Miguel Anxo Bastos: Biografía y Pensamiento de un Liberal Atípico

Miguel Anxo Bastos Boubeta (A Bouciña, Lavadores, Vigo, 1967) es un profesor universitario, economista, politólogo y conferenciante español, reconocido por su defensa de las tesis del liberalismo económico y, en concreto, de la escuela austríaca. Es considerado por muchos como uno de los principales defensores del anarcocapitalismo y paleolibertarismo dentro del ámbito académico español, tanto ibérico como americano.

A continuación, exploraremos su trayectoria y algunas de sus ideas clave.

Un Diagnóstico y una Receta para el Estancamiento

Para Miguel Anxo Bastos, "para mí que la gente trabaje es importantísimo, pero yo veo un estancamiento". Ese sería un diagnóstico, pero necesitamos una receta: "Hay un exceso de intervencionismo en muchos ámbitos, en España y en general en Europa, en lo laboral, en la vivienda, en lo empresarial, hay demasiada traba y mucha gente desiste. Y luego también hay un cambio cultural que ya es más complicado de hacer y de cómo debe hacerse".

El profesor Bastos insiste en explicar detalles de lo más interesantes: "La jungla es el propio sistema regulado, se impone el que tiene más fuerza. El Estado tiene el monopolio de la violencia. El mercado no es la jungla, no es un sistema de fuerza, aunque toda la retórica va por ahí".

Adaptación Constante al Entorno Académico

El propio paso del tiempo y la evolución del alumnado han ido obligando al profesor Bastos a adaptarse, en una labor constante de documentación que le permita participar en los debates y aportar nuevos enfoques. "Ahora saben más que yo de muchas cosas, hacen preguntas y no siempre tengo respuestas, me desafían y yo tengo que aprender", explica este docente que devora libros por placer y por deber para mantenerse al día.

Donde más ha apreciado un cambio en los últimos tiempos es en "la pérdida de la retranca", que atribuye a un "cambio cultural" y al abandono de costumbres gallegas como las regueifas. Bastos también ha notado un descenso el uso del gallego.

Liberalismo y la Figura de Antonio Escohotado

Miguel Anxo Bastos participó en una ponencia sobre el liberalismo de Antonio Escohotado, junto a Jorge Escohotado (hijo del filósofo) y Fernando Díaz. De todo el pensamiento de su padre, ¿cuál era el punto que usted más discutía con él? Su pensamiento económico, sin duda. Él escribió “Los enemigos del comercio”, pero se centraba en la parte teórica. Yo quería que fuera más práctico en cuanto al comercio, para que su obra no fuera tan espesa.

El liberalismo tanto en España como a nivel mundial está tan mal como siempre. Ser liberal, digamos, no es fácil para nada. En España, curiosamente es donde se funda el liberalismo en el siglo XIX, pero a pesar de este hecho sus posturas nunca han tenido mucha fortuna en nuestro país. Esto puede tener muchas causas, pero la principal es la debilidad económica. Han faltado empresarios, ha faltado una sociedad civil fuerte y un mercado grande. Influye también el hecho de la inestabilidad política española, especialmente en el siglo XIX y parte del XX.

El capitalismo como tecnología mental

Bastos describe el capitalismo como una tecnología mental, una tecnología de cálculo que implica ahorro. Y ese ahorro se invierte de forma sistemática en el mejor de los usos posibles. Es una forma de entender el mundo, un mundo económico, de forma racional.

Como requisitos para que pueda existir el capitalismo, se necesita, primero, que haya trabajo, que haya una mano de obra -en el sentido amplio, tanto empresarios como trabajadores-, que produzca bienes, que sea disciplinada, que trabaje bien, que sea seria, que sea puntual, que sea eficiente. Eso es uno de los grandes logros del capitalismo.

Uno de los grandes logros del capitalismo y de nuestra sociedad es la clase obrera que tiene. Es una cosa que nunca me canso de alabar. España tiene una clase obrera excepcional. De las mejores que hubo en su historia. Siempre estamos hablando de las cosas malas que tiene, pero esto es algo que hay que resaltar.

Hay un proceso de desvalorización del trabajo muy grande. Estos días estuve leyendo a Eli Heckscher, que explica cómo los mercantilistas de los siglos XVII y XVIII adoraban el trabajo. Había sermones, había discursos para que la gente fuera trabajadora y productiva, que abandonara la ociosidad, que no estuviera todo el día disfrutando de no hacer nada. Y de esa alabanza del trabajo, que duró hasta el siglo XIX, se cambia totalmente y pasa de ser una cosa buena -aún me queda algún eco cuando me educaban mis abuelos, que decían un joven tiene que ser productivo, que no esté bien que esté todo el día jugando con maquinitas- a ser una explotación. Fue un cambio cultural.

Estos cambios culturales fueron en parte derivados, yo creo, de las políticas de los bancos centrales, que inundaron los mercados con dinero barato, que enseñaron a la gente a comprar ahora y pagar después. Antes era al revés. Parece que el crédito que nace de algún sitio misterioso donde es abundante podemos comprar todo a futuro. Empezaron las culturas de vivir el momento, disfrutar y no pensar en el mañana.

La Opinión de los Expertos y la Legitimidad Democrática

El currículum de los procesos educativos -apoyado por los medios de comunicación- consiste básicamente en decir que el conocimiento del Estado, el conocimiento de los expertos del Estado, es de una naturaleza superior al conocimiento de un experto del sector privado. Este es muy interesante, mientras que el conocimiento que genera el Estado en, por ejemplo, pandemias es neutral, objetivo y por el bien común. Mientras que si lo opina un señor de un instituto científico privado, eso está al servicio de alguien.

Bastos opina que "Yo no veo que sean personas de una naturaleza especial. Usted coge a una persona en la calle y la hace diputada o la hace senadora y no cambia su naturaleza, sigue siendo igual que antes. Y no sabe más. Simplemente tiene más poder que antes. Tu opinión no es más válida después de ser ministro que antes de serlo. No acabo de entender muy por qué esta idea de que nos protegen".

Por algún extraño motivo, los organismos no democráticos -estoy hablando de la Unión Europea, por ejemplo, que no es para nada democrática, sobre todo la Comisión, que se trata de una especie de democracia muy indirecta- son mucho más valorados que los organismos que son plenamente democráticos. Es más, estos organismos no democráticos parece que se permiten el lujo de corregir a la gente.

Claro, es normal que la gente desconfíe de la democracia. Si, al final, la democracia claudica frente a poderes que están por encima, que no son democráticos, no me extraña que después la gente se rebele. Sobre todo cuando los gobiernos no responden.

El Anarcocapitalismo como Programa de Investigación

Bastos se define diciendo que "No soy anarcocapitalista en el sentido de que no puedo vivir como anarcocapitalista. Yo entiendo el anarcocapitalismo como un programa de investigación. ¿Cómo podría resolverse en ausencia del Estado? Y en el proceso se aprenden muchas cosas. Como dice Emmanuel Todd, el anarcocapitalismo no llega, necesita unos valores humanos y morales para sustentarlo. Si no, también sería una sociedad caótica, que no es digna, que es mentirosa, que no es seria, que no cumple con sus tratos".

En relación con el Bitcoin, Bastos considera que "Bitcoin redefine el derecho de propiedad". Bitcoin convierte el dinero en un secreto. Es genial, ¿verdad? Si, pero «no es Bitcoin todo lo que reluce». Todo tiene un coste y, para mí, en Bitcoin ahora mismo los mayores costes son la curva de aprendizaje y la responsabilidad individual.

Bitcoin nos devuelve a todos algo que se había perdido con el tiempo: la responsabilidad individual (e incluso la disciplina). Si no custodias tus fondos con responsabilidad y conocimiento puedes ser un blanco fácil para atacantes (ataques físicos y digitales). Al no depender de terceros para su custodia tampoco existen terceros a los que reclamar en caso de pérdida, tú eres el único responsable de tus fondos (de tu clave privada).

¡La FÓRMULA de la Riqueza: CAPITALISMO, AHORRO y TRABAJO DURO! | Miguel Anxo Bastos

Milei y el Liberalismo en Argentina

En relación a Javier Milei explica que "En Libre Mercado hemos explicado en varias ocasiones que la llegada de Javier Milei a la política primero, y a la presidencia de Argentina después, no sólo supone un éxito electoral y, quizás, la condición de posibilidad para que el país se recupere de la grave situación económica en la que se ha visto sumido desde hace años.

No obstante, no podemos quedarnos simplemente en lo superficial de publicaciones como esta, en la que, claro está, se presentan los grandes logros que en apenas dos meses ha conseguido Javier Milei al frente del Ejecutivo argentino. Por este motivo, no es menos importante que Milei haya explicado ante el Financial Times que "no se sale de la pobreza por arte de magia", sino que lo que posibilita que una sociedad pueda prosperar es el capitalismo, la economía de mercado y la capacidad de trabajo y sacrificio.

Pero, además, como bien explica Bastos, con la libertad no es suficiente. En realidad, en último término depende del capitalismo. Y es que capitalismo y liberalismo no son necesariamente equivalentes. Todo ello implica que, en el fondo, que los pueblos sean más o menos ricos también depende de sus hábitos culturales, que se traducen inevitablemente en el modo en que funciona su sistema económico.

El profesor Miguel Anxo Bastos es, además, todo un fenómeno viral en YouTube gracias a sus explicaciones sobre economía.

Fe y Religión

Católico devoto, Bastos tiene a G.K. Chesterton -y a los católicos ingleses en general- como uno de sus mayores referentes, entre otras cosas, por su defensa de la tradición. El profesor reconoce, además, que regresar a la fe le ayudó mucho, que le gusta San Miguel -de quien lleva su nombre- porque "aparece siempre luchando contra demonios", y afirma, sin ambages, que Occidente no existiría si no fuera por la Iglesia Católica.

Bastos relata su propio camino de fe -compartido con varios de sus discípulos conversos-, y analiza las bondades de "la muy cristiana Edad Media", los ataques que sufre la familia actualmente y la reciente muerte de la bebé Indi, desconectada de su respirador por orden de las autoridades británicas.

Bastos fue criado como católico y educado en un colegio católico. Sin embargo, en la adolescencia tuvo una etapa de pérdida de fe... hasta que fui profesor y volví a la Iglesia. A mí la fe que me interesa no es solo la fe del carbonero, intento siempre que sea una fe más o menos meditada y estudiada.

Tal y como se educa hoy, y en el ambiente universitario más, el cristianismo es como si fuera un atraso, que se opone a la ciencia, y un montón de cosas más. Luego descubres que el cristianismo hizo cosas buenas, que hay incluso científicos en los dos lados... eso te llama mucho la atención.

También descubrí en economía la tesis vieja de Weber de que el capitalismo siempre necesita de una base moral. Aunque él lo achaca al calvinismo, yo descubro leyendo a varios autores que el catolicismo no desmerece para nada, y, de hecho, a día de hoy, los países más ricos de Europa son católicos. Solo hay que comparar a la Alemania católica con la protestante, la Irlanda católica con la protestante, Austria, los cantones suizos católicos, Flandes, que es de las zonas más ricas del mundo, etc.

Por eso creo que a la juventud no la puedes dejar indefensa. A veces discuto con sacerdotes, porque yo entiendo que, además de las virtudes de la fe, Dios nos da las herramientas para poder defenderlo. Que puedas ir a un ámbito académico, más secular, y saber defenderte. Estamos mandando a nuestros hijos indefensos a la universidad.

A mí me gustan mucho los pasajes económicos, el de los talentos, por ejemplo, o cuando el demonio tienta a Jesús en la cima de una montaña y le dice: "¿Ves todos estos reinos?, a mí me han sido dados, te los ofrezco si los quieres".

Bastos pertenece a la Asociación Xoán de Lugo, un espacio de pensamiento económico que lleva el nombre de este jesuita y último representante de la Escuela de Salamanca.

Siempre me llamó mucho la atención G.K Chesterton y en general los católicos ingleses. Una vez escuché que los católicos ingleses son muy peculiares, porque son los únicos que conservaron las tradiciones católicas de comer pescado los viernes y costumbres similares. Al vivir en un ambiente tan hostil, la forma de defenderse era conservar la tradición. Me gusta también mucho Evelyn Waugh y Santa Juana de Arco.

Puede haber reyes santos, yo no creo que se pueda excluir a nadie de eso. El político no tiene por qué ser malo en sí, otra cosa es que el propio sistema le obligue a hacer cosas malas, pero a priori se puede ir con buenas intenciones.

Cuando la Iglesia evangelizó el mundo lo hizo en muchos pueblos americanos o africanos que no tenían Estado, los pigmeos, por ejemplo. A eso me refiero con "anarquista". Si nos pensamos que un anarquista es una persona que pone bombas como en el siglo XIX, claro que eso no es compatible con la fe. Yo el anarquismo lo entiendo desde la visión de que la sociedad se organiza mejor sin Estado. Mi idea también es cristiana en el sentido de pacífica. Creo sinceramente que se pueden cerrar tratos voluntarios entre personas sin que exista coerción o violencia. La mayor parte de los libertarios americanos son católicos y muy católicos, incluso, de los de misa de antes. [Bastos es discípulo del español Jesús Huerta de Soto, eminencia en el mundo de la economía y ferviente católico. Ambos pertenecen a la Escuela Austriaca de economía].

Si te fijas, al Estado ya se le da culto. Los símbolos del Estado tienen que ser saludados como se saludaba antes a Dios, se intenta suplir la figura de Dios. De hecho, los delitos de blasfemia, hoy en día, no son contra la religión, sino contra el Estado. Se intenta sustituir al Estado, como decía el Catecismo, como "el supremo hacedor del bien". Hasta la palabra "Estado" se escribe con mayúsculas, y no tiene por qué, se quiere imitar la idea de Dios, que esa sí va con mayúsculas.

El Estado hoy es el que nos protege desde la cuna hasta la tumba. El que nos alimenta, nos cuida, premia a los buenos y castiga a los malos. Esa idea de bondad, de que todo lo hace por nuestro bien, trae consigo que la Iglesia empiece a estorbar, porque opone una contra moral, una moral alternativa. El Estado moderno ya no se limita a gestionar cosas o servicios como hacía antes, sino que el Estado quiere ser también el que determine la moral, lo que está bien, lo que está mal. Lo que es bueno o malo hoy lo dicta el BOE (Boletín Oficial del Estado, publicación diaria de las leyes que dicta el Gobierno o aprueba el Parlamento).

A mí me gusta hablar siempre de la indiferencia de la forma. La Iglesia Católica coexistió con todo tipo de formas políticas. Es la institución organizada más antigua que existe. Convivió con el Imperio Romano, con el absolutismo, con democracias, con sistemas comunistas… Y hay sitios donde la Iglesia se asoció al Estado, otros donde ambos conviven en paz y otros donde la Iglesia es una oposición. Convivir, pueden convivir, depende del tipo de Estado que se tenga en cada sitio.

Hay una cosa curiosa que es que la Iglesia funciona organizativamente mucho mejor cuando, por lo que sea, está opuesta al Estado. En sus comienzos, la Iglesia estaba perseguida y fue concebida en ese contexto. Por ejemplo, la Iglesia de los países comunistas fue una Iglesia que funcionó bastante bien, a pesar de todo lo que sufrió. La Iglesia se echa a perder cuando se alía con el poder político, es una Iglesia de peor calidad, porque, además de la buena gente de fe, se arriman arribistas para buscar poder y eso le hace perder calidad moral.

Hoy en día la vida y la educación de los niños no es de los padres, es del Estado. Es el Estado el que decide en última instancia qué se hace o no con ellos. Hoy, llevar una educación cristiana, incluso en un colegio religioso, es muy complicado. No se puede educar a los hijos en nuestros valores, y esto cada vez va a más.

El Estado no solo intenta suplantar a Dios, sino también a la familia. La familia es uno de los últimos reductos que frena el poder ilimitado del Estado. ¿Quién me educa? Me educa el Estado. ¿Quién me da de comer? Me da de comer un comedor del Estado. ¿Quién me cuida? El médico de la sanidad del Estado... y, al final, dices: ¿quién es tu familia? Tu familia es el Estado.

La ley actual del aborto no reconoce la potestad de la madre, solo hasta las 14 semanas, después de las 14 semanas ya no hay potestad de la madre. Pero, claro, filosóficamente eso es muy difícil de sostener. Si el argumento es que la madre es la propietaria del niño, sería hasta el nacimiento, no hasta las 14 semanas. El debate es otro, es a partir de en qué momento hay vida, y ahí la Iglesia lo tiene claro, desde la concepción. El aborto está mal porque se trata de una vida humana y está mal matar una vida humana.

Por eso es tan denigrada. Es una etapa en la que se construye la civilización occidental. Se construyen grandes avances éticos, la abolición de la esclavitud, las normas de la guerra, las treguas… se ponen una serie de pautas que lentamente van humanizando el mundo. Eso choca con la creación del Estado absoluto, con el Renacimiento, que, curiosamente, es la etapa que tiene buena fama.

Publicaciones populares: