La maternidad es un eje central en la construcción de la identidad femenina y la organización de la vida de las mujeres. Definida como el proceso mediante el cual las mujeres "crean, cuidan, generan y revitalizan" a los otros, la maternidad implica una serie de vivencias, tanto positivas como negativas, que impactan la salud de la mujer.
Este artículo explora los significados de la maternidad para un grupo de mujeres afrodescendientes residentes en el Municipio de Medellín, Colombia, destacando la importancia de considerar las particularidades culturales en la atención de la salud materna.
La Maternidad como Decisión Libre vs. Deseo Creado
Para las mujeres que participaron en este estudio, la maternidad es una decisión libre porque en teoría, es ella quien tiene el poder de decidir: "quiero o no quiero tener hijos" (Ashanti-25-años). Asunto que, según ellas, es reciente y desmitifica la maternidad como un destino ineludible del ser mujer: "es un cambio radical en maternidad... Antes para las mujeres afrodescendientes era un cierto tipo de obligación, o sea, hay que ser madre porque para eso somos las mujeres, para procrear, para traer hijos al mundo" (Ashanti-25-años).
No obstante, las participantes consideraron que también es un "deseo creado" (Grupo focal 2) y "algo que llegó y hay que asumirlo" (Grupo focal 1). La maternidad, como un deseo creado, es entonces una decisión impuesta porque, según las participantes, tener hijos, en la cotidianidad, es consecuencia de los roles y las expectativas que se tienen de la mujer en esta cultura: "Es una decisión impuesta al final, la mujer no decidió, no fue una decisión consciente, es impuesta en la medida que nosotras sabemos que para ser unas mujeres completas, en algún momento debemos tener una familia y la familia implica tener hijos" (Sarabí-32-años).
Dicha imposición es atribuida a la exigencia social y al machismo. Como exigencia social las participantes manifestaron sentirse presionadas por su núcleo familiar y social para ser madres, independiente de si es lo que ellas mismas esperan para sus vidas: "La sociedad siempre espera que uno de mujer traiga hijos al mundo, pero a veces eso no es lo que uno quiere... uno quiere hacer muchas otras cosas y no precisamente ser madre" (Siara-20-años). Respecto al machismo, las mujeres consideran que ciertas visiones desde lo masculino aún imponen decisiones con respecto a la maternidad: "La cultura afrodescendiente es una cultura machista, el hombre es el que impone las reglas y la mujer tiene que ser sumisa ante ellas.
Responsabilidad de la Mujer Afrodescendiente
Para este grupo, la maternidad es una responsabilidad de la mujer porque "básicamente requiere un esfuerzo suyo, no del hombre porque existe la creencia y convicción de que el otro en cualquier momento abandona el hogar" (Ashanti-25-años). Por lo tanto, la mujer se ve en la obligación de asumir, en ausencia o débil acompañamiento del padre, todos los aspectos que conciernen al cuidado de los hijos: "Si bien, no tienen un padre que las apoye... Esta responsabilidad exclusiva de la mujer está dada por la idea que la comunidad afrodescendiente históricamente ha construido.
En primer lugar, del rol de mujer como cuidadora a partir del cual se asume la responsabilidad de la transmisión cultural: "El cargo que se tiene históricamente y culturalmente que significa ser una mujer afrodescendiente, la mujer que cuida del hogar, cuida de la familia y está a cargo de transmitir toda la cultura, todos los hábitos culturales a la comunidad" (Ashanti-25-años). Por lo anterior, se espera que la mujer afrodescendiente sea madre, idealmente madre biológica, de lo contrario deberá serlo de la comunidad, para ejercer su rol de cuidadora desde ambas posiciones, a partir del cual se destaca en la sociedad y adquiere liderazgo: "Si bien está mal visto [no tener hijos] se les da también el espacio de ser mamás de otra manera, como si fueran unas especies de líderes en la comunidad. Es una cosa muy ligada al cuidado de los otros" (Shaira-27-años).
"Normalmente siempre hay una necesidad de educar desde las mujeres negras entre sí a los hijos, no necesariamente tiene que ser tu hijo. Se entiende también como si fuera el hijo de la comunidad" (Siara- 18-años). Además, las participantes reconocieron que la maternidad, como responsabilidad exclusiva de la mujeres, también es el resultado de prácticas machistas, características de la cultura afrodescendiente: "Eso se ve reflejado porque la mayoría son machistas, maltratando a la mujer... se ha visto que [en otras culturas] tienden a ayudar a criar a sus hijos, en cambio el afrodescendiente, no" (Sarabi-22-años).
Lo anterior, también propicia la transmisión cultural de desigualdades en las relaciones de género entre hombres y mujeres. Al respecto, manifiestan que tanto los unos como las otras se educan dentro de roles que propician la perpetuación del machismo: "Las mujeres negras son muy machistas en la medida en que les permiten mucho a sus hijos varones" (Shaira-27-años).
"A los hombres se les da más libertad. Pese a que todo lo anterior responde a un legado cultural, las participantes manifiestan que "una de las principales funciones que tienen las mujeres como preservadoras de la cultura es ir trasformando esa parte de la cultura que no es buena" (Grupo focal 2). Por ejemplo, piensan que la responsabilidad en la crianza de los hijos debería ser compartida para un cuidado integral y adecuado a su grupo étnico: "La figura paterna en la crianza de un hijo es determinante...
Vínculo Eterno
De acuerdo con las mujeres afrodescendientes, participantes del estudio, la maternidad es también un vínculo eterno, una unión muy fuerte entre madre e hijo que no se puede romper, "es el vínculo materno: la madre siempre tiene un vínculo muy fuerte con el hijo, más que el que podría tener el padre" (Ashanti-25-años). De hecho se concibe como un vínculo del que la mujer no se puede desligar y al cual no se espera que renuncie: "Como si no se pudiera abandonar nunca el ser madre, la gente no espera que una mujer renuncie a serlo (...) Un vínculo eterno: después de que se adquiere, es una cosa para siempre" (Shaira-27-años).
Desde lo biológico, el vínculo está asociado, por un lado, a los procesos de gestación: "Yo lo sentí, porque está dentro de mí, es mi vida, es una vida que yo estoy trayendo al mundo... la siento mía y siempre la voy a sentir... son muchos lazos" (Sarabi-22-años). Desde lo cultural, el vínculo responde al aprendizaje sobre la relación que debe establecerse con el hijo y sobre el rol social de cuidadora: "Madre para mí es ser aquella persona encargada, más que de tener un bebé nueve meses en su vientre, de enseñarle el mundo, de cuidar de esa persona, de estar pendiente de su bienestar" (Ashanti-25-años).
Según las participantes, el vínculo cultural también se explica por los procesos históricos que vivenciaron las poblaciones afrodescendientes: "El momento de la esclavización marcó hitos en el comportamiento (...) el hombre y la mujer negra eran productores de mercancía [los hijos]" (Shaira-27-años). El hombre fecundaba y la mujer se encargaba solo de la gestación y el amamantamiento pues luego debía entregarlo: "El hombre era un macho semental y las mujeres cumplieron el papel de paridoras o de amamantadoras" (Grupo focal 2).
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Los significados que las mujeres participantes tienen sobre la maternidad se dan en un contexto de procesos de formación política, lo que les ha permitido tener argumentos críticos y reflexivos en torno a su identidad cultural, asunto que también se mostró en otro estudio en el Caribe colombiano en el que la formación, producto de la participación en redes y organizaciones, ha sido el principal aliado en la construcción de nuevos liderazgos. En este sentido, las participantes han logrado reconocer no solo aquellas tradiciones que deben preservar, sino, además, las que deben modificar, como las relacionadas con la sexualidad.
La identificación de la maternidad como una decisión libre y al mismo tiempo como un deseo creado por la cultura, según se puede interpretar, denota cambios en el significado de maternidad para la población afrodescendiente. Respecto a la decisión libre, se muestran avances en la visión de la mujer como un sujeto de decisión más que como un cuerpo para la reproducción, pues la maternidad empieza a reconocerse como una opción y no una obligación. En cuanto a la maternidad como un deseo creado, se podría decir que aún no es totalmente libre, pues se encontró que las participantes refieren factores culturales fuertes que condicionan o presionan esta decisión.
De acuerdo con los hallazgos, para este grupo, la maternidad es una responsabilidad de la mujer, la que se ha construido culturalmente a partir de las experiencias de esta población, pues tal como plantea Palomar Verea la maternidad no es solo parte de un hecho natural, es también una construcción que se origina de las necesidades e historias de un grupo cultural. Para la mujer afrodescendiente, la manera como ha vivido la maternidad es la respuesta a las necesidades de su grupo en las épocas de la esclavización, que incluye no solo al prototipo de mujer abnegada y entregada a su familia, sino también al de mujer fuerte que es el pilar de la familia. Desde esta construcción cultural, las mujeres afrodescendientes reconocen que la responsabilidad de la maternidad asignada exclusivamente a la mujer, tanto económica como emocional, implica una ausencia o débil acompañamiento del padre/hombre.
Frente a esto se encontró que este tipo de organización de la familia, en la que la mujer es el pilar y el sustento del hogar, da identidad a la estructura social de comunidades negras con carácter patriarcal construida por "la presencia o ausencia del hombre como cabeza de familia y la mujer administradora de la unidad doméstica, obligaciones de crianza, socialización, nutrición y organizadora de la vivienda". Desde esta misma perspectiva, Motta González se refiere a la matrifocalidad como una nueva forma de nombrar aquellas estructuras de la familia afrodescendiente en las que se da un "patriarcado en ausencia". Es decir, pese a que el centro es la madre o la familia de la madre y sobre esta recae el sustento emocional y económico de los hijos, persiste un fuerte machismo pues es el hombre, aún ausente, quien continúa en una posición de poder y decisión. En consecuencia, la maternidad en la mujer afrodescendiente debe ser mirada desde la óptica del enfoque diferencial, pues como lo menciona Motta González las reflexiones en torno a las mujeres con particularidades étnicas deben darse desde el lugar donde ellas hablan, su contexto y su entorno, y la maternidad, como una vivencia de estas mujeres debe ser analizada desde su entorno y desde su realidad.
