Definición y Significado del Patrón en Panal de Abejas

Habrás escuchado muchas veces hablar de las colmenas de las abejas, una especie con gran diversidad. Si quieres conocer un poco más sobre los panales de abejas, aquí te dejamos información interesante que quizás no conocías antes. La arquitectura de un panal de abejas es tan interesante que es recurrente ver algún dibujo de panales de abeja.

Un panal de abejas es hexagonal por la curiosa manera en la que los crean. Esto se debe a que las abejas comienzan a crear esferas a partir de la producción de cera. Esta sustancia la elaboran ellas con unas glándulas que tienen en el abdomen. Cada celda podrá ser de un tamaño diferente, dependiendo del tipo de abeja que habite en ella. Sin duda, la que destaca entre las demás es la celda de la abeja reina: mucho más grande y en forma de cúpula alargada.

En el caso de que te encuentres un panal de abejas en tu hogar, puedes contactar con los bomberos para que lo retire sin riesgos. Un profesional también deberá controlar la suciedad de los panales de abejas, llevando una limpieza adecuada de las colmenas. Esta consiste en vaciar y limpiar el suelo de la colmena y suele hacerse a la salida del invierno. Un producto como un panal de abejas puede traerte múltiples ventajas.

Esta cera es una grasa, sólida a temperatura ambiente. La producen las abejas en una serie de 4 pares de glándulas, que tienen las obreras en la parte ventral del abdomen. Las abejas cogen estas escamas con sus mandíbulas, y, con una secreción de estas, las pegan unas con otras, como hacemos nosotros con los ladrillos para levantar paredes, y así levantan las paredes de sus celdillas.

Cuando ponemos en un cuadro Layens una lámina de cera estampada, que suele tener unos 100 g de cera, las abejas la “estiran”, roen una parte de la lámina y usan esa cera para iniciar el levantamiento de las paredes de las celdillas. Y, para acabar el panal, necesitan añadir otros 100 g de cera. Cuando se retira un panal, al cabo de 3 ó 4 años, puede pesar unos 400 g, debido a la incorporación de los capullos de la cría, y al polen que pueda contener.

La Colmena y sus Habitantes

Una colonia de abejas o colmena la podemos considerar como un grupo de insectos emparentados y organizados de forma cooperativa. Los animales son independientes si los consideramos individualmente, pero son interdependientes y no pueden sobrevivir sin la cooperación con sus compañeros de colonia. Las colonias de abejas están formadas por tres castas: reina, obreras y zánganos.

Todas se desarrollan a partir del mismo tipo de huevos. En el caso de reina y obreras son huevos fecundados (diploides) y la diferencia estriba en el tipo de alimentación que reciben las larvas. En el caso de los zánganos los huevos son no fecundados (haploides).

Las reinas son fácilmente identificables por su largo abdomen. Es la única hembra fértil de la colonia. Sus funciones básicas son dos: (1) poner huevos para mantener o incrementar el número de individuos asegurando el recambio generacional, y (2) mediante la producción de feromonas, que suelen ser distribuidas por las obreras, mantener la cohesión de la colonia. En una colmena de nuestras abejas (A. m. iberiensis) sólo hay una reina.

Las obreras son las hembras infértiles de la colonia debido a que sus sistemas reproductores no suelen ser funcionales. En tamaño, las obreras son más pequeñas que las reinas. Su longevidad es variable y depende en gran parte de la época del año en la que nazcan. Las obreras son unos animales con una biología muy curiosa en varios aspectos.

Los zánganos son los elementos masculinos de la colonia y su función principal es fecundar a las reinas en los vuelos nupciales. Están desprovistos de aguijón y se identifican facilmente por sus grandes ojos compuerstos. Las colonias comienzan a criarlos en primavera y su número dentro de la colmena es variable, generalmente en una colonia bien poblada hay varios cientos.

Tripofobia y el Panal de Abejas

TRIPOFOBIA o el miedo a los patrones repetitivos. Causas, síntomas y tratamiento.

La tripofobia hace referencia a una sensación de incomodidad, miedo o repulsión al ver patrones geométricos repetitivos, generalmente de agujeros, como los de una esponja, un panal de abejas o ciertas plantas. Pero, ¿es una fobia real o simplemente una aversión? La tripofobia es la aversión o miedo irracional hacia patrones repetitivos de agujeros o protuberancias. El significado de tripofobia proviene del griego “trýpa” (agujero) y “phobos” (miedo).

Se trata de un término bastante reciente, que se popularizó en las redes sociales en 2009. No obstante, esta reacción no es siempre la misma. Algunas personas solo sienten incomodidad, quizás porque parece que el propio cerebro necesita más oxigenación para procesar dichas imágenes. La comunidad científica aún debate si la tripofobia es real en humanos. Es decir, si es una fobia legítima o simplemente una aversión intensa. No está reconocida como un trastorno en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).

Se ha planteado la hipótesis de que estos patrones recuerdan a organismos peligrosos. Por ejemplo, animales venenosos y enfermedades cutáneas o parasitarias, como la miasis. La tripofobia humana no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Por eso, se habla de diferentes tipos: tripofobia en la piel, tripofobia ocular, tripofobia en plantas y tripofobia en dientes.

Las causas de la tripofobia son múltiples. Algunas teorías sugieren que podría ser una respuesta evolutiva para evitar organismos peligrosos, que podrían poner en riesgo nuestra vida. Ya sean animales como reptiles o agentes patógenos infecciosos. Otras explicaciones incluyen factores psicológicos y experiencias personales negativas relacionadas con patrones de agujeros. No obstante, la mayoría de personas que la padecen no han sufrido ningún evento traumático que haya desencadenado la fobia. Este sería el caso de otras fobias como la acrofobia o miedo a las alturas.

Aunque no se considera una enfermedad oficial, existen estrategias para reducir la sintomatología. Uno de los tratamientos más efectivos. Igual que sucede con otras fobias, como la fobia social, la tripofobia puede generar ansiedad significativa en quienes la padecen. No está reconocida oficialmente como una fobia, pero muchas personas experimentan síntomas reales y verdaderamente angustiantes.

El Panal de Abejas en Medicina

En Medicina, el término "panal de abeja" o "estructura en panal de miel" se utiliza para describir una apariencia específica que se observa en ciertas imágenes diagnósticas, como radiografías o tomografías computarizadas (TC), particularmente en los pulmones. Esta apariencia en panal de abeja se asocia con varias enfermedades pulmonares, especialmente aquellas que involucran procesos fibrosantes o cicatrizantes en los pulmones.

La presencia de una apariencia en panal de abeja en las imágenes pulmonares es un hallazgo importante y suele indicar un daño pulmonar avanzado. En cuanto al tratamiento, este depende de la enfermedad subyacente. En el caso de la fibrosis pulmonar idiopática y otras enfermedades fibrosantes, el manejo se centra en ralentizar la progresión de la enfermedad, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Neumonitis por Hipersensibilidad

Podemos definir la neumonitis por hipersensibilidad como una enfermedad pulmonar y sistémica que cursa con disnea y tos, y que se produce por la inflamación de tipo inmunológico de las paredes alveolares y vías aéreas terminales y que es secundaria a la inhalación repetida de una variedad de antígenos por un huésped susceptible. La presentación clínica se ha dividido en 3 formas: aguda, subaguda y crónica con relación a la intensidad y la frecuencia de exposición al agente causal.

La radiografía simple de tórax es anodina en un alto porcentaje de los casos, especialmente en estadios tempranos de la enfermedad, por ello es mucho más sensible la TACAR. En los cuadros agudos puede verse un patrón alveolar, infiltrados micronodulares difusos o un patrón en vidrio deslustrado. El patrón más típico en la TACAR es la presencia de nódulos centrolobulillares, el patrón en mosaico y en la fase crónica el patrón fibroso en panal de abeja.

La presencia de una linfocitosis superior al 20% aún siendo inespecífica es de gran utilidad ya que es infrecuente entre las entidades con las que se establece el diagnóstico diferencial. Los hallazgos más frecuentemente encontrados son: granulomas no caseificantes mal definidos y de pequeño tamaño cercanos a los bronquiolos terminales, constituidos por agrega...

Calidad y Manejo de la Cera

El procesado normal de la cera no elimina todas las esporas de microoganismos, tan solo algunas; las de loque americana, por ejemplo, aguantan hasta 125ºC x 20 minutos. Y tampoco elimina ninguna de las moléculas de residuos de los tratamientos químicos contra varroa. Por eso es conveniente programar un recambio de panales.

Lo ideal es sustituir cada año el 20-30% de los panales de la cámara de cría. Los panales de las alzas no envejecen tanto, porque no se cría en ellos ni se aplican tratamientos contra varroa. Es un hecho, la cera de la cámara de cría va envejeciendo dentro de la colmena, con el tiempo gana en esporas de las enfermedades de la cría, y en los residuos de los acaricidas de los tratamientos que damos a la colmena.

La cera, además, cuando no está defendida por las abejas, puede ser atacada por las polillas de la cera; la grande, Galleria melonella, y la pequeña, Anchroia grisella. En realidad, las larvas de estas polillas no comen cera, sino las proteínas que la acompañan; por eso solo atacan a los panales que tienen polen, o a los más oscuros, que tienen capullos de haber criado abejas, ya que están hechos de una proteína parecida a la de la seda.

Lamentablemente, no hay un procedimiento “casero” para averiguar su calidad con certeza, es preciso analizar los parámetros citados para llegar a una conclusión clara. Una alta mortandad de cría operculada puede ser también un indicador de alto nivel de residuos de acaricidas en las ceras.

Estos residuos quedan en la cera después de los tratamientos, y de ellas pueden pasar al polen almacenado en las celdillas (que puede tener hasta un 8% de grasas). Cuando las abejas coman ese polen contaminado, o lo den a comer a las larvas, pueden tener intoxicaciones subletales, que provoquen un mal funcionamiento de su sistema inmunitario, y las hagan más sensibles a cualquiera de los microorganismos cuyas esporas pululan por todas las colmenas.

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