La mastitis se define como la inflamación del tejido mamario, que puede o no estar asociada a una infección. Aunque es más frecuente durante la lactancia, también puede ocurrir en mujeres que no están amamantando.
Causas de la Mastitis
La mastitis puerperal, o mastitis durante la lactancia, generalmente es causada por la obstrucción de los conductos lácteos. Esta obstrucción puede deberse a:
- Mala posición del bebé al amamantar
- Succión ineficaz
- Producción excesiva de leche
- Ingurgitación o congestión mamaria: el pecho está repleto de leche y líquido tisular, obstruyendo el drenaje venoso y linfático.
Además, una infección puede ocurrir si las bacterias entran en los conductos mamarios a través de heridas en el pezón.
En mujeres que no están lactando, la mastitis puede estar relacionada con:
- Infecciones bacterianas: las bacterias pueden ingresar al tejido mamario a través de grietas o lesiones en el pezón o la piel circundante.
- Obstrucción de los conductos galactóforos: la obstrucción de los conductos que transportan la leche (aunque no se esté lactando) puede provocar la acumulación de secreciones y la inflamación del tejido mamario. Esto es más frecuente en mujeres fumadoras o con diabetes.
- Cambios hormonales
- Alteraciones en el sistema endocrino
- Consumo de tabaco
- Fricción de los senos
Factores de Riesgo
Varios factores pueden predisponer a una mujer a desarrollar mastitis:
- Agarre inadecuado del bebé al pecho: Puede provocar grietas en el pezón, llevando a la mastitis debido al dolor y la evitación de la alimentación en ese pecho.
- Edad: Mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis.
- Mastitis previa: Un primer episodio aumenta el riesgo de recurrencia.
- Nutrición: La deficiencia de antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio puede aumentar el riesgo.
- Estrés y fatiga
- Trabajo fuera de casa: Puede aumentar el tiempo entre las tomas.
- Enfermedades autoinmunes, traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos: Cualquier situación que altere las mucosas puede aumentar el riesgo.
¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?
La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.
Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.
Síntomas de la Mastitis
Los síntomas de la mastitis pueden variar, pero los más comunes incluyen:
- Fiebre
- Malestar y dolor general
- Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho
- Inflamación de uno o ambos pechos (más común la mastitis unilateral)
- Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado
- Cansancio y sensación de calor en el pecho
Diagnóstico
El diagnóstico de la mastitis sin lactancia requiere una evaluación médica completa para determinar la causa subyacente de la inflamación y descartar otras afecciones.
- Exploración física: El médico palpará el seno en busca de bultos, masas, áreas de endurecimiento o sensibilidad, y observará la piel del seno en busca de enrojecimiento, hinchazón o cambios en la textura.
- Mamografía: Se utiliza para detectar anomalías en el tejido mamario.
- Ecografía: Utiliza ondas sonoras para crear imágenes del tejido mamario, útil para diferenciar entre quistes llenos de líquido y masas sólidas.
- Cultivo bacteriano: Si hay secreción por el pezón, se puede tomar una muestra para realizar un cultivo bacteriano.
Tratamiento
El tratamiento de la mastitis depende de la causa y la gravedad de la inflamación.
En casos de mastitis puerperal leve y menos de 24-48 horas de evolución, no se recomienda el tratamiento antibiótico (ATB). Sin embargo, en casos que no mejoran en 24-48 horas o ante signos de empeoramiento, se recomienda:
- Cefadroxilo oral (1 g cada 12-24 horas, 10-14 días)
- Cloxacilina oral (500 mg cada 6 horas, 10-14 días)
Otras opciones de tratamiento incluyen:
- Dicloxacilina
- Flucloxacilina
- Cefalexina
En mujeres alérgicas a los betalactámicos, se puede utilizar clindamicina. Si se sospecha de infección por SARM (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina), se deben valorar los patrones de resistencia local.
Además del tratamiento antibiótico, es importante continuar la lactancia o incluso aumentar la frecuencia de tomas, masajeando la zona afectada en dirección al pezón para asegurar el vaciado máximo de la mama.
En mujeres con mastitis puerperal con absceso mamario se recomienda derivación hospitalaria para intervención quirúrgica.
Tratamiento empírico de las mastitis subagudas y subclínicas
En general, los agentes causantes de estas mastitis son más resistentes al tratamiento antibiótico, pero responden bien a los probióticos. Recientemente, dos ensayos clínicos han demostrado que ciertos lactobacilos presentes en la leche humana son una alternativa más eficaz que los antibióticos.
- El 90% de las mastitis subagudas responden al Lactobacillus salivarius aislado en leche humana.
- Alternativamente, se puede recurrir a productos disponibles en la farmacia: L. reuteri, L. acidophilus... pero su eficacia es mucho menor (menos del 30%).
Si no responden a los probióticos, como segunda opción se puede utilizar antibiótico para estos gérmenes, el ciprofloxacino (750 mg/12 horas) o el cotrimoxazol. Siempre se debe añadir antiinflamatorios no esteroideos al antibiótico, ya que mejoran la respuesta del antimicrobiano.
Importante: Nunca se debe administrar ningún medicamento sin previa prescripción médica.
Prevención
La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.
Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos.
Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias.
Otras medidas preventivas:
- Tener una adecuada nutrición e hidratación.
- Ayudar a que salga la leche retenida.
- Dar tomas frecuentes e iniciarlas por el pecho afectado.
- La extracción frecuente y efectiva de la leche es fundamental para tratar la mastitis.
Pronóstico
El pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno. Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.
Preguntas Frecuentes
¿Existen remedios caseros para el dolor de los pechos durante la lactancia?
Si el dolor es debido a pezones agrietados:
- Repartir una pequeña cantidad de leche materna sobre el pezón después de cada toma.
- Lavar el pecho con agua caliente tras cada toma y secar bien.
- Aplicar aceite de oliva sobre el pezón mediante masajes circulares.
- Usar una infusión de manzanilla o aloe vera sobre el pezón.
Si el dolor es por un mal agarre del bebé, cambiar la postura para amamantar.
Las hojas de repollo también pueden ser útiles para aliviar los síntomas, ya que reduce el dolor y la inflamación de los senos.
¿Qué tratamiento se aplica cuando la mastitis puerperal es por una infección?
Si la causa es una infección bacteriana, el tratamiento es la administración de antibióticos. Se recomienda un antibiótico resistente a las β-lactamasas si el agente causante es el Staphylococcus aureus. Si es una bacteria gram-negativa, se puede recurrir a la cefalexina o la amoxicilina.
¿Cómo es el tratamiento para la mastitis por la lactancia?
Si la mastitis está causada por una infección, lo habitual es optar por antibióticos durante 10 días. Además, el especialista puede recetar analgésicos como paracetamol o ibuprofeno para aliviar las molestias del pecho hinchado.
Si la mastitis está provocada por la obstrucción del conducto de la leche, la terapia consistirá en mejorar el vaciado del mismo, cambiando la postura de amamantar y dando las tomas al bebé de manera más frecuente.
