La maternidad y la paternidad traen consigo innumerables momentos de alegría y, a veces, desafíos que requieren soluciones rápidas. Cuando un bebé llora, es normal que los padres y madres quieran consolar a su bebé. Es en este contexto que el chupete se utiliza como un recurso reconfortante que tranquiliza al más pequeño de la casa. Pero, ¿qué hacer cuando el bebé prefiere usar a la madre como chupete durante toda la noche? A continuación, exploraremos las causas y posibles soluciones a este comportamiento, así como consideraciones importantes sobre el uso del chupete.
✦¿Cuando puede un bebe usar CHUPETE? ✦ Chupón sí o no? Ventajas y desventajas
Consideraciones sobre el Uso del Chupete
El uso del chupete está muy arraigado en nuestra cultura. Son pocos los niños que no usan o no han usado chupete y muchas veces vemos padres preocupados porque su bebé “no quiere el chupete”. Con frecuencia oímos decir a las madres “me usa como chupete”. No debemos olvidar que el pecho ya existía cuando se inventó el chupete. En realidad, es el chupete el que “usan como pecho”.
La evidencia nos dice que la introducción temprana de chupetes y tetinas en un bebé amamantado puede influir en su lactancia. Puede ser de diferentes maneras, bien sea en su forma de succionar, en la cantidad de leche que extrae del pecho o en la duración de su lactancia.
El chupete está relacionado con un aumento de las gastroenteritis y de infecciones de oídos, un mayor riesgo de tener candidiasis oral y una menor duración de la lactancia. Cuando se utiliza en los primeros días tras el nacimiento, cuando aún no está bien instaurada la lactancia hay riesgo de que el bebé pase demasiado tiempo succionando del chupete, tiempo que no dedica al pecho de forma que éste será menos estimulado y producirá menos leche.
Entre las ventajas del chupete está que relaja y calma al bebé cuando su madre no está disponible y le ayuda a conciliar el sueño. También el uso del chupete durante la noche está relacionado con la reducción del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.
Los padres deben conocer tanto las ventajas como los inconvenientes de utilizar chupete y decidir si lo quieren o no. En el caso de que se vaya a usar es importante no introducirlo antes de las primeras 3 o 4 semanas de vida del bebé y siempre que la lactancia esté avanzando de forma adecuada.
En un bebé que presente dificultades en el agarre o la succión no es una buena idea ya que la forma de succionar del chupete es distinta a como succiona del pecho materno y puede llevarle a confusión.
ESCOGER LA FORMA DE CHUPETE MÁS ADECUADA PUEDE AYUDAR A MINIMIZAR LOS PROBLEMAS CON RESPECTO A LA SUCCIÓN:
- Forma anatómica: Sorprendentemente nos lo venden como la tetina más parecida al pezón materno cuando precisamente esta es la forma que no queremos ver en un pezón cuando sale de la boca del bebé… Esta tetina hace que la lengua del bebé se retraiga en vez de acanalarse alrededor de ella y hace que la punta quede detrás de las encías lo que estimula a morder. Si el bebé trata de colocar la lengua de la misma manera cuando va a mamar, tenderá a empujar el pezón fuera de la boca y morder.
- Forma fisiológica: Es más ancha y achatada. Esa forma tampoco estimula a la lengua a acanalarse, que es la posición ideal para sujetar el pezón dentro de la boca.
- Forma de cereza: La punta de esta tetina tiene forma de bola, siendo más estrecha en la base.
- Forma cilíndrica: Esta tetina permite colocar la lengua adecuadamente y realizar la succión de forma más parecida a como se realiza en el pecho.
Algunos bebés pueden no ser capaces de mantener el chupete en la boca. Se les cae continuamente. Algunos bebés manejan bien el chupete y el pecho sin que parezca importar qué tipo de chupete utilizan.
Evitar que succione el chupete en la media hora anterior a cuando se supone que va a mamar. Al terminar la toma no se le debe colocar el chupete inmediatamente. Algunos bebés, 5 o 10 minutos después de haber mamado, toman un poco más.
Efectos del Chupete en la Salud Oral
A pesar de la dulzura que aporta el consuelo inmediato a los más pequeños, el chupete no está exento de consecuencias en la salud oral de los niños. Si bien a veces se exagera el tema, es esencial reconocer que su uso inadecuado o prolongado puede afectar negativamente el desarrollo bucodental de los pequeños.
¿CUÁLES SON LAS POSIBLES CONSECUENCIAS DE UN MAL USO DEL CHUPETE?
- Desplazamiento dental: El uso prolongado del chupete puede tener consecuencias en la alineación dental de los niños. La succión constante ejerce presión sobre los dientes centrales inferiores, desplazándolos gradualmente hacia adentro. Simultáneamente, los dientes superiores tienden a separarse y moverse hacia afuera.
- Maloclusión y mordida abierta: La succión constante puede provocar que los dientes no cierren correctamente, generando una mordida abierta. Esta condición no solo afecta la apariencia estética de la sonrisa, sino que también puede tener implicaciones en la capacidad para morder y masticar de manera eficiente.
- Deformación del paladar y mandíbula: El chupete puede contribuir a deformidades en el paladar y la mandíbula de los niños. La constante succión puede alterar el desarrollo normal de estas estructuras, resultando en una configuración inadecuada de la boca. Esta deformación puede afectar la función oral y, en algunos casos, requerir intervenciones correctivas.
- Mordida cruzada: La succión prolongada del chupete puede influir en los movimientos musculares de la cara. Cuando esta acción se prolonga, puede dar lugar a una mordida cruzada, donde la alineación de la mandíbula pierde su paralelismo natural. La mordida cruzada puede afectar la forma en que los dientes superiores e inferiores se encuentran, generando problemas en la masticación y la oclusión dental.
Es importante tener en cuenta cómo y cuánto se utiliza el chupete, así como buscar orientación odontopediátrica para garantizar un correcto desarrollo bucodental de los niños.
Cómo Usar el Chupete Correctamente
Es importante entender que el uso del chupete, aunque esté muy extendido y parezca inofensivo, debe llevarse a cabo de manera responsable para preservar la salud bucodental de los más pequeños. Os dejamos algunos consejos a tener en cuenta a la hora de usar el chupete:
- Duración adecuada: Es fundamental comprender que el chupete no debe utilizarse de manera prolongada más allá de los 24 meses. A esta edad, aún no se han producido malformaciones mandibulares óseas que afecten la estructura dental definitiva del niño. Limitar el uso del chupete en esta etapa evita posibles complicaciones en el desarrollo bucodental.
- Limpieza rigurosa: Mantener una higiene adecuada es esencial. Los chupetes deben limpiarse regularmente con agua hirviendo y jabón. Este proceso asegura la eliminación de gérmenes y bacterias, contribuyendo a la salud oral general del bebé. Además, es aconsejable evitar técnicas como «chupar» el chupete para limpiarlo, ya que esto puede transferir bacterias de la boca del adulto al chupete.
- Situación oportuna: Los padres deben estar atentos al estado del chupete. Si la goma o el material del chupete muestran signos de deterioro, es imperativo reemplazarlo de inmediato. Un chupete desgastado puede representar riesgos para la salud bucodental y, en algunos casos, convertirse en un peligro de asfixia para el bebé.
- Supervisión odontológica: Realizar un seguimiento regular del desarrollo bucodental del bebé con un odontólogo es una medida preventiva crucial. Un profesional de la salud dental puede evaluar si el uso del chupete está afectando prematuramente la formación de la mandíbula o la alineación de los dientes. La intervención temprana puede corregir posibles problemas y garantizar un desarrollo bucal saludable.
Al seguir estas pautas, los padres pueden ofrecer el chupete como una herramienta de consuelo sin comprometer la salud oral a largo plazo de sus hijos. La clave radica en un uso consciente y responsable del chupete, respaldado por la orientación de profesionales de la salud dental.
Tratamiento de Patologías por Mal Uso del Chupete
El tratamiento de las patologías derivadas de un mal uso del chupete se centra en corregir las maloclusiones, así como en abordar cualquier deformidad en el desarrollo bucodental del niño.
- Ortodoncia: La ortodoncia puede ser necesaria para corregir maloclusiones, desplazamientos dentales y problemas de alineación causados por el uso prolongado del chupete. Los tratamientos ortodónticos, como los brackets o alineadores transparentes, ayudan a reposicionar los dientes y a alinear adecuadamente la mandíbula.
- Aparatos correctivos: En casos más graves, pueden ser necesarios aparatos correctivos para abordar malformaciones maxilares o mandibulares. Estos dispositivos pueden incluir expansores palatinos para corregir estrecheces en el paladar o aparatos funcionales que influyen en el desarrollo de la mandíbula.
- Extracciones dentales: En situaciones donde la maloclusión es significativa, la extracción de dientes temporales puede ser una medida necesaria para permitir el crecimiento adecuado de los dientes permanentes y corregir la alineación dental.
- Seguimiento profesional continuo: La clave para un tratamiento exitoso es el seguimiento continuo con un odontólogo especializado en odontopediatría u ortodoncia. Los profesionales evaluarán la evolución del desarrollo bucodental del niño y ajustarán el plan de tratamiento según sea necesario.
- Terapia de logopedia: En casos en los que el uso del chupete ha afectado negativamente la función del habla, la terapia de logopedia puede ser beneficiosa. Los logopedas trabajan en conjunto con otros profesionales de la salud para abordar cualquier dificultad en la articulación del habla.
¿Qué Hacer si el Bebé Prefiere el Pecho como Chupete?
Cuando somos madres lactantes una de las frases que más nos dicen es esta porque lo hacen casi todos los bebés: te usa de chupete. Y esto de que nos usen parece que es algo malo y que cuando el bebé realiza este tipo de succión es importante quitarle el pecho ya que parece que no hace nada, o que no hace nada bueno. ¿Pero esto es así?
Cuando ofrecemos el pecho al bebé, empieza a succionar de manera rápida. Es algo así como cuando tocas el timbre de un portero automático con mucha prisa para que abran la puerta. Este tipo de succión desencadena un reflejo de eyección de la leche. Una vez se produce este reflejo, que nosotras experimentamos como un cosquilleo, el bebé cambia la manera de succionar y su succión se vuelve más rítmica y profunda. Cuando empieza esta segunda parte de la toma es cuando todo el mundo empieza a decir la suya: el bebé ya no come, te usa de chupete, es mejor que lo saques, traga aire (nada de esto es así)… y empiezan las dudas sobre qué hacer.
El bebé realizará este tipo de succión más lenta, llamada succión no nutritiva, pero cada vez se acepta más la opción de llamarla succión afectiva (de afecto). Como veis, ambas succiones, la nutritiva y a la afectiva, forman parte de lo mismo, son las caras de la misma moneda. El bebé necesita las dos, una para comer y la otra para relajarse. Porque durante la succión afectiva el bebé sigue comiendo.
La Teta para Dormir
Cuando un bebé llega a nuestras vidas, una de las situaciones que más consultas genera es el sueño del bebé. Y es que a pesar de que nos avisan de que los bebés no duermen demasiado, la realidad es que no acostumbramos a estar listos para un baño tan grande de realidad. Y es que tener un bebé es agotador y las noches pueden ser muy largas, así que para todos lo ideal es encontrar una forma en la que todos podamos dormir.
Muchos necesitamos un sistema, o dos, para conseguir cerrar los ojos y poder descansar. Es habitual es que para conseguirlo tengamos que leer un poco, ver la tele o poner la radio… Otros prefieren contar ovejas, realizar respiraciones profundas y en casos muy desesperados tomar pastillas para poder dormir.
Debemos partir de la base de que todos los bebés saben dormir. De hecho, es una actividad a la que dedican muchas horas al día; ni adultos ni bebés podemos vivir privados de sueño. Y de la misma manera que los adultos buscamos nuestra manera de conciliar el sueño, ellos también necesitan un método eficaz para conseguirlo.
A muchos adultos parece costarnos aceptar que el pecho de una madre sirve para muchas cosas, y es que parece que lo único válido que puede hacer un bebé en la teta es “usarla” para alimentarse. La capacidad de succión es un reflejo esencial para un recién nacido, le permite llegar a este mundo y alimentarse para poder sobrevivir.
Pero es que además cuando un bebé succiona obtiene inmediatamente relajación y tranquilidad. Algunos llegan a afirmar que si el bebé no mama activamente, si se para o parece adormilado, hay que despertarle, apartarlo de la teta o espabilarlo. Pueden pensar que no es bueno ni saludable que lo hagan. Y estas afirmaciones llenan de miedos y dudas a las nuevas familias cuando la realidad es que un bebé no tiene malicia y no hace nada malo que debamos evitar o corregir.
