La lactancia materna es fundamental para la salud y el desarrollo del bebé. Sin embargo, muchas madres lactantes se enfrentan a la necesidad de tomar medicamentos, generando dudas sobre su seguridad. Uno de los fármacos más comunes es la amoxicilina, un antibiótico utilizado para tratar diversas infecciones. Este artículo aborda los riesgos y consideraciones del uso de amoxicilina durante la lactancia, comparando información de diversas fuentes y ofreciendo recomendaciones.
Información General sobre Fármacos y Lactancia
Existen diversas guías sobre el uso de fármacos durante la lactancia. En España, el Vademécum Internacional es una fuente habitual de información sobre fármacos, aunque su información es facilitada por el laboratorio fabricante. Desde 1987, la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios (DGFPS) del Ministerio de Sanidad y Consumo revisa la información correspondiente a algunos principios activos.
Es necesario incluir en el Vademécum (y en los prospectos de los medicamentos) información sobre la lactancia materna actualizada, fiable y basada en los datos científicos conocidos. La información sobre fármacos y lactancia en la edición actual no es en absoluto fiable, y el médico debe buscar en otra fuente los datos necesarios para tomar una decisión terapéutica razonada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en la necesidad de proporcionar información útil en materia de salud sobre el embarazo, el parto y el periodo postnatal, incluyendo la promoción de la lactancia materna como único alimento hasta, al menos, los 6 meses de edad.
MEDICAMENTOS QUE NO PUEDES TOMAR CUANDO ESTAS LACTANDO
Amoxicilina y Lactancia: ¿Qué dice la evidencia?
La American Academy of Pediatrics (AAP) menciona 192 fármacos, distribuidos en 3 grupos: 10 fármacos contraindicados durante la lactancia, 30 que se han de usar con precaución y 152 que son habitualmente compatibles con la lactancia materna.
Como ejemplo, tomemos la amoxicilina, que la AAP considera compatible con la lactancia materna. El nivel de amoxicilina en la leche materna es de 0,9 mg/l, centenares de veces inferior a la dosis terapéutica para un lactante.
En el otro extremo, durante la lactancia son seguros el paracetamol y algunos antibióticos, como la amoxicilina. Además, hay que tener precaución con la administración de medicamentos durante los primeros meses de vida del bebé, ya que en ellos los procesos de absorción, distribución, metabolismo y excreción de los medicamentos presentan características diferentes a las de la edad adulta.
Análisis de la Información en el Vademécum Internacional
Se buscaron 192 fármacos revisados por la AAP en el Vademécum Internacional y se revisó la información correspondiente a cada una de las marcas comerciales. Sólo se analizaron los medicamentos con un principio activo único y las 3 asociaciones (trimetroprim con sulfametoxazol; anticonceptivos de estrógenos y gestágenos, y maleato de dexbromfeniramina con seudoefedrina) que analiza la AAP.
La información sobre lactancia en cada marca comercial se clasificó en 5 grupos: a) contraindicado; b) precaución; c) compatible con la lactancia; d) información no concluyente; y e) ninguna información.
Se identificaron en el Vademécum Internacional 120 de los 192 fármacos revisados por la AAP, con un total de 331 marcas comerciales. Sólo en 16 de ellas (4,8%) coincide la clasificación del Vademécum con la de la AAP. Sólo 7 medicamentos se consideran compatibles con la lactancia.
En 35 principios activos se detectó información discrepante entre las distintas marcas. En 15 casos se identificaron 2 o más marcas del mismo fármaco presuntamente revisadas por la DGFPS, pero con información contradictoria.
De las 17 marcas de amoxicilina presentes en el Vademécum, 7 no están revisadas por la DGFPS y no dan información sobre la lactancia. De las 10 marcas revisadas por la DGFPS, 3 no mencionan la lactancia; 2 sólo dicen que «pasa a la leche materna», 3 recomiendan «tener en cuenta el paso a la leche materna», una «no recomienda su utilización durante el embarazo y la lactancia» y otra advierte que «puede dar lugar a sensibilización, diarrea, candidiasis y exantema cutáneo en el lactante, por lo que no se recomienda su empleo durante la lactancia».
Es preocupante la presencia de afirmaciones contradictorias sobre el mismo fármaco. La revisión de la DGFPS no ha conseguido unificar la información.
Las discrepancias podrían eliminarse, y el peso y volumen del Vademécum reducirse notablemente, si la información no se repitiera para cada marca comercial, sino una sola vez por principio activo.
Tabla Resumen de Resultados
| Clasificación | Número de Marcas Comerciales |
|---|---|
| Coincidencia con AAP | 16 (4,8%) |
| Considerados compatibles | 7 |
Riesgos y Precauciones
Un fármaco sólo está contraindicado durante la lactancia cuando sus efectos adversos sobre el lactante son más frecuentes y más graves que los efectos de la lactancia artificial (alergia, infecciones respiratorias y urinarias, otitis, meningitis por no hablar de los aspectos psicológicos y de la satisfacción personal, tanto para la madre como para el hijo).
En el Vademécum, la lactancia se contraindica con el más nimio motivo, e incluso sin ningún motivo. Ello puede llevar a destetes precoces e innecesarios, y también a que las madres lactantes se vean privadas de tratamientos necesarios e inocuos.
En ocasiones, la misma madre, al leer las erróneas advertencias en el prospecto del medicamento (cuyo texto suele coincidir con el del Vademécum), decide no iniciar el tratamiento que le ha sido correctamente prescrito, acortar su duración o tomar una dosis insuficiente, con riesgo para su salud.
Recomendaciones y Consejos
Si has decidido amamantar a tu bebé, es probable que tengas dudas sobre el riesgo de tomar algunos medicamentos. El mejor consejo es que preguntes a tu ginecólogo/a.
En general, la mayoría de los que no requieren receta son prácticamente inofensivos, y los que se aplican sobre los ojos y la piel también. En cuanto al resto de los fármacos, como requieren receta es importante que siempre informes al médico que te los prescribe que estás dando el pecho.
También existe una web muy útil denominada e-lactancia.org, que puedes consultar.
Respecto a corticoides, como betametasona, dexametasona o prednisona, que siempre necesitan receta, se recomienda precaución y administrarlos únicamente cuando se considere imprescindible, pues se excretan a través de la leche materna y, dependiendo de la dosis, pueden llegar a interferir en la producción endógena de glucocorticoides.
También se elimina a través de la leche materna el ácido acetilsalicílico -aspirina-, lo que puede provocar efectos adversos en los bebés, por eso, conviene recordar que no se debe administrar en menores de 16 años.
A esta lista de medicamentos desaconsejados para la madre lactante, se unen algunos anticonvulsivantes, como el ácido valproico. En estos casos, se debe interrumpir la lactancia o evitar el tratamiento valorando tanto los beneficios de la lactancia para el niño como los beneficios del tratamiento para la mujer.
Hay que mencionar la quimioterapia oncológica, pues muchos fármacos empleados frente al cáncer, como el cisplatino, la capecitabina o el docetaxel, por poner solo algunos ejemplos, se excretan o se sospecha que se pueden excretar a través de la leche materna. Dado que se trata de fármacos asociados con una fuerte toxicidad, se recomienda evitar la lactancia durante el tratamiento.
Además, hay que tener precaución con la administración de medicamentos durante los primeros meses de vida del bebé, ya que en ellos los procesos de absorción, distribución, metabolismo y excreción de los medicamentos presentan características diferentes a las de la edad adulta. Esto hace que la recomendación y el seguimiento de un profesional sanitario se conviertan en algo imprescindible.
La cantidad de alcohol excretada en leche materna depende del tiempo que haya pasado de la toma de bebida alcohólica y la graduación de dicha bebida. El tabaco afecta a la producción de leche y también a su composición.
Otros medicamentos y la lactancia
- Analgésicos y antipiréticos: el paracetamol, ácido acetilsalicílico y antiinflamatorios no esteroideos parecen seguros durante la lactancia, especialmente si su uso es ocasional.
- Anticoagulantes: la heparina probablemente no pasa a la leche materna y, por lo tanto, parece seguro su uso. También parece seguro el uso de dosis bajas de warfarina y otros derivados de dicumarínicos.
- Anticonvulsivantes: la mayoría de ellos se excretan por la lecha materna. Su toma ocasional parece segura, aunque no hay datos fiables en tratamientos prolongados. Con los datos de que se dispone en la actualidad, parecen seguros para el uso como anticonvulsivantes durante la lactancia la carbamacepina, fenitoina, ácido balproico y fenobarbital.
- Diuréticos: el uso de diuréticos tiacídicos no parece tener problemas durante la lactancia.
- Corticoides: su excreción por leche parece ser mínima con dosis inferiores a los 20 mg.
- Antidepresivos: los datos que existen son escasos y algo controvertidos.
- Benzodiacepinas: en general, no deben usarse.
