Meditación para Niños: Beneficios y Técnicas

En los últimos años, la práctica del mindfulness y la meditación se ha extendido en la vida adulta. ¿Sabías que también es muy beneficiosa en la infancia? Cada vez más educadores y especialistas en salud mental recomiendan enseñar a los niños a meditar como una herramienta para cuidar su salud emocional y mejorar su bienestar.

En nuestras escuelas infantiles Alaria practicamos el mindfulness como una práctica semanal regular. No solamente creemos que beneficia enormemente a los niños, sino que hay estudios que lo avalan.

¿Qué es la Meditación?

Podría definirse de muchas maneras. Meditar es enfocar toda nuestra atención en la respiración, en el cuerpo o en un objeto con el fin de desvincularnos de la mente y actuar como meros observadores de nuestros pensamientos.

"Si le enseñáramos meditación a cada niño de ocho años, eliminaríamos la violencia en una sola generación" - Dalai Lama

¿Por qué es Beneficioso para los Niños Meditar?

Principalmente porque se les enseña desde pequeños a enfocar su atención en lo importante, a mantener la calma, a entender mejor sus emociones y a mejorar su concentración. Una de las ventajas de la meditación es que nos ayuda a gestionar situaciones complejas, reduciendo los niveles de estrés y/o ansiedad.

La despreocupación propia de la primera infancia va desapareciendo a medida que se van haciendo mayores, y con ella, la capacidad de vivir el momento presente con tranquilidad, con conciencia, con verdadero placer. Parece que estamos siempre con un pie en otro sitio, ¿verdad? Y a los niños también les empieza a pasar: viven anticipando la siguiente actividad y pierden la capacidad de saborear la que están realizando.

¿Para qué Enseñar a los Niños a Meditar?

La escritora y profesora de mindfulness Susan Kaiser Greenland cuenta un episodio que vivió con su hijo pequeño. El niño llegó llorando a casa, y no era capaz de explicar lo que le ocurría. Al ver que no tenía sentido preguntarle repetidamente que qué le pasaba, decidió mostrarle una bola de nieve. Una bola de las que se agitan para ver la nieve caer hacia la base. Susan cuenta que agitó la bola de nieve una y otra vez hasta que, finalmente, el niño se relajó y pudo expresar lo que le estaba pasando.

Eso es meditar, ayudar al niño a que se relaje observando lo que hay cerca de él. Es respirar centrando la atención en el abdomen, y viendo como éste sube y baja. Meditar es contar respiraciones mientras contamos piedras. Es mantenerse en silencio mientras coloreamos un dibujo.

Susan propone enseñar meditación a través del juego. Puedes encontrar uno de sus libros aquí, “Juegos mundfulness: mindfulness y meditación para niños, adolescentes y toda la familia.”

Beneficios Reales de la Meditación en los Niños

La meditación tiene numerosos beneficios, pero aquí vamos a centrarnos en los 10 que hemos considerado más importantes:

RELAJACIÓN MUSCULAR PROGRESIVA para niños 🧘‍♀️ Sesión guiada 👦🏻 Recopilación

  • Fomenta y mejora la concentración de los pequeños.
  • Les ayuda a potenciar y desarrollar su creatividad.
  • Contribuye a un mayor rendimiento académico.
  • Reduce la agresividad y la violencia.
  • Les ayuda a entender mejor sus emociones y, como consecuencia, sentirse más calmados.
  • Su sistema inmunológico mejorará.
  • Les resultará más fácil enfrentarse a la frustración y hacer frente a las dificultades.
  • Los niveles de estrés y ansiedad se reducen.
  • Dormirán mejor y estarán más tranquilos en general.
  • Sus relaciones mejorarán ya que la meditación ayuda a potenciar sentimientos como la gratitud, la compasión y la empatía.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) también señala que enseñar a los niños a practicar mindfulness les ayuda a regular sus emociones de un modo más eficaz, a controlar la impulsividad y a mejorar la atención sostenida en clase.

El mindfulness es una práctica oriental que proviene de la meditación budista. Sin duda, una de sus principales ventajas es la reducción del estrés y su focalización en la respiración. Además, el mindfulness nos ayuda a focalizarnos en el aquí y en el ahora y, de este modo, también a mejorar la gestión de las emociones y de los pensamientos. Por todo ello, el mindfulness es una práctica meditativa que cada vez cobra mayor relevancia y protagonismo en niños y niñas.

Cómo Iniciar a Nuestros Hijos en la Meditación

Lo más importante es que los ejercicios se presenten de manera sencilla y adaptada a la edad del menor. No hace falta que las sesiones sean largas: entre 3 y 10 minutos serán suficientes al principio.

Aquí te damos algunas ideas prácticas:

  1. Ejercicio de respiración consciente: Pide al niño que se siente cómodamente, cierre los ojos y preste atención al aire que entra y sale de sus pulmones. Se puede acompañar con música suave. Si se distrae, solo hay que recordarle que vuelva a enfocarse en la respiración.
  2. Escuchar los sonidos del ambiente: Tumbados en un lugar tranquilo, invita a tu hijo o hija a cerrar los ojos y a prestar atención a los sonidos del entorno: los pájaros, el viento, los coches en la calle o cualquier otro que se produzca. Este ejercicio desarrolla la concentración y resulta ideal antes de dormir.
  3. Uso de mantras: Hay que repetir una palabra o frase corta de forma calmada, como ‘paz’, ‘relax’ ‘oooommm’ o ‘namasté‘. Esto induce a la calma y la concentración.
  4. Visualización guiada: Con los ojos cerrados, pide a tu hijo que imagine un lugar que les transmita tranquilidad (una playa, un bosque, un río). Este tipo de ejercicio estimula la imaginación y aporta serenidad.
  5. Meditación en movimiento: No siempre hay que estar quietos. El yoga infantil o caminar prestando atención al movimiento del cuerpo y la respiración son formas muy eficaces de mindfulness activo.

Practicar estas técnicas en familia es una gran idea.

Recursos Prácticos para Familias

Hoy en día existen múltiples recursos para introducir la meditación en casa o en la escuela. Por ejemplo, las aplicaciones para niños, como Respira, piensa, actúa, de Barrio Sésamo (en Google Play y Apple Store); esta está pensada para los más pequeños, pero encontraréis algunas más, junto con otras pensadas para conciliar el sueño, aquí. O libros como Tranquilos y atentos como una rana, de Eline Snel, que se ha convertido en manual de referencia para padres y docentes. Pero si quieres más bibliografía especializada, pincha aquí, que encontrarás muchas propuestas.

Hay que tener en cuenta que el mindfulness es una técnica que no ofrece resultados beneficiosos al momento sino que necesita de constancia y tiempo para sentir sus múltiples ventajas. Si es de las primeras veces que practica meditación, la iniciación al mindfulness puede ser más sencilla a través de la visualización guiada. A través de la respiración y junto al trabajo de manera conjunta junto al padre o madre, el niño o niña puede comenzar a utilizar poco a poco su autonomía para favorecer la mejora de su práctica y hacer crecer su vínculo personal.

Elige un lugar tranquilo y adecuado para practicar mindfulness. Desde Hammam Al Ándalus te recomendamos ir probando poco a poco el mindfulness infantil y la meditación guiada para fomentar la relajación antes de irse a dormir.

Así pues, enseñar a los niños a meditar es regalarles una gran herramienta educativa y de salud avalada por la ciencia y por instituciones pediátricas que favorece la atención y el autocontrol, al tiempo que promueve conductas más amables y tolerantes. No requiere técnicas complicadas ni grandes recursos, solo constancia y la voluntad de ofrecer a los pequeños un espacio de calma en su rutina diaria. ¡Os animamos a probar!

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