El útero es un órgano musculoso y hueco. En la mujer en edad fértil, la forma del útero recuerda a la forma de una pera boca abajo: mide unos 8 centímetros de longitud y tiene un peso de 50 a 60 gramos. Durante el embarazo, este órgano crece a la vez que crece nuestro bebé, la placenta, o aumenta la cantidad de líquido amniótico.
Partes del Útero:
- Cuerpo del útero: Se trata de la zona más amplia del útero. Su parte superior o fondo uterino, es la zona más ancha y alta del útero. A ambos lados del fondo se abren las trompas de Falopio, que unen el útero y los ovarios, a través de las cuales llegan los óvulos.
- Cuello del útero o cérvix: Es la parte inferior del útero. Cuando se produce el embarazo el cérvix se cierra y se alarga, llegando a medir 4 centímetros. El mayor problema que aparece en el cérvix es el cáncer de cuello de útero. Este cáncer está relacionado con la presencia del Virus del Papiloma Humano (VPH). Durante el embarazo el mayor problema es que el cuello del útero sea más corto de lo normal y se pueda producir un parto prematuro o perder el embarazo si el acortamiento ocurre en los primeros meses.
Pone en contacto el cuerpo del útero con la vagina a través de un conducto muy fino y estrecho, el canal cervical. Por este orificio saldrá la regla todos los meses.
✅ PRIMERA SEMANA DE GESTACIÓN | EMBRIOLOGÍA 📚
Desarrollo Embrionario y Estructuras Extraembrionarias
El proceso de fecundación es bastante conocido en la sociedad. El espermatozoide fecunda al óvulo en la trompa de Falopio y, posteriormente, el embrión desciende hacia el útero dónde consigue implantar en el endometrio. Sin embargo, es posible que haya desconocimiento acerca de cómo se originan las estructuras extraembrionarias de la placenta y el cordón umbilical.
Formación del Trofoblasto e Implantación
Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse, de forma que de una célula pasa a dos, de dos a cuatro, de cuatro a ocho, y así sucesivamente. Cada una de las células del embrión se divide en dos. A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación en el útero y, por tanto, el embarazo. Para ello, el embrión tiene que pasar de estar compactado a tener una estructura con una cavidad interna y dos grupos celulares bien diferenciados.
Así, cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se pueden distinguir claramente dos capas:
- Trofoblasto: dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se van a diferenciar durante la segunda semana de embarazo en 2 capas de células, una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto.
- Masa celular interna: de aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión. En concreto, se produce la transformación de la masa celular interna del blastocisto en un disco embrionario, el cual es el inicio de todos los tejidos y órganos.
Para que tenga lugar la implantación del embrión, el sincitiotrofoblasto es el encargado de digerir el endometrio mediante enzimas proteolíticas. En este proceso se van a romper los vasos sanguíneos del endometrio y se va a producir una rápida invasión por parte del sincitiotrofoblasto.
Formación del Corion y la Placenta
Una vez completada la implantación embrionaria, quedarán totalmente conectados los vasos sanguíneos de la madre con el sincitiotrofoblasto. Toda esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura junto con la pared mucosa del útero formarán la placenta. De este modo se establecerá una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas, las cuales se ramifican.
La placenta es un órgano con forma redondeada que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm. El peso de la placenta suele oscilar entorno a los 500 gramos, aunque este peso no contempla las membranas ni el cordón. Además, en la placenta se distinguen una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal.
Función de la Placenta
La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo y, por tanto, del embarazo. Además, esta estructura tiene una acción inmunológica, ya que la placenta permite que el embrión no se reconozca como extraño.
Otra de las funciones de la placenta es sintetizar hormonas y factores de crecimiento. Estas moléculas son fundamentales para el metabolismo del bebé, pero también de la madre. Una de las hormonas producidas por la placenta es la gonadotropina coriónica o más popularmente conocida como beta hCG.
Aparte de esta hormona, la placenta también segrega estrógenos, progesterona, relaxina y otras hormonas femeninas (GnRH, TRH, inhibina, etc.). También se produce el desarrollo del lactógeno placentario, una hormona que promueve el crecimiento del feto, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.
Formación del Cordón Umbilical
El embrión irá creciendo a su vez, aunque de forma más lenta que las estructuras externas. El crecimiento embrionario depende de la llegada de nutrientes y oxígeno, así como de la eliminación de los productos de desechos.
Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical.
El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto. Su composición consta de dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto.
Así pues, no existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión, todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical. Estas estructuras sirven también de filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos que estuvieran presentes en la sangre materna. Aunque el origen del cordón umbilical y la placenta sea extraembrionario, se necesitan los tejidos maternos para formar todo el conjunto materno-fetal. Este conjunto servirá durante los nueve meses de embarazo para que el feto se alimente e intercambie los gases necesarios durante el desarrollo embrionario.
El Saco Amniótico y el Líquido Amniótico
El saco amniótico es una estructura vital durante el desarrollo del embrión y el feto en los mamíferos, incluidos los humanos. Su nombre proviene del término "amnion", que en griego significa "cordero".
El saco amniótico es una bolsa o saco cerrado que se forma alrededor del embrión a los pocos días de la fecundación. El amnion es la capa interna del saco amniótico y es el que está en contacto directo con el líquido amniótico. Esta membrana es delgada, pero resistente y elástica, lo que permite que se expanda a medida que el feto crece.
El líquido amniótico, contenido dentro del saco amniótico, es esencial para el desarrollo adecuado del feto. Este líquido, principalmente compuesto por agua y electrolitos, sirve múltiples propósitos. Funciona como un amortiguador, protegiendo al feto contra los golpes y traumas físicos. También permite que el feto se mueva libremente, favoreciendo el desarrollo de los músculos y los huesos.
Además, el saco amniótico también juega un papel vital durante el parto. A medida que se acerca el parto, el saco amniótico, comúnmente referido como "la fuente", puede romperse, liberando el líquido amniótico en un evento conocido como "ruptura de membranas" o "rotura de aguas". El saco amniótico y el líquido amniótico también pueden proporcionar información importante sobre la salud del feto.
Otros Componentes del Sistema Reproductor Femenino
La vagina es un canal de 8 a 10 cm de largo, fibromuscular y elástico que comunica el útero con los genitales externos o vulva. Sus paredes son parecidas a la de los labios menores y a las del interior de la boca. Normalmente es húmeda y su medio es ácido para evitar las infecciones y facilitar las relaciones sexuales. La humedad es variable y depende de muchos factores que la pueden aumentar: el embarazo y la lactancia, la excitación sexual, la pubertad...
La vagina permite el paso de los espermatozoides y, durante el parto, se dilata para favorecer la salida del feto.
Los ovarios contienen las gónadas femeninas en su interior. Aproximadamente cada 28 días, un óvulo sale de un ovario y se desplaza por las trompas hacia el útero. Si es fecundado por un espermatozoide, se produce un embarazo.
Salud Uterina y Problemas Comunes
Como el resto de las partes del cuerpo, el útero puede sufrir una serie de alteraciones, enfermedades y trastornos que dificultan o impiden que cumpla su función con normalidad.
- Endometriosis: Es un trastorno por el cual el endometrio se desarrolla fuera de la zona habitual. Puede crecer en la vagina, en las trompas de Falopio, en los ovarios y e incluso en el intestino. Esto produce que las zonas afectas se inflamen y sufran daños, teniendo como resultado reglas muy dolorosas e incapacitantes, dolor en las relaciones sexuales, etc.
- Cáncer de útero: Después del cáncer de mamá, el cáncer de útero y de cuello de útero es el más común en mujeres. Tiene mayor incidencia a partir de los 50 años pero también influyen otros muchos factores como los hábitos de vida, la genética, si se tiene obesidad o si se toman estrógenos de forma habitual.
- Útero bicorne: Cuando todavía se es solo un embrión, se tienen dos hemiúteros que, posteriormente se fusionan formando el útero final. Cuando una mujer tiene útero bicorne, significa que esta fusión no se ha producido de forma correcta.
- Útero en retroversión: Esto no es tanto una afección o un trastorno como, simplemente, una característica, ya que no suele producir mayores inconvenientes que algunas molestias en las relaciones sexuales al practicar posturas concretas.
Las visitas periódicas a la ginecóloga te ayudarán a prevenir algunos de los trastornos comunes y detectar a tiempo cualquier anomalía. Además, la salud uterina se beneficia de unos hábitos de vida saludables y, sobre todo, de tener un conocimiento extenso sobre el propio cuerpo.
Preguntas Frecuentes
A continuación, se responden algunas preguntas comunes sobre la implantación embrionaria, la placenta y las hormonas relacionadas con el embarazo:
- ¿Qué es la implantación embrionaria? La implantación embrionaria consiste en el proceso por el cual el embrión se adhiere a la pared interna uterina conocida como endometrio. El embrión es capaz de penetrar en el útero. A partir de este momento comenzará la formación de la futura placenta que aportará nutrición, sustento y protección del embarazo.
- ¿Cuándo comienza la formación de la placenta? La placenta es una estructura que se forma en el momento en el que ocurre la implantación embrionaria el útero. Por tanto, la formación de la placenta suele tener lugar en la semana semana de embarazo y continúa evolucionando hasta el tercer o cuarto mes de gestación. Llegado este momento, la placenta está formada por completo, pero puede sufrir algunos cambios hasta que termine el embarazo.
- ¿Qué hormonas produce la placenta? La placenta tiene una acción endocrina. Una de las principales hormonas producida por la placenta es la hormona coriónica humana o hCG. Sin embargo, la hCG no es la única hormona, la placenta también es capaz de producir el lactógeno placentario humano (hPI), hormonas tiroideas y esteroideas. Esta producción hormonal por parte de la placenta tiene lugar entorno a la semana 12 de embarazo.
- ¿Se forma primero la placenta o el cordón umbilical? La formación de la placenta y del cordón umbilical tiene lugar al mismo tiempo. Lo que ocurre es que la unión de los capilares placentarios formarán los tres vasos sanguíneos que forman parte del cordón umbilical; es decir, las dos arterias y la vena.
