Luis Manuel Ferri Llopis, conocido mundialmente como Nino Bravo, fue un cantante incomparable cuya voz personal e increíble marcó la música en español. Su carrera, aunque truncada por un fatídico accidente, dejó un legado imborrable que sigue resonando 50 años después. El musical "Libre, el musical de Nino Bravo", es un homenaje lleno de cariño y admiración a este referente, reviviendo su historia y canciones de una manera original, sensible y divertida.
El espectáculo comienza con imágenes reales en blanco y negro del accidente automovilístico que le costó la vida al cantante en una curva cerrada a la entrada de Villarrubio. El coche que conducía Nino Bravo derrapó en una curva y se salió de la carretera N-III a la altura del kilómetro 95, en el término municipal de Villarrubio (Cuenca). El accidente ocurrió un 16 de abril de 1973, cuando Luis Manuel Ferri Llopis tenía apenas 28 años.
A pesar de su corta trayectoria, Nino Bravo logró un éxito sorprendente en el mundo de habla hispana entre 1970 y 1973. A tan pronta edad, ya había conseguido hacer triunfar su voz en América Latina, batirse con Julio Iglesias en el II Festival de la Canción Española, grabar letras compuestas por grandes firmas (como la de Augusto Algueró) y, lo más importante, poner voz a diversos temas que se han quedado para siempre en la memoria colectiva.
Sus canciones como «Libre», «Un beso y una flor» o «Te quiero, te quiero» suponen una parte indispensable de un cancionero español que, aunque pasen los años o las décadas, no deja de hacernos cantar ni pierde la capacidad para hacernos levantarnos de la butaca.
Pero lo más bonito es que, 50 años después, su voz sigue resonando y su legado está más vivo que nunca. ¡¿Cómo es posible que uno de los cantantes actuales más famosos de Jamaica acabe de hacer una versión reggae en inglés de “Un beso y una flor”?!
Nino Bravo en 1971
¿Qué es "Libre, el musical de Nino Bravo"?
En Melomans siempre han querido hacer espectáculos originales y divertidos. El musical recorre hasta 60 canciones de Nino. ¡En 3 años, Nino Bravo grabó 60 canciones y las cantamos todas! Sin duda el final del musical, la última canción, la que le da nombre.
Según Amparo Ferri, la hija de Nino Bravo, “en este espectáculo se te escapan las lágrimas de emoción, pero también de risa”.
"Libre" es un espectáculo de teatro musical creado por el cuarteto vocal Melomans, con dirección escénica de Santiago Sánchez y Víctor Lucas (L’Om Imprebís), y condensa la meteórica trayectoria de Nino Bravo en poco más de hora y media.
En este musical hemos querido contar la historia de su vida y sus canciones de una manera original, sensible y, también, divertida.
La sencillez viene dada porque el espectáculo se basa en cuatro cantantes que se van alternando en el rol de Nino Bravo. Papel en el que se van intercambiando, con la interpretación también de algunas intervenciones estelares, se quiere decir que asumen el rol de otras estrellas. Como Lola Flores, Carmen Sevilla, Raphael y el compositor Augusto Algueró, menos conocido que los anteriores, y otros nombres de la época que dirán mucho a los asistentes de cierta edad. Lo que permite añadir el adjetivo melancólico a la definición de teatro documental.
La dramaturgia firmada por Santiago Sánchez y Víctor Lucas (L’Om Imprebís) destaca por su solvencia y sentido del ritmo. En lugar de limitarse a encadenar canciones, el guion articula un relato teatral que contextualiza la vida de Luis Manuel Ferri Llopis: desde sus orígenes humildes con los Hispanos o Los Superson hasta el éxito fulgurante, pasando por sus títulos más emblemáticos, historias de amor y claves biográficas esenciales. Cada canción surge con naturalidad, en diálogo con la escena, aportando matices y emoción. En ese viaje también se evocan figuras como José María Íñigo, Carmen Sevilla o Lola Flores, referencias imprescindibles de una época, retratadas con humor e inteligencia.
"LIBRE", el musical de Nino Bravo, en Disfruta Madrid
Como no podía ser de otra manera, viniendo de la experiencia y el sello inconfundible de L’Om Imprebís, y ejecutado por el cuarteto vocal Melomans, la clave del musical radica en la comedia. Para conseguir que el público conecte con la historia y la sienta cercana, ellos hacen mucho más que cantar: actúan, narran, interpretan y crean un ambiente de familiaridad capaz de envolver y atrapar desde el primer momento.
El montaje sabe captar el carisma y la fuerza de la figura de Nino Bravo, tanto dentro como fuera de España, y reflejar la huella profunda que su personalidad dejó en su público. Destaca también el inteligente juego narrativo, al transitar con naturalidad del narrador omnisciente a la tercera persona, dando voz tanto al artista como a su entorno.
Escena de 'Libre Nino Bravo'
El Talento de Melomans
En el terreno musical, el cuarteto formado por Edu Escartí, Gonzalo Manglano, Javi Reig y Pau Ferrer, con Fer Barber como swing, despliega un virtuosismo vocal impresionante. Sin ningún tipo de instrumento, recrean con maestría la fuerza y la riqueza de las grandes orquestas que acompañaron al cantante valenciano, a base de armonías precisas, coros vibrantes y arreglos meticulosos.
Por deseo expreso del grupo, el espectáculo evita imitaciones directas, conscientes de que la voz original es irrepetible. El repertorio recorre tanto los grandes clásicos -»Libre», «Un beso y una flor», «Te quiero, te quiero» o «América»- como piezas menos conocidas e incluso inéditas, que aportan frescura y profundidad al espectáculo.
El grupo Melomans, de música vocal, cantan bien y saben usar la voz para reproducir instrumentos grabados que puestos en loop sirven para poner música a las canciones. Y lo hacen como colegas, como amigos que les guste la música y que se reúnen con regularidad para cantar sus preferidas, y probar formas distintas de hacerlo.
Ya los conocemos suficientemente pero esta vez llegan a lo sublime en su interpretación, con nuevas técnicas musicales en directo como bucles, secuenciaciones y otros efectos sorprendentes. Incluso deleitan cuando se enfrentan al reto de suplir vocalmente los complejos arreglos orquestales. Las sesenta canciones que forman el legado de Nino Bravo pasan por sus gargantas y mantienen el fervor del público, sea admirador o no (un servidor no es muy de la canción melódica romántica).
Melomans ha experimentado un empuje enorme con Libre. Siempre ha logrado espectáculos atractivos, y alguno con una lograda dramaturgia como 004: Licencia para cantar, comedia musical a capela dirigida por María Colomer. Pero le faltaba uno capaz de emocionar a todo un teatro Principal como este homenaje a Nino Bravo. Lo ha conseguido gracias al experto Santiago Sánchez, que aportado toques suyos fácilmente identificables para quien conozca sus montajes con L’Om-Imprebís, y a la mano sabia de Víctor Lucas, quien logra que cada trabajo suyo sea mejor al anterior musicalmente. Ambos junto al cuarteto mantienen al espectador concentrado y viviendo lo narrado.
Una de las singularidades más significativas del espectáculo, además de la música con excelentes arreglos, es el humor. No falta en todo el trabajo, con momentos sublimes como la versión en alemán de “Libre”, en el toque paródico de la cantidad de mujeres a las que dedicaron canciones de amores incumplidos o en el reiterado anuncio de su marcha de uno de los músicos.
Todos estos elementos, los mezclan los agitan, y son capaces de hacer un espectáculo consistente con lo que proponen. La historia de un hombre de éxito, procedente de una familia de cantantes líricos, que sin fallarle a los compañeros de viaje, los colegas de toda la vida que compartían su afición por la música y con los que inició a cantar, consigue el éxito.
Aspectos de los que es responsable la dirección escénica colegiada de Santiago Sánchez y Víctor Lucas, vinculados a L’Om Imprebis. Que han encontrado cómplices en, o han sabido crear complicidad con, los Melomans, los cuatro cantantes que hay en escena, y el resto del equipo artístico para dar un espectáculo popular.
Puesta en Escena y Elementos Técnicos
No debemos olvidar la buena escenografía de Luis Crespo, con ese single giratorio envejecido del sello Polydor que ocupa el suelo del escenario, la desaparecida discográfica donde publicó Nino Bravo sus discos, y el telón que deja un hueco para las imágenes, todas muy bien seleccionadas. La excelente iluminación de Antonio Castro pone el punto exacto para crear el ambiente necesario entre tantos espacios donde discurre el biopic. Sin olvidar el cuidado y muy fiel a la época y al propio Nino Bravo del vestuario de una grande como es Gabriela Salaverri.
La iluminación de Antonio Castro no se limita a acompañar la acción; resalta emociones, marca transiciones y guía al espectador en cada giro narrativo con soluciones visuales sobrias pero eficaces. La escenografía de Luis Crespo, extremadamente sencilla, encuentra en la plataforma circular un recurso versátil que dinamiza la escena sin necesidad de artificios. Por su parte, el vestuario diseñado por Gabriela Salaverri ambienta épocas y personajes con detalles sutiles, al servicio del relato.
También contiene una breve y brillante utilización de los títeres. Más bien de una títere en la escena que Nino Bravo cuenta cómo conoció a su mujer en una discoteca valenciana de moda en la que solía recalar con regularidad. Que desde el punto de vista de ejecución es modélica. Un personaje que construyen con un vestido, sesentero, una peluca rubia de media melena y corte con cierto estilo a lo garçon. Y unas altas botas blancas acharoladas y de plataforma que brillan en la oscuridad de la disco y que tienen un efecto hipnótico y psicodélico sobre Nino Bravo. O al menos así se ve desde la butaca.
Ni tampoco un elemento fundamental: el títere construido por Edu Borja compuesto de distintas piezas que los cuatro artistas montarán manejándolo con soltura.
Habrá quien piense que el elenco está formado por pocos cantantes para ser un musical, sobre todo para aquellas personas habituales de los espectáculos de la Gran Vía. Pero lo cierto es que no se echa en falta un mayor número. Escena de 'Libre Nino Bravo. Una inteligencia que ha definido un espacio teatral que aparte de cambios de iluminación, la movilización de unos módulos y algunos videos poco cambia. Sin embargo, lo mismo que pasa con el elenco, la sensación es que el espacio está lleno. Que ni falta ni sobra. Que está bien medido y adaptado al escenario.
Melomans en Libre
Un Legado que Perdura
Otra de las grandes virtudes del espectáculo es su capacidad para desempolvar y poner en valor la figura de Nino Bravo, un artista cuya voz y legado siguen vivos en la memoria colectiva española. Lejos de quedarse en la nostalgia, la obra ofrece a nuevas generaciones la oportunidad de acercarse a su historia, entender su impacto y conectar con la emoción que transmitían sus canciones.
Es difícil pasar por delante del Teatro Apolo sin quedarse mirando el imponente cartel que lo preside: una imagen de Nino Bravo elevado casi a la categoría de superhéroe. Firmado por Luis Manglano y premiado en los últimos PremiOFF, no se limita a anunciar un musical; lanza una promesa. Promete revivir una voz legendaria a través de una mirada insólita, audaz y completamente vocal.
En el musical, el cuarteto Melomans narra la carrera artística de Nino Bravo de una manera un tanto particular. El grupo vocal representa la trayectoria musical del artista, que abarca desde 1961 hasta 1973, así como la trayectoria personal de Nino. Sin embargo, el musical consigue evitar que el espectador se lleve a casa la sensación agria que genera saber que la carrera del valenciano se vio truncada por el accidente de tráfico que acabó con su vida.
El musical es una oportunidad perfecta para celebrar que la voz de Nino Bravo no ha dejado nunca de formar parte de nuestras vidas, así como para conocer los detalles de una historia personal y profesional que no se ha repetido dos veces en la historia de nuestra música.
"Libre" va más allá del simple homenaje de Melomans a Nino Bravo; es una experiencia escénica que devuelve su legado al presente con una frescura inesperada. Emociona sin recurrir al sentimentalismo fácil, entretiene con inteligencia y reivindica la memoria de un artista irrepetible desde la creatividad, no desde la imitación. En tiempos donde lo nostálgico corre el riesgo de volverse rutinario, este musical propone una mirada renovada, llena de verdad y oficio.
Porque, tanto si eres fan de Nino como si apenas lo conoces, seas mayor o pequeño, en este musical te lo vas a pasar súper bien.
Como también lo fue el final. Pero no contaremos nada de él puesto que Libre es un montaje para dejarse llevar tanto por el argumento, por el humor, por el canto y por lo emotivo. Algunos recordamos la infancia y otros su juventud.
