Se acerca el final del curso escolar y con ello la entrega de notas de los alumnos. En muchos casos, este es un momento feliz al obtener buenos resultados tras meses de esfuerzo y trabajo. Sin embargo, para algunos niños y sus familias, la posibilidad de repetir curso genera incertidumbre y preocupación.
Aunque a todos los efectos supone repetir un curso en Educación Infantil, técnicamente se trata de retrasar un año la escolaridad obligatoria. La etapa de Educación Infantil no es obligatoria en España y en estos casos la propuesta es retrasar un año el inicio obligatorio para todos los niños de la etapa de Educación Primaria a los seis años.
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¿Cuándo se considera la repetición en Educación Infantil?
Como orientador, he tenido que proponer esta medida en diferentes ocasiones. Nunca se realiza con plena certeza porque siempre se propone pensando que es lo mejor.
Para tomar esta decisión, se deben considerar varios factores:
- Que haya un informe favorable del responsable de la orientación del centro.
- Que los padres o tutores legales del alumno expresen por escrito su conformidad con la medida.
- Si separarse del grupo de iguales no va a resultar excesivamente perjudicial para el niño. Y en este caso incido en que no sea perjudicial para el niño, que no es lo mismo que para la familia. Para los padres siempre es doloroso, pero para los niños no lo suele ser tanto.
- Si bien todos los niños son aceptados y queridos por su grupo, he comprobado que se acostumbran rápidamente a los compañeros de la nueva clase, que por otro lado ya conocía del ciclo.
¿Por qué mi hijo podría repetir?
Siempre se ha de tener en cuenta la razón por la que se ha llegado a esta situación a la hora de poder apoyar de una u otra manera a un niño que tenga que repetir curso. ¿Es la consecuencia de que no haya trabajado todo lo que debería? ¿Se ha esforzado al máximo y, pese a dar lo mejor de sí mismo, no ha alcanzado los resultados deseados?
En el caso de que los niños repitan por no haber trabajado lo suficiente, los padres no deben evitar que los hijos tengan que hacer una reflexión sobre por qué ha pasado esto. Es muy importante que los padres no caigan en un excesivo reproche a los hijos incluso cuando el motivo del suspenso sea la falta de trabajo. Debemos ayudarles a dar un paso adelante para que vean que en la vida todos cometemos errores.
Cuando los niños tienen que repetir curso pese a haberse esforzado al máximo, los padres deben mirar más allá de lo académico y analizar en qué destacan sus hijos para animarlos a desarrollar lo que hacen bien.
Impacto emocional y social de la repetición
Arranca el nuevo curso, y muchos niños y adolescentes van a sentirlo más diferente que de costumbre al haber repetido. Más allá de la frustración de no haber podido superar las asignaturas, los alumnos se expondrán a sensaciones de tristeza al tener que separarse de sus compañeros habituales.
Detrás de todos estos datos, hay historias de niños y adolescentes que sienten con gran pesar la llegada de este nuevo curso que, paradójicamente, será igual que el anterior en cuanto a contenidos, pero muy diferente en lo que respecta a su realidad cotidiana al haberse separado de sus amigos y ser el "repetidor" de la clase.
¿Cómo gestionar esta situación?
Raquel Ruiz, psicóloga española, recalca que la primera tarea para los padres, de cara a este mismo mes de septiembre, es que el niño acepte la realidad a la que se enfrenta y la normalice, junto a las emociones negativas que pasarán factura a su bienestar psicológico.
Para conseguirlo, los progenitores pueden contarle experiencias similares en primera persona. "Yo me sentía igual que tú en este momento"; "a mí también me tocó repetir curso"... pueden ser buenas opciones de cara a que el niño sienta que lo que le ha pasado no es algo excepcionalmente malo. "Si se siente mal por no ver a sus amigos, hacerle ver que puede seguir viéndoles en el recreo o después de clase, hay que brindarle soluciones para paliar esa emoción negativa que está sintiendo, que entienda que hay salidas", asegura.
Ruiz recalca que el mejor jarabe para que el niño aprenda a tolerar la frustración es predicar con el ejemplo. "Si el padre o madre lo viven con tranquilidad, así lo vivirá también el niño", expresa. "Hay que hacerle ver que la repetición de curso es una oportunidad para él, para que haga bien las tareas, busque apoyo extra o para que el propio padre o madre entienda que deben sentarse más con él y ayudarle con sus deberes".
Lo que más influye de cara a su recuperación académica, es no vincular el hecho de ir al colegio o hacer los deberes con una emoción negativa, lo cual se torna bastante difícil si repite.
El papel del profesorado
Por parte del profesorado, María del Carmen Rodríguez admite que al principio hay que dejar al niño repetidor en paz, "a su aire". Al cabo de dos semanas, cuando ya haya aceptado lo que ha pasado, el maestro debe hacer un esfuerzo por integrarle en el aula. ¿Cuál es su método? Hacerle ver que "él es mejor que el resto solo por el hecho de que ya ha dado lo mismo en clase". Todo con tal de hacerle entender que "el año pasado no fue en balde". Para ello, ella mete coletillas del estilo: "como ya has visto esto, nos vas a ayudar a todos". En todo caso, lo más difícil es "saber mantener esa motivación, pues los niños solo miran a corto plazo". Al segundo trimestre ya suele estar más integrado, y por ello se deben fomentar las actividades en grupos pequeños dentro del aula, y luego, poco a poco, ir exigiéndole más, "cuando ya esté integrado".
¿Existen las repeticiones de curso felices?
Todos estos consejos y recomendaciones pueden caer en saco roto debido a la alta sensación de fracaso y tristeza que hay en el niño o adolescente. En otras palabras, repetir curso no es positivo para nadie, pues se corre un alto riesgo de que los malos resultados académicos se cronifiquen en el futuro.
Sin embargo, la historia de Elena Domínguez, una profesora particular residente en Huelva, en su día repetidora, rompe con esta negativa tendencia general.
"Fue muy duro, me sentí muy frustrada al ver que mis amigas pasaban al instituto y yo me quedaba en el colegio", admite Elena a este periódico. "Mi problema eran las matemáticas y el inglés". Su experiencia, como decíamos, resultó ser positiva, debido a que la situación se abordó de manera conjunta, tanto por parte de los padres como del colegio. "La profesora nos explicó a mi madre y a mí por qué iba a repetir, y que era necesario que reforzara esas dos asignaturas antes de pasar a la ESO. Yo lo llevé bien. Repetir me ayudó, interioricé que debía hacerlo para mejorar mis métodos de estudio. Me lo tomé como un nuevo punto de partida, y gracias a ello me volví más estudiosa, exigiéndome más a mí misma".
La repetición de curso en España: un problema persistente
El informe Panorama de la educación 2024, que realiza cada año la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha colocado a nuestro país por debajo de la media de la propia organización y de la Unión Europea. En concreto, un 7,8% de los alumnos de Secundaria repitieron curso y un 2,1% de los de Primaria, lo que sitúa a nuestro país como uno de los que mayor tasa de repetición, algo que concuerda con los últimos datos del informe PISA 2022, que cifró en un 22% el porcentaje de estudiantes de 15 años que habían repetido al menos una vez desde la Educación Primaria.
“Para mí fue un castigo”, cuenta por su parte Jesús. A sus 31 años recuerda como el sistema educativo le falló en uno de los momentos más duros de su vida. El primer curso de la ESO coincidió con una época complicada para el joven y asegura que repetir terminó por hundirle.
Para el presidente de la Asociación Profesional de Pedagogos y Psicopedagogos de Galicia (Apega), José Manuel Suárez, "cada caso es un mundo" y, en muchas ocasiones, la repetición es algo "inevitable" en el sistema educativo actual que puede tener efectos positivos. Hay menores que pueden "entender las materias de otra forma" y verse beneficiados en cuanto al "desarrollo madurativo", opina.
Alternativas a la repetición
Vamos a ver cuáles son los criterios para decir si un alumno repite o promociona actualmente y cuáles son las medidas ordinarias (que deberán ser suficientes, adecuadas y personalizadas) que habría que aplicar antes de recurrir a una excepcional, como es la repetición, para conseguir el éxito de todos nuestros alumnos.
Medidas ordinarias para evitar la repetición
- Apoyos y refuerzos: Deben ser inclusivos, dentro del aula, para evitar la estigmatización del alumno.
- Desdobles: Organizar grupos más pequeños en una, varias o para todas las materias.
- Codocencia o docencia compartida: Dos o más docentes comparten la docencia en una materia o en un grupo concreto.
- Ámbitos: Agrupación de materias para dar una mejor respuesta a la diversidad del alumnado.
- Metodologías activas: Aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje basado en solución de problemas, análisis de casos, aprendizaje cooperativo, o propuestas como talleres o estaciones de aprendizaje.
- Diseño universal de aprendizaje (DUA): Diseñar todo el proceso educativo pensando en la diversidad que existe en las aulas.
Es importante recordar que la repetición es una medida excepcional según la ley (art.20).
En el actual marco normativo solo se puede repetir una vez en la etapa de Primaria (y dos en total en la enseñanza básica, que recuerda, incluye la ESO). Excepto los alumnos con necesidades educativas especiales que pueden permanecer un curso más de forma excepcional en el conjunto de las dos etapas.
No olvides que antes de la repetición hay que haber agotado todas las medidas ordinarias ya que la repetición es una medida excepcional según la ley (art.20).
