Nino Bravo: Un Legado Musical Inolvidable y su Conexión con las Fallas

Nino Bravo, uno de los cantantes valencianos más queridos, mantuvo una estrecha vinculación con las Fallas a lo largo de su carrera. Desde sus inicios en pequeñas presentaciones hasta homenajes póstumos, su música y figura han estado presentes en esta icónica festividad.

Los Inicios de Nino Bravo en las Fallas

La familia Ferri-Llopis se instaló en Valencia, en el barrio de Morvedre, cuando Luis Manuel tenía apenas dos años. Por eso, el primer público que tuvo en sus inicios fue el de las fallas de su entorno urbano más cercano, para las que actuó con su primera banda, Los Hispánicos, en presentaciones falleras, bailes y verbenas, como la que realizó para la comisión de fiestas de la falla Visitación-Orihuela en la Sociedad Coral El Micalet a finales de 1962.

Con su segundo conjunto, Los Superson, transformaron un local de su barrio cedido por la Falla Nador-Milagrosa en el primer conato de discoteca de València, en el que tocaban música en vivo pero también pinchaban discos a través de un rudimentario sistema de megafonía. «Los domingos aquello se ponía hasta arriba. Los falleros abrían la barra mientras nosotros tocábamos», recordaba Vicente López, su bajista.

Actuaciones y Conciertos Falleros

Así es: la trayectoria artística de Luis Manuel Ferri tuvo a menudo como hilo conductor el sonido de los petardos y el olor de la pólvora de las Fallas. Sus primeros escarceos musicales tuvieron lugar en el marco incomparable de estas fiestas, pero también su despedida del público valenciano. El mundo fallero siempre demostró un gran apoyo y cariño al cantante, quien supo devolver con creces el afecto recibido.

Años después, y recién bautizado artísticamente como Nino Bravo, quiso realizar su presentación oficial en el Teatro Principal de València, con dos claros objetivos: darse a conocer al público bajo su nuevo nombre, e impresionar a la casa de discos Fonogram para lograr el tan anhelado contrato discográfico. Lo consiguió todo el domingo 16 de marzo de 1969, coincidiendo con la semana fallera, como un acto estelar fuera de programación. Éxito artístico, pero no económico. El propio cantante llegó a decir que «hemos perdido hasta la camisa». Pero el contrato se firmó, y Nino Bravo se convirtió en un artista popular.

Un año después, en marzo de 1970, sería invitado al Parador del Foc junto a figuras de la talla de Mª Dolores Pradera, Julio Iglesias o Rocío Jurado. Entre el público, como espectadora de excepción, se encontraba Consuelo Llopis, su madre, a la que quiso dedicar «Mi querida mama» para agradecerle públicamente todo lo que había hecho por él desde su más tierna infancia. La hermana del cantante lo recuerda perfectamente: «Estábamos en primera fila y, cuando salió al escenario, agarró el micrófono, se agachó y le dijo: “Mamá”. Mi madre le respondió “¿Qué?” y entonces se puso a cantar la canción. No sé si lloraba más mi madre, él o nosotros».

Nino Bravo se convirtió en una auténtica estrella a finales de 1970, tras participar en el programa de TVE «Pasaporte a Dublín». La demanda de galas creció exponencialmente de la noche a la mañana, pero para el cantante tenían prioridad las relacionadas con su tierra. Así, el 11 de enero de 1971 Nino actuó en la presentación de la Fallera Mayor de la Falla Obispo Amigó-Cuenca, Consuelo Prieto de Cotanda, justo al día siguiente de recibir el premio Olé de la Canción. Esta gala, dirigida por el popular presentador Joaquín Prat, se realizó en el Principal, y junto a Nino también actuaron Massiel y los Hermanos Calatrava. El aforo del teatro valenciano se vendió por completo días antes del acto, a pesar del elevado precio de las entradas (400 pesetas de la época). Dos meses después, Nino Bravo sería una de las figuras principales del Parador So Nelo, con su canción estrella «Te quiero, te quiero».

El 24 de febrero de 1972, Nino Bravo volvió a actuar en la presentación de una Fallera Mayor, esta vez la de la Falla del Pilar, María José Batllés, que se celebró en la moderna sala Albión. Al finalizar la actuación, el presidente de la falla, Víctor Monzón, le hizo entrega de un cuadro conmemorativo que le nombraba como «fallero de honor», un reconocimiento que pretendía enaltecer la amplia trayectoria del cantante en apoyo a las fiestas de su ciudad desde sus inicios artísticos.

Por aquel entonces, el artista pensaba cómo agradecer de alguna forma a los medios valencianos el soporte y apoyo que le habían brindado. Se le ocurrió que podría organizar en el Teatro Principal un gran recital de más de una hora de duración a beneficio de la Agrupación Provincial Sindical de Radio y Televisión de València. ¡Dicho y hecho! Así se expresaba Nino en la rueda de prensa previa al histórico evento: «No voy a cobrar ni cinco céntimos. Voy a cantar como nunca. Además, me va a acompañar una magnífica orquesta de 25 profesores y un coro de voces. Yo espero que se llene el teatro, no por mí, sino por los amigos de la radio». El recital tuvo lugar el 19 de marzo de 1972, en plenas Fallas de València, con la orquesta Levante Jazz dirigida por Manolo Gas, el mismo maestro que le había acompañado en sus viajes por Latinoamérica. Mención especial merece la colaboración de un joven pero virtuoso Jesús Glück quien, lejos aún de ser el reconocido maestro que sería después, se sentó al piano en aquella mañana fallera. Además de cantar su último hit, «Un beso y una flor», estrenó una de sus indumentarias más recordadas: su inconfundible mono negro diseñado por el modisto Juan Izquierdo y el cinturón con sus iniciales como hebilla. El éxito, por descontado, fue arrollador.

Su última actuación en Valencia sería un año después, el 14 de marzo de 1973, como figura principal del Parador 73 en sus sesiones de tarde y noche. Más de 2.000 personas, incluyendo la plantilla del Valencia C.F., asistieron a aquella apoteósica actuación en la que el suelo se llenó de claveles y Nino se atrevió a cantar, por primera y única vez, el «Himno a Valencia» (en valenciano, por supuesto). Nadie imaginaba que, semanas después, el destino le jugaría una mala pasada y le convertiría en el mito que es actualmente de forma prematura.

Una Inolvidable Visita a la Ciudad del Artista Fallero

En marzo de 1971, Nino Bravo era ya número 1 en toda España y Latinoamérica gracias a «Te quiero, te quiero», canción con la que había alcanzado por fin el tan deseado éxito. Aprovechando su popularidad, quiso dar a conocer las fiestas de su tierra a todo el público español, y para ello propuso a la revista de distribución nacional Mundo Joven una sesión fotográfica en la Ciudad del Artista Fallero, donde posó de forma divertida junto a ninots de varias fallas.

En esas instantáneas podemos verle junto a un cerdito de la Falla Exposición - Micer Mascó (taller de Vicente Tortosa), un gorila de la Falla Plaza de la Merced (taller de Salvador Debón) o con el mismísimo Tom Jones, uno de sus referentes musicales, que formaba parte de la Falla Convento de Jerusalén (taller de Julián Puche).

Forzudos, árabes, vaqueros y niños se asoman entre las simpáticas imágenes captadas aquel día. La sesión fue tan ocurrente que ocupó la portada completa de la publicación de aquel mes, con un Nino demostrando orgulloso su valencianía frente al enorme pollo asado del monumento de la Falla Exposición -Micer Mascó. En su interior, el cantante ofrecía su particular definición sobre el ninot indultat: «Es, de todos los que se plantan en la Fallas, el más conseguido. El que más se parece a un ser humano. Creo que es el más vivo, porque tiene un poco del alma del artista. A ése lo indultan. Porque da pena y sentimiento de culpabilidad quemarlo... Los demás, ¡a la pira!».

Siempre Recordado en las Fallas

Como hemos comprobado, la historia de Nino Bravo se forjó, desde sus inicios, en las celebraciones y exaltaciones falleras. Por su parte, las Fallas han correspondido al cantante dedicándole varios ninots en el transcurso de los años.

El primer monumento del que se tiene constancia data de 1976, año en el que la Falla Zapadores-Vicente Lleó solicitó al artista José Luis Azpeitia diseñar un ninot con la efigie del artista, en una de sus poses de actuación características, cuyo resultado final fue más que satisfactorio. Otras agrupaciones falleras que han dedicado ninots a su memoria son las fallas El Charco de Catarroja (2004), L’Antiga de Campanar (2012), Tío Pep (2012), Rubén Darío-Fray Luis Colomer (2014), Gravador Esteve-Cirilo Amorós (2020), Cuba-Literato Azorín (2020) y la Falla Infantil del Ayuntamiento de Valencia (2020).

Más recientemente, en 2021 la Falla Juan Aguiló-Gaspar Aguilar le dedicó su ninot infantil, y este mismo 2023 la Falla Sagunt-Sant Guillem orquesta un innovador monumento en torno a una de sus canciones, bajo el lema «Y hasta el fin te querré». El diseñador Javier Valiente ha sido el encargado de crear el diseño de esta falla experimental que, por supuesto, incluirá un ninot con la figura del recordado cantante.

Además de estas comisiones falleras, deben mencionarse los homenajes realizados en 2013 por la Falla Fray Pedro Vives y la Falla Domingo Orozco-Bailén de Burjassot, que dedicaron sus semanas culturales al recuerdo de Nino Bravo cuando se cumplían 40 años de su trágica desaparición.

Los falleros recuerdan continuamente al inolvidable cantante que tanto les dio en vida. Y no son pocos los valencianos que, al asistir a la mascletá de turno, vibran de emoción al escuchar a Nino Bravo cantar aquellos primeros versos de una de sus canciones: «Mi tierra tiene palmeras como la tierra caliente…».

Reinterpretación Solidaria de "Mi Tierra"

La icónica canción Mi Tierra de Nino Bravo ha sido reinterpretada con un propósito solidario bajo el título Mi Tierra, feta de germanor. Esta nueva versión, impulsada por Amstel y con la colaboración de bandas como Varry Brava, La Casa Azul y La Habitación Roja, busca recaudar fondos para la reconstrucción de las fallas afectadas por la DANA que azotó la Comunidad Valenciana en octubre de 2024.

El estreno oficial ha tenido lugar en los cines ABC Park de Valéncia, donde se han dado cita familiares de Nino Bravo, incluidos sus hijas Eva y Amparo Ferri, así como Antonio Luna, representante de la familia, y artistas implicados en el proyecto. También ha estado presente Laura Trujillo, de la Fundació Horta Sur, entidad destinataria de los beneficios recaudados.

Los ingresos obtenidos por las escuchas del tema hasta finales de 2025 en plataformas como Spotify y YouTube serán donados íntegramente a la Fundació Horta Sud. Esta organización se encargará de canalizar los fondos hacia la recuperación de las fallas y otras infraestructuras locales dañadas por la riada.

Las hijas de Nino Bravo, Eva y Amparo Ferri, han sido otra de las piezas clave que han obrado este «milagro» aprobando sin dudar este proyecto. Ambas, emocionadas, han querido tener unas palabras sobre esta nueva versión de «Mi tierra»:

  • Amparo: «Estamos super agradecidas porque podemos vivir todo esto. Estoy segura que él estaría cantando y colaborando y ayudando a la gente. Nuestro cometido es estar aquí en su nombre, mi padre estaría super orgulloso de participar en esta canción. Ojalá está canción dure y perdure tanto como él».
  • Eva: «Es el himno de los valencianos. Esta canción cobra más sentido ahora tras la DANA. Empastan muy bien con él parece que están juntos».

El representante de la familia también ha ofrecido unas palabras: «Realizar esto ha sido una cuestión compleja, porque necesitábamos una IA para que Nino estuviera presente. Es una canción que ahora sirve para un fin solidario. Ningún artista ha conseguido lo que Nino, que después de muerto siga muy vivo».

La iniciativa se enmarca dentro del programa Feta de Germanor de Amstel, parte del Grupo HEINEKEN, que ha promovido durante el último año diversas acciones para reforzar el sentir de la comunidad valenciana.

En la presentación Javier López Valcárcel, responsable de marketing de la marca, ha querido hacer referencia a la catástrofe sufrida y a la solidaridad que destaca entre los valencianos, la «germanor», un hermanamiento que se ha demostrado con creces.

El videoclip de la canción incluye un cortometraje dirigido por Víctor Suñer, que documenta el proceso de creación del tema, con imágenes del encuentro entre los artistas y escenas del trabajo tras bastidores.

Homenaje de la Falla Sagunt-Sant Guillem

La falla Sagunt i Sant Guillem del sector Zaidía de Valencia homenajea este año a su vecino más universal: Nino Bravo, y lo hace con las manos de Manolo Martín y con el diseño de 'Falles Revolution'. En el 50 aniversario de su fatídica muerte en carretera (1973) la falla se ha diseñado y plantado con el beneplácito de la familia de uno de los cantantes valenciano más queridos y escuchados dentro y fuera de nuestras fronteras.

"La muerte de Nino Bravo conmocionó al país entero, signo inequívoco de lo querido que era por todo el mundo. La falla es un gran corazón amarrado con cuerdas al suelo, con la fuerza y el cariño de todo un barrio", explican desde la comisión de la falla Sagunt.

Nino Bravo da la bienvenida a todos los visitantes que deambulan por la calle Sagunto estos días. El cantante es el remate central sobre un corazón geométrico poliédrico, con tantas interpretaciones como cada uno quiera darle, tantas como letras de canciones forman parte de la banda sonora de la vida de muchas generaciones de vecinas y vecinos más allá de este barrio. Nino Bravo vivió en el barrio de Sagunt cerca de la demarcación de la falla como también lo hiciera otra valenciana universal, Concha Piquer, quien en este año se cumple un centenario de la grabación de la primera película de cine sonoro de la historia cinematográfica mundial.

Nino Bravo “En Libertad” (By La Casa Azul)

Nino Bravo “En Libertad” (By La Casa Azul) es un proyecto de homenaje a la figura del cantante valenciano cuando se cumple el 50º Aniversario de su fallecimiento. Edición 10º Aniversario de la publicación del álbum, publicado originalmente en Noviembre de 2013, prensada en vinilo azul transparente glitter con purpurina.

La idea de este proyecto fue partir de unas composiciones y arreglos geniales que en su época eran totalmente modernos (Algueró, Calderón, Armenteros, Herrero, Torregrosa) y actualizar ese sonido puntero ya en su día a finales de los años 60, comienzos de los 70, dándole un tratamiento respetuoso al original pero con tecnología y medios de 2013.

El icónico Nino Bravo se ha hecho indie por obra y con la gracia habitual de Guille Milkyway. En el disco 'Nino Bravo. En libertad, by La Casa Azul', el compositor, productor, ingeniero, instrumentista y hasta jurado (de 'Oh happy day') homenajea al malogrado artista valenciano, con motivo del 40º aniversario de su precoz muerte (falleció con solo 29 años en un accidente de coche).

Milkyway aclara que antes de decidirse a dar el sí a la discográfica que le propuso tal osadía, quiso contar con el beneplácito de la familia de Nino Bravo. "Es importante tener a todos de tu lado. Piensa que a mí me daba mucho miedo. Soy tan superfan... Y he visto cómo se han degradado tantos grandes éxitos...". Así que con suma devoción, atino y sensibilidad, Milkyway se puso a «regrabar canciones» que consideraba "sublimes".

Para el músico, la "más rompedora", sin embargo, es 'En libertad', "con ese remix, esa electrónica... La voz de Nino Bravo es muy dúctil. Se adapta bien a todo. Tiene tanta potencia que la hace casi épica. La escuchas y es como si la vieras levantando el puño diciendo: 'Aquí estoy'". El alma de La Casa Azul admite ser muy "desprejuicidado". Ser un artista "nada ortodoxo" en su forma de trabajar. Y asegura que esta vez se propuso "hacer algo muy clásico, que respirara el mismo espíritu que la base original".

El álbum incluye memorables temas como 'Esa será mi casa' (con el que Nino Bravo se postuló para ir a Eurovisión, como Milkyway, vaya...). Pero los fans del intérprete valenciano echarán de menos exitazos como 'Un beso y una flor', 'Noelia' y 'Libre'. "Estos tres son muy hits, sí -admite-. No las incluí pero no por ir de esnob. El resto de piezas están al mismo nivel. De hecho, 'Libre', por ejemplo, es la que menos me gusta. Y 'Un beso y una flor' no está por un tema meramente artístico: la considero la perfección pop. Una composición perfecta, interpretada perfecta, con arreglos perfectos, una producción diez...".

CanciónÁlbumAño
Te quiero, te quieroTe quiero, te quiero1970
Un beso y una florUn beso y una flor1972
Libre...Y volumen 51972
Mi Tierra...Y volumen 51972

En abril de 1973, hace cincuenta años, nos dejó con tan solo 28 años uno de los artistas valencianos más queridos y talentosos ...

América, América - Nino Bravo By La Casa Azul. En Libertad 2013

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