Incesto: Consecuencias Legales y Psicológicas

El incesto, definido como la relación sexual entre familiares cercanos, es un tema tabú en la mayoría de las culturas y conlleva graves consecuencias tanto legales como psicológicas. Este artículo profundiza en las implicaciones de tales actos, explorando los mecanismos sociales y psicológicos que buscan prevenirlo, así como los daños que puede causar a las víctimas y a la sociedad en general.

Herencia autosómica recesiva en un árbol genealógico.

El Tabú del Incesto: Una Perspectiva Evolutiva y Social

Con muy pocas excepciones, los matrimonios entre hermanos y hermanas, y entre padres e hijos están prohibidos en toda cultura humana. Como los psicólogos de la Universidad de Miami Debra Lieberman y Adam Smith señalaron en un artículo en la revista Current Directions in Psychological Science, los humanos tienen mecanismos sociales y psicológicos para disuadir al incesto. El principal mecanismo antiincesto psicológico es la respuesta de asco. Incluso la idea de tener sexo con mamá, papá, hermano o hermana es molesto para la mayoría de la gente.

¿Por qué el Incesto es Considerado un Tabú?

El problema de tener relaciones sexuales con familiares es que existe una posibilidad asombrosamente alta de que su descendencia nazca con un defecto de nacimiento grave. Menos de la mitad de los niños que fueron producto de uniones incestuosas estaban completamente sanos. Cuarenta y dos por ciento de ellos nacieron con defectos de nacimiento graves o sufrieron muerte prematura y otro 11 por ciento nació con un leve deterioro mental.

Sin embargo, el incesto entre parientes de primer grado fue una historia diferente. El cuarenta por ciento de los niños nacieron con trastornos autosómicos recesivos, malformaciones físicas congénitas o déficits intelectuales graves. Y otro 14 por ciento de ellos tenía discapacidades mentales leves.

Secuelas Emocionales en Víctimas de Abuso Sexual

El abuso sexual de menores se refiere a cualquier conducta sexual mantenida entre un adulto y un menor. Más que la diferencia de edad -factor, sin duda, fundamental que distorsiona toda posibilidad de relación libremente consentida-, lo que define el abuso es la asimetría entre los implicados en la relación y la presencia de coacción -explícita o implícita-. Las conductas abusivas, que no suelen limitarse a actos aislados, pueden incluir un contacto físico (genital, anal o bucal) o suponer una utilización del menor como objeto de estimulación sexual del agresor (exhibicionismo o proyección de películas pornográficas).

Hablemos de... secuelas en la personas que han sufrido abuso sexual/con Psicóloga Juana Henríquez

El síndrome de Estocolmo es una respuesta psicológica en la que una víctima de secuestro o abuso llega a desarrollar sentimientos positivos hacia su captor o abusador.

Impacto Psicológico a Corto Plazo

Al menos un 80% de las víctimas sufren consecuencias psicológicas negativas. El alcance del impacto psicológico va a depender del grado de culpabilización del niño por parte de los padres, así como de las estrategias de afrontamiento de que disponga la víctima. En general, las niñas tienden a presentar reacciones ansioso-depresivas; los niños, fracaso escolar y dificultades inespecíficas de socialización, así como comportamientos sexuales agresivos.

  • Niños en edad preescolar: Pueden mostrar estrategias de negación de lo ocurrido.
  • Niños en edad escolar: Son más frecuentes los sentimientos de culpa y de vergüenza ante el suceso.
  • Adolescentes: No son infrecuentes en la víctima conductas como huidas de casa, consumo abusivo de alcohol y drogas, promiscuidad sexual e incluso intentos de suicidio.

Impacto Psicológico a Largo Plazo

Los efectos a largo plazo son menos frecuentes y más difusos que las secuelas iniciales, pero pueden afectar, al menos, al 30% de las víctimas. Los problemas más habituales son las alteraciones en la esfera sexual -disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute, especialmente-, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira. Sin embargo, el impacto psicológico a largo plazo del abuso sexual puede ser pequeño si la víctima no cuenta con otras adversidades adicionales, como el abandono emocional, el maltrato físico, el divorcio de los padres, una patología familiar grave, etc.

Desde el punto de vista del trauma en sí mismo, lo que predice una peor evolución a largo plazo es la presencia de sucesos traumáticos diversos en la víctima, la frecuencia y la duración de los abusos, la posible existencia de una violación y la vinculación familiar con el agresor, así como las consecuencias negativas derivadas de la revelación del abuso (por ejemplo, romperse la familia, poner en duda el testimonio del menor, etc.).

Factores Mediadores del Abuso Sexual Infantil

El impacto emocional de una agresión sexual está modulado por cuatro variables: el perfil individual de la víctima (estabilidad psicológica, edad, sexo y contexto familiar); las características del acto abusivo (frecuencia, severidad, existencia de violencia o de amenazas, cronicidad, etc.); la relación existente con el abusador; y, por último, las consecuencias asociadas al descubrimiento del abuso. En general, la gravedad de las secuelas está en función de la frecuencia y duración de la experiencia, así como del empleo de fuerza y de amenazas o de la existencia de una violación propiamente dicha (penetración vaginal, anal o bucal).

Factores de vulnerabilidad al trauma.

Respecto a la relación de la víctima con el agresor, lo que importa no es tanto el grado de parentesco entre ambos, sino el nivel de intimidad emocional existente. De esta forma, a mayor grado de intimidad, mayor será el impacto psicológico, que se puede agravar si la víctima no recibe apoyo de la familia o se ve obligada a abandonar el hogar.

El apoyo parental -dar crédito al testimonio del menor y protegerlo-, especialmente de la madre, es un elemento clave para que las víctimas mantengan o recuperen su nivel de adaptación general después de la revelación. Probablemente la sensación de ser creídos es uno de los mejores mecanismos para predecir la evolución a la normalidad de los niños víctimas de abuso sexual.

Detección del Abuso Sexual

Las conductas incestuosas tienden a mantenerse en secreto. Existen diferentes factores que pueden explicar los motivos de esta ocultación: por parte de la víctima, el hecho de obtener ciertas ventajas adicionales, como regalos, o el temor a no ser creída, junto con el miedo a destrozar la familia o a las represalias del agresor; y por parte del abusador, la posible ruptura de la pareja y de la familia y el rechazo social acompañado de posibles sanciones legales.

De ahí que el abuso sexual pueda salir a la luz de una forma accidental cuando la víctima decide revelar lo ocurrido -a veces a otros niños o a un profesor- o cuando se descubre una conducta sexual casualmente por un familiar, vecino o amigo. El descubrimiento del abuso suele tener lugar bastante tiempo después (meses o años) de los primeros incidentes.

Al contar los menores con muchas limitaciones para denunciar los abusos sexuales y no presentar habitualmente manifestaciones físicas inequívocas (debido al tipo de conductas sexuales realizadas: caricias, masturbaciones, etc.), los indicadores más habituales figuran indicados en la tabla 1. Son probablemente los indicadores sexuales los que más están relacionados con la experiencia traumática. En todo caso, los indicadores deben valorarse de forma global y conjunta, ya que no se puede establecer una relación directa entre un solo síntoma y el abuso. De hecho, lo más útil puede ser estar pendientes de los cambios bruscos que tienen lugar en la vida del niño.

Indicadores Descripción
Indicadores emocionales Depresión, ansiedad, cambios de humor, baja autoestima
Indicadores conductuales Problemas de conducta, agresividad, retraimiento social
Indicadores físicos Dolores inexplicables, problemas de sueño, enuresis
Indicadores sexuales Conocimiento sexual inapropiado para la edad, conductas sexuales compulsivas

Las situaciones familiares de mayor riesgo para el abuso sexual están expuestas en la tabla 2.

Situaciones Familiares de Riesgo Descripción
Aislamiento social Falta de apoyo externo, familias aisladas
Problemas de relación Conflictos familiares, violencia doméstica
Abuso de sustancias Alcoholismo, drogadicción
Problemas económicos Estrés financiero, desempleo

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