Cuidados Post-Cesárea: Recuperación y Bienestar Materno

La cesárea es una intervención quirúrgica que permite el nacimiento de un bebé a través del abdomen de la madre. Aunque la cesárea tiene una tasa de complicaciones maternas y fetales muy baja, sí que existen riesgos concretos asociados a ella.

Se realiza mediante una incisión trasversal a dos centímetros del pubis y el resultado estético es muy satisfactorio. No obstante, conviene tener en cuenta unos cuidados específicos para potenciar la óptima cicatrización de la herida y la correcta recuperación de los músculos del abdomen.

Las cesáreas se practican cuando los partos vaginales están contraindicados. Su uso cada vez está más extendido y las causas que pueden llevar al obstetra a realizar esta intervención quirúrgica o a la madre a solicitarla son muy diversas.

Se considera que caminar puede ayudar a evitar la formación de coágulos de sangre y favorecer los movimientos intestinales. De igual forma, será el especialista el que recomiende cuándo retomar las actividades cotidianas. Aunque, por norma general, esta reactivación de la rutina deberá llevarse a cabo lo antes posible.

Si sabes que tu parto va a ser por cesárea conviene que vayas preparando la zona, aplicando todos los días una crema hidratante para que tu piel esté más elástica.

La cesárea presenta algunas ventajas sobre el parto natural como, por ejemplo, el menor sufrimiento del bebé. Sin embargo, las desventajas de esta técnica quirúrgica son mayores y, por eso, la recomendación general es aplicar la cesárea solo en casos puntuales donde el parto vaginal no sea posible.

Antes era usual que las cesáreas dejaran cicatrices muy vistosas a la altura del abdomen, normalmente verticales. En la actualidad, se tiende a dejar la cicatriz horizontal por debajo de la línea del bikini, por razones estéticas.

Para cerrar una cesárea se pueden utilizar dos técnicas: los hilos o las grapas. Aunque en el pasado las grapas dejaban mucha marca, hoy en día sus efectos en la piel son semejantes a los de los puntos.

CUIDADOS que debes tener después de tu CESÁREA | Reina Madre💜

Tipos de Cesárea

En función del factor considerado, es posible clasificar los tipos de cesárea de diferentes maneras. Normalmente, su clasificación se basa en la forma de la incisión abdominal realizada en la madre. Por otra parte, también es posible diferenciar los tipos de cesárea según el momento en que se decida hacerla o si la paciente ya tenía una cesárea previa.

Cesárea según el corte abdominal

En la actualidad, las cesáreas son segmentarias, lo cual significa que el corte se realiza en el segmento inferior del útero, donde el daño es menor y la cicatrización más rápida. A continuación, vamos a comentar los 3 tipos que existen:

  • Cesárea horizontal o transversales: la más común por las ventajas que ofrece, ya que la hemorragia es menor, la apertura es fácil, se dañan menos fibras, y deja una cicatriz más resistente y menos visible. El corte se realiza en la zona baja del vientre y se conoce como incisión o corte bikini.
  • Cesárea en forma de T: implica doble corte, uno horizontal y otro vertical. La cicatriz es más llamativa y difícil de reparar. Aunque no es habitual, se realiza en algunos casos de parto prematuro, bebé de gran tamaño, bebé de nalgas u otras complicaciones, ya que la abertura es más grande y ello facilita la salida del bebé.
  • Cesárea vertical: este corte fragmenta más fibras y provoca una hemorragia mayor. Por ello, no suele hacerse, a excepción de situaciones determinadas como los casos de placenta previa. Además, la cicatriz que deja es estéticamente muy vistosa.

Por otra parte, existe otro tipo de cesárea que ya no se suele practicar hoy en día: la cesárea corporal o clásica. La incisión se realiza de forma longitudinal y atraviesa la musculatura uterina, lo cual implica una hemorragia más grande y una cicatriz más frágil.

Solamente se practica una cesárea corporal en casos de miomatosis severa, adherencias, histerectomía programada, carcinoma de cérvix, etc.

Cesárea según cuando se tome la decisión

Lo más habitual es que una mujer no sepa cómo va a ser su parto hasta ese preciso momento, es decir, si va a ser vaginal o por cesárea. No obstante, algunas situaciones sí que implican el hecho de tomar la decisión previa de hacer o no una cesárea.

En este apartado, vamos a distinguir los siguientes tipos de cesárea:

  • Cesárea de urgencia: se realiza ante una complicación durante el embarazo o el parto vaginal. Esto obliga a extraer al bebé cuanto antes a través del abdomen para evitar consecuencias graves que puedan comprometer su vida o la de la madre.
  • Cesárea programada o electiva: se realiza cuando hay una indicación médica antes de que tenga lugar el parto. Suele programarse entre la semana 37 y 38 de gestación. De esta forma, se garantiza que el niño nazca cuando esté suficientemente desarrollado y no afecte a su salud ni a la de la madre.

Cabe destacar que las cesáreas programadas están desaconsejadas en la actualidad salvo en casos muy puntuales, pues los riesgos son muy elevados.

Cesárea según antecedentes obstétricos

En ocasiones, algunos médicos deciden practicar una cesárea cuando las mujeres ya han tenido un parto previamente mediante esta cirugía. El motivo de esto es tratar de evitar que la herida anterior se abra durante las contracciones del parto.

En este sentido, encontramos la siguiente clasificación de la cesárea.

  • Primera cesárea: cuando es la primera vez que la mujer da a luz mediante esta intervención.
  • Cesárea previa: cuando la mujer ya ha alumbrado en una ocasión anterior. Por tanto, éste sería un parto por cesárea por segunda vez.
  • Cesárea iterativa: cuando se practica una cesárea por tercera o cuarta vez en la mujer.

A pesar de todo esto, los estudios médicos han demostrado que no es del todo cierto que exista un riesgo de reapertura de la cicatriz y, por tanto, una mujer podría alumbrar por parto natural sin problemas tras una cesárea.

Cuidados especiales tras una cesárea

A diferencia que en un parto natural, la recuperación de una cesárea es más costosa e implica que la madre y su hijo pasen un mayor número de días en el hospital, unos 4 días normalmente.

Es importante prestar mucha atención a las recomendaciones médicas para tratar la herida de la cesárea y que no surjan complicaciones.

Algunos de los cuidados más importantes después de esta operación se comentan a continuación:

  • Es posible toma de analgésicos que no afecten a la lactancia materna para calmar el dolor, sobre todo los primeros días.
  • Se coloca la anestesia epidural.
  • Caminar lenta y progresivamente después de 24 horas para agilizar la recuperación.
  • Utilizar compresas higiénicas ante la aparición de los loquios (pérdidas de sangre). No utilizar tampones.
  • Al salir del quirófano encontrarás que tu herida está tapada con un apósito quirúrgico.
  • La herida debe lavarse con agua y jabón diariamente, aunque también puede usarse algún antiséptico iodado. El aceite de rosa mosqueta es muy efectivo para la regeneración de la piel.
  • Si te molesta el roce de la ropa interior o tienes algún pliegue abdominal justo en la zona, se pueden colocar unas gasas o compresa para evitar la fricción entre los pliegues de la piel o con nuestra ropa. Asegúrate de mantener la herida siempre limpia y sobre todo seca.
  • Usar una faja postparto sin costuras durante unos 30 días. Esto ayudará a cerrar bien todos los tejidos y facilitará tanto la cicatrización interna como la externa.

Además de todas estas recomendaciones, es aconsejable esperar unos 40 días para mantener relaciones sexuales o actividades que requieren esfuerzo físico. Es lo que se conoce como cuarentena postparto.

La recuperación de la mujer tras la cesárea es lenta y laboriosa. La evolución de una cicatriz sin complicaciones suele ser hacia un tono rosado y sin relieve; sin embargo, alrededor del 5% de las mujeres pueden desarrollar queloides (crecimiento anormal del tejido cicatrizado: la cicatriz se engrosa y puede doler o picar).

Estos queloides son más habituales en mujeres de piel oscura.

En esos días, debes vigilar cómo evoluciona la herida, si se inflama, se enrojece o duele al contacto, si se abre algún borde, si supura o tiene algún tipo de secreción o sangrado.

A los 10 o 12 días, la matrona valorará el estado de la herida quirúrgica y su nivel de cicatrización. Si éste es óptimo, retirará los puntos o grapas. Si la herida aún no está completamente cerrada, te retirará algunos puntos o grapas y te citará de nuevo en consulta cuando estime conveniente para completar la valoración y retirada del resto de la sutura.

Esto no debe preocuparte.

No realices movimientos bruscos que comprometan a la musculatura abdominal o afecten a la cicatrización. Cada mujer es única y por ello debe recibir las indicaciones de su médico y/o matrona con respecto de los pasos a seguir después de producirse una cesárea.

Una vez dada de alta en el hospital, te remitirán al centro de salud para revisión de la herida por parte de tu matrona de referencia; la cita será a los 10 o 12 días después de la cesárea.

Riesgos

Existe una tendencia general a realizar un mayor número de partos por cesárea en la actualidad. No obstante, en muchos de los casos, es completamente innecesario. Por ello, es de vital importancia que los médicos practiquen una medicina segura y realicen la cesárea únicamente cuando el parto vaginal suponga un verdadero riesgo.

El primero de ellos es el riesgo intrínseco de la anestesia, como cualquier otra cirugía. Sí que es cierto que, actualmente, el uso de anestesia epidural permite que la madre esté despierta en todo momento mientras se le practica esta intervención quirúrgica.

Por su parte, también se pueden dar secuelas de carácter psicológico al verse afectado el mecanismo de respuesta natural en el parto. Otras consecuencias a largo plazo son más comunes en mujeres que han sido insuficientemente informadas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se hace eco de la recomendación que los profesionales han considerado de forma habitual en cuanto a la tasa ideal de cesárea. Esta «debería oscilar entre el 10 y el 15 %».

Preguntas Frecuentes

¿Cuándo se recomienda el parto natural y cuándo el parto por cesárea?

El parto es el momento más especial y esperado por la mayoría de las gestantes. El parto se puede dar por vía vaginal o mediante cesárea.

La vía más fisiológica es la vía vaginal. Sin embargo, existen circunstancias en las que está indicado realizar el parto mediante cesárea para salvaguardar la salud de la madre y del feto.

Existen 3 tipos de cesárea:

  • La cesárea electiva: se realiza por la presencia de alguna patología materna o fetal como placenta previa, presentación de nalgas, transversa u oblícua, macrosomía fetal, infecciones activas del canal del parto, 2 cesáreas anteriores, algunos casos de alteración en el crecimiento y gestaciones múltiples.
  • La cesárea indicada: se recomienda en el curso de un trabajo de parto por distintas alteraciones como detención de la dilatación o descenso, desproporción céfalo pélvica, parto detenido, etc.
  • La cesárea urgente: es aquella en la que corre peligro la vida de la madre y el feto como consecuencia de una patología aguda grave.

¿Es común que el parto gemelar sea por cesárea?

Dependerá de cada caso. Pese a que muchos de los partos múltiple se realizan mediante cesárea, no necesariamente todos tienen que ser así.

Al igual que sucede en los partos únicos, el método de dar a luz dependerá de cada situación particular, del plan de parto y de las recomendaciones médicas en casa momento.

¿Se puede hacer la cesárea con anestesia general?

Posible es, aunque el uso de anestesia general solo se recomienda en casos de riesgos.

Lo más común es hacer la cesárea con anestesia local para que la madre pueda ser partícipe del nacimiento.

¿Se puede hacer la ligadura de trompas a la vez que la cesárea?

Sí, de hecho es algo que muchas mujeres hacen. Es una forma de aprovechar el corte abdominal de la cesárea para hacer la esterilización definitiva. Además, la recuperación de la cesárea es igual si se hace con o sin ligadura de trompas.

¿Cuáles son las indicaciones de una cesárea?

La forma general de actuar al final de un embarazo es el parto natural y únicamente se procederá a realizar una cesárea en determinadas situaciones como las siguientes:

  • Anormal frecuencia cardíaca del bebé
  • Posición del bebé que dificulte el parto natural
  • Problemas del desarrollo del bebé como espina bífida o hidrocefalia
  • Algunos casos de embarazo múltiple
  • Infección genital de la madre
  • Enfermedad grave de la madre
  • Que el parto natural se prolongue demasiado
  • Placenta previa o desprendimiento de la placenta
  • Prolapso de cordón umbilical

En general, cualquier situación que haga peligrar la vida del bebé o de la madre será indicativa para hacer una cesárea.

Publicaciones populares: