generado por el cólico nefrítico puede llegar a ser insoportable. Atormenta a las personas, y les impide realizar sus actividades cotidianas. Esto provoca que todos los pacientes se pregunten cómo acabar con los cálculos renales. ¿La respuesta? «Es más probable que los cálculos más pequeños sean eliminados espontáneamente del cuerpo en la micción normal.
Esperar de cuatro a seis semanas para que el cálculo sea eliminado es seguro en tanto en cuento el dolor sea soportable, no haya infección el riñón no esté obstruido y el cálculo sea lo suficientemente pequeño como para poder pasar.
La litotricia por ondas de choque extracorpóreas es uno de los métodos más eficaces para eliminar las piedras en el riñón. La gran mayoría de estos fragmentos se eliminan sin dolor a través de la orina al cabo de unos días. La ureterorrenoscopia (URS - RIRS) con fragmentación láser endoscópica es la primera de las opciones. Este método introduce un endoscopio por la uretra hasta llegar al cálculo. Una vez lo alcanza, le dispara con un láser de holmio para romperlo y extraer los trozos con una cestilla.
Pero existe otro tratamiento muy efectivo para acabar con los cálculos de gran tamaño que se encuentran dentro del riñón: la nefrolitotomía percutánea. Mediante este procedimiento se hace una punción de un centímetro en la espalda o en el flanco, a través de la cual se introduce un nefroscopio o endoscopio rígido hacia la cavidad central del riñón, donde está localizado el cálculo. Pero, en general, estos dos son los procedimientos quirúrgicos más populares para extraer los cálculos renales y despedirse del cólico nefrítico.
CÁLCULOS RENALES | Alimentos que no debes comer si tienes cálculos
Cuando hay que ir a urgencias? Existen varias circunstancias que obligan a ir a urgencias cuando tenemos dolor de riñón. La primera y más importante es la fiebre, puesto que no es típica del cólico. Cuando coexiste un cólico nefrítico con fiebre y escalofríos es imperativo acudir a urgencias dado que puede apuntar a la existencia de una infección urinaria (pielonefritis obstructiva), que exige la realización de exploraciones complementarias y el inicio de tratamiento.
Lo mismo ocurre con cuando el dolor se acompaña de náuseas y vómitos incoercibles, puesto que no será posible controlar el dolor con analgesia vía oral. En esa situación será necesario controlar la clínica digestiva, además del dolor, antes de plantear el alta del paciente.
Hay una infinidad de cálculos renales. Con todo, existen algunas máximas universales que resultan eficaces para mantener alejado el cólico nefrítico, como el aumento de la ingesta de agua y la disminución del consumo de sal y de las proteínas de origen animal.
Cuando el cálculo bloquea el flujo de la orina puede dar lugar a una hidronefrosis o hinchazón del riñón. Si el órgano permanece en este estado durante mucho tiempo, terminará por dañarse la función renal, pudiendo llegar a perder el riñón por completo.
Sin embargo, la complicación más preocupante emerge cuando hay asociada una infección de orina. ¿Tiene todo el mundo las mismas probabilidades de enfrentarse a la litiasis urinaria? En absoluto.
Cálculos Renales
Otras causas del cólico nefrítico
- Estrechamientos del uréter.
- Compresión externa.
- Hábitos no saludables.
- Origen desconocido.
La duración de un episodio de cólico nefrítico puede variar según la persona. Manejo del dolor. Hidratación. Terapia de ondas de choque. Intervención quirúrgica.
Un cólico nefrítico es una afección de los riñones y las vías urinarias que puede resultar muy dolorosa y que afecta de forma muy distinta a cada persona que lo sufre. En la gran mayoría de los casos, un cálculo renal se expulsa de forma natural y solo hay que paliar el dolor con ayuda de un urólogo especialista, pero en otras ocasiones es necesario aplicar un determinado tratamiento dirigido al cólico nefrítico.
Un cólico nefrítico es un dolor intenso que se presenta a la altura de los riñones o de los conductos urinarios. Esta afección también es conocida como cólico renal, y requiere de atención médica de urgencia para acabar con el motivo de que los riñones se dilaten y dejen de generar un dolor que puede llegar a ser difícilmente soportable.
La existencia de un cálculo renal no es extraña, el problema llega cuando éste es del tamaño suficiente como para despertar el dolor del cólico nefrítico al descender por los uréteres.
Síntomas del cólico nefrítico
- Dolor intenso en la zona lumbar que se extiende hacia los riñones, la zona inguinal y los genitales. Dicho dolor puede ser variable, y puede estar acompañado además por una molesta sensación de ardor y escozor al miccionar.
- Náuseas y vómitos.
- Dificultades a la hora de orinar y necesidad de hacerlo muy poco a poco.
- Oscurecimiento de la orina, que además puede ir acompañado de olores desagradables.
Causas de la formación de piedras en el riñón
El cólico en los riñones se debe, por lo general, por la presencia de una piedra o cálculo renal en los uréteres, que son los estrechos conductos por los que la orina pasa desde los riñones a la vejiga. Estos cálculos renales son piedras formadas por sales de calcio o ácido úrico generalmente, que se forman en el riñón y que, si adquieren un tamaño considerable y se desprenden hacia los uréteres, pueden obstruirlos y no dejar pasar la orina que va rumbo a la vejiga.
Estos cálculos en ocasiones tienes un origen genético hereditario o metabólico. En otros casos hay factores que favorecen su formación:
- Baja ingesta de líquidos
- Exceso de peso.
- Dieta inapropiada.
- Algunas enfermedades.
- Suplementos y medicamentos inadecuados.
Diagnóstico y pruebas para detectar un cólico nefrítico
La obstrucción de los uréteres provocada por un cálculo renal, y la consiguiente inflamación de estos órganos, produce un dolor muy característico en la fosa renal, hacia los flancos. Este dolor, aunque comienza en la zona lumbar, se extiende rápidamente hacia las ingles y la zona genital. Aún así, es indispensable solicitar una cita médica con premura con los especialistas de urología del Hospital La Moraleja, donde además de un examen físico, estos pueden solicitar algunas de las siguientes pruebas diagnósticas para confirmar si el paciente está sufriendo un cólico renal:
- Análisis de sangre
- Radiografía de los conductos urinarios.
- Análisis de orina.
- Ecografía.
- TAC.
Alcanzar un diagnóstico seguro cuanto antes es la clave para poder combatir el dolor y eliminar la fuente de esta molesta afección.
Tratamientos para los cálculos renales
Cuando el cálculo renal es inferior a los 10 mm., el cuerpo puede expulsarlo de forma natural empleando la propia presión de la orina, por lo que el tratamiento podría basarse en el alivio del dolor. Sin embargo, si la piedra es más grande, será necesario emplear el tratamiento para el cólico nefrítico más apropiado en cada caso:
- En casos de cálculos inferiores a 1 cm ciertos medicamentos (Tamsulosina) ayudan a su expulsión espontánea.
- Litotricia por ondas de choque, más eficaz cuando el cálculo está en el riñón aunque también se realiza en el uréter.
- Nefrolitotomía percutánea, cirugía para el cálculo cuando se encuentra en el interior del riñón que tiene como objetivo fragmentar la litiasis de gran tamaño y extraer sus fragmentos.
- Ureterorrenoscopia, introduciendo un endoscopio rígido o flexible por la uretra hasta llegar a los uréteres incluso al riñón para extraer los cálculos ureterales o renales problemáticos.
¿Se puede prevenir el cólico nefrítico?
Ya hemos contado por qué se produce un cólico nefrítico, ¿pero es posible adelantarse a esta patología para no llegar a sufrirla y no tener que recurrir a un tratamiento para el cólico renal? Saber por qué dan cólicos al riñón es la clave para prevenirlos: si la afección se produce por la acumulación de sales y minerales como el calcio, que se acumulan hasta formar una piedra, lo que hay que hacer es conseguir que dichos cálculos no lleguen a formarse.
- Acostumbrarse a mantener una correcta hidratación, hay que beber en torno a dos litros de agua y otros líquidos al día.
- Eliminar la máxima cantidad de sal de la dieta diaria, así como limitar la ingesta de proteínas animales.
- Aunque se deben ingerir alimentos ricos en calcio, lo más aconsejable es no recurrir a suplementos.
- Reducir la toma de alimentos ricos en oxalatos, como el chocolate, los frutos secos, el té o las espinacas.
Un cólico nefrítico puede provocar determinadas complicaciones si no se trata. Así, puede provocar infección de orina que podría llegar a pasar a la sangre. Además, la obstrucción total de los uréteres puede hacer que el riñón aumente de tamaño y pueda sufrir daños irreversibles, así como provocar una insuficiencia renal.
Aplicar un tratamiento para el cólico nefrítico a tiempo consigue minimizar cualquier consecuencia negativa tras conseguir extraer el cálculo renal de la zona afectada. A partir de ahí, habrá que aplicar los consejos del servicio de urología del Hospital La Moraleja para evitar en la medida de lo posible la aparición de un nuevo cólico nefrítico y sus secuelas.
Tomando los anagésicos prescritos por el especialista o su medico de cabecera. Puede ayudar aplicar calor en la zona dolorida. No existen alimentos prohibidos, pero dependiendo del tipo de cálculo será aconsejable disminuir la ingesta de ciertos alimentos. En general siempre se aconsejará disminuir la sal y proteínas de la dieta.
Tipos de cálculos renales
Los pacientes con cólico nefrítico deben ser tratados del dolor en un servicio de urgencias. El cuadro es muy doloroso y suele necesitar medicación intravenosa. Habitualmente se utilizan analgésicos y antiinflamatorios. Una vez que el dolor ha cedido pueden continuar con tratamiento oral de forma ambulatoria.
Cuando el cálculo está próximo a la vejiga, el uso de alfa-bloqueantes favorece la expulsión. ¿Presenta el paciente síntomas o signos de que el cólico se ha complicado? Cuando se presenta complicaciones. Cuando el cálculo no sale.
Beber abundantes líquidos. las personas que han tenido cólicos por cálculos renales deben beber sobre 2 litros de agua al día. La orina lleva sales y cristales y cuando estos son muy abundantes, pueden cristalizar y formar piedras. La mejor forma de evitar esa cristalización es diluir la concentración de dichas sustancias aumentando la ingesta de agua. Sin embargo, en pleno cólico no se debe aumentar la ingesta de líquidos.
En general existe una dieta para cada tipo de cálculos. En los pacientes con litiasis múltiple o cólicos frecuentes se deben realizar un estudio metabólico.
En un primer momento el tratamiento debe centrarse en controlar el dolor mediante analgesia (antinflamatorios), que inicialmente se tomarán por vía oral, pero que en ocasiones, si el dolor es muy intenso y persistente, serán de administración intravenosa, por lo que deberá acudir al servicio de urgencias de un hospital.
Si el cólico nefrítico no mejora a pesar de dichos tratamientos y comienza con algún signo de complicación (empeoramiento de la función renal, infección severa con fiebre, dolor insoportable…) en ocasiones será necesaria la derivación urinaria.
Tiene usted un cálculo en la salida del riñón o en las vías urinarias. Esta obstrucción de las vías urinarias debida al cálculo podría derivar en una infección urinaria, por eso es tan importante tomarse la temperatura. A veces, la orina puede tener aspecto rosado o incluso, rojizo.
Beba abundantes líquidos, sólo si no tiene dolor, unos 2 ó 3 litros al día, siempre y cuando no tenga contraindicaciones médicas por otro motivo. La aplicación de calor en la zona dolorosa tiene efecto calmante (baños calientes, manta eléctrica). Al orinar, debe hacerlo en un recipiente y puede filtrar la orina utilizando un colador o gasas.
El cólico nefrítico se caracteriza por la aparición repentina de un dolor en un lado del abdomen o de la región lumbar, que aparece y desaparece y produce una sensación de pinchazo o quemazón.
La causa principal del cólico nefrítico es la presencia de cálculos o piedras en el interior del riñón o en los uréteres. En otras ocasiones, el cólico nefrítico es secundario no a una litiasis, sino a una estenosis (estrechez) en la pelvis renal o el uréter, que puede ser congénita o adquirida.
Anomalías congénitas de la pelvis renal como es la estenosis de la unión pieloureteral. La estenosis impide el paso de la orina del la pelvis del riñón al uréter.
Anomalías congénitas de la desembocadura del uréter en la vejiga. Infección. En algunas ocasiones, debido a la obstrucción de la vía urinaria, la orina se infecta.
Cuando ocurre esto, la infección de la orina puede penetrar en el riñón produciendo una infección del riñón. Cuando se infecta el riñón hablamos de pielonefritis aguda. En esta situación el paciente suele notar, a parte del dolor lumbar, escalofríos y fiebre alta. Cuando esa infección se extiende a traves de la sangre por el resto del cuerpo hablamos de sepsis urinaria.
Rotura de un caliz renal. Se debe al aumento de presión dentro de la vía urinaria. La presión de la orina es ta grande que se produce una rotura de un cáliz renal. Anuria. Es también una situación grave que obliga a una actuación inmediata. Aparece cuando un cólico nefrítico se produce en un paciente con un solo riñón funcionante. Esto puede ocurrir por que solo tenga un riñón, o por falta de funcionamiento del otro riñon. El síntoma inicial y principal es que el paciente deja de orinar por completo. Este cuadro se conoce con el nombre de anuria.
Anulación funcional y atrofia del riñón. No es una complicación inmediata. Desde que empieza el cólico hasta que se expulsa el cálculo, pueden pasar desde horas, hasta semanas. Esto depende sobre todo del tamaño del cálculo, de la superficie del mismo (liso o con espículas). Los lisos se expulsan con mas facilidad que los que tienen salientes y picos. Aproximadamente un 75% de los casos el cálculo se expulsa de forma espontánea.
Historia clinica y exploración correcta. Conocer si el paciente tiene antecedentes de cólicos nefríticos previos, o transtornos metabólicos como la hipeuricemia, ayudan al diagnóstico. Análisis de sangre y orina. RX simple de abdomen. Sirve en ocasiones para ver los cálculos de calcio y los de oxalato. Ecografía renal. Es la prueba fundamental diagnóstica, ya que permite ver si hay o no obstrucción del riñón y con frecuencia el cálculo. Sirve además para el control de la evolución. Urotac. Población general: Con el infarto de corazón y la angina de pecho, la obstrucción y la isquemia intestinal, los divertículos de colon.
