Análisis Detallado del Capítulo 24 de "Cuna de Lobos"

La obra "Una pluma de cuervo blanco", de Pepe Maestro, parece reunir ese equilibrio necesario entre calidad literaria, transmisión de valores y lectura adecuada para jóvenes entre 5º de primaria y 2º de secundaria; edades en las que el niño comienza a ceder el paso al adulto; a forjarse opiniones sobre el mundo que le rodea, que no siempre es perfecto; a descubrir, en definitiva, el hecho ineludible de que algún día ha de tomar las riendas de su propia vida.

Esta es una obra que hace pensar a los jóvenes, a quienes el autor, Pepe Maestro, evita tratarlos como a seres inconscientes, proponiéndoles una reflexión sobre el camino de la vida, que lleva sin remedio a la muerte o, más preciso aún, el camino que lleva a la vida de adulto, el niño que deja paso al hombre. Sin embargo, no es una historia triste o amarga sino, muy al contrario, alberga un tono optimista con abundantes pinceladas de colorido, alegría y humor. También está repleta de un profundo amor y respeto por la naturaleza.

Ya en las primeras líneas de la obra apunta el autor, con maestría, el sentido principal del relato: el abuelo vuelve a casa a morirse, pero antes tiene que realizar un viaje con su nieto, Juan. Este será un viaje especial, hacia el mar, siguiendo el curso del río.

Desde el principio de la obra sabemos la finalidad de este viaje: el abuelo va a morir. Pero hay una aceptación estoica de este hecho. No se presenta la muerte como una tragedia, sino como un acontecimiento natural, incluso afortunado: el abuelo ya ha recorrido su camino, ahora le toca a Juan tomar el relevo. El niño, como en la vida real, debe enfrentarse, por primera vez, a la soledad, a la muerte.

Al mismo tiempo que su abuelo, también él vivirá el trance de su propia muerte, en el sentido ésta de transformación. Debe abandonar al niño y dejar paso al hombre, al igual que el gusano se convierte en mariposa, acertada comparación con la que el autor ilustra este acontecimiento vital en el que la idea de la muerte aparece irrevocablemente asociada a la del nacimiento, como dos caras de una misma moneda. De este modo, la obra afronta el carácter simbólico de ritual iniciático por el que todo niño comienza a forjarse su propia identidad, a configurarse como el ser adulto que será.

Por ello, en este viaje no hay mapas, ni rutas predeterminadas. Solo hay un objetivo, una meta a donde llegar: el mar. Por eso, salen de casa sin saber qué dirección tienen que tomar. Sin embargo esto no es un obstáculo para Martín, el abuelo, para quien no hay mejor guía en la vida que su propia intuición. Este viaje es el destino inevitable que cambiará a Juan para siempre. El abuelo lo sabe muy bien. Su nieto se hace mayor y quiere asegurarse de que está preparado para andar su propio camino.

La relación entre ambos protagonistas es, por lo tanto, doble: la de maestro-pupilo y la más tierna relación de amor entre abuelo-nieto. No dudará el abuelo en forzar al niño a superar las más arriesgadas pruebas para con ello fortalecer su ánimo e infundirle seguridad. Parece que quisiera mostrarle los secretos que le aguardan en la vida y los misterios que esconde la naturaleza. Es este un viaje lleno de sorpresas fantásticas donde Juan se enfrenta una y otra vez a sus propios miedos. Un viaje en el que el niño va creciendo en su interior deshaciéndose de sus temores con la ayuda de su abuelo y preparándose para su regreso en soledad. Así, el viaje se convierte en una experiencia que marca el espíritu de Juan para el devenir de sus días.

Ya hemos hablado de los dos protagonistas de la obra: Juan y su abuelo Martín, los personajes más redondos de esta historia. Ellos forma parte de una galería de personajes de caracteres muy diversos que sin duda producen fascinación entre los alumnos. Algunos nos pueden parecer seres reales, otros en cambio son seres imaginarios o ilusorios. Macaria y Jerónima, tías de Juan, son el referente familiar del protagonista. Representan la seguridad, el hogar de donde parte y adonde regresará. Ellas cuidan de Juan hasta que llega el abuelo a quién entregan, a su pesar, su custodia.

En cierto modo, ellas suponen el primer obstáculo que el niño debe superar: abandonar el mundo conocido, donde posee la certeza que le proporciona la rutina , para penetrar en un mundo de incertidumbres, lo desconocido. A través de ellas se introduce la nostalgia, presente en toda la obra. Resulta acertada la introducción del personaje que da título a la obra: el Cuervo. Este es el motor que pone en funcionamiento la historia narrada. Martín hace ver que el viaje no es decisión suya, sino de este animal que volará siempre en dirección al mar, último destino de este viaje.

Aunque el cuervo se considere en muchas tradiciones símbolo de mal augurio, en otras es mensajero de los Dioses y del Sol. A este respecto también existe la creencia que después de la muerte el alma abandona al cuerpo en forma de pájaro. Y no será este la única ave que, con su vuelo, marque el ritmo de la obra. Habitualmente, a lo largo de la peregrinación de lo personajes principales, en los momentos de mayor angustia acude un animal a resolver la situación, convirtiéndose en símbolo de salvación. Es lo que ocurre con la abubilla, Upupa Epops, quien alivia la herida en la nariz de Juan; o la cigüeña que proporciona alimentos como culebras, gusanos, ratones, ranas o lagartija cuando Martín y Juan están presos en una red durante quince días.

Destaca como personaje, por su grandeza, el oso de Orácula, Boluk, a quien está dedicado el segundo capítulo. La primera sorpresa de Juan es comprobar cómo su abuelo puede hablar con los animales. La anciana Orácula, ya mencionada, aparece como un ser irreal y fantástico. Interviene en el proceso del aprendizaje vital que está sufriendo Juan. Luego se desvanecerá al igual que un sueño y, con ella, el paisaje donde se ubica el encuentro con esta vieja amiga del abuelo. Es la primera transformación de Juan, el primer paso hacia la creación de su propia conciencia. Con ella adquiere una máxima que le ayudará en su caminar por la vida: no debe hacer nada que no sienta o que no desee.

Ella representa la sabiduría de la senectud, el camino recorrido a lo largo de su vida lo lleva inscrito en las arrugas de su rostro. Con Cristobalina nos reencontramos, otra vez, con uno de esos seres fantásticos que pueblan el libro. Una mujer -gigante y forzuda que en sus años mozos trabajó en un circo con Martín. Ella creció y creció hasta convertirse en montaña. Y una nueva enseñanza para el niño: “Solamente cuando amamos, somos capaces de romper nuestro límites” (pág. Ling-Po apenas se esboza en los últimos capítulos de la obra.

El punto de partida, como ya hemos dicho, es la casa de Juan y de sus tías, Macaria y Jerónima. A partir de ahí, los escenarios se suceden entretejidos en la trama, cobrando vida propia. Es el caso de la torre, antesala al mundo absolutamente onírico donde habita Orácula, que se va alargando según la van escalando Juan y Martín y que aparece, sin duda, dibujada como un ser vivo que crece a su antojo. La visita a la casa de Orácula supone, posiblemente, la inmersión más profunda en el mundo del subconsciente. El extraño camino hasta llegar a ella, y la propia situación de ésta , excavada en la roca, lo demuestran.

Tampoco pasa inadvertida la actitud de Orácula, quien se comunica a través del reflejo del agua, como si de un espejo del alma de los protagonistas se tratase. Este alto en el camino servirá para que Juan descubra que a menudo, las apariencias engañan, nada es lo que parece. El mundo sufre variaciones ante sus ojos, y esto le hace cambiar también a él. Silva, el bosque milenario ubicado en el valle, se sirve del viento para pedir ayuda a los “semilleros”, esto es, los humanos que deben contribuir a su conservación y crecimiento, cumpliendo con una especie de acuerdo tácito con la naturaleza: hay que devolver a la Tierra aquello que ella nos da.

El poblado solitario, cuyas casas están habitadas por higueras y zarzas, moreras y madroños, luciérnagas y libélulas, se justifica como un punto de inflexión dentro de la obra, ya que es aquí donde el abuelo comienza a “menguar”, a empequeñecer. Se realiza un intercambio radical de papeles: Juan es el que cuida de su abuelo. Justo a partir de este momento, el nieto asumirá nuevas responsabilidades. El abuelo le entrega el relevo, la antorcha que ilumina el camino. El mar ya está cerca, siente su llamada. Juan ha aprendido a tomar decisiones.

No encontramos pues, ante una nueva y, tal vez oculta función que cumple el abuelo: no solo es el guía de Juan a través de su viaje hacia el mundo de los adultos, también es el mediador entre la naturaleza y él. La naturaleza se convierte, indiscutiblemente, en la maestra por excelencia del niño, al estilo de las viejas novelas roussonianas. Todo lo que Juan y su abuelo necesitan, el medio ambiente se lo proporciona. A veces se trata de alimentos, otras es mensajera de señales que requieren para su supervivencia y, a menudo, es reflejo de su mundo interior.

Así, el autor, cuya formación como narrador oral se gestó en una granja escuela, no escatima en dar muestras al lector de un vasto conocimiento de recursos naturales: plantas como salvia, enebro, hojas de menta, etc. o una gran variedad de animales, algunos ya mencionados, además de otros elementos como el río, el mar, el viento siempre hablador o la lluvia purificante, se integran en la obra tomando gran relevancia y notabilidad. Esta suerte de espacios y personajes, más los acontecimientos que se suceden en la trama, hacen que la obra se inserte dentro un género narrativo que hunde sus raíces en el más puro realismo mágico , con antecedentes, en el mundo de la literatura infantil y juvenil como El valle de los Cocuyos de Gloria Cecilia Díaz Ortiz.

Pepe Maestro, nació y creció en Cádiz lo que le proporciona unos conocimientos marinos que, tímidamente, refleja en la obra. Su andadura por el mundo narrativo parte de la vieja tradición oral, presente en la humanidad desde tiempos ancestrales. Así, no necesitó más que una hoguera ardiendo en el claro de un bosque de cipreses, noches de luna nueva, cielo cuajado de estrellas y la presencia viva de un público formado por niños, jóvenes y maestros ávidos de escuchar historias, para desarrollar su talento narrativo. Allí, en la negrura del bosque de una Granja Escuela, aprendió a transmitir, a través de su voz y de sus gestos, la emoción que encienden las historias. Muchos de sus fieles oyentes, en su afán de que las palabras perdurasen, comenzaron a reclamarle algunas de sus historias por escrito. A menudo, acude colegios e institutos a contar cuentos o realizar encuentros con los alumnos/as que han leído sus libros.

Esta suerte de espacios y personajes, más los acontecimientos que se suceden en la trama, hacen que la obra se inserte dentro un género narrativo que hunde sus raíces en el más puro realismo mágico.

En la obra, la naturaleza se convierte en la maestra por excelencia del niño, proveyendo todo lo que Juan y su abuelo necesitan para su supervivencia y crecimiento personal.

En resumen, el capítulo 24 de "Cuna de Lobos" profundiza en la transformación de Juan, su relación con la naturaleza y la aceptación de la muerte como parte del ciclo de la vida. El viaje iniciático del protagonista lo lleva a descubrir su propia identidad y a prepararse para el mundo adulto.

Animales peligrosos

Aunque el hombre es el animal más peligroso para el hombre, también hay otros animales que representan un peligro para la humanidad. A continuación, se muestra una lista de algunos de los animales más peligrosos:

  1. Perros: Los perros son el perfecto compañero para el ser humano, de eso no podemos tener ningún tipo de duda. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para tener un peludo como mascota hay que educarle y cuidarle todo lo necesario para ganarnos su amor y respeto. En caso contrario, podríamos no ser su amigo, sino su enemigo. Sería entonces cuando el canino se volvería una amenaza para nosotros. Y esto, lamentablemente, ocurre en bastantes ocasiones. Esto tendría que ver también con el temperamento del propio perro. Tenemos datos que así lo demuestran: según recoge la Enciclopedia Británica, entre 1982 y 2013 unas 466 personas fueron asesinadas por perros en Canadá y Estados Unidos.
  2. Leones: El león es el rey de la selva, y esto es así, es por algo... Nadie se atreve a enfrentarse a un león, animal espectacular y de gran belleza, pero también de gran temperamento y fuerza. Un enfrenamiento entre un ser humano y un león solo saldría bien en una película de ciencia ficción. Tal es la fuerza de un león que este puede comer 34 kilos de carne en una sola comida y descansar durante una semana entera hasta volver a cazar. Tanzania es la cuna de los leones y allí, según los datos registrados, se conoce que los leones matan aproximadamente a 100 personas al año.
  3. Osos: De la misma manera, no sería buena idea tratar de enfrentarse a un oso. Concretamente, los osos hormigueros gigantes son una especie protegida en Argentina, así como uno de los animales más peligrosos del mundo, a pesar de que no tienen dientes. No nos olvidemos tampoco de los osos pardos y los polares, igualmente muy peligrosos. También habría que tener en cuenta que el odio del oso hacia el ser humano estaría vinculado a su peligro de extinción por factores como la caza.
  4. Caballos: De los caballos no podemos decir que son peligrosos, sino que se dan gran cantidad de accidentes por la equitación. Con la práctica de este deporte, se conoce que en Estados Unidos mueren en torno a 100 personas al año. En cualquier caso, los caballos son un gran aliado de hombre, después de haber sido usados durante siglos para arar el campo, transportar mercancías y pasajeros. De la misma forma, han sido compañeros de batalla en todas las guerras acontecidas hasta el siglo XX.
  5. Tigres: Más peligroso aún resulta un tigre, del que se conoce que en India y Bangladesh matan de 50 a 250 personas al año en esta zona. Sin duda, estos felinos pueden resultar de los animales más peligrosos de todos, sobre todo, por cuestiones de superviviencia, es decir, los tigres son carnívoros y por ello, en casos extremos van a buscar el alimento en cualquier sitio.
  6. Hipopótamos: Curiosamente, los hipopótamos son uno de los animales más peligrosos de África, de hecho, se conoce que estos causan muchas más muertes de las que podría causar incluso un león. Esto tiene que ver con que poseen unas fuertes mandíbulas y unos largos colmillos, además de su enorme peso. Al igual que ocurre con otros animales peligrosos como ellos, se encuentran en peligro por la caza furtiva y el deterioro de su hábitat.
  7. Ciervos: De la misma manera, aunque podría no parecerlo, el ciervo es uno de los animales que más muertes causa en Estados Unidos, cobrándose más de 200 vidas cada año. Además, y por desgracia, con frecuencia causan gran cantidad de accidentes automovilísticos en las carreteras al invadir los carriles para cruzarlos.

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