Historia de la Maternidad Santa Ana en Caracas: Un Refugio a Través del Tiempo

Para comprender la importancia de instituciones como la Maternidad Santa Ana, es crucial echar un vistazo a la historia de la atención hospitalaria en general. En el siglo XVIII, un hospital era mucho más que un simple centro de atención médica. Era un refugio para transeúntes, un hogar para huérfanos, un lugar de recuperación para enfermos sin recursos, un espacio de tratamiento para personas con enfermedades mentales, un lugar de reposo para trabajadoras sexuales y, significativamente, una maternidad para madres solteras.

Era como si todas las obras sociales de hoy se concentraran en un solo lugar, con poco personal preparado para atender a todos. La enfermería y otros trabajos hospitalarios no tenían el desarrollo que conocemos hoy en día.

En medio de esta complejidad, figuras como el Padre Juan Bonal, capellán del Hospital desde 1804, coordinaban la labor de voluntarios comprometidos con el sufrimiento ajeno. El amor, en su esencia, busca aliviar la necesidad y llevar a la plenitud lo que se vislumbra.

La Evolución de la Atención Hospitalaria en Venezuela

El primer hospital moderno en Venezuela fue el Hospital Vargas de Caracas, construido a finales del siglo XIX. Siguió las normas establecidas por la Academia de Ciencias de París, utilizadas por primera vez en 1854 en el diseño del Hospital Lariboisière. Los planos de este hospital francés se replicaron en el Hospital Vargas, que se convirtió en un ejemplo de hospital de pabellones separados.

Además de esta innovación arquitectónica, el Hospital Vargas introdujo la anestesia y la asepsia, que los médicos practicaban con dificultad en sus consultorios privados. La enseñanza de la Medicina se dio siempre en su aspecto práctico en los hospitales, pero es en este hospital donde esa fase de la cultura médica adquiere su más perfecta expresión.

Después de la construcción del Hospital Vargas, la marcha general del país se detuvo durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, y se construyeron muy pocos hospitales. Tras su muerte, en 1936, se creó el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que planteó un nuevo concepto de asistencia pública y salubridad nacional. Se destacó la falta de hospitales y equipos para la atención médica.

Con la excepción del Hospital Vargas y los hospitales de las compañías petroleras, no había hospitales que merecieran ese nombre. En 1941 se inició la construcción del hospital de Valencia, primer hospital moderno, planificado y programado técnicamente.

Expansión de la Infraestructura Hospitalaria (1936-1945)

En Caracas, entre 1936 y 1945, se construyeron varios hospitales:

  • 1936: Anticanceroso Luis Razetti, en Cotiza
  • 1938: Maternidad Concepción Palacios, en San Martín
  • 1940: Sanatorio Simón Bolívar, en Antímano
  • 1941: Hospital José Gregorio Hernández, en Cotiza
  • 1943: Hospital J. M. De los Ríos; Hospital San Juan de Dios
  • 1945: Hospital Poliomielítico (hoy Hospital Ortopédico Infantil)
  • 1947: Hospital Municipal Rísquez, en Cotiza
  • 1947: Clínica Santa Ana, en San Bernardino
  • 1950: Centro Médico (hospital privado)

El 2 de octubre de 1943 se inició la construcción del Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria, uno de los más grandes de América Latina, con capacidad para 1.200 camas. Fue inaugurado en 1955.

Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se buscó modernizar Venezuela, y se construyeron grandes obras, incluyendo las médico-asistenciales. Como ejemplo, el Hospital Universitario de Maracaibo, inaugurado en 1960, con capacidad para 600 camas.

El Hospital Militar Carlos Arvelo en Caracas entró en funcionamiento en 1960, con capacidad para 1.000 camas. Creado para atender a los miembros de las Fuerzas Armadas y sus familiares, hoy día atiende a todo público.

Los hospitales construidos en esta etapa corresponden a tipologías modernas que utilizan las nuevas tecnologías de construcción de varios pisos para albergar las salas de hospitalización en las plantas altas y los servicios de diagnóstico y tratamiento en los pisos bajos.

En el período de 1964-1969, los servicios médico-asistenciales fueron dotados con 27 nuevas edificaciones, elevando en casi 4.500 camas el cupo de las instalaciones hospitalarias.

Entre los años 1970 y 1980 se hicieron hospitales de 120-150 y 200 camas, y hospitales regionales de 320, 400 y 600 camas construidos en las capitales de los estados, todos ellos bajo la modalidad de proyectos tipo. En este plan se construyeron dos hospitales de 600 camas en Caracas, el del Oeste, Hospital José Gregorio Hernández, y el hospital del Este, Hospital Domingo Luciani.

Flexibilidad y Adaptación en el Diseño Hospitalario

Se adoptó el sistema de flexibilidad hacia el cambio de uso impulsados por la óptica de la arquitectura indeterminada para programas de cambio y crecimiento. Cambios en las técnicas utilizadas, en la cantidad y organización de los servicios ofrecidos, en la demanda, en el equipamiento.

Para sustentar esta flexibilidad se puso énfasis en el uso de sistemas modulares que permiten combinaciones y subdivisiones del modulo estructural como de diseño. El módulo estructural más utilizado fue el 7,20 m x 7,20 m que permite subdivisiones de 3,60 m y 2,40 m aceptables para dimensionar unidades funcionales y pasillos y un módulo de diseño de 1,20 m. También se utilizó el módulo estructural de 6,60 m x 6,60 m con módulo de diseño de 1,10 m x 1,10 m.

En la década de los ochenta se terminaron de construir los últimos hospitales de los que actualmente tenemos en funcionamiento: el hospital Domingo Luciani u Hospital del Este de Caracas cuya obra fue concluida en 1984 y puesta en servicio en 1987, 18 años después de iniciar su anteproyecto y el Hospital Victorino Santaella de Los Teques, cuya obra fue concluida en el año 1980, con capacidad arquitectónica para 440 camas, y el cual aún en nuestros días no ha sido puesto en marcha en su totalidad.

Al inicio de este período (1960-1980) se formó en el Ministerio de Obras Públicas la División de Arquitectura Médico-asistencial, donde se realizaron todos los proyectos y construcciones. Tal especialización condujo a la creación, por parte de los arquitectos, de la Asociación Venezolana de Arquitectura Médico-sanitaria (AVAMS). El auge declinó con la disolución del MOP en 1978, fin de la época de las grandes construcciones hospitalarias.

A partir de 1980 se comenzó la estrategia de la atención primaria impulsada por la Organización Mundial de la Salud y ejecutada por la OPS a través del MSAS que suspendió la construcción de hospitales y propició la construcción de ambulatorios, centros equivalentes a la consulta externa de los hospitales, con un concepto de mantenimiento menos complejo, menos voluminoso y con un criterio de servicios más accesibles a los usuarios para proveerles atención primaria integral, además de consultas de especialidades, primeros auxilios, servicios de diagnóstico y tratamiento, todo con la modalidad ambulatoria o de hospital de día. Con este programa, entre 1986 y 1994 se construyeron 270 ambulatorios urbanos.

En el año 1991, el gobierno nacional a través del MSAS inició el Proyecto Salud dirigido a mejorar la calidad de la atención hospitalaria, teniendo como subproyectos la modernización de los hospitales y del sector salud, con apoyo financiero y técnico del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, que contemplaba la adquisición de equipos médicos y el mantenimiento de las edificaciones.

La política del MSAS hacia el año 1995 era de no construir nuevos ambulatorios y hospitales sino incrementar el uso de la capacidad ociosa existente y la recuperación de aquellas que lo requerían.

El Proyecto Salud se terminó y desafortunadamente estos trabajos no se completaron durante su ejecución y se están realizando muy lentamente, bajo diferentes modalidades de financiamiento y ejecución y con muy poca supervisión de parte de los organismos competentes.

La Crisis Hospitalaria y la Maternidad en la Actualidad

A finales de siglo nos encontramos con un período de degradación difícil de imaginar: la notable infraestructura hospitalaria construida entre los años 1940 y 1980 desde hace tiempo se hizo insuficiente, está obsoleta y esperando por su modernización.

La crisis que vive Venezuela hace que las embarazadas tengan que recorrer varios hospitales hasta encontrar uno donde acepten atenderlas.

Sin reconocer las precariedades de la salud pública, en julio 2017, el Gobierno anunció un plan de ayuda financiera denominado “parto humanizado”, dirigido a las futuras madres, a quienes ofrecía 700.000 bolívares mensuales por cada embarazo.

Venezuela fue el primer país en América Latina que contempló la violencia obstétrica como delito. Los avances solo se dan en algunos servicios de atención privada donde se han incorporado doulas, una persona no médico que acompaña y facilita el trabajo de parto.

Pese a estos avances en materia de implementación de políticas públicas, la realidad muestra un panorama menos alentador. Según el informe de julio de 2019 de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, en Venezuela hay falta de acceso a todos los tipos de anticonceptivos, con algunas ciudades enfrentando un desabastecimiento total. En ciudades como el Área Metropolitana de Caracas, Barquisimeto, Maracaibo, Mérida y Porlamar, durante el período agosto-diciembre 2018, había 100% de escasez en parches anticonceptivos, aros implantables y dispositivos intrauterinos. Todo ello aumenta el riesgo de embarazos no deseados y de embarazos en adolescentes.

Las manifestaciones y protestas fueron convocadas por la Federación de Trabajadores de la Salud y otros sectores gremiales exigiendo al gobierno una solución a la crisis que se enfrenta en todo el área de la salud a nivel nacional.

La situación de la salud del pueblo se ha degrado aceleradamente en los últimos años junto a la prolongada y profunda crisis económica y una crónica escasez de alimentos y medicinas.

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