La relación entre gemelos es un vínculo humano especial que se manifiesta desde los primeros momentos de la vida. Esta relación puede ofrecer apoyo mutuo, compañerismo y afecto, sugiriéndose que es la relación más estrecha posible entre dos personas. Nuestra fascinación por los gemelos surge de la fantasía universal de tener un hermano gemelo, un factor de desarrollo que se vincula con sentimientos de soledad, el anhelo de cercanía y el deseo de ser completamente entendido.
Por otra parte, los gemelos también se enfrentan a sentimientos difíciles como la envidia, la competencia y la rivalidad. La presencia del otro gemelo lleva a una situación en la que la madre y los gemelos crean una tríada, en lugar de la relación diádica que existe para los hermanos no gemelos, y la madre está menos disponible para cada gemelo de lo que lo estaría para un solo bebé.
Se ha sugerido que las madres de gemelos tienen más dificultades para desarrollar una relación de apego con sus gemelos, que con los hijos únicos. La cantidad limitada de cuidados maternos puede conducir a una mayor unión entre los gemelos, y la existencia de un hermano gemelo a veces puede mejorar las dificultades de desarrollo en las situaciones de indisponibilidad materna.
Los gemelos tienen que compartir la atención, no sólo de la madre, sino de ambos padres, y algunos padres resuelven la situación al compartir los gemelos como “el hijo de la madre” y “el hijo del padre”. La relación que se crea entre los padres y los gemelos depende de la capacidad y la flexibilidad de los padres para adaptarse a las exigencias de tener dos bebés.
La experiencia de ser un gemelo varía según los diferentes tipos, y la gemelaridad constituye un entorno diferente de crecimiento para los gemelos monocigóticos (MZ, idénticos), los dicigóticos del mismo sexo (SSDZ, fraternal o mellizos) y los dicigóticos de sexo opuesto (OSDZ, fraternal o mellizos).
Estudios sobre Gemelos: Desentrañando los Misterios de la Genética y el Entorno
Los nacimientos de gemelos son algo que celebrar para los genetistas, ya que proporcionan un tesoro de información biológica que la comunidad científica no podría obtener en ningún otro lugar. Son valiosos para ayudar a los científicos a comprender enfermedades y otras afecciones, como los trastornos alimentarios, la obesidad, la orientación sexual y diversos rasgos psicológicos.
Los estudios de gemelos también pueden aportar a los investigadores nuevos conocimientos sobre cómo afectan los distintos estilos de vida y hábitos a dos personas con el mismo patrón genético. El estudio de gemelos es muy útil para examinar los efectos de los factores genéticos y ambientales que pueden influir en los rasgos hereditarios de una generación a otra.
Por eso los gemelos se encuentran a menudo en primera línea del debate naturaleza-nutrición. Durante décadas se ha discutido si los genes (naturaleza) o el entorno (crianza) influyen más en lo que somos. Los estudios sobre gemelos nos dan una pista.
Los gemelos idénticos o monocigóticos comparten el 99,99% de su ADN. Se parecen, o casi. Tienen el mismo color de ojos, el mismo color de pelo, casi todo igual. Los gemelos fraternos o dicigóticos comparten el 50% de sus genes. Si los gemelos idénticos comparten un rasgo en mayor medida que los fraternos, se puede concluir que el gen en cuestión influyó significativamente en ese rasgo. Por otra parte, si tanto los gemelos idénticos como los fraternos comparten un rasgo por igual, lo más probable es que haya sido el entorno, y no los genes, el que haya influido en ese rasgo concreto.
Los gemelos idénticos también pueden ayudar a los científicos a determinar cómo influye el entorno en el funcionamiento de un gen, lo que a su vez puede ayudarles a averiguar si determinados rasgos o enfermedades dependen más de la genética o del entorno.
En 2015, la revista Nature Genetics realizó una revisión exhaustiva de estudios de gemelos de todo el mundo. Los investigadores concluyeron que, por término medio, los factores ambientales y genéticos tienen las mismas probabilidades de influir en los rasgos de una persona y en las enfermedades que puede padecer.
La Conexión Gemelar: ¿Telepatía o Experiencias Compartidas?
Mucho se habla sobre la conexión que existe entre hermanos gemelos. Los que son idénticos y monocigóticos, es decir, que se derivan de un óvulo fertilizado que se divide en dos y siempre tienen el mismo sexo, características faciales similares y el mismo ADN, son especialmente interesantes porque tienen los mismos genes y se parecen en muchos aspectos.
Algunos de los hermanos que han compartido placenta afirman saber lo que el otro está pensando o sintiendo. ¿Telepatía? A menudo terminan las frases del otro y tienen los mismos pensamientos, pero eso tiene más que ver con las experiencias compartidas que con cualquier componente psíquico. Este tipo de conexión psicológica no es necesariamente misteriosa: dos personas que se conocen muy bien y que comparten muchas experiencias en común, incluyendo hermanos que no son gemelos, parejas casadas e incluso mejores amigos, pueden tener este tipo de características y reírse de chistes privados.
La mayoría de las pruebas sobre la telepatía gemela no son científicas, sino anecdóticas. Según una estimación, hay alrededor de 100 millones de gemelos en todo el mundo, y la mayoría de ellos no informan haber experimentado ningún tipo de misteriosa conexión telepática. Si existiera y fuese tan fuerte y común como a menudo se afirma, entonces solo por casualidad deberíamos esperar millones de estas historias asombrosas, no solo unas pocas docenas.
De hecho, cuando mueren al mismo tiempo, puede dar la apariencia de una especie de conexión sobrenatural o psíquica que une no solo sus estados mentales sino su salud física. Por ejemplo, en 2017, las hermanas gemelas de 97 años Martha Williams y Jean Haley murieron fuera de su casa después de que ambas aparecieran con signos de haber tropezado, caído al suelo y muerto de frío en Rhode Island. Tres años antes, en 2014, Helen Mae Cook y Clara Mae Mitchel, de 83 años, murieron con un día de diferencia.
El Síndrome del Gemelo Perdido: Una Huella Invisible
Un 12% de los embarazos múltiples dan como resultado nacimientos únicos. Esta experiencia no es algo baladí en la vida del gemelo nacido: ha dado lugar al así llamado síndrome del gemelo evanescente o perdido. Se trata de un trastorno psicológico causado por una carencia derivada de la pérdida de un gemelo durante el embarazo.
Esa desaparición a menudo pasa desapercibida, tanto para las mujeres embarazadas, como para los médicos, pero principalmente para el gemelo superviviente. Otras veces, las madres se han dado cuenta, pero guardan silencio para no condicionar la vida del gemelo superviviente. La realidad es que, dado que el vínculo entre gemelos suele ser bastante poderoso, esta pérdida no deja indiferente al gemelo superviviente, por mucho que la madre o los médicos no puedan o quieran hablar de ello.
Los síntomas pueden aparecer desde los primeros meses de vida del bebé, y muchas veces los padres no saben cómo interpretarlos: puede moverse menos que un recién nacido e incluso padecer cólicos estomacales. Más adelante, alteraciones visuales o malformaciones vertebrales, tipo escoliosis, pueden delatar la huella de la pérdida de un gemelo, aunque estos síntomas no necesariamente están relacionados siempre con esta experiencia.
Un síntoma bastante claro de esta vivencia, que se manifiesta a lo largo de toda la vida, es buscar inconscientemente el gemelo perdido en cualquier relación, ya sea de amor o amistad, lo que en ocasiones puede derivar en problemas con esas personas, porque ninguna de ellas podrá resolver la carencia que padece el gemelo superviviente.
El gran problema que padecen estas personas es que, aún suponiéndolo, nunca pueden saber si sus carencias responden realmente a la falta de un gemelo, ya que, hasta ahora, resultaba imposible confirmarlo.
Huella genética del gemeloUna nueva investigación ha venido a solucionar este problema: ha descubierto un método que puede confirmar si una persona compartió el útero de su madre con un “gemelo idéntico”: lo puede garantizar con total fiabilidad en el 80 por ciento de los casos. El método es el resultado de un sorprendente hallazgo: si una persona ha compartido útero con un gemelo, conserva de por vida una huella genética que puede confirmarlo.
Esa huella se debe a un patrón característico de la metilación del ADN, un proceso mediante el cual se agrega una pequeña etiqueta química conocida como "grupo metilo" al ADN. Los investigadores descubrieron ese patrón característico de metilación en las muestras de gemelos idénticos, también conocido como firma molecular o firma epigenética. Cuando analizaron muestras de las mismas personas tomadas en diferentes momentos a lo largo del tiempo, descubrieron que este patrón se mantuvo estable.
Debido a que los gemelos idénticos mantienen una firma molecular de por vida, podemos diagnosticar retrospectivamente si una persona fue concebida como gemelo monocigótico, escriben los investigadores en un artículo publicado en Nature Communications.
Dado que la carencia originada por un gemelo desaparecido surge con frecuencia en las consultas psicológicas de muchos pacientes, y que se manifiestan en diferentes problemas a lo largo de su vida, este descubrimiento puede ayudar a establecer un diagnóstico riguroso sobre su origen y a orientar tratamientos más efectivos para superarlos, concluyen los investigadores.
¿Tuve un gemelo y nunca lo supe? así es el Síndrome del gemelo evanescente
Los Yoruba y la Gemelaridad: Un Culto a la Buena Suerte
Los Yoruba son uno de los pueblos más numerosos del África Negra, con más de 25 millones de individuos. Aunque la mayoría viven en el sudoeste de Nigeria (constituyen el 30% de la población del país), también podemos encontrarles en países vecinos como Togo o Benin, en donde constituyen el segundo grupo étnico más importante. Además, constituyen el grupo étnico originario de muchos afroamericanos residentes en países como Cuba, Colombia, República Dominicana, Venezuela o Trinidad.
Los Yoruba ostentan la particularidad de tener una tasa de embarazos de gemelos idénticos extraordinariamente alta. Este hecho es especialmente llamativo en la ciudad nigeriana de Igbo-Ora, también llamada la capital de los gemelos. En la ciudad de Igbo-Ora encontramos una tasa de hasta un 1,5%. Los científicos aún no han encontrado una explicación a este fenómeno, aunque algunos estudios sugieren que podría deberse a la presencia de altos niveles de un químico en las mujeres, debido a los tubérculos que consumen.
Debido a esta singular particularidad, los Yoruba han desarrollado una serie de ritos y costumbres en torno al fenómeno de la gemelaridad. Así, los Yoruba consideran que el nacimiento de gemelos constituye una señal de buena suerte para la familia, pero también atribuyen a los gemelos ciertos poderes mágicos, por lo que es necesario rendirles culto para evitar que causen enfermedades o incluso la muerte de sus familiares. Se cree que son intermediarios entre los dioses y muchos gemelos adultos acaban siendo curanderos.
El nacimiento de los gemelos es celebrado con una fiesta en su honor. Además, la familia monta en la casa un altar en honor a la divinidad Ibeji, palabra que significa gemelo (etimológicamente proviene de ibi -nacido- y ejo -dos-). Los padres de los gemelos realizarán periódicamente sacrificios frente a dicho altar, entregando ofrendas como por ejemplo judías u otros vegetales. Asimismo, la madre saldrá a la calle a pedir limosnas que le serán entregadas por otros vecinos, ante el temor de ser castigados por Ibeji. Meses más tarde, la madre de los gemelos acudirá al mercado con sus hijos para que estos sean presentados ante la divinidad local, recibiendo obsequios de los vendedores.
Al primer gemelo se le denomina Taiwo, que significa “quien ensaya el mundo”, y al segundo gemelo se le llama Kehinde, “el que viene después”. Se cree que el segundo gemelo envía al primero a conocer el mundo exterior para ver si la vida merece la pena, y una vez fuera le comunicará su opinión. De su parecer dependerá si ambos nacen vivos, sólo uno o si ambos vuelven al mundo de sus antepasados. Según la creencia popular, Taiwo es el gemelo tranquilo e introvertido, y Kehinde el gemelo extrovertido e inquieto. Uno de ellos representará la espiritualidad y el otro la moral.
Por otro lado, si nace otro niño después de los gemelos se le denominará Idowu (“el travieso detrás de los gemelos”), y se cree que este tendrá poderes mágicos incluso superiores a los de sus hermanos.
Otra de las creencias de los Yoruba es que los gemelos comparten el alma. A causa de la precariedad de las condiciones sanitarias del país, es frecuente que uno de los gemelos fallezca durante los primeros años. Debido a que los Yoruba creen en la inmortalidad y en la reencarnación, se considera que la muerte de uno de los gemelos compromete la seguridad del gemelo superviviente ya que el alma queda desnivelada.
En este caso, la madre estará obligada a llevar siempre consigo una figura de con forma humana que represente el espíritu del gemelo fallecido, con el fin de evitar que éste provoque la muerte del gemelo vivo. Si fallecieran ambos gemelos, se tallarán dos figuras.
Esta figura de madera, denominada también Ibeji, tendrá entre 20 y 30 centímetros de alto y representará al gemelo como un adulto, resaltando sus genitales e indicando claramente los rasgos relativos a la tribu a la que pertenece. Para ello, se acudirá al sacerdote del pueblo, denominado Babalawo, quien realizará labores de mediación entre el mundo de los vivos y el de los muertos, designando al artesano encargado de elaborar la figura.
Una vez que se finalice el Ibeji, Babalowo celebrará públicamente un ritual para invitar al alma del gemelo fallecido a residir en el Ibeji. Entonces, los padres invitarán a sus amigos para celebrar la llegada del Ibeji al hogar. A partir de este momento, la madre cuidará del Ibeji como si estuviera vivo, debiendo asearlo aplicando una mezcla de aceite y polvo rojo en el cuerpo, y un pigmento azul en el cabello. También se le vestirá, cantará y rezará, y será alimentado con regularidad. En caso de que la madre realice un obsequio para el gemelo vivo, deberá realizar también una ofrenda a la figura del gemelo muerto, para aplacar su soledad en el más allá. Con el tiempo, el Ibeji se acabará colocando en el altar de los ancestros.
Otra de las costumbres de este pueblo está relacionada con la existencia de un pequeño mono, llamado edun, que tiene la particularidad de alumbrar siempre a dos crías. El padre de los gemelos nunca podrá volver a comer la carne de dicho animal, y deberá acudir al bosque más cercano a entregarle ofrendas en forma de frutos.
Además, se dice que en Badagri, localidad cercana a Lagos (Nigeria), existe un santuario a donde acuden en peregrinación los gemelos junto a sus padres.
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Significado del nacimiento de gemelos | Señal de buena suerte y prosperidad para la familia. |
| Poderes atribuidos a los gemelos | Poderes mágicos que requieren culto para evitar enfermedades o la muerte de familiares. Se les considera intermediarios entre los dioses. |
| Celebración del nacimiento | Fiesta en honor a los gemelos y montaje de un altar en honor a la divinidad Ibeji. |
| Nombres de los gemelos | Taiwo (quien ensaya el mundo) y Kehinde (el que viene después). |
| Creencia sobre el alma | Los gemelos comparten el alma, y la muerte de uno compromete la seguridad del otro. |
| Figura Ibeji | Figura de madera que representa el espíritu del gemelo fallecido, cuidada como si estuviera viva. |
| Prohibiciones | El padre de los gemelos no puede comer la carne del mono edun. |
| Santuario | Existe un santuario en Badagri donde acuden en peregrinación los gemelos y sus padres. |
