¿Por Qué Mi Hijo Muerde en la Guardería? Causas y Soluciones

Es común que los padres se preocupen cuando su hijo comienza a morder en la guardería. Aunque morder es un comportamiento relativamente normal en niños pequeños, es importante abordarlo para evitar que se convierta en un hábito. Este artículo explora las causas de este comportamiento y ofrece soluciones prácticas tanto para padres como para educadores.

¿Por Qué Muerden los Niños?

Las primeras conductas agresivas suelen aparecer entre el segundo y tercer año de vida, cuando el niño comienza a interactuar socialmente. En este momento, el niño actúa de forma impulsiva, sin considerar las consecuencias de sus actos. Hay muchos motivos por lo que tu pequeño puede estar mostrándose irascible, teniendo berrinches o incluso teniendo conductas violentas.

Algunas de las razones más comunes por las que un niño muerde incluyen:

  • Impulsividad: Los niños pequeños actúan sin pensar, especialmente cuando desean algo inmediatamente. Cuando un niño de dos años ve que su amiguito tiene «un tren rojo que le encanta», se dirigirá hacia él, de forma impulsiva, sin reflexionar y pensando sólo en su «apetencia», sin importarle, si el juguete es suyo o si en ese momento lo tiene su compañero.
  • Dificultad para expresar emociones: Los niños pequeños a menudo carecen de las habilidades lingüísticas para comunicar sus sentimientos. Los niños pequeños de entre dos y tres años necesitan la ayuda para expresar lo que les ocurren, dado que aún no tienen un buen dominio del lenguaje. Por ello es muy importante enseñarle a poner nombre a lo que sienten.
  • Frustración: Cuando un niño se siente frustrado o incapaz de conseguir lo que quiere, puede recurrir a morder como una forma de liberar esa frustración. Enseñarles a demorar el deseo en el tiempo y a aceptar que no se puede tener todo aquello en el momento que quieren, es clave para fomentar la tolerancia a la frustración y prevenir posibles conductas agresivas.
  • Búsqueda de atención: Algunos niños muerden para llamar la atención de los adultos. No dar protagonismo al niño o niña cuando realice la conducta agresiva: es importante evitar que el niño piense o intuya que infringir la norma supone conseguir atención por parte de sus padres.
  • Imitación: Los niños aprenden observando a los demás. Si ven comportamientos agresivos en su entorno, pueden imitarlos. Los padres o educadores que se muestren incapaces de controlar sus frustraciones y manifiesten conductas impulsivas y agresivas, aunque solo sea a nivel verbal, serán imitados por los niños.
  • Adaptación a la guardería: Un motivo común es que esté habiendo una mala adaptación a la guardería. Por mucho que nos esforcemos en elegir una escuela infantil perfecta para nuestro peque, todos los cambios que se producen, como los madrugones, separarse de mamá y papá, compartir los juguetes durante varias horas, comer cosas distintas a casa, etc., pueden no sentarle demasiado bien a tu bebé. Los niños tienen que aprender a socializarse poco a poco y cada uno tiene su ritmo.

¿Cuándo Preocuparse?

Es normal que los niños de uno o dos años muerdan o peguen a otros niños. A esta edad tienen un fuerte deseo de hacerse independientes. Aún no poseen la capacidad de expresar su enfado de otro modo ni de controlar sus impulsos. Esta conducta puede prolongarse hasta los 5 años. Aunque es normal, no quiere decir que todos lo hagan ni que no haya que hacer nada ante esta conducta. Hacer daño no es un buen modo de relacionarse, por lo que hay que hacerle «entender» que lo que ha hecho está mal.

Si no corregimos estos actos, creerá que es una manera más de relacionarse y que, a veces, da buenos resultados porque consigue lo que quiere. Si a pesar de todas las medidas persiste dicha conducta, hay que decir a la familia que consulte al pediatra.

¿Qué hacer si un niño pega? Agresividad infantil

Soluciones Prácticas para Padres y Educadores

Cuando nos encontramos con un niño que presenta conductas agresivas frecuentes, como mordiscos, tirones de pelo o empujones (niños «dragón»), podemos ayudarle a que cambie esta forma de relacionarse. Hay que tener en cuenta que se precisan numerosos ensayos para que la conducta se modele, por lo que no podemos esperar que no vuelva a producirse el comportamiento agresivo.

Estrategias Inmediatas

  • Intervención Inmediata: Los niños (1-3 años) comprenden causa-efecto de forma inmediata. No comprenden que se les riña por algo que pasó hace horas, por lo que conviene actuar de inmediato.
  • Ser Firme y Claro: Antes de los 16 meses, si un niño tiene un comportamiento agresivo (un mordisco, un tirón de pelo, un empujón…) cogemos al niño y, mirándole a los ojos, le decimos de manera firme y clara la orden que queremos que aprenda (“No se muerde”).
  • Tiempo Fuera: La estrategia denominada “tiempo fuera” consiste en colocar al niño en un contexto de privación social, de tal forma que sea retirado de la actividad que está desarrollando en el momento en el que muerde o pega. Deberíamos separar a ambos niños y, tras decirle muy claramente al niño que ha mordido “NO SE MUERDE”, lo colocaríamos en otra habitación o en un rincón él solo durante varios minutos.
  • Retirada Temporal de Privilegios: Lo ideal es una retirada temporal de privilegios, que no supere los dos días. Lo mejor es aplicar dicha retirada para todo lo que quede de jornada, e inmediatamente después de que el niño se haya comportado de forma indebida.

Enseñando Conductas Alternativas

  • Identificar el Problema: A partir de los 16 meses, aproximadamente, los niños ya pueden comprender al menos parte de lo que escuchan, incluso aunque no hablen. En este paso hay que ayudarle a identificar cuál es el problema. Para ello, centrarnos en los hechos es primordial.
  • Expresar Empatía: Le comprendemos: “Claro a veces nos enfadamos y como no sabemos que hacer mordemos”, “Te entiendo querías el tren rojo, ¡es tan bonito! Y como no te lo daba, te has enfadado y has mordido”, “Enfadarse es normal, a todos nos pasa alguna vez.
  • Enseñar a Expresar el Enfado: Es muy recomendable que exprese su enfado al niño que le ha agredido, para ello le damos pautas concretas de cómo hacerlo: mirándole a los ojos, cuerpo erguido, hombros hacia delante, tono firme, hablando despacio, dedo índice señalando, expresando verbalmente algo como: “no quiero que me muerdas, no tienes ningún derecho”.
  • Fomentar la Empatía: La dificultad de ponerse en el lugar del otro: empatía hacia los demás, que irá adquiriendo poco a poco.

Estrategias a Largo Plazo

  • Modelo a Seguir: El ambiente familiar es muy importante. Los niños aprenden por imitación. Si en el hogar las situaciones se resuelven con violencia, no hay normas coherentes o impera la “ley del más fuerte”, el niño aprenderá esa forma de resolver problemas.
  • Comunicación Clara: Enseñar reglas es sencillo cuando empleamos las herramientas adecuadas: palabras claras y mensajes de actuación claros. Para hacer comprender su mensaje no necesito enfadarse, gritar, pegarle un cachete, o repetir muchas veces lo mismo mientras su hijo seguía olvidando una y otra vez guardar su bici. Centre su mensaje en la conducta. Nuestra meta es rechazar la conducta inaceptable, no al niño que tiene esa conducta.
  • Limitar la Exposición a la Violencia: Se aconsejará a los padres que controlen los programas de TV, juegos, internet…que el niño ve.
  • Enseñar Habilidades Sociales: La falta de habilidades sociales para resolver de manera adecuada los conflictos. Si con su actitud violenta consigue dominar a los demás y obtener beneficios, está recibiendo un «premio» a ese comportamiento inadecuado.
  • Fomentar la Tolerancia a la Frustración: Enseñarles a demorar el deseo en el tiempo y a aceptar que no se puede tener todo aquello en el momento que quieren, es clave para fomentar la tolerancia a la frustración y prevenir posibles conductas agresivas.
  • Elogiar el Buen Comportamiento: Elogiarlo cuando resuelve las situaciones adecuadamente.

¿Qué Hacer con el Niño Agredido?

No se le debe decir que responda igual. Esto sería generar más violencia. Habría que aconsejarle que se lo dijera al adulto que esté a su cuidado (el cuidador, el padre o el profesor) para que sea quien resuelva la situación.

Tabla Resumen de Causas y Soluciones

Causa Solución
Impulsividad Enseñar a demorar la gratificación, tiempo fuera.
Falta de habilidades de comunicación Enseñar a expresar emociones, fomentar la empatía.
Frustración Enseñar tolerancia a la frustración, identificar y resolver problemas.
Búsqueda de atención Ignorar la conducta negativa, elogiar la conducta positiva.
Imitación Ser un modelo a seguir, limitar la exposición a la violencia.

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