A veces los bebés presentan lagrimeo constante de uno o ambos ojos, lo que puede preocupar a los padres. La principal función de las lágrimas es proteger y mantener lubricados los ojos.
Los ojos llorosos en bebés suelen ser una de las consultas más comunes respecto a los niños pequeños en muchas consultas de pediatría y oftalmología.
Por lo general, los ojos llorosos de los bebés son la consecuencia de una obstrucción en los conductos nasolagrimales, que son los que dirigen la lágrima al interior de la nariz, por donde se elimina de forma natural.
Están constituidos por una pequeña apertura seguida de un conducto que sirve para dirigir la lágrima al interior de la nariz, donde se elimina de forma natural.
Debido a esto, es importante que sea un médico quien diagnostique la causa y recomiende el tratamiento más adecuado en cada situación. En los bebés, y especialmente en los recién nacidos, es muy habitual que este conducto nasolagrimal no se termine de desarrollar o abrir por completo hasta el primer año de vida.
¿Cuál es la causa del lagrimeo en bebés?
Las lágrimas se fabrican en unas glándulas que están en la parte de atrás de los párpados. Tras pasar por la superficie del ojo se eliminan.
Una parte se elimina con la evaporación y el resto se drena por los puntos lagrimales (que están en el ángulo interno del ojo). Desde allí van hacia la nariz.
Sistema de drenaje lagrimal
En los bebés este sistema puede no estar desarrollado por completo. Esta situación se conoce como obstrucción congénita del conducto lagrimal, que es la principal causa de lagrimeo en el bebé.
Hasta un 10% de los recién nacidos (20% en el caso de los prematuros) presentan obstrucción de este conducto durante el primer año de vida.
La obstrucción en alguna parte de este sistema de drenaje impide que las lágrimas drenen bien, esto puede llevar a que las lágrimas se acumulen y se desborden, cayendo por la mejilla, o secándose sobre las pestañas. Puede pasar en uno o en ambos ojos.
Hay otros cuadros en los que los bebés pueden tener lagrimeo. Lo normal en estos otros casos es que el lagrimeo se acompañe de otros síntomas. Hay que detectar estos casos que pueden precisar un manejo concreto. Pueden ser:
- La conjuntivitis: la inflamación de la conjuntiva puede causar ojos rojos y llorosos, con legañas. Puede ser una complicación de la obstrucción del conducto lagrimal, que hace más fácil que crezcan bacterias.
- La dacriocistitis: es una infección del saco lagrimal. Presentan dolor, inflamación y enrojecimiento en el ángulo interno del ojo. A veces puede drenar pus. También puede ser una complicación de la obstrucción del conducto lagrimal.
- Los cuerpos extraños: partículas pequeñas pueden entrar en el ojo del bebé (a veces tras un golpe) causando lagrimeo, enrojecimiento, sensibilidad a la luz, dolor y llanto.
- El glaucoma congénito: muy poco frecuente, pero grave. Pueden presentar aumento del tamaño del ojo, rechazo a la luz o pérdida de claridad de la córnea.
¿Qué síntomas presenta la obstrucción congénita del conducto lagrimal?
En la obstrucción congénita del conducto lagrimal los síntomas pueden estar desde los primeros días de vida, pero sobre todo a partir de la 2ª- 3ª semana de vida, que es cuando producen más lágrimas. Los síntomas son:
- Mucho lagrimeo: el ojo del bebé está siempre lloroso.
- Secreción mucosa: puede haber acumulación de mucosidad (legañas) en los bordes de los párpados. Se distingue de la conjuntivitis porque el ojo no suele estar rojo.
- Dermatitis: la piel alrededor de los ojos (párpados y mejillas) puede irritarse por la humedad constante.
Diagnóstico
El diagnóstico suele hacerse por los síntomas y la exploración. Es raro hacer pruebas complementarias. Si hay dudas se puede teñir el ojo con fluoresceína: se aplican unas gotas que tiñen los ojos de color amarillo para comprobar cómo drenan las lágrimas teñidas.
Masaje lagrimal en bebes explicado por experto
Tratamiento
Casi todos los casos se resuelven solos en los primeros 6 meses de vida y más del 90% se curan con manejo conservador el primer año de vida.
El manejo conservador consiste en dar un masaje hidrostático sobre la zona del saco lagrimal (entre el lagrimal y la raíz de la nariz) que ayudará a romper la obstrucción.
Se enseña a los padres a poner el dedo por encima del canto interno y, apretando con firmeza, deslizar el dedo hacia abajo a lo largo del lateral de la nariz. Se hará 5-10 veces, 3-4 veces al día y debe ir con higiene o limpieza del párpado.
Técnica de masaje del conducto lagrimal en lactantes
Se valorará si requiere cirugía, que consiste en hacer un sondaje del sistema lagrimal.
Si es necesario, será el propio pediatra el que informará a los padres de la necesidad de estar atentos a los ojos llorosos de los bebés, así como sobre la necesidad de facilitar la evacuación de la lágrima mediante masajes en la zona.
El suero fisiológico permite limpiar los ojos llorosos de los bebés. Al tratarse de una solución estéril, es una forma segura de hacerlo.
La mayoría de los bebés empiezan a llorar con lágrimas a partir de las 2 semanas después del nacimiento.
En resumen, si notas que tu bebé llora de forma muy frecuente de uno o ambos ojos hay que consultar con el pediatra para recibir un diagnóstico adecuado y tratamiento si lo requiere. La causa más frecuente es la obstrucción congénita del conducto lagrimal.
El Dr. Carlos Laria es oftalmólogo especialista en estrabismo y oftalmología pediátrica.
