Es una pregunta común entre padres: ¿por qué mi bebé babea tanto? El babeo en bebés es una etapa normal y, a veces, prolongada, pero eventualmente pasa. No te preocupes, es un hecho muy normal que tu pequeño babee mucho.
Un bebé babeando es una imagen común y generalmente inofensiva.
¿Qué es el Babeo?
El babeo consiste en la salida involuntaria de la saliva por la boca, más allá del margen del labio. En el argot médico, se conoce como sialorrea o hipersalivación, y es muy frecuente en bebés lactantes y niños pequeños.
Por lo general, el babeo sucede por una producción excesiva de saliva o porque la persona es incapaz de tragar o contener esta secreción. Los humanos generamos continuamente saliva, alrededor de uno o dos litros al día, pero la tragamos sin reparar en ello. Por su parte, un niño produce también entre 1 y 1.5 litros de saliva cada día.
Funciones de la Saliva en Bebés
- Mantiene húmeda la boca.
- Protege los dientes del bebé.
- Facilita la acción de tragar.
- Humedece y ablanda los alimentos sólidos que toma con la alimentación complementaria.
- Limpia o se deshace de los restos de alimentos.
Cuando el niño es muy pequeño, el reflejo de la deglución (tragar) es bastante inmaduro, por lo que no lo realiza de manera eficaz y expulsa el exceso de saliva por la boca, es decir, babea a menudo.
¿Por Qué Babean los Bebés?
Varios factores contribuyen al babeo en los bebés, especialmente alrededor de los 2-3 meses de edad:
Inmadurez en la Acción de Tragar
Una de las causas principales es que el bebé aún no domina la acción de tragar. Los bebés empiezan a segregar una gran cantidad de babas que no saben tragar correctamente, lo que hace que el exceso de babas salga al exterior y manche todo el rato su boquita, cayendo incluso al pecho y mojándole toda la zona.
Desarrollo de las Glándulas Salivales
En el recién nacido, inicialmente la saliva aparece como consecuencia de la actividad de la glándula sublingual, pero es poca cantidad. No es hasta el cuarto mes, cuando empieza a funcionar la glándula parótida, situada a ambos lados de la cara. Si tu bebé de 1 mes babea mucho, puede deberse a un aumento en la producción de saliva; a esta edad, la coordinación para tragar todavía es limitada.
Exploración y Curiosidad
A los dos meses, los bebés comienzan a interactuar más con su entorno. Esto incluye intentar llevarse las manos a la boca, lo que estimula las glándulas salivales. A los 3 meses, la baba puede intensificarse debido a que el bebé comienza a producir más saliva en preparación para el desarrollo oral y digestivo. Además, su curiosidad crece y lleva más objetos a la boca.
Dentición
Otro de los motivos que todos conocemos es cuando le salen los dientes. Antes de que empiecen a asomar por fuera de las encías, los bebés ya notan que algo raro está pasando en su boca. Empiezan a sentir un dolorcillo y, para intentar calmarlo, mueven mucho su lengua de un lado a otro, sobre las encías, meten sus manos en la boca o utilizan mordedores.
La presión de los dientes que emergen puede estimular la producción de saliva, y como los pequeños aún no tienen pleno control de los músculos de la boca, es normal que la baba fluya libremente. Sin embargo, esta no es la única razón, y que tu bebé babee mucho no significa necesariamente que le estén saliendo los dientes.
A los 4 meses, la dentición puede convertirse en una razón más evidente para la baba. A esta edad, muchos bebés comienzan a experimentar molestias en las encías, lo que puede llevarlos a babear más de lo habitual. Además, el control muscular sigue desarrollándose, por lo que es normal que no puedan manejar el exceso de saliva. Si a tu bebé ya le están saliendo los dientes, será el momento de empezar a prestar atención a la salud dental del bebé, llevarle al odontopediatra por primera vez y empezar a inculcarle hábitos de cuidado bucodental.
Alimentación
Además, la alimentación también influye en la segregación de saliva. Cuando el bebé cumple los 6 meses, la OMS recomienda que se comience a introducir nuevos alimentos en su dieta.
¿Cuándo Deja de Babear un Bebé?
La cantidad de baba suele disminuir considerablemente después del primer año de vida, a medida que los bebés desarrollan mejor control sobre los músculos de la boca y la garganta. Suele remitir a los 18 meses, aunque en ocasiones también se da en bebés de hasta tres años. Hasta los 2 años, es habitual que los bebés babeen mucho, sobre todo en ciertos momentos. Como te imaginarás, cada bebé es un mundo.
A veces ocurre que, tras cumplir el año, notes que el babeo del bebé disminuye notablemente, puesto que ya va controlando la acción de tragar. Otro punto clave pueden ser los 18 meses, que es cuando acaba el periodo de la dentición, pero no en todos los pequeños ocurre igual. Algunos niños dejan de babear a los dos años.
¿Cuándo Preocuparse por el Babeo Excesivo?
En principio, no debes asustarte si notas que tu bebé de dos o tres meses babea mucho. Tampoco si ya ha cumplido 15-18 meses y todavía hace burbujas con su saliva. Es normal. Pero no olvides prestar atención a las babas de tu hijo, ya que si, además, en el peque se presentan otros síntomas, quizá debas comentárselo a su pediatra.
Si notas que la salivación es desmedida, debes consultárselo a tu profesional de salud. Tu bebé puede padecer de sialosis (el efecto directo de esta enfermedad es el exceso de saliva). Además, si se alarga demasiado en el tiempo, puede significar que hay algún problema en su sistema nervioso.
Sí hay que estar atentos a un babeo excesivo, por lo que este puede indicar. En este sentido surge la alerta “cuando el babeo aparece de forma brusca y se asocia a otros síntomas como fiebre, dolor de garganta o dificultad para respirar. En ese caso debemos consultar con el pediatra”, advierte. También en los niños ya mayores que no han logrado controlar el babeo, este se considera un síntoma de otros problemas que pueden afectar a su desarrollo, por lo que siempre conviene examinar al niño y estudiar qué puede estar ocurriendo para que, pasado el tiempo, no haya logrado controlar el babeo.
Pero, sobre todo, ten en cuenta que hay otras ocasiones en las que un bebé babea y debe ir sin falta al pediatra o a urgencias, como apuntan los especialistas de la AAP.
Cuándo Ir al Pediatra
Estos son los síntomas que deben alertarte y que necesitan de consulta médica:- Tiene fiebre, presenta dolor de cabeza o de garganta, ha perdido el apetito y siente dolor al tragar. Puede que tenga infección de garganta o boca, infección por estreptococo o amigdalitis.
- Tiene manchas o úlceras muy dolorosas dentro de la boca. Puede consistir en una infección viral de la lengua y las encías o, quizás, herpes.
Cuándo Ir a Urgencias
Si el bebé babea mucho y se dan estos otros síntomas, llama al 112 o acude a las urgencias hospitalarias:- Le cuesta respirar y lo hace con la boca abierta. Es probable que sufra una epiglotis, que es la inflamación del cartílago que impide que los alimentos y líquidos entren por la tráquea. No suele suceder gracias a la vacuna Hib (Haemophilus influenzae tipo B, que se administra en el calendario de inmunizaciones con 2, 4 y 11 meses).
- Su cara empieza a tener un color azulado, hace ruidos cortos y fuertes mientras tose. Se está ahogando. Haz la maniobra de Heimlich o, si hay parada, la RCP.
- Se desmaya o pierde el conocimiento, sus extremidades y músculos empiezan a sacudirse y no los puede controlar. Está teniendo una convulsión. No le dejes solo y quita todo lo que cerca suyo pueda lesionarle.
Cómo Proteger la Piel del Bebé del Babeo
Que el bebé babee mucho no tiene mayor trascendencia, a no ser en el aspecto puramente dermatológico, ya que la zona al estar húmeda de forma continua puede sufrir irritaciones. Esto es así especialmente en la parte de la barbilla, alrededor de la boca y en el cuello. La saliva puede quedarse entre los pliegues de este último y pasar inadvertida, irritando esa zona.
Para protegerla, las recomendaciones son muy sencillas: “No es necesario hacer nada especial, salvo mantener la zona bien limpia y seca”, comenta la pediatra. Para ello, lo ideal es usar un paño o unas gasas y limpiar suavemente dando pequeños toques sobre la piel, pero sin frotar. En este sentido, hay que prestar especial cuidado a los pliegues de la barbilla y del cuello y es importante también cambiar los baberos con frecuencia si están mojados o bien la ropa en cuanto esté húmeda por la presencia de babas.
- Seca las babas de la cara con frecuencia. Hazlo con toquecitos y avisando al peque para que sea consciente, y mejor a toquecitos que restregando.
- Usa baberos para evitar que se le moje la ropa y, por tanto, tenga húmeda la zona del pecho. Existe la llamada “bandana babero”, una especie de pañuelo que va anudado al cuello o cuyos extremos están cosidos, que cumple la función de “quitababas”.
- Fíjate en cómo tiene los pliegues de la barbilla y el cuello para evitar que la humedad produzca hongos. Incluso, si tu pequeño se pasa mucho tiempo con la zona humedecida, pueden aparecer hongos.
A veces no basta con mantener la piel limpia y seca, pues la zona se irrita igualmente. En estos casos se puede utilizar cremas específicas para alrededor de la boca, la cara o el cuello. Se trata de cremas reparadoras y protectoras que van a restaurar el equilibrio perdido y van a devolver la sensación de bienestar. El pediatra o el farmacéutico pueden orientar de cuál es la más adecuada en cada caso y según el estado del pequeño.
Mantener la piel del bebé limpia y seca es crucial para evitar irritaciones.
¿Qué puedo hacer para que mi bebé deje de babear tanto?
Todo dependerá de la edad. Lo fundamental es que aprenda a tragar la saliva y se acuerde de hacerlo cuando es más necesario.
Así que si es aún muy pequeño, los expertos recomiendan usar lo menos posible el chupete y, en cuanto puedas, intenta que beba con vaso (o con pajita) y deje el biberón. Para los más mayorcitos, los especialistas aconsejan que hagan ejercicios y juegos que refuercen la movilidad y la musculatura de la boca: hacer pompas, soplar dientes de león…. Pueden servirte los que incluimos en el artículo ‘Cómo enseñar a tu hijo a sonarse la nariz‘.
Mitos sobre el Babeo
Sobre el babeo hay numerosas ideas falsas que hay que desterrar. Por ejemplo, la que afirma que los niños que babean tienen a la vez erupciones en la zona del pañal. “Esto en realidad es otro gran mito de la dentición. Que dos hechos ocurran a la vez no quiere decir que uno sea la causa del otro. En los bebés son frecuentes las dermatitis del pañal y no tienen relación con la erupción dental”, asevera la especialista.
Recomendaciones Finales
Queridas mamás y papás, sentimos deciros que no existe un remedio para las babas de tu bebé. Lo único que podéis hacer es tratar de mantener su barbilla seca en la medida de lo posible, para que no termine empapando toda su ropa. Lo ideal es secarle con un material de algodón, puesto que su piel es muy sensible y propensa a la irritación, eczemas o alergias.
Solo debes procurar mantener al bebé seco en la medida de lo posible y tener paciencia, mucha paciencia. Es importante recordar que cada bebé es único. La baba en los bebés es una señal de que están creciendo y desarrollándose. Aunque puede ser un poco incómodo para los padres, en la mayoría de los casos no es motivo de preocupación.
