El kiwi es una fruta deliciosa, con un sabor particular, dulce y medio ácido a la vez; está repleta de vitaminas y es ¡ideal para toda la familia! Hoy vamos a hablarte de esta fruta tropical para que sepas cuándo la puede comer tu bebé.
¿Qué es el Kiwi?
El kiwi es una fruta procedente de China con un sabor característico y presenta numerosos nutrientes beneficiosos para la salud. Con una sola pieza de kiwi se consigue hasta el 100% del aporte diario de esta vitamina, ¡mucho más que una naranja! Contiene además cantidades destacables de ácido fólico, potasio, vitamina K y fibra.
Ya sabemos que la fruta resulta un alimento clave en la alimentación infantil, y además de los beneficios que ésta reporta en la salud de los más pequeños, siempre resulta especial introducirla en su día a día y disfrutar con ellos cada vez que descubren nuevos sabores.
Beneficios del Kiwi para Bebés
Las frutas y verduras son indispensables en nuestra alimentación, en los bebés juegan un rol fundamental ya que ayudan a fortalecer su sistema inmune y participan en su crecimiento y desarrollo.
- Rico en vitamina C: Es sano, bajo en calorías y ayuda a digerir las proteínas. La vitamina C interviene directamente en la absorción del hierro, evitando la anemia, así como en la formación de los dientes, de los huesos y del colágeno.
- Rico en fibra: Gracias a esto último, el kiwi es ideal para mantener el tránsito intestinal en buen estado, evitando el estreñimiento.
- Ayuda a conciliar el sueño: Y a descansar, resulta una buena opción también para antes de acostarse o previo a la siesta de los más pequeños.
Hace no mucho, se publicó un estudio en el Journal of the American College of Nutrition, donde se valoraba el kiwi como la fruta más completa desde el punto de vista nutricional. ¿queréis saber por qué?
Por su aporte de vitamina C y ácido fólico está especialmente recomendado para personas que corren mayor riesgo de sufrir la carencia de estos nutrientes; ¿quiénes son estas personas? Durante la etapa de crecimiento, el embarazo y la lactancia materna las necesidades de vitamina C y ácido fólico aumentan.
Durante el embarazo, el kiwi está muy recomendado, ya que su riqueza en ácido fólico ayuda a prevenir la espina bífida, un trastorno del sistema nervioso que puede darse en el feto durante los primeros meses de gestación.
La vitamina C, como antioxidante, contribuye a disminuir el riesgo de contraer muchas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares, las degenerativas y el cáncer.
Algunos estudios demuestran que la ingesta de kiwi en el desayuno reduce la absorción de azúcares contenidos en los alimentos en nuestro flujo sanguíneo. Mantener un nivel de glucemia bajo y estable es fundamental para el control de la diabetes.
Gracias a su gran porcentaje de agua y su bajo contenido en sodio, tiene un alto poder diurético. Por ello es muy recomendable en personas obesas o con sobrepeso, como así también en casos de hipertensión arterial.
¿Cuándo Introducir el Kiwi en la Dieta del Bebé?
El kiwi en el bebé se recomienda no introducirlo al comienzo de la alimentación complementaria, sino esperar un poquito más, sobre todo si el bebé tiene antecedentes de alergia alimentaria. No es de las frutas más alérgicas, pero si se puede retrasar un poco su incorporación, hasta los 10 meses, mejor.
Lo cierto es que los bebés pueden ingerir alimentos sólidos desde los 8-9 meses aproximadamente. Sin embargo, si el kiwi ha sido una fruta habitual en la dieta materna durante el embarazo, el bebé podría empezar a consumirlo en su papilla mucho antes. Consultándolo primero con el pediatra, Kiwi Atlántico podría comenzar a incluirse en su alimentación desde los 6-7 meses.
Tradicionalmente, la manzana, la pera, el plátano y la naranja suelen ser los primeros en incorporarse a la dieta del niño. Sin embargo, sugiere cautela con las más alergénicas (albaricoque, kiwi, fresas, piña, nectarina o melocotón). “Es preferible añadirlas un poco más adelante, cuando las reacciones anafilácticas sean más fáciles de solventar por los profesionales sanitarios”.
El kiwi, las fresas y el melocotón son frutas nutritivas, pero muchas de ellas pueden mostrar alergias significativas.
Cómo Ofrecer el Kiwi al Bebé
En cuanto a la forma de ofrecérselo, irá variando conforme los pequeños vayan creciendo. Otra opción es acercar a los niños a Kiwi Atlántico aprovechando su color y su textura, que resulta llamativa y atractiva para los reyes de la casa.
Para los bebés que empiezan con la alimentación complementaria, se aconseja pelar la fruta antes de triturarla o chafarla o tomarla por el sistema BLW (Baby Led Weaning).
Si va a pasar más tiempo, se oxidará y adquirirá un color marrón parduzco. “Para evitarlo, puedes añadirle a la papilla un chorro de zumo de limón, meterla en un tarro de cristal y conservarla en el frigorífico un máximo 48 horas.
Para los padres, las papillas, frente al alimento entero, tienen las ventajas de la comodidad a la hora de preparar y dispensar el alimento al niño. “Se puede comenzar por la fruta que queramos, siempre que esperemos 3-5 días para añadir una nueva”, afirma esta dietista-nutricionista.
Se puede comenzar por la fruta que queramos, siempre que esperemos 3-5 días para añadir una nueva. Para los padres, las papillas, frente al alimento entero, tienen las ventajas de la comodidad a la hora de preparar y dispensar el alimento al niño.
Para minimizar el riesgo de atragantamiento al ofrecer frutas al bebé, te comentamos algunas sugerencias:
- Elige frutas con la textura adecuada: opta por frutas blandas y fáciles de aplastar con las encías, como plátano.
- Evita trozos pequeños y duros: Prefiere tiras grandes o trozos que el bebé pueda sujetar fácilmente.
- Ofrece purés sin grumos: Asegúrate de que tengan una textura suave y uniforme.
- Supervisa siempre al bebé: nunca dejes solo al bebé mientras come.
¿Cómo Preparar Papilla de Kiwi para Bebés?
Te vamos a mostrar cómo elaborar una papilla de kiwi de manera sencilla, para incluir en la alimentación complementaria y aumentar el aporte de vitaminas. En esta ocasión, te vamos a enseñar a preparar una papilla de kiwi para bebés. Esta receta se puede incluir perfectamente en el contexto de la alimentación complementaria, a partir de los 6 meses de vida. Además, en este momento resulta óptimo incrementar el aporte nutricional y energético, a fin de favorecer al crecimiento saludable del pequeño.
Antes de comenzar hay que destacar que hasta los 6 meses conviene ofrecer lactancia materna de forma exclusiva.
Ingredientes:
- 1 kiwi
- Opcional: 1/2 manzana roja
- Agua (si es necesario)
Preparación:
- Comienza por pelar el kiwi.
- Después, se introduce en el vaso de una batidora y se tritura.
- Una vez superado este paso es clave eliminar todas las semillas, para evitar atragantamientos. Para ello, se pasa el resultado por un tamiz fino, de forma que las pepitas queden retenidas.
- Cuando esto se completa, se pela y se tritura la manzana del mismo modo y se mezclan ambas elaboraciones.
- En el caso de que quede muy espesa, se puede añadir un poco de agua.
Las papillas de frutas pueden servirse a temperatura ambiente o a la temperatura del refrigerador. Elige la que más le guste a tu bebé.
Muchos padres añaden algún ingrediente (una galleta, leche, cereales, un poco de miel…) a la papilla de fruta con la esperanza de que así el bebé la tome mejor. “Lo mejor es que sea solo de frutas. ¡Paciencia!”.
En cuanto a los cereales en la papilla de fruta, “si el bebé tiene un percentil de peso bajo para su edad y necesitamos que suba, sí son recomendables. Si no, aconsejo dar la fruta sola que, por sí misma, tiene unas propiedades maravillosas.
Muchos padres se encuentran con que su niño rechaza la papilla durante días e incluso dudan de que pueda ser signo de una intolerancia. Una vez descartada la intolerancia, toca ser pacientes. “Lo normal es que un niño rechace el alimento hasta 20 veces antes de tomarlo.
Entre las posibles estrategias, propone poner menos cantidad de la fruta objeto del rechazo, y combinarla con otras que sepamos que le gustan más. La fruta es clave en nuestra dieta y no hacer bien su introducción en los niños puede tener consecuencias en su salud.
Alergias al Kiwi en Bebés
La introducción de frutas en la dieta del bebé debe hacerse con precaución para detectar posibles alergias alimentarias. Los síntomas más comunes de las alergias en los bebés son las siguientes:
- En la piel: aparición de ronchas, sarpullido, rojeces...especialmente alrededor de la boca o en la cara.
- En el aparato digestivo: vómitos, diarrea o dolor abdominal tras consumir la fruta.
- En el sistema respiratorio: estornudos, tos, dificultad para respirar o hinchazón de la lengua o la garganta, si ocurriera esto, inmediatamente habría que ir a urgencias.
Algunas frutas tienen un mayor potencial alergénico y deben introducirse con precaución. Estas son las más comunes:
- Kiwi: su acidez y algunas de sus proteínas pueden desencadenar reacciones alérgicas.
- Fresas: son una de las frutas con mayor riesgo de alergia en la infancia. Pueden causar sarpullidos alrededor de la boca o en la piel.
- Melocotón: su piel contiene sustancias que pueden provocar alergias cutáneas.
- Frutas cítricas (naranja, mandarina, limón): su acidez puede irritar la piel y el sistema digestivo.
Para reducir riesgos, se recomienda introducir estas frutas una a una, esperar 3 días antes de ofrecer una nueva y vigilar posibles reacciones.
La introducción de frutas en la dieta del bebé puede ser positiva para su ritmo en el desarrollo. Para que el bebé disfrute de sus primeras frutas, es fundamental ofrecerle las frutas de forma atractiva, ya sea en puré o en trozos blandos.
Cada bebé tiene su propio ritmo de aceptación de nuevos sabores y texturas. Tienes que permitir que participes activamente en la comida.
Un último apunte, si de primeras tus pequeños no se sienten atraídos por el kiwi, no desistas. Deja pasar un tiempo y vuelve a ofrecérselo, pues ya hemos visto que Kiwi Atlántico es una fruta muy beneficiosa que es recomendable que forme parte de su dieta diaria. Y tú, ¿cómo lo has hecho?
No hay ningún orden específico a la hora de elegir la fruta que vamos a proporcionar al bebé. Las dos opciones son válidas. El sistema de elección va a depender de las habilidades y actitud de los padres y de la madurez del bebe.
“No hay una recomendación en firme, se debe valorar cada caso. Algunos bebés muestran interés por los alimentos sólidos y se sienten mejor cuando ellos manipulan la comida (método BLW o destete dirigido por el bebé, por sus siglas en inglés).
Recomienda utilizar preferiblemente, fruta fresca de temporada y de cercanía. Lo ideal es prepararla en el momento de la toma.
“Siempre que estén aptos para comer, son perfectamente aprovechables para la papilla del día siguiente”. La publicidad nos intenta convencer de que las papillas industriales son más equilibradas que las de casa. “Mi recomendación es la casera, sin discusión alguna. La fruta que se come justo recién de pelarla o triturarla mantiene todos sus nutrientes intactos, mucho más que en un producto ya elaborado”, señala.
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La introducción de frutas en la dieta del bebé es una etapa clave para su desarrollo nutricional. Ofrecer variedad, respetar su ritmo y estar atentos a posibles alergias garantizará una experiencia positiva y segura.
La fruta se caracteriza por aportar vitaminas, minerales, fibras y un largo etcétera de propiedades beneficiosas para la salud. Por eso, deben estar presentes en la alimentación de tu bebé. Por otro lado, se recomienda que las primeras papillas estén hechas de una sola fruta y, en caso de querer rebajar la densidad, mezclarla con leche materna.
Además, la fruta debe estar madura y dulce, ya que de lo contrario el bebé puede apreciarlo y rechazarla. Para las primeras papillas también se recomienda ser constante.
Como ves, preparar papilla de kiwi para bebés es una tarea realmente sencilla. Existe la opción de incorporar también manzana para mejorar el gusto final, aunque se puede utilizar el kiwi como único ingrediente. Esto depende del gusto de cada uno.
Sea como fuere, el resultado final destacará por concentrar muchos micronutrientes esenciales y antioxidantes de alta calidad.
Para terminar, es necesario recordar la importancia de inculcar buenos hábitos de alimentación ya en las primeras etapas de la vida. De este modo, se reducirá el riesgo del rechazo alimentario futuro con aquellos comestibles como las verduras y los pescados.
Es importante comer el kiwi cuando está en su punto justo de maduración. Si lo hacemos antes, su sabor será muy ácido.
Para saber si un kiwi está maduro debemos presionarlo muy suavemente entre índice y pulgar. Si la pulpa cede ligeramente a la presión, el kiwi está en su punto. Si en cambio está duro, todavía está verde. La piel debe ser suave y tirante, y debe tener un color homogéneo. Un kiwi que no ha madurado aún puede completar su maduración en tu casa.
La avena es un cereal completo y nutritivo. Los copos de avena llevan el cereal integral: carbohidratos de absorción lenta con vitaminas (B y E), grasas saludables y fibra. Para prepararlos hay que cocerlos unos 15 minutos con leche. Si no disponemos de tiempo por la mañana para cocinar podemos dejarlos hidratar toda la noche para que absorban el líquido. De esta manera por la mañana estarán listos para tomar. Hay que comprar copos de calidad, suaves y ligeros. La proporción habitual es doble de leche que de avena.
Esta mezcla resulta ideal como desayuno para toda la familia. Además de las propiedades de la avena contiene las proteínas y el calcio de los lácteos y la fibra, vitaminas y minerales de la fruta. Incorporando algún fruto seco completamos los nutrientes con grasas saludables. Si añadimos chía tendremos un suplemento de fibra, muy útil para combatir el estreñimiento de algún miembro de la familia.
Avena con Kiwi para Bebés (a partir de 7-8 meses)
Ingredientes:
- 2 kiwis verdes
- 1/2 yogurt griego sin azúcar
- 300 ml de leche desnatada
- 2 cucharaditas de chía (opcional)
- 5-6 cucharadas soperas colmadas de copos de avena suaves
- Otras frutas: arándanos, frambuesas, fresas, plátano…
Preparación:
- Se recomienda preparar la mezcla en un recipiente o frasco que pueda taparse herméticamente. La avena ha de hidratarse por lo que hay que prepararla con tiempo, dejándola reposar en el frigorífico unas horas.
- Trocear un kiwi y triturarlo con el yogurt y la leche. Pasarlo al recipiente y añadir los copos de avena y las semillas de chía. Se mezcla todo muy bien. También puede ponerse el kiwi en trocitos en lugar de triturarlo.
- Se tapa bien y se deja en el frigorífico toda la noche. Por la mañana ponemos la mezcla en un bol y le añadimos el otro kiwi troceado, frutos secos y cualquier otra fruta que deseemos.
- Si se desea tomar en caliente, es mejor no añadir yogurt e incorporar el kiwi a trocitos cuando se vaya a consumir por la mañana antes de calentarlo. Se pasa a una cazuelita, se deja templar unos 5 minutos a fuego lento y, posteriormente se añaden las frutas.
Sin duda sabéis que el kiwi es una fruta rica en vitamina C, ¿pero sabíais que tiene más del doble de una naranja? Nuestro cuerpo no puede producir por sí mismo esta valiosa vitamina, por lo que es fundamental su ingestión diaria. Para hacernos una idea, un niño de entre 1-3 años necesita unos 15 mg diarios de vitamina C; entre 9-13 años 45 mg; y los adultos entre 75 mg las mujeres y 90 mg los hombres, que se eleva a 120 mg diarios en el periodo de lactancia materna.
