Es posible que como madre o padre de un bebé te sorprendas si le oyes roncar e incluso te preguntes «mi bebé ronca, ¿es normal?», pues es algo que solemos asociar a los adultos. Sin embargo, lo cierto es que el ronquido en los bebés es más habitual de lo que parece, lo que no quiere decir que no debamos controlarlo y preocuparnos si este se convierte en costumbre o a nuestro pequeño le cuesta respirar mientras duerme.
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Normalmente asociamos los ronquidos a las personas adultas que sufren algún problema a nivel respiratorio, pero lo cierto es que los bebés también pueden roncar mientras duermen. Pero, ¿esto quiere decir que si tu bebé ronca es normal? En primer lugar, hay que tener claro que cuando hablamos de ronquidos nos referimos al sonido ronco y fuerte que se emite al respirar durante el sueño como consecuencia del ruido del aire al pasar por una vía aérea superior estrecha.
Los bebés suelen roncar de manera ocasional y leve, habitualmente cuando están resfriados, pues no son capaces de respirar bien por la boca y su nariz en estos casos está parcialmente obstruida (1). Para concretar, un ronquido ocasional o claramente asociado a un problema respiratorio, como un resfriado, entra dentro de la normalidad. No obstante, si roncar se convierte en una costumbre o una vez recuperado del resfriado el bebé sigue roncando, habrá que contactar con el pediatra. Por otra parte, debemos controlar si, además de roncar, el bebé mientras duerme hace esfuerzos para respirar o incluso deja de hacerlo durante unos segundos, suda mucho por la noche o adopta posturas extrañas para dormir.
Cuando nace un bebé y durante los primeros meses de vida, es normal que las mamás se despierten por la noche para ver si el bebé respira. Conociendo estos patrones de respiración podemos resolver nuestras dudas.
Patrones normales de respiración en bebés
Los recién nacidos, sobre todo los prematuros, respiran de manera irregular. De hecho, pueden combinar respiraciones rápidas y profundas con otras más lentas y superficiales, incluso pueden suspirar de vez en cuando. Es lo que se denomina respiración periódica y es debido a la inmadurez del aparato respiratorio, por lo que el ritmo de sus respiraciones se regulará a medida que madure su sistema respiratorio.
Aunque este tipo de respiración es algo normal en los recién nacidos, hay que estar atentos a las pausas o apneas del sueño.
Respiración periódica
La respiración periódica o cíclica del recién nacido aparece normalmente durante el sueño y consiste en episodios en los que la respiración es irregular, hace pausas y no sigue el ritmo inspiración-espiración habitual. Esto se produce debido a que, durante el sueño, la presión sanguínea, el ritmo cardiaco y la respiración se ralentizan. No obstante, se trata de un patrón respiratorio normal en los recién nacidos, sobre todo en los prematuros, sin repercusión cardiocirculatoria y con recuperación espontánea.
Es muy importante saber que es una característica normal de la respiración del neonato, que no tiene importancia, no pone en riesgo su salud y que desaparecerá con el tiempo. El bebé presenta buen aspecto, buen color y el episodio se normaliza sin realizar ninguna maniobra especial.
Durante la respiración periódica, el bebé realiza pequeñas pausas en la respiración llamadas apneas. Son de corta duración, no más de 15 segundos, seguidas de una serie de respiraciones muy seguidas y a un ritmo muy rápido durante otros 10 o 15 segundos. En principio, son algo normal, pero hay que estar atentos a su duración.
Una pausa en su respiración de más de 20 segundos es patológica y debes reaccionar rápidamente, moviéndolo para estimular el centro respiratorio o, si no responde, iniciar maniobras de reanimación y llamar al 112.Otras señales de alarma que te deben preocupar y justificarán ir a urgencias son detectar cianosis en el bebé, esto ocurre cuando los labios, piel y lengua se vuelven de color azulado.
Lo mismo ocurre si detectas que tiene dificultad para respirar, por ejemplo, si oyes en su respiración jadeos, ruedos anormales o detectas que tiene dificultad para coger aire, esto último se denomina aleto nasal o retracción costal. Por último, si descubres que respira a más de 60 respiraciones por minuto debes acudir al médico por si pudiera sufrir taquipnea.
Curiosidades de la respiración del bebé
- Los bebés respiran más rápido: La frecuencia respiratoria de un bebé está sobre las 40-60 respiraciones por minuto en condiciones basales, por lo que si llora o está irritable pueden aumentar. Pero esta respiración rápida irá disminuyendo con los años, bajando a 20-40 respiraciones por minuto entre los 12 meses y los 3 años hasta llegar a las 20 respiraciones por minutos que produce un adulto.
- Los bebés respiran solo por la nariz: Hasta los 6 meses los bebés respiran sólo por la nariz. La causa es anatómica, ya que el paladar blando se encuentra muy cerca de la epiglotis limitando la entrada de aire por la boca. Es una respiración normal que se ve dificultada cuando el bebé presenta obstrucción nasal por infecciones respiratorias de vías altas. Pero, a su vez, es muy beneficiosa porque la nariz regula la humedad y temperatura del aire inspirado y lo filtra o limpia de partículas en suspensión. Alrededor de los 6 meses la cavidad bucal crece junto con la cara y la lengua, haciendo que la epiglotis baje, se separe del paladar blando y deje paso a la posibilidad de la respiración bucal.
- Los bebés pueden roncar: Los ronquidos están muy relacionados con la mucosidad en vías altas, otro aspecto muy frecuente en los bebés. El mejor aliado para aliviarlos son los lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar.
Causas comunes de ronquidos y respiración agitada en bebés
Estos son los motivos más comunes para explicar por qué nuestro bebé ronca:
- Infecciones respiratorias: Como hemos visto, como consecuencia de los resfriados, las vías aéreas superiores se pueden estrechar produciendo el ronquido . La bronquiolitis en bebés es una de las infecciones víricas más frecuentes durante los seis primeros meses de vida. La bronquiolitis es una infección de tipo vírico. El virus que suele provocarla es el VRS o virus respiratorio sincitial. La bronquiolitis provoca una inflamación de los bronquiolos, obstruyendo las vías aéreas e impidiendo el paso del aire. Al ser de tipo vírico los niños la adquieren por medio de infección. El contacto indirecto o directo con el virus produce el contagio en el bebé.
- Regurgitaciones o reflujo gastroesofágico: Se producen cuando los alimentos, en este caso la leche, ascienden del estómago hacia el esófago, la boca e incluso hasta la nariz sin esfuerzo.
- Ser fumador pasivo: Esto afecta a los bebés que se ven expuestos al humo del tabaco. Cuanta mayor sea la exposición, más probabilidades hay de que el bebé ronque, ya que el tabaco afecta a las vías respiratorias.
- Problemas anatómicos: Una forma inadecuada de la cavidad bucal, de la nariz o de la mandíbula son también factores que pueden acabar desembocando en ronquidos.
¿Cuándo preocuparse y buscar ayuda médica?
Aunque hemos visto que los ronquidos pueden ser normales, debemos saber que, si se producen con frecuencia pueden afectar a la calidad del sueño. Por eso roncar habitualmente no es saludable para el bebé y es motivo de consulta con el pediatra. Es posible que el ronquido nos transmita la falsa sensación de que el bebé está durmiendo profundamente, pero lo cierto es que es probable que su sueño no sea tan reparador como debería. Por eso no es raro que notemos a estos bebés somnolientos o más inquietos durante el día, precisamente porque tienen sueño
Por otra parte, si al bebé le cuesta respirar mientras ronca o deja de hacerlo por unos segundos, la recomendación también es acudir al pediatra.
Apnea obstructiva del sueño en niños
Oír roncar a un niño o a una niña mientras duerme es algo bastante habitual. Sin embargo, es importante diferenciar los ronquidos normales de la denominada apnea nocturna infantil o apnea del sueño pediátrica.
La apnea del sueño consiste en el cese de flujo de aire de manera parcial o total por las vías respiratorias durante el sueño. Por tanto, la respiración se bloquea en los niños que sufren apnea del sueño y esto puede ocurrir en varias ocasiones a lo largo de la noche.La principal diferencia entre la apnea del sueño infantil y adulta es que los niños suelen tener problemas de conducta; mientras que los adultos, normalmente, presentan somnolencia.
La causa más habitual del síndrome de apnea del sueño pediátrico suele ser un elevado tamaño de las amígdalas. No obstante, la obesidad también puede influir en este bloqueo de la respiración durante el sueño en algunos niños y niñas, al igual que los defectos congénitos en la cara o la cabeza o los trastornos neuromusculares.
Otros factores de riesgo para la apnea del sueño pediátrica son los siguientes:
- Niños con síndrome de Down.
- Parálisis cerebral.
- Antecedentes de bajo peso al nacer.
- Casos familiares de apnea obstructiva del sueño.
- Congestión nasal o rinitis alérgica.
La prevalencia de la apnea obstructiva del sueño en niños ronda el 2% de la población infantil, aunque no se conocen estudios epidemiológicos concluyentes.
Síntomas de la apnea del sueño en niños
El principal signo que detectan los padres de niños y niñas con apnea del sueño es la presencia de ronquidos mientras duermen. Pese a ello, los ronquidos no significan necesariamente que exista este trastorno del sueño.Otros de los síntomas que pueden hacer sospechar de la presencia de apnea nocturna infantil son los siguientes:
- Sudoración nocturna.
- Tos.
- Sueño agitado.
- Hipopnea (obstrucción parcial).
- Hipoventilación.
Además, los niños y niñas con apnea del sueño suelen ser sonámbulos y tienen tendencia a mojar la cama, así como a despertarse con mucha frecuencia.
Consecuencias de la apnea del sueño en los niños
La apnea obstructiva del sueño infantil puede desembocar en un buen número de problemas durante el crecimiento del pequeño. A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Hiperactividad: el pequeño se mostrará más inquieto de lo normal.
- Irritabilidad: causada en parte por la falta de descanso.
- Falta de atención: ya en edad escolar la apnea nocturna puede dificultar el aprendizaje del niño y bajar su rendimiento escolar.
- Somnolencia diurna: algunos estudios indican que no suele ser un síntoma muy frecuente, aunque puede ocurrir.
- Fragmentación del sueño: el pequeño puede padecer los llamados despertares en mitad del sueño.
- Hipoxia (falta de oxígeno) intermitente.
- Hipercapnia episódica: consiste en el incremento de la cantidad de dióxido de carbono en sangre como consecuencia de la disminución de la ventilación pulmonar.
- Voz nasal: algunos niños y niñas pueden presentar también alteraciones en el habla como nasalización de la voz o voz gangosa.
Otro posible riesgo en los niños con apnea del sueño sin tratar es la posibilidad de desarrollar problemas de colesterol y diabetes.En caso de tratarse de un lactante, los riesgos asociados a la apnea obstructiva del sueño son mayores, ya que se relaciona esta patología con la muerte súbita y la cianosis (tono azulado en la piel).
Diagnóstico de la apnea del sueño
El primer paso para diagnosticar un posible trastorno del sueño pediátrico, como lo es la apnea, es analizar los síntomas y los antecedentes familiares.Además, el especialista le realizará un examen físico para observar las amígdalas. También llevará a cabo una serie de pruebas relacionadas con el control del sueño del pequeño como:
- El registro de vídeo y audio mientras duerme.
- La pulsometría para detectar la frecuencia cardíaca.
- Un estudio polisomnográfico (también conocida como prueba del sueño) que permite obtener información del sueño mientras duerme mediante la electroencefalografía, electrodos que recogen los movimientos oculares, la medición del flujo nasobucal, etc.
Todos estos estudios no son dolorosos y no suponen ningún riesgo para los niños y niñas que se someten a ellos. Únicamente deberán permanecer una noche en el hospital o en un centro para llevar a cabo el estudio del sueño.
Tratamiento para el síndrome de apnea pediátrica
Como hemos comentado anteriormente, la causa más habitual de la apnea del sueño infantil es el tamaño de las amígdalas. Por ello, el tratamiento se lleva a cabo mediante cirugía que reduce el excesivo volumen de la amígdala y la adenoidectomía que consiste en la extracción de las glándulas adenoides (vegetaciones). Al extirpar las amígdalas, así como las vegetaciones, la apnea del sueño del pequeño mejora.
Si la intervención quirúrgica no es la solución frente a la apnea del sueño, otra alternativa es recurrir al uso de dispositivos de presión positiva continua en la vía respiratoria (CPAP). Esto consiste en colocar una máscara al niño o la niña mientras duerme. Esta máscara está conectada a una máquina que bombea aire, ayudando a que las vías respiratorias permanezcan abiertas.
Otras posibles opciones terapéuticas para la apnea obstructiva del sueño infantil son la pérdida de peso, los dispositivos dentales o los esteroides nasales inhalados.En cualquier caso, es importante tratar correctamente la apnea obstructiva del sueño, ya que si no puede empeorar con el paso de los años. Sin embargo, con el tratamiento, lo más habitual es que este trastorno del sueño desaparezca.
