La adolescencia es una etapa de cambios profundos, tanto para los jóvenes como para sus familias. Un psicólogo infantojuvenil comentaba en una charla con familias que los padres se quejan de que sus hijos adolescentes se enfadan “por todo lo que hago, por todo lo que digo, por todo lo que no hago y por todo lo que no digo”. Esta situación, aunque común, puede generar frustración y desesperación en los padres. Es crucial entender que los adolescentes tienen sus razones para estar enfadados, y que detrás de ese enfado pueden ocultarse problemas que necesitan ser abordados.
El Enfado en la Adolescencia: ¿Etapa Normal o Señal de Alarma?
El enfado en la adolescencia suele ser una etapa normal del desarrollo, ya que los adolescentes atraviesan profundos cambios hormonales, emocionales y sociales que pueden generar frustración e irritabilidad. Sin embargo, cuando este enfado es persistente, desproporcionado o va acompañado de conductas agresivas, aislamiento o deterioro en las relaciones personales y escolares, puede ser una señal de alarma que indique la presencia de problemas emocionales más serios, como ansiedad, depresión o conflictos familiares no resueltos.
Principales Motivos por los que los Adolescentes se Enfadan
Aunque a veces parece que no, las razones de los adolescentes para enfadarse son las mismas que las de cualquier otra persona; entre las más comunes están:
1. Razones Comunes que Afectan a Todos: Frustración, Límites, Conflictos
- La injusticia: Los adolescentes suelen tener un alto sentido moral; si una persona en la que confiaban comete una injusticia, se sienten profundamente traicionados. Muchos de los “mamá, te odio”, tan comunes en la adolescencia, se deben, de hecho, a este sentimiento de injusticia percibida.
- El rechazo: La pertenencia (a un grupo, a una familia) es esencial en el ser humano, pero en el adolescente aún más, pues necesita a su grupo de pares para construir su identidad.
- El duelo: El duelo por la pérdida de alguien querido es relativamente común para los adolescentes. Pero además, en la adolescencia se van dando toda una serie de experiencias de pérdida relacionadas con el abandono de la infancia que son también pequeños duelos.
2. Las Particularidades del Enfado en la Adolescencia
- Los problemas domésticos: Para el adolescente, que “sale al mundo” por primera vez, el hogar es un lugar seguro. Los enfrentamientos frecuentes entre familiares, los problemas (económicos, laborales…) hacen que la estabilidad se tambalee.
- El estrés: Los adolescentes de hoy están sometidos a mucha presión: reciben todo el estrés adulto (la productividad a cualquier precio, la necesidad de hacer cosas hasta en el tiempo de ocio…) y además una gran exigencia académica y sobre su futuro.
Las Particularidades del Enfado Adolescente
Es importante normalizar que:
- Los adolescentes tienen derecho a estar enfadados (tanto como los adultos).
- Sus enfados son más explosivos y más frecuentes que en la edad adulta.
- En muchas ocasiones el problema no es el enfado adolescente, sino la gestión adulta.
Algunas razones que hacen que el enfado adolescente sea diferente del adulto son:
- Su momento de desarrollo cerebral: El cerebro adolescente se encuentra en un estadio de desarrollo muy especial: las amígdalas, responsables de la gestión emocional, están sobreexcitadas, mientras que la corteza prefrontal, que se ocupa de la inhibición de impulsos, aún no ha madurado. Por eso les resulta difícil controlar sus emociones.
- La búsqueda de identidad: Definir una identidad propia es el objetivo principal de la adolescencia, y la razón por la que en muchas ocasiones se enfrentan a cualquier sugerencia adulta.
- La necesidad de oponerse a los límites: El adolescente necesita ir dejando de lado el círculo familiar; por ello los límites, aun razonables y razonados, se interpretan a veces de forma personal.
¿Cuándo Preocuparse por el Enfado de tu Hijo Adolescente?
Lo anteriormente expuesto no significa que la ira sea normal, ajustada, razonable: en ocasiones el enfado adolescente es indicio de otros problemas, y hay que saber cuándo y cómo actuar.
Señales de Alerta en el Comportamiento
Algunos signos de que el enfado es problemático son:
- Que sea “con todo el mundo” y durante mucho tiempo. Un enfado generalizado (en muchos contextos diferentes: casa, escuela, amistades…) y que se extiende en el tiempo no es habitual, y puede ser un motivo de preocupación.
- Que se manifieste de forma violenta. Si en cada enfado parece haber una “necesidad” de hacer daño, de romper, de causar dolor físico o a través de las palabras… Probablemente, la ira se deba a algo profundo que habría que investigar.
- Que haya otros factores de preocupación. No nos cansaremos de repetirlo: la mayoría de las adolescencias son tranquilas.
Qué Puede Haber Detrás de un Adolescente Siempre Enfadado
Cuando un adolescente se enfada en exceso, y especialmente si hay otros síntomas de alarma, suele haber algún problema oculto. Los más frecuentes son:
1. Problemas de Salud Mental (Ansiedad, Depresión, TND…)
La depresión, en la infancia y adolescencia se manifiesta a menudo como ira, especialmente en los varones. Pero, además, algunos problemas de aprendizaje (dislexia, déficit de atención…) no detectados pueden provocar mucha frustración y, con ella, un gran enfado.
2. Consumo de Substancias
Cuando hay un verdadero problema de abuso, es muy habitual que el síndrome de abstinencia genere ira, pues las substancias adictivas suelen sobre estimular la amígdala, que es la responsable de las manifestaciones violentas.
3. Procesos de Duelo o Trauma no Resueltos
Los duelos tienen sus fases y lo habitual es ir pasando por ellas, pero en algunos casos el “sistema” falla, el duelo se estanca, y ese dolor puede manifestarse como un enfado sostenido en el tiempo.
4. Entornos Familiares Conflictivos o Modelos de Conducta
Si un adolescente ha tenido en casa un mal modelo de gestión de la ira, si su padre o su madre son personas violentas… Es habitual que no sepa cómo manejar su propio enfado.
Tres formas de hablar con tus hijos adolescentes. Antonio Ríos, médico psicoterapeuta
Cómo Ayudar a Tu Hijo Adolescente a Gestionar su Enfado
En Adolescencia positiva nos gusta subrayar esto: que algo sea normal en la adolescencia no nos exime de nuestra tarea educativa. No vale, pues, agachar la cabeza y esperar a que la adolescencia (con sus enfados) se termine. Se trata, precisamente, de lo contrario: de acompañar desde la comprensión.
Ante un enfado adolescente, lo mejor que puedes hacer es:
- Mantén la calma (aunque sea difícil): Recuerda que en educación hay pocas emergencias y, salvo que alguien esté en peligro, probablemente la situación no merezca una escalada. No es sencillo, pero debes evitar a toda costa dejarte arrastrar por la emoción de tu adolescente. Sal de la habitación, de la casa si es preciso, y respira. Hablaréis cuando las aguas estén calmadas.
- Valida sus emociones: “Estás enfadado, y es válido”: Aceptar no es ceder, ni estar de acuerdo, ni perder autoridad. Aceptar es reconocer que tu adolescente, como cualquier persona, tiene derecho a sentir emociones, y que en ocasiones estas le pueden superar.
- Escucha sin interrumpir ni juzgar: En la adolescencia, más incluso que en la infancia, es capital saber adaptarnos a las necesidades de los hijos. Algunos adolescentes enfadados aceptan bien un acercamiento físico; otros no. Escucha y respeta: es la mejor manera de hacerle ver a tu hijo o hija que estás ahí.
- Respeta su espacio, pero mantente disponible: Sí, es mejor saber por qué tu adolescente está enfadado, pero debes aceptar que a veces no te lo querrá decir, y ser capaz de ayudarle desde esa posición. No le fuerces a contarte lo que le pasa ni le intentes sonsacar información: solo generarás más enfado.
- Habla con él/ella sobre las situaciones que le hacen explotar: Presta atención a los primeros signos de enfado, sobre todo a los físicos, para intentar entender qué es lo que le enfada y ser capaz de hacérselo ver. Así, tu adolescente será capaz de salir de una situación que le causa malestar antes de dejarse arrastrar por la ira.
- Ayúdale a entrenar el autocontrol y a expresar lo que siente: Hay muchas maneras de reaccionar al enfado desde la calma: respiraciones, salir a hacer deporte… Intentad encontrar la que mejor se adapta a tu adolescente para que deje de perder los papeles cuando algo le enfada.
Cuándo Buscar Ayuda Profesional
Cuando hay una actitud preocupante, antes de alarmarnos, lo mejor es observar otros aspectos de la vida del adolescente:
- Problemas de sueño, por exceso o por defecto, reiterados en el tiempo.
- Empeoramiento significativo y extendido en el tiempo de los resultados académicos.
- Aislamiento social, con respecto a la familia pero también a las amistades.
- Pérdida o aumento de peso rápido y significativo.
Si no se da ninguno de estos, lo mejor es seguir observando sin preocuparse; si coinciden varios, podríamos pensar que hay un problema.
El Resentimiento en la Adolescencia
A menudo, en nuestra labor educativa, debemos ser capaces de ir más allá de lo evidente, de la anécdota. Porque probablemente tu adolescente no cree de verdad que ha suspendido matemáticas por tu culpa. Y cuando lo piense en frío, será capaz de reconocer que no: que tú no has sido la causa directa de ese suspenso.
Pero si en un momento de enfado, de frustración, te acusa a ti, es por algo, y deberías tomártelo como una señal de alarma. Esa acusación significa que, de alguna manera, tu adolescente siente resentimiento hacia ti. El resentimiento es un sentimiento de enfado hacia alguien que se considera causante de algún tipo de ofensa o daño. Se suele manifestar con palabras o actos hostiles. Es un sentimiento persistente, y por esa razón puede aparecer incluso ante un pequeño contratiempo. Por decirlo de una manera gráfica, tu adolescente tiene un vaso casi lleno de resentimiento, que cualquier gota podría desbordar.
¿Por qué es tan común el resentimiento en la adolescencia?
Como decíamos, tu adolescente tiene el sentimiento de que le has causado un daño pero, ¿por qué? Obviamente, cada caso será diferente, así que desde aquí solo podemos generalizar.
Aunque me gustaría, antes que nada, puntualizar que las ofensas que tu adolescente ha recibido, o siente que ha recibido, no son necesariamente objetivas; es decir, no siempre parten de una acción con la que le has atacado directamente: pueden venir de una interpretación (tu adolescente piensa que has hecho algo con una intención diferente a la que tenías), de una creencia (que le haga juzgar todas tus acciones negativamente) o, incluso de una omisión (que en algún momento esperara de ti algo que no ocurrió).
¿Cuáles son las causas de resentimiento?
Las causas del resentimiento son, por tanto, variadas, y se relacionan, además, con la impulsividad y la autoestima. Algunas de las más comunes en la adolescencia son:
- El haber intentado complacerte pero haber sentido que “no era lo suficientemente bueno” a pesar del esfuerzo realizado.
- Sentir que ha sufrido un daño pero no ha conseguido reparación.
- Verse humillado, no aceptado o ignorado.
En general, podemos decir también que el resentimiento en esta edad va asociado a esa paradoja tan adolescente por la cual creen que ya no te necesitan (o que les gustaría no necesitarte) pero, en realidad, aún lo hacen.
Esta paradoja está relacionada con la maduración adolescente: por un lado, hay un cerebro que necesita ir hacia lo nuevo, hacia lo diferente, hacia sus iguales, y dejar de lado lo conocido, la familia; por el otro, una persona aún inmadura y frágil que necesita del apoyo de su entorno para descubrirse. Por esta razón el apoyo, en la adolescencia, no puede brindarse como en la infancia (en forma de decisiones tomadas por los adultos y de directivas), pues en ese caso choca con la necesidad de diferenciarse de la familia y provoca rechazo, esa sensación que tienen muchas veces de que las cosas son siempre injustas y de que son víctimas de un mundo adulto que no les comprende - y esto genera otra vez resentimiento.
Tabla: Causas Comunes del Resentimiento en la Adolescencia
| Causa | Descripción |
|---|---|
| Sentimiento de no ser lo suficientemente bueno | El adolescente se esfuerza por complacer a sus padres, pero siente que nunca cumple con sus expectativas. |
| Daño no reparado | El adolescente siente que ha sufrido una injusticia y no ha recibido una disculpa o compensación adecuada. |
| Humillación, rechazo o ignorancia | El adolescente se siente avergonzado o excluido por sus padres o compañeros. |
¿Cómo conseguir que mi adolescente no me eche la culpa?
El problema con este asunto es que, cuando tu adolescente te dice aquello de que no ha aprobado el examen porque tú, el día de antes, le dijiste que recogiera sus cosas del salón, le respondes a lo que dice, y no a lo que calla.
Replicas que tendría que haber estudiado antes. Que eso solo llevó quince minutos, que si hubiera recogido las cosas a su tiempo no le habría pasado… Pero eso ya lo sabe.
Y en realidad ese discurso en el que tomas la culpa y se la pasas a tu adolescente (no es culpa mía: es culpa tuya) lo único que hace es reafirmar sus creencias, su sentimiento de victimismo, de incomprensión. Porque cuando le dices eso no estás entendiendo sus necesidades emocionales.
Lo que tu adolescente necesita, cuando te dice que la culpa es tuya, es que le mires. Necesita sentir tu amor, tu comprensión y tu cariño. Por supuesto que los tiene, claro que sí, pero ahora pregúntate si siempre se los demuestras.
Cómo mejorar la comunicación con tus hijos adolescentes. Patricia Ramírez, psicóloga
Pregúntate… ¿Has mirado a tu hijo con atención cuando era pequeño, has escuchado atentamente lo que te contaba, aunque te pareciera “una tontería”, antes de la adolescencia? ¿Has valorado, te has interesado por sus aficiones? ¿En algún momento has minimizado sus preocupaciones? ¿Le has castigado sin dejarle expresarse ni atender a sus razones? ¿Le has exigido “lo que debe hacer” sin pensar en lo que te puede dar?
Ese tipo de conductas han ido dejando un poso de amargura en tu adolescente. Y aunque cada vez que sucedieron el dolor se calmó, al repetirse fueron llenando ese vaso del que hablábamos antes.
Ayuda a tu adolescente a asumir sus propias responsabilidades
Una vez que hayas empezado a ver la adolescencia de otra manera, y solo entonces, podrás ayudar a tu adolescente a trabajar su resentimiento entendiendo sus propias responsabilidades.
No se trata de una cuestión de culpa: se trata de saber por qué suceden algunas cosas (un suspenso en matemáticas, no ser titular en su equipo el próximo fin de semana), de ver cuál es su parte de responsabilidad, y de poner remedio en la medida de lo posible.
Porque tu adolescente no solo necesita tu cariño: necesita también tu consejo y tu guía, pero no a modo de discurso ni lección.
Pero ¿por qué mi hijo adolescente es insoportable?
Decíamos que el problema viene del momento de desarrollo cerebral y social de tu hijo adolescente. ¿Y cuáles son las características de nuestros adolescentes que les hacen ser inaguantables a nuestros ojos? Pues curiosamente son las mismas que, digamos, les definen como adolescentes:
- Busca ser independiente: Ya lo hemos dicho: el “objetivo” de la adolescencia es la independencia: su cerebro está configurado para avanzar hacia la autonomía. Esta independencia se manifiesta de forma problemática, pues el adolescente no ignora que depende de sus padres para casi todo. Por eso insiste en tomar decisiones: la hora de llegada, el cuándo o de qué manera recoge su habitación, la ropa que lleva, etc.
- Está experimentando con su propia identidad: Hoy se viste de negro. Mañana con chándal. Al otro en camisa… Ayer era animalista. Antes de ayer, pacifista. Pasado mañana abrazará quizá otra causa, escuchará otra música, tendrá, a lo mejor, otras amistades y otras aficiones. No, no lo hace adrede para “marearte”, no tiene un plan predeterminado y, si se para a pensarlo, quizá lo entiende tan poco como tú, pero… Tu adolescente no sabe quién es y necesita tu comprensión y tu apoyo en todas las etapas y momentos de su personalidad, porque tu presencia ahí, apoyándole, es lo que más continuidad le da a su identidad.
- Necesita probar los límites: Crecer significa siempre romper algunos límites, sean corporales o de otro tipo. Esto no quiere decir, en absoluto, que los adolescentes no necesiten límites; de hecho, no pocas veces los que prueban los límites están buscando, de forma consciente o inconsciente, ser contenidos, que se les mire. ¿Recuerdas el famoso adagio de “quiéreme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo necesite? Pues podríamos usarlo para definir a nuestros jóvenes: en el periodo adolescente, una de las maneras más comunes de mostrar la necesidad del adulto es, precisamente, desafiarle y rechazarle.
¿Es mi adolescente insoportable o es que no tengo paciencia?
Hay, como venimos diciendo, una parte “natural” en esas actitudes adolescentes que, como madres, no soportamos. Pero que sean naturales no significa ni que debamos aceptarlas todas, todo el tiempo, ni que tengan necesariamente que parecernos bien. Podemos sentir, y decir, que nuestros hijos adolescentes están insoportables, o que nos caen mal.
No. No es falta de paciencia. Hay algunas razones por las que no deberías sentirte culpable si tu hijo te parece inaguantable:
- Tu objetivo es educar, no ser amiga de tu adolescente: A veces perdemos de vista lo fundamental, y nuestro objetivo, como madres o padres de adolescentes, es educarles. Eso implica reconocer y corregir actitudes que no vamos a dejar pasar. Evidentemente, queremos hacerlo desde la conexión y desde el respeto, pero comprender las razones por las que nuestro adolescente se enfada no significa que deba gustarnos que nos grite, ni que debamos permitirlo.
- Los adolescentes tienden a estar más inaguantables en casa: Si tu hijo o hija adolescente está particularmente inaguantable, te recomendamos que observes cómo se comporta en otros ambientes: con sus amistades, con otros adultos, etc. La mayoría de las veces no es tan desafiante ni tan desagradable como en casa; si es el caso, tienes poco de que preocuparte. Un adolescente que es insoportable en casa pero no fuera no es un adolescente provocador: es una persona que se relaja y libera la tensión del día cuando se encuentra en un lugar seguro.
- Las generaciones han avanzado siempre en la incomprensión: Nos guste o no, la adolescencia es una crisis, en el sentido de ‘cambio’, y todas las generaciones se edifican enfrentándose a los padres y siendo criticadas por estos. El mismo Sócrates dejó algunas reflexiones nada positivas sobre los jóvenes. Es normal: los jóvenes “salen al mundo” tratando de edificarlo de nuevo: le ven los fallos a nuestro sistema y quieren repararlos. La generación anterior se siente amenazada, y se defiende criticando a la juventud; es ley de vida.
Cómo actuar si tu adolescente es insoportable
Es duro constatar que tu hijo o hija adolescente está inaguantable contigo, pero eso no significa ni que hayas fracasado como madre, ni que debas aceptar la situación sin más.
Lo más importante es que mantengas la serenidad, y que evites caer en una decepción excesiva. Cierto, tu adolescente no es perfecto, y quizá no sea la persona que a ti te gustaría, pero ¿por qué habría de serlo? Y ¿quién dicta las normas de la perfección?
¿Cómo empezar a soportar a un adolescente insoportable? Lo más fácil es formarse sobre la adolescencia, tal y como hicimos cuando fuimos madres y padres primerizos.
- Baja las expectativas: A menudo, inconscientemente, esperamos que nuestros hijos tengan comportamientos que no se corresponden con su nivel de desarrollo o a su personalidad. Así que ten cuidado con tus expectativas. Recuerda que tu adolescente es una persona con su carácter, sus gustos, sus manías y sus limitaciones y que, si te decepciona, la responsabilidad está en tus expectativas, no en su comportamiento.
- Confía en tu capacidad educativa: ¿Tu adolescente te contesta mal o se va a su habitación con un portazo cuando le das un consejo? Bueno. Pero recuerda que te ha escuchado, que tu opinión siempre cuenta para él, aunque quiera demostrarte que no. En esas temporadas en las que no puedas aguantar a tu adolescente, céntrate en ir sembrando ideas, opiniones, consejos… No lo va a reconocer, pero muchos terminarán dando fruto.
- Separa comportamiento y persona: En educación es fundamental, para no perder la cabeza, tener siempre claro que lo que no nos gusta son los comportamientos, no las personas. Tu adolescente es la misma niña a la que querías con amor incondicional, eso no ha cambiado. Lo que sí es diferente es su manera de actuar. Trata de mantener este discurso mental porque, de otro modo, te será muy difícil sobreponerte.
- Pregúntate por qué te enfada tanto el comportamiento de tu adolescente: Párate un segundo a reflexionar qué es exactamente eso que te enfada tanto de tu adolescente y por qué. Quizá está reproduciendo un comportamiento que tú no te permites, o puede que veas reflejada en él una característica de tu personalidad que no te gusta. Atrévete a hacer este camino de introspección, aunque sea doloroso, porque solamente sabiendo por qué te parecen tan inaguantables algunas actitudes de tus adolescentes podrás aprender a gestionarlas.
- No te exijas tanto en la maternidad: Ni aunque leas todos los libros y todos los blogs sobre maternidad, ni aunque estés perfectamente convencida de cómo tienes que hacer las cosas conseguirás que tu adolescente sea perfecto. Recuerda: la madre que eres es una madre suficientemente buena. Por supuesto, tienes margen de mejora, pero eso no significa que no puedas sentirte satisfecha con lo que estás haciendo.
