Isabel de Portugal y los Hijos de Carlos I de España: Un Legado Imperial

La historia de Carlos I de España y V de Alemania e Isabel de Portugal es una de amor, poder y dinastía, marcada por alianzas políticas y una profunda conexión personal.

Carlos I de España y V de Alemania e Isabel de Portugal en un lienzo de Pedro Pablo Rubens, que copia un retrato doble de Tiziano, pintado tras la muerte de la emperatriz.

Un Matrimonio Estratégico y Apasionado

Las negociaciones entre los dos reinos de la Península Ibérica dieron como resultado una doble unión hispano-lusa. En 1522 se acordó el matrimonio entre Juan III y Catalina de Austria, hermana menor de Carlos I. Tres años después, en 1525, es su hermana Isabel la que se uniría a Carlos I, el 11 de marzo de 1526, teniendo ella 23 años y él 26.

Este acuerdo fue importante desde el punto de vista económico para la monarquía hispánica, ya que Isabel aportó una cuantiosa dote, 900.000 doblas de oro, mientras que Carlos otorgaba a su futura esposa todas las rentas del señorío de la ciudad de Alcaraz de La Mancha, así como en calidad de arras 300.000 doblas, para lo cual hubo de hipotecar las villas jienenses de Úbeda, Baeza y Andújar.

A pesar de que el matrimonio se realizó por motivos políticos, se dice que fue una pareja feliz; el Rey le fue fiel (tuvo otros hijos, pero en su soltería y viudez) y tras la muerte de Isabel, Carlos I no volvió a contraer matrimonio.

Carlos I de España y V de Alemania, conoció a su prima, Isabel de Portugal, sólo un par de horas antes de casarse con ella. Pero la increíble belleza de su prima se apoderó de él. Más tarde le enamoraron su templanza, su serenidad y sabiduría. Tanto confiaba en su esposa, que, pese a ser mujer, la dejaba a cargo de los asuntos de Estado durante sus ausencias para atender conflictos en las fronteras de su imperio. Con su Isabel, tenía suficiente.

Los esposos eran ardorosos amantes e incluso llegaron a cambiar sus estrictos hábitos durante esa dorada luna de miel. Dicen que el emperador ya no madrugaba, que se despertaba casi a las 11, y que apenas dormía por la noche… El primogénito, que reinaría como Felipe II, fue concebido precisamente durante la luna de miel en Granada.

Durante los primeros años del feliz matrimonio, estando instalada la corte en Granada, el emperador ordenó plantar en los jardines del Mirador de Lindaraja unas semillas persas como símbolo de amor por su esposa. Al poco tiempo las desconocidas semillas florecieron y la ciudad se llenó de claveles rojos. Es por ello que a Isabel se la conoce como la “emperatriz del clavel”.

Felipe II, hijo de Carlos I e Isabel de Portugal, por Tiziano.

Los Hijos del Matrimonio Imperial

El matrimonio tuvo cinco hijos, siendo el mayor, el futuro Felipe II de España, el único varón en sobrevivir a la niñez.

  • Felipe II (1527-1598): Fue Rey de España desde 1556, de Nápoles y Sicilia desde 1554 y de Portugal y los Algarves desde 1580, realizando una ansiada unión dinástica con Portugal, que duró 60 años.
  • Infanta María (1528-1603): Emperatriz de Alemania como esposa de Maximiliano II de Austria (1527-1576).
  • Infante Fernando (1529-1530): Falleció en la infancia.
  • Infanta Juana (1535-1573): Princesa heredera de Portugal por su matrimonio con el príncipe Juan, hijo mayor del monarca portugués Juan III y de Catalina, hermana de Carlos V.
  • Infante Juan (1537-1538): Falleció en la infancia.

Hasta 6 hijos fueron concebidos, aunque la mitad de ellos morirán al nacer o antes del año.

Representación esquemática de las relaciones familiares de Carlos V, mostrando a sus padres, abuelos y descendientes.

Isabel de Portugal: Poder Político y Regencia

Pocos conocen y reconocen en Isabel de Portugal, a la mujer con más poder político de su época. Fuero muchos los periodos largos, en los que quedó como regente del Reino. De nuevo en 1535 y 1536 durante la expedición de Argel él mismo la describió como su “ayudadora” en materia de gobierno.

Durante sus separaciones el matrimonio se mantenía unido, tanto en lo personal como en lo político, a través de una nutrida correspondencia.

Otras opiniones significativas respecto a la relevancia de Isabel de Portugal como gobernadora de los Reinos de España se irán intercalando en el texto.

Fue colaboradora del Emperador Carlos V en las horas más duras, difíciles y dramáticas de su Imperio.

Palacio de Fuensalida en Toledo, donde falleció la emperatriz Isabel de Portugal.

Muerte y Legado

De salud frágil, sufría a menudo de tercianas, fiebres que se repetían al tercer día de la mejoría. El día 19 de abril de 1539, estando aposentada en el Palacio de Fuensalida de la ciudad de Toledo, comenzó a sentir escalofríos, subiéndole la fiebre por la noche, “mas no pensó que era enfermedad sino accidente de la preñez” por lo que no les avisaron a los médicos.

Pero horas después debieron producirse fuertes hemorragias que su comadrona Quirce de Toledo no pudo cortar, fruto del aborto que se desencadenaba y que le provocó una agonía horas después hasta el punto de que al día siguiente, 1 de mayo de 1539 jueves, hacia las 14:00 hrs. La emperatriz ha muerto.

La salud de Isabel se fue debilitando, por sus sucesivos alumbramientos y abortos, por la pérdida de algunos de sus hijos, y sobre todo, según cuentan los historiadores, por las frecuentes ausencias de su marido, que debía atender los asuntos de un vastísimo imperio, en el que nunca se ponía el sol.

Dicen que conservó la lucidez y el habla hasta el último momento y que se durmió para siempre con un crucifijo entre las manos.

Carlos nunca volvió a casarse, y años antes de morir, abdicó el imperio renunciando en favor de su hijo y su hermano y entregándose a la oración retirado en un monasterio.

Cuando llegó al Monasterio de Yuste en 1557, las campanas se echaron al vuelo para celebrar la llegada de un gran hombre, pero él se limitó a decir “Ya me basta el nombre de Carlos. He dejado de ser emperador”. Lo primero que ordenó fue colocar en su aposento el retrato de su esposa que había pintado Tiziano.

Isabel de Portugal nació en Lisboa el 24 de octubre de 1503, falleciendo en Toledo el 1 de mayo de 1539. Fue la única esposa de Carlos I de España, y por tanto emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico y reina de España.

Tras la muerte de Isabel, Carlos I se retiró al Monasterio de Santa María de la Sisla, encargando a su hijo Felipe la presidencia de la comitiva que trasladó el cadáver de la Emperatriz desde Toledo a Granada, para ser enterrada en la Capilla Real. Dirigió la comitiva Francisco de Borja como caballerizo de la Emperatriz.

En ese momento, al contemplar el descompuesto cuerpo de Isabel, Borja, entre lágrimas, pronunció la célebre frase No puedo jurar que esta sea la emperatriz, pero sí juro que es su cadáver el que aquí ponemos … juro también no más servir a señor que se me pueda morir.

Hijo Nacimiento Muerte
Felipe II 1527 1598
María 1528 1603
Fernando 1529 1530
Juana 1535 1573
Juan 1537 1538

La historia de Isabel de Portugal y Carlos I de España es un testimonio de amor, poder y legado dinástico que sigue fascinando hasta nuestros días.

Isabel de Portugal, La Emperatriz de los Claveles, El Gran Amor del Emperador Carlos V

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