La historia de Huelva, España, está entrelazada con las vidas de personajes que han dejado una huella imborrable en su cultura y sociedad. Uno de estos individuos notables es Pedro Mellizo Soto, cuya biografía revela una figura multifacética con profundas raíces en la comunidad onubense.
En este artículo, exploraremos la vida y el legado de Pedro Mellizo Soto, destacando sus contribuciones y su impacto en Huelva. A través de anécdotas y reflexiones personales, descubriremos cómo este personaje se convirtió en una parte integral de la identidad de la región.
Vista panorámica de Huelva, España. Fuente: Wikimedia Commons.
Jesús Hermida y la Defensa de un Pionero
La figura de Jesús Hermida, uno de los periodistas más destacados de España en la segunda mitad del siglo XX, está estrechamente ligada a la historia de Huelva. Sin embargo, su relación con su tierra natal no siempre fue fácil. En sus inicios, Hermida enfrentó críticas y envidias, lo que llevó a Pedro Mellizo Soto a defenderlo en numerosas ocasiones.
Según el autor del texto original, Jesús fue uno de los mejores periodistas que ha dado España en la segunda mitad del siglo pasado, sobre todo en su desempeño para la TV. Además escribía muy bien, lo demostró en Pueblo, antes de que RTVE lo enviase como corresponsal a Nueva York. Su imagen era homologable con la iconografía de aquellos tiempos, liderada por los perfiles carismáticos de los Kennedy; al lado de Robert, parecía Jesús un hermano mellizo paradójicamente diez años más joven. Ahora en Huelva le han dedicado una calle, pero cuando estaba en la cumbre de su carrera periodística era casi un paria para sus paisanos, no sé cuántas veces tuve que salir a defenderlo de la envidia cainita de Troglodia.
Estas defensas no eran infundadas. El autor del texto original recordaba con indignación cómo a Jesús, en España en general, pero más que en ninguna parte en su tierra natal, lo criticaron hasta decir basta: en Huelva les molestaba incluso que no hablase con acento andaluz, creían que impostaba el castellano para hacerse importante. Era la venganza de los pigmeos. A mí, cada vez que lo criticaban en mi presencia, me salía la rabia y decía sin andarme por las ramas que a ver cuántos de sus críticos tendrían los cojones que él tuvo, al hacerse cargo de su familia, siendo un muchacho, porque su padre, marinero, desapareció en una tormenta en alta mar; y Jesús, que no quería ser otra cosa sino periodista, se marchó a Madrid y estuvo trabajando de albañil en la Ciudad Universitaria, para pagarse los estudios y mantener a su familia en Huelva. Que se fueran a la repinchemierda quienes lo criticaban, y no excluyo a nadie.
Calles con Nombres de Amigos
La memoria de los amigos y seres queridos perdura en el nomenclátor urbano de Huelva y otras ciudades. El autor del texto original reflexionaba sobre cuántas calles hay ya con nombres de amigos entrañables. El Pasaje Manuel Alonso Vicedo, en medio de mi calle sevillana, San Eloy, en cuyo nº 47 estaba la pensión familiar donde viví los cinco años de mis estudios de Derecho. Las calles Raúl Guerra Garrido, en dos pueblos del Bierzo más otro de Valladolid. La calle Jesús Arcensio, en Huelva, una calle que no se merece el nombre que tiene porque consta de una sola cuadra y no hay ninguna puerta que se abra hacia ella (creo que ni ventanas).
En Huelva, también hay calles dedicadas a don Plácido Bañuelos, y a otros dos médicos. Y no sé, seguro que ya debe haber una calle Ernesto Feria y otra Víctor Márquez Reviriego en Villanueva de los Castillejos, y una calle José María Vaz de Soto en Paymogo. Y otra Jesús Quintero, en San Juan del Puerto. Y también seguro que una calle Odón Betanzos en Rociana del Condado. Los amigos han ido y siguen poblando el nomenclator urbano.
Rafael Ceballos Jiménez: Un Ingeniero de Montes y Mago
Otro personaje destacado con raíces en la región es Rafael Ceballos Jiménez, nacido en El Puerto de Santa María. Ingeniero de Montes y mago, Ceballos ha dedicado su vida a la gestión ambiental y al mundo de la ilusión. Los primeros 25 años de su vida los pasó Rafael en Madrid, donde hizo la carrera de Ingeniero de Montes y diplomado en Ordenación del Territorio y en Ordenación del Paisaje, entre 1957 y 1966, estuvo 13 años entre Málaga y Almería como Jefe de Área del Servicio de Aplicaciones Forestales del Ministerio de Obras Públicas (1966-1978), para regresar de nuevo a la capital de España, donde reside.
En el ejercicio de su profesión de Ingeniero de Montes, dedicó sus primeros años a la gestión forestal de las cuencas hidrográficas del Sur de España, pasando luego a realizar evaluaciones del impacto ambiental que puede originar la construcción y explotación de determinadas obras públicas, concretamente las carreteras y los embalses. A partir de 1990 y en la actualidad, presta servicios de asistencia técnica como consultor autónomo en Gestión Ambiental, haciendo el seguimiento de la ejecución de grandes infraestructuras, como la construcción de distintas líneas del tren de Alta Velocidad.
Además de su carrera en ingeniería, Ceballos es un apasionado de la magia. Recuerda Rafael que «a los 16 años, en unas vacaciones de Navidad, un compañero de Colegio me hizo un juego ‘Alucinación Colectiva’ y me quedé desconcertado. Después de suplicarle y rogarle que me enseñara ‘la trampa’, me contó cómo era y me prestó el libro. Esas mismas vacaciones me regalaron ‘La prestidigitación al alcance de todos de Ciuró y Magia con cartas de Who (Editorial Sintes). Al volver al internado me puse a estudiar con interés los tres libros y con la ayuda de un sacerdote del colegio (que también estaba aprendiendo magia porque se iba a Misiones y lo consideraba buena herramienta) nos fabricamos la bolsa del huevo, el pañuelo Davenport y alguna cosa más.
Rafael Ceballos conserva muchos programas de mano de sus actuaciones en escenarios y en televisión, cuando solo había una. «¿Conocéis el libro del Tío Cigüeño ‘El Brujo en Sociedad’?, pues así considero yo la magia que hago actualmente. Soy un mago totalmente social y centro mis actuaciones en los grupos de amigos y conocidos con los que tengo cualquier tipo de relación, especialmente de trabajo, y fundamentalmente en la mesa de comedor, después de una buena comida o cena. Lo que más hago es cartomagia, adobada con algún elemento que le quite aspereza a la baraja, ya que mis sesiones suelen ser esperadas y deseadas, por lo que son algo extensas. Al profano le gusta ver “cositas” y yo se las presento. No suelen faltar uno o dos juegos mnemónicos y alguno donde la técnica manipulativa tiene mucho peso.
La Placilla: Un Patio de Vecinos
La Placilla, un antiguo mercado en El Puerto de Santa María, era un lugar de encuentro y convivencia. La Placilla se me antojaba enorme, era como un gran patio de vecinos, en los que todos estábamos bien avenidos o casi todos. Los niños jugaban, los comerciantes ofrecían sus productos y los vecinos compartían sus vidas. Recuerdo cómo íbamos a comprar la leche con nuestras lecheras de aluminio, unas veces a la calle Luna, otras creo a la calle Vicario, a Santa María en casa Carmina. Y lo mismo pasaba con el aceite: lo comprábamos a Genaro que tenía su almacén entre Placilla y Luna. Y no digamos para en cine, sobre todo si había algún espectáculo. Y de cambiar los tebeos en el Liberato en la calle Vicario. Por la tarde, los niños éramos los reyes de la Placilla; las niñas jugábamos a la china, al elástico, a la comba, a la pelota, al pañuelo, al diábolo, al coger, al esconder, etc. Los niños también jugaban con nosotras, pero los juegos eran más en grupos. La mayoría de los niños éramos nacidos en la Placilla y alrededores.
Esta era mi Placilla, la del olor a café recién tostado, a pan tierno, a suspiros de La Pastora, a fruta, a bollos, a huesos para el puchero, a pescado fresco, a carne de toro, a aceitunas, a aceite, a manteca colorá, a flores, ... En definitiva a vida, a sacrificios, a amistades sinceras y a mucho, mucho respeto. Gracias a todos, siempre seréis mis buenas y entrañables gentes de La Placilla.
La Virgen de la Placilla. Fuente: Wikimedia Commons.
La Virgen de la Placilla
Un símbolo de devoción y tradición en la Placilla es la Virgen de la Placilla, una pequeña imagen de autor anónimo realizada en terracota y policromada al óleo con adornos en oro. Tanto esta pequeña imagen como el lugar donde fue colocada siempre han despertado curiosidad e interés en gran parte de los portuenses, que al pasar por la calle, camino del mercado, es inevitable volver la cara y echarle una mirada a su bella portada, hoy aún más, después de su reciente remozamiento.
Marta Oriol: Superando el Dolor y Encontrando la Esperanza
La vida de Marta Oriol es un testimonio de resiliencia y fe. Con 18 años empiezo a salir con Quique, todo es una historia maravillosa. Y cuando más felices estamos, con unos gemelos de un año y otro bebé a punto de nacer, tenemos un accidente. Estuve 15 días en la UVI luchando por mi vida. ¿Cuándo te enteraste? En la UCI luchaba pensando en todos los planes que teníamos por delante. Salí emocionada. Yo no sabía nada. Pensé que me estaba esperando en el cuarto. Y empieza el peso de la cruz…
Tras la tragedia, Marta encontró consuelo en la fe y en el apoyo de su familia. Un día me dije -fue una actitud del corazón que me regaló Dios-: «No puedo más, se acabó, que sea lo que Tú quieras». Y empecé a aceptarlo, a dar gracias por lo que pasó de bonito a raíz del dolor, por la gente que me escribió. Empecé a dar gracias por el marido que había tenido, por los hijos. Y me esforcé en vivir el hoy.
Su historia es un ejemplo de cómo el amor y la esperanza pueden florecer incluso en los momentos más oscuros. A los pocos meses del accidente me fui a Asturias con mis suegros. Cuatro meses antes del accidente estaba embarazada y teníamos la boda de mis cuñados allí, estábamos emocionados, pero no pudimos ir porque tuve que guardar reposo. Así que, cuando volví, tuve un momento de rebeldía: «Pero Señor, si te lo ibas a llevar, ¿por qué no me dejaste disfrutar de esto con él, que habría sido su último viaje?». Comentándolo luego con mi cuñada me decía que quizá lo mejor es que hubiera un lugar donde no tuviera recuerdos que me hicieran daño, un sitio donde pudiera conocer a gente diferente, un sitio virgen. No obstante seguía deshecha y así me fui a Tierra Santa con mi familia, que no me apetecía nada, porque pensaba: «¡Y ahora a recorrer el camino de la cruz, como si no tuviera yo bastante!». Pero la verdad es que de ese viaje volví cambiada. Empezó el corazón a funcionar.
El Rock Andaluz y sus Fandangos
A pesar de los cambios en la escena musical, el rock andaluz ha mantenido su esencia y ha evolucionado con el tiempo. Una señal de supervivencia vino de la mano del grupo sevillano No me pises que llevo chanclas y su primer disco, Agropop (Senador, 1989). La onda expansiva saltó las fronteras de AndalucÃa. Las consecuencias no han remitido. Ejemplo de ello es el grupo manchego Metalklore, que con desaforado histrionismo retoman los fandangos manchegos acompañados de guitarras metaleras. Como quien no quiere la cosa, Los Planetas llevan ya sobre sus espaldas treinta años de trayectoria. La originalidad de su propuesta estriba en despojar a los cantes de toda dicción flamenca pera dejarlos en meras melodÃas pop. Los Planetas contaron con el asesoramiento de Enrique Morente, quien además cantó la caña Tendrá que haber un camino. Vinculados al fandango hay en el disco verdiales, granaÃnas y fandangos propiamente dichos.
Hace 40 años uno de los mejores grupos de rock que ha dado España grabó su primer LP, Que Dios reparta suerte (Tres Cipreses, 1983), una verdadera obra maestra. Inauguraron lo que se dio en llamar «rock torero» por las letras alusivas a la tauromaquia, por lo cañà de su aspecto y por el uso de castañuelas en algunos temas. Lograron fundir sin estridencias el oscuro afterpunk del que venÃan, el rock primigenio y elementos del folklore patrio, todo hecho sin afectación, con sumo gusto y naturalidad. La canción que da tÃtulo al disco es buena prueba de ello. Con guitarras deudoras de la música surf y los spaguetti western, el trÃo madrileño, liderado por Jaime Urrutia –su padre era crÃtico taurino–, se hace acompañar por las castañuelas fandangueras de Teresa Verdera y por el casticÃsimo saxo del malogrado Ulises Montero, que le da duro al pasodoble. ¡Va por toda la afición!
El fandango en el rock andaluz. Fuente: Wikimedia Commons.
Luis Suárez Ávila: Un Investigador del Romancero Gitano
Luis Suárez Ávila fue un abogado y destacado investigador del romancero gitano. Fue el abogado portuense –especializado en Derecho Civil– quien dio a conocer el inmenso caudal romancÃstico que custodiaban con celo unas cuantas familias gitanas de los Puertos gaditanos y de unas pocas zonas más de la Baja AndalucÃa. Son muchos los artÃculos que Luis escribió sobre los romances que los gitanos bajoandaluces cantaron desde el siglo XVI al XXI.
Su trabajo en la recopilación y difusión de estos romances fue invaluable. Desde que en 1958 –¡con trece años!– le facilitara a Antonio Mairena un texto recogido al Bengala y Pepe Torre del romance de Bernardo del Carpio –que el maestro grabó en Cantes de Antonio Mairena, Columbia, 1958; fue el primer registro en disco de un corrido gitano– hasta el fin de sus dÃas, el trabajo de Luis Suárez en el mundo del romancero y la lÃrica de tradición oral ha sido infatigable. A diferencia de otros investigadores de su generación, no se durmió en los laureles.
Su legado perdura en la memoria de quienes valoran la riqueza cultural de Andalucía. En la misa de cuerpo presente, su amigo Juan Villarreal, presidente de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, miró a los cuatro nietos de Luis y les encomendó una noble pero ardua tarea: perpetuar la memoria de su abuelo dando a conocer su legado y su obra. Uno de ellos, Willy Morton, dotado de una memoria prodigiosa, se convirtió sin querer en uno de ellos. Pues lo mismo le ocurrió a Luis Suárez Ãvila: el recopilador llegó a ser un informante más, ya que recordaba gran cantidad de canciones tradicionales, romances y letrillas que escuchó durante toda su vida, desde los que le cantaba de niño su tata Milagros a los de sus informantes gitanos. De este modo, pasó a ser un eslabón más en la cadena de la trasmisión oral.
El Bolero y el Fandango en la Música
La influencia del bolero y el fandango se extiende a diversos géneros musicales, incluyendo el rock. En la entrada anterior pudimos oÃr a unas cuantas bandas y solistas de rock que grabaron canciones inspiradas en malagueñas, granaÃnas, tarantos y fandangos. En esta segunda entrega un ilustre pariente del fandango, el bolero, tendrá una presencia importante. Ahora traemos a colación a un grupo de cinco adolescentes mexicanas llamado Fandango. Su segundo LP fue disco de oro y se llamó Autos, moda y rock and roll (Emi Capitol, 1987).
Jeff Beck, uno de los mejores guitarristas de rock, también exploró estos ritmos. El tema aparece como cara B del single Hi Ho Silver Lining (Columbia, 1967) y formará parte de su primer LP en solitario, Truth (Columbia, 1968), que contó con Rod Stewart como cantante. La formación que acompaña a Beck en el tema es de ensueño. La base de bolero la llevan la baterÃa de Keith Moon (miembro de The Who), Jimmy Page, con una guitarra de 12 cuerdas, John Paul Jones al bajo (que luego lo será en Led Zeppelin) y el gran pianista Nicky Hopkins (apabulla la lista de grandes grupos con los que ha colaborado).
HUELVA | HISTORIA COMPLETA - DOCUMENTAL CRONOLÓGICO Y GUÍA VISUAL
| Personaje | Contribuciones |
|---|---|
| Jesús Hermida | Periodista destacado, corresponsal en Nueva York |
| Rafael Ceballos Jiménez | Ingeniero de Montes, consultor ambiental, mago |
| Luis Suárez Ávila | Abogado, investigador del romancero gitano |
| Marta Oriol | Ejemplo de resiliencia y fe |
