Si hay un apellido que, al escucharlo, evoca viajes y aventura, ese es el de la Quadra-Salcedo. Hablamos de Miguel y ahora de su hija Sol, cuyo parecido con su padre es innegable. Miguel de la Quadra-Salcedo fue un destacado periodista, aventurero y documentalista español, nacido el 30 de abril de 1932 en Madrid y fallecido el 20 de mayo de 2016 en Pozuelo de Alarcón, Madrid.
Es conocido por su intrépida personalidad y su pasión por las expediciones y los viajes extremos, así como por su contribución al periodismo de aventura y documental en España.
Una Vida Dedicada a la Aventura
Aunque nació en Madrid, a los 4 años se trasladó a Pamplona, donde pasaría toda su niñez. Estudió para ser perito agrícola, aunque su pasión de adolescente era el deporte, sobre todo la halterofilia y el atletismo. Se matriculó en la carrera de ingeniero agrónomo, aunque enseguida comenzó a destacar como un excelente atleta -de hecho, formó parte de la sección de Atletismo del Real Madrid C. F.- hasta el punto no sólo de conseguir varios récords nacionales en las especialidades de lanzamiento de martillo, disco y jabalina, sino también de participar en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960.
En los Juegos Iberoamericanos que se celebraron en Chile en 1960, el joven inquieto vio disparada su curiosidad por el continente sudamericano. Se empeñó en obtener permiso para desplazarse hasta la Isla de Pascua y conocer a los nativos, un objetivo que logró después de que la Federación Atlética de Chile emitiese una insólita autorización en la que se le encomendaba la misión de "difundir y despertar el interés de los isleños por la práctica de los deportes, especialmente del atletismo".
Incursión en el Periodismo y Cobertura de Conflictos
Ese mismo año, su instinto aventurero le lleva al Amazonas donde, mientras trabaja para el Gobierno colombiano, hace acopio de un valioso material fotográfico, que, a su vuelta a España, en 1963, le posibilitaría ser contratado por Televisión Española como reportero. Su primer trabajo como periodista le lleva a cubrir la guerra del Congo, país en el que estuvo a punto de perder la vida, ya que fue condenado a muerte por rodar el fusilamiento de 300 prisioneros.
Tras salvar milagrosamente la vida, a partir de estos momentos comenzaría su fructífera carrera como reportero de televisión, realizando innumerables y arriesgados reportajes por todo el mundo. Como periodista de TVE, De la Quadra cubrió guerras como la del Congo (1964), Nigeria (1970), Vietnam (1972) o Israel (1973), y acontecimientos históricos como la muerte del Che Guevara, el golpe de Estado de Pinochet o el regreso de Perón a Argentina.
A él se deben, por ejemplo, las imágenes, dos días después del golpe de Estado en Chile, de los disparos que acabaron con la vida de Salvador Allende o la entrevista con el mismísimo hermano del Che Guevara cuando se enteró de su muerte. Incluso, entrevistó a personajes tan relevantes como el Dalai Lama o el poeta Pablo Neruda.
Un Talismán Inseparable
En el Líbano, el estallido de una granada impactó en su brazo derecho, alojándole un trozo de metralla que se negó a que le extrajesen, por lo que a su paso saltaban las alarmas en los aeropuertos. "Mi madre me dijo que estaba loco, pero cuando falleció cogí una pequeña navaja, le hice un corte en el brazo y le extraje la esquirla", recuerda ahora su hijo Rodrigo de la Quadra-Salcedo, el mayor. A su muerte, su primogénito, Rodrigo, se fabricó con ella un amuleto que siempre lleva colgado al cuello en recuerdo de su padre.
Familia y Legado
Su trepidante trabajo no le impide, en 1965, recorrer 20.000 kilómetros por Asia, eso sí, muy bien aprovechados, porque durante este larguísimo viaje contrae matrimonio con Marisol Arzumendi en Tokio y con quien tuvo tres hijos: Rodrigo, Sol e Íñigo.
Con su marcha, perdimos a una persona, pero ganamos a un ser inmortal. Sol de la Quadra-Salcedo es la mejor difusora del legado de su padre, el aventurero Miguel de la Quadra-Salcedo, que esculpió su biografía para enseñar al mundo el método de cómo ser un hombre libre. La pasión por la vida de este divulgador de la naturaleza no cayó en saco roto tras su muerte. De ello se encargó su hija Sol, que recogió ese testigo de valores y amor a la naturaleza para seguir perpetuando su legado. Íñigo de la Quadra-Salcedo es el guardián de un legado inmenso que se congeló de repente el 20 de mayo de 2016. Aquel día murió a los 84 años su padre, el periodista y aventurero Miguel de la Quadra-Salcedo, creador de la mítica Ruta Quetzal.
Casado con Marisol Asurmendi, que le acompañó en muchas de sus múltiples aventuras como descender en balsa desde la localidad peruana de Iquitos por el río Amazonas, Miguel de la Quadra era padre de tres hijos: Rodrigo, Sol e Íñigo.
La Ruta Quetzal: Un Proyecto de Vida
Pero además de por sus reportajes de televisión, Miguel de la Quadra Salcedo es recordado por ser el artífice de la famosa Ruta Quetzal, declarada de interés universal por la Unesco. Un proyecto ideado por él mismo a petición del rey Juan Carlos, quien le encargó que organizara algún evento que sirviera para conmemorar el Quinto Centenario del descubrimiento de América y pudiera estrechar los lazos de unión con Hispanoamérica.
Esto sucedía allá por el año 1985, un programa que comenzó llamándose Aventura 92 y que, con el tiempo, pasó a ser conocido como la Ruta Quetzal. Desde entonces, han sido muchísimos los jóvenes que, en compañía de Miguel, se han adentrado por el fascinante mundo de América Latina, conociendo sus roncones, sus gentes y empapándose de sus diferentes culturas.
Desde la década de los ochenta y durante 30 años, su proyecto educativo marcó la vida de 14.000 adolescentes de Europa y América que exploraron selvas, volcanes y culturas ancestrales a ambos lados del Atlántico, siguiendo las huellas de personajes cruciales de la historia de los dos continentes. El viaje por la península de Yucatán de aquel funesto 2016 fue la última edición. Tras el fallecimiento de su fundador, el BBVA cortó de cuajo la financiación de un programa que por entonces precisaba cada año 1,5 millones de euros para hacerse realidad.
Estos años no han sido fáciles para el hijo menor de De la Quadra-Salcedo, que durante dos décadas fue su mano derecha en la compleja organización de la Ruta Quetzal. Aficionado a la astronomía, se compró un planetario portátil en Estados Unidos y recorrió colegios e institutos de Galicia, la comunidad en la que reside, descubriéndoles a los chavales las maravillas del firmamento.
Hace solo cinco meses decidió “poner la máquina en funcionamiento para comenzar otra vez”. Ha resucitado el programa en Galicia con fondos de la Xunta de la celebración del Xacobeo y con expedicionarios procedentes solo de territorio español. Su intención es que este sea solo un primer paso: “Mi padre estará orgulloso. Hablo con él todos los días y sé que esto es el principio de lo que él hubiera querido”.
Con un presupuesto de 80.000 euros y nuevo logo con el rostro de su padre sobre la cola de un quetzal, Íñigo de la Quadra-Salcedo ha organizado un viaje que sigue los pasos de la Traslatio, el recorrido final que según las creencias católicas realizaron los restos del apóstol Santiago hasta su enterramiento bajo la actual catedral compostelana.
La Ruta Quetzal ha marcado a lo largo de su historia la vida de miles de jóvenes no solo de América y España, sino también de otros países europeos y de Filipinas, Guinea Ecuatorial o Marruecos. En ella, apunta De la Quadra-Salcedo, se han descubierto vocaciones profesionales y hasta gestado matrimonios.
Premios y Reconocimientos
Entre los premios y reconocimientos que Miguel de la Quadra-Salcedo recibió a lo largo de su carrera, se destacan:
- Premio Ondas (1973)
- Premio periodismo Pueblo por Tres años en el Amazonas
- Premio Internacional de la crítica de Televisión en el Festival de Cannes por La muerte del Che Guevara
- Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo, Madrid (2008)
- Orden Civil de Alfonso X el Sabio, Madrid (20 de mayo de 2016, título póstumo)
Estos galardones demuestran el impacto significativo que tuvo en el ámbito del periodismo, la aventura y la televisión tanto en España como a nivel internacional.
Legado Personal y Profesional
El reportero falleció en su domicilio de Madrid, a los 84 años, el 20 de mayo de 2016 en compañía de su mujer e hijo tras haber sufrido un agravamiento de su enfermedad. Para entonces, la familia comunicó que se había despedido de este mundo muy tranquilo y España entera lloró su partida.
Además de su trabajo en televisión, De la Quadra-Salcedo fue un prolífico escritor y conferenciante, compartiendo sus experiencias y conocimientos sobre aventuras y culturas de todo el mundo.
En resumen, Miguel de la Quadra Salcedo fue un personaje irrepetible, precursor en todos lo campos, un genio para el deporte, para la sociedad y para la cultura. Incluso dejó marca en Hollywood, al participar como extra, al lado de Richard Burton, en la película Alejandro Magno (1956), dirigida por Robert Rossen. De la Quadra, obviamente, era el encargado de instruir al conquistador en el manejo de la lanza.
