El embarazo es un proceso complejo que comienza con la fecundación del óvulo y continúa con la implantación del embrión en el útero. Sin embargo, en algunos casos, este proceso no ocurre de forma adecuada, y el embrión se implanta fuera del útero, lo que se conoce como embarazo ectópico. Aunque es una condición poco frecuente, puede poner en riesgo la salud de la mujer y afectar su fertilidad futura.
El embarazo ectópico o extrauterino es un embarazo que se produce fuera del útero. En un embarazo natural, la unión del ovocito con el espermatozoide se produce en las trompas de Falopio de la mujer.
Tras la ovulación, el ovocito queda alojado en la Trompa de Falopio durante unas 24 horas en espera de ser fecundado. Si el óvulo es fecundado, el embrión resultante irá descendiendo por la trompa hasta el útero, lugar donde se producirá todo el desarrollo embrionario y fetal.
Durante este recorrido del embrión hasta el útero pueden haber complicaciones que hacen que el descenso no sea el correcto, implantándose el embrión fuera del útero, generalmente en las trompas de Falopio (98% de los casos).
Los embarazos ectópicos generalmente no son viables y se ha de recurrir al aborto inducido, ya que el embrión apenas tiene posibilidades de desarrollarse fuera del útero. Es importante detectar a tiempo un embarazo ectópico por los graves riesgos que corre la madre. Un diagnóstico a tiempo es fundamental para evitar consecuencias negativas que afecten a la fertilidad de la mujer.
En España, apenas un 2% de los embarazos son ectópicos. Como hemos visto, es fundamental detectar a tiempo el embarazo ectópico para evitar daños irreversibles en la salud de la mujer y en su fertilidad. Muchos de los síntomas del embarazo ectópico se pueden confundir con síntomas habituales de un embarazo, como náuseas, fatiga, debilidad y dolor abdominal.
¿Qué es un embarazo ectópico?
Un embarazo ectópico se produce cuando el óvulo fecundado se implanta fuera del útero, siendo las trompas de Falopio el lugar más habitual (alrededor del 95 % de los casos). En menor medida, puede implantarse en el cuello del útero, los ovarios o incluso en la cavidad abdominal (menos frecuente, aunque reportado). Este tipo de embarazo no puede evolucionar de forma normal y, si no se detecta a tiempo, puede provocar complicaciones graves, como la rotura de la trompa de Falopio que va asociada a dolor y hemorragias pélvicas. Este cuadro médico debe ser valorado de forma inmediata en urgencias hospitalarias.
¿Qué es un embarazo ectópico y por qué es tan peligroso?
Causas principales del embarazo ectópico
Las causas del embarazo ectópico pueden variar, pero suelen estar relacionadas con alteraciones en las trompas de Falopio que impiden el paso normal del óvulo fecundado hacia el útero. Entre las principales causas destacan:
- Inflamación o daño en las trompas de Falopio, debido a infecciones previas (como la enfermedad inflamatoria pélvica o EIP)
- Malformaciones congénitas o quirúrgicas en el aparato reproductor.
- Endometriosis, que puede alterar la anatomía pélvica.
- Adherencias por cirugías pélvicas anteriores.
Padecer endometriosis: La endometriosis, que afecta al 15% de las mujeres españolas en edad fértil, es un factor de riesgo del embarazo ectópico. En esta enfermedad, el tejido que recubre el interior del útero (endometrio) crece fuera de la matriz, afectando a los ovarios, los ligamentos que sostienen el útero o las trompas de Falopio.
Factores de riesgo asociados
Existen ciertos factores que pueden aumentar la probabilidad de sufrir un embarazo ectópico:
- Antecedente de embarazo ectópico previo.
- Infecciones de transmisión sexual que hayan causado inflamación pélvica, con adherencias y obstrucción de las trompas.
- Cirugías previas en las trompas o el abdomen.
- Tabaquismo, que puede afectar el movimiento ciliar de las trompas.
¿Cómo se diagnostica y trata un embarazo ectópico?
El diagnóstico precoz es clave para evitar complicaciones. Algunos síntomas de alerta pueden incluir dolor abdominal intenso, sangrado vaginal anormal y mareos o desmayos. Sin embargo, en etapas muy tempranas, el embarazo ectópico puede no presentar síntomas claros.
Los métodos diagnósticos más comunes son el análisis de sangre, para medir los niveles de hormona beta-hCG (se repiten cada 48 horas para ver evolución de la misma) y la ecografía transvaginal, que permite visualizar, en la mayor parte de los casos, que el embrión está implantado dentro o fuera del útero.
El tratamiento dependerá del momento del diagnóstico y del estado general de la paciente. Las opciones incluyen:
- Tratamiento farmacológico con Metrotexato (tratamiento de aplicación intrahospitalaria), si el embarazo ectópico se detecta a tiempo y no hay riesgo de rotura.
- Intervención quirúrgica (por laparoscopia o laparotomía) si hay complicaciones (rotura tubárica) o si el tratamiento médico no es viable.
Impacto del embarazo ectópico en la fertilidad futura
Uno de los principales temores tras un embarazo ectópico es cómo afectará a la posibilidad de lograr un embarazo en el futuro. La realidad es que dependerá de varios factores, como el daño sufrido en las trompas, si fue necesario extirpar una de ellas, y la causa subyacente del embarazo ectópico.
Afortunadamente, las técnicas de reproducción asistida ofrecen alternativas seguras y eficaces. Por ejemplo:
- Si la función de las trompas está comprometida, la fecundación in vitro (FIV) permite lograr el embarazo sin necesidad de que el embrión recorra las trompas.
- En algunos casos, se puede valorar una cirugía reconstructiva de las trompas si la mujer desea intentar un embarazo natural.
El embarazo ectópico y los tratamientos de fertilidad
Siempre se ha considerado que los tratamientos de reproducción asistida como es una fecundación in vitro podía aumentar el riesgo de padecer un embarazo ectópico.
| Tipo de FIV | Riesgo de embarazo ectópico |
|---|---|
| FIV con óvulos propios | Mayor riesgo |
| FIV con ovodonación | Menor riesgo |
| FIV con ovodonación de ovocitos previamente congelados | Menor riesgo |
Como vemos en estos datos, el mayor riesgo se produce cuando el tratamiento se realiza mediante ovocitos propios. En cambio, cuando la mujer es receptora de óvulos donados es menor, tanto si se transfieren embriones frescos o previamente congelados.
Hay varios estudios que confirman que la estimulación ovárica realizada en un tratamiento de fecundación in vitro reduce la receptividad endometrial, y por tanto, aumenta el riesgo a que se produzca un embarazo ectópico. Se puede concluir que la estimulación ovárica para obtener los ovocitos produce cambios en el medio ambiente de la trompa y útero, y esto podría aumentar el riesgo de padecer un embarazo ectópico.
¿Es posible un embarazo fuera de los días fértiles?
Una de las preguntas frecuentes que en la consulta de ginecología nos hacen muchas pacientes es si pueden quedarse embarazada en los días no fértiles.
Un ciclo menstrual regular suele durar entre 28-30 días, aunque pueden ser normales también ciclos más cortos, de 21-24 días, y ciclos más largos, de hasta 35 días. El primer día del ciclo se inicia con el primer día del periodo. En esta fase nuestro cuerpo empieza a producir una serie de hormonas que harán crecer y madurar uno de los óvulos que se encuentran dentro del ovario.
A mitad del ciclo, será el día 14 en ciclos de 28 días, se produce la ovulación. El óvulo es liberado hacia la trompa donde permanece aproximadamente 24 horas.
Los días fértiles de una mujer son aquellos en los que aumentan las posibilidades de quedarse embarazada, son los días cercanos a la ovulación.
Mujeres con ciclos regulares pueden tener ciclos de diferente duración, y ciclos que pueden ir cambiando con el paso de los años.
Sí, es posible quedarse embarazada fuera de los días fértiles y en cualquier momento de tu ciclo menstrual. Incluso con el ciclo más regular y un seguimiento meticuloso, la ovulación es realmente difícil de identificar, por lo que no se puede excluir la probabilidad de embarazo en días no fértiles.
También hay que tener en cuenta que, tras el coito, los espermatozoides pueden sobrevivir en el aparato reproductor femenino hasta cinco días2, por lo que la ventana fértil es mucho más amplia de lo que se piensa.
Mitos y realidades sobre el embarazo
- Mito: No es posible quedarse embarazada la primera vez que se mantienen relaciones sexuales sin protección.
Realidad: Siempre existen probabilidades de quedarse embarazada si se mantienen relaciones sexuales sin protección, incluso la primera vez. - Mito: Solo se puede quedar embarazada durante los días fértiles.
Realidad: Para quedarte embarazada, debes mantener relaciones sexuales en los días anteriores a la ovulación o próximos a esta. El día antes de la ovulación y el mismo día de la ovulación son los más fértiles. - Mito: El periodo fértil dura solo un día.
Realidad: El periodo fértil dura hasta 6 días. La fertilidad máxima se alcanza el día de la ovulación y el anterior. - Mito: Es imposible quedarse embarazada durante la menstruación.
Realidad: Eres fértil tanto en los días que preceden a la ovulación como en el momento de la ovulación -debido a la vida del esperma- y, si tu ciclo es corto, es posible que ovules justo después del periodo. Por lo tanto, puedes ser fértil en la fase más temprana del ciclo, cuando aún sangres. - Mito: Si no he usado anticonceptivos hormonales, es más fácil quedar embarazada.
Realidad: El mero hecho de no haber utilizado anticonceptivos hormonales que afecten a las hormonas no implica tenerlo más fácil. Es posible que tu cuerpo pueda regularse mejor, pero eso no significa que puedas quedarte embarazada más fácilmente. - Mito: Se debe esperar a la ausencia del periodo para realizar una prueba de embarazo.
Realidad: Deben transcurrir aproximadamente seis o siete días una vez fecundado el óvulo (después de haber mantenido relaciones sexuales) antes de que tu cuerpo comience a segregar la hormona del embarazo (hCG) y algunos días más para que el nivel sea lo suficientemente alto como para detectarse en una prueba de embarazo. - Mito: Las pruebas de embarazo no son precisas.
Realidad: Las pruebas de embarazo Clearblue ofrecen una precisión superior al 99 % a partir de la fecha en la que debería iniciarse el periodo.
