Si nombramos a Miguel Ángel Tirado (71) nadie sabría de quién se trata, pero si le denominamos por su nombre artístico, Marianico el Corto, la cosa cambia. El humorista zaragozano alcanzó su cota máxima de popularidad gracias a No te rías que es peor (1990-95), que le permitió hacer más de 250 galas anuales. Posteriormente trabajaría junto a la diva italiana Raffaella Carrà en 33 programas de Hola Raffaella. Esta noche acude a El hormiguero 3.0 para hablar de su nueva serie El último show, estrenada en HBO.
La vida privada y más personal de Miguel Ángel Tirado es un misterio para la gran mayoría y eso que el cómico ha cosechado una gran fama a lo largo de los años, especialmente en la década de los ochenta y noventa por su popular papel de Marianico el corto.
Marianico el Corto recoge la herencia del humor maño encarnado por Paco Martínez Soria.
El cómico aragonés ha sabido mantener a su familia alejada de la atención mediática a lo largo de su fructífera carrera sobre los escenarios, pero esto bien podría cambiar ahora gracias -o por culpa- de una serie de HBO que mezcla su biografía personal con tintes de ficción como la que se refiere a su exmujer, su hija y su nieta. Se trata de ‘El último Show’, donde Miguel Ángel Tirado, popularmente conocido como Marianico el corto, trabaja bajo las órdenes del cineasta zaragozano Álex Rodrigo, quien se esconde tras éxitos de la talla de ‘Vis a Vis’ o ‘La Casa de Papel’.
En ella se aborda la vida del artista, repleta de conflictos y baches personales, que a sus 75 años de edad quiere dar un giro de 180 grados a su vida y busca desvincularse con el personaje que le ha dado popularidad en nuestro país para labrarse una nueva fama. Una serie con grandes dosis de dramatismo, pero que recurre con acierto al humor para tratar cuestiones peliagudas.
COMEDYANTES Especial Año Nuevo - MARIANICO EL CORTO & JOSÉ LUIS SABIRÓN
Infancia y Juventud
Recuerda su infancia con gran felicidad porque al acabar los deberes salía a jugar a la calle con sus amigos, aunque en la escuela tuvo algún que otro problemilla porque los profesores solían echarle porque gastaba muchas bromas. Siendo un crío le llamaban El Campanera porque clavaba la voz de Joselito al cantar Campanera, que incluso llegó a grabar al piano con un cura de La Salle.
Tras acabar el bachiller empezó ingeniería técnica que dejó para graduarse en Magisterio y, poco después, hizo algunos cursillos de perito mercantil. Uno de sus primeros trabajos fue como profesor de gimnasia, labor que quedó interrumpida al tener que hacer la mili en el Sáhara español.
En aquella época, este destino africano era tan peligroso que, en uno de sus permisos, Miguel se casó con novia porque estaba embarazada y, de esta manera, en caso de fallecimiento, la joven tendría más o menos una situación resuelta. Posteriormente tendrían otros tres hijos más.
Inicios Profesionales y el Nacimiento de Marianico el Corto
Cuando se licenció trabajó en diferentes oficios como vigilante de seguridad, comercial de electrodomésticos e incluso montó un negocio con un amigo que fracasó. A principios de los 80, un programa de radio le cambió la vida. Empezó a contar chistes y, a partir de ahí, empalmó un éxito con otro.
El origen de su personaje es un homenaje a su abuelo Mariano, el diminutivo es por su estatura de 160 cm y la vestimenta y verborrea homenajea a los hombres de campo maños.
Miguel Ángel Tirado, Marianico el Corto, en la serie 'El último show'.
El Éxito en Televisión y su Impacto
Sus chistes han aliviado las penas de miles de personas, especialmente la de un espectador que a punto estuvo de tirarse al río Ebro porque su novia le había dejado. La función de Marianico el Corto le hizo olvidar todo lo negativo. Este entrañable personaje continúa siendo su alter ego. Si antes le paraban por la calle donde Miguel Ángel regalaba fotos autografiadas, ahora lo hacen para hacerse selfies.
En privado es un tipo extrovertido, afable, simpático y, sobre todo, le encanta ejercer de abuelo. Detrás del cómico siempre existe por lo común un ángulo diferente, una cara distinta en su idiosincrasia a la que expone ante el público en sus actuaciones. Le pasó a Charlie Chaplin con su personaje de Charlot. Y a la gran mayoría de los que después le han precedido, incluyendo hasta el más anónimo de los que se dedican a hacer reír a la gente.
Fue en el mes de febrero, vísperas del confinamiento, cuando la productora Aragón TV comenzó a emitir la mencionada serie, que en semanas posteriores se ha emitido en otros canales regionales. Tuve ocasión de contemplar uno de sus capítulos, por ejemplo, en Canal Sur. Y me interesó al contemplar al cuentachistes baturro incorporando a un tipo sin chaleco, faja roja y boina, que es el que se había dado a conocer en los pasados aos 80 en el programa de TVE No te rías que es peor.
El responsable de los ocho capítulos de que consta El último show es Álex Rodrigo (La Casa de Papel), al que conoció siendo muy niño y lo admiraba, convenciéndolo ahora para que interpretara sus guiones. Respondían a un personaje entre la realidad y la ficción: es decir, hay aspectos en ellos que proceden del propio Marianico, de su biografía, y otros, pura ficción. De esta última, el sueño del protagonista de dirigir una película surrealista en homenaje a Luis Buñuel, aquel genial realizador maño natural del turolense pueblo de Calanda. Pero la otra parte de los capítulos son ya propios del Marianico de siempre.
En El último show, entre otros conocidos actores, interviene Itziar Miranda, que es natural de Zaragoza, un rostro muy conocido en la serie de Antena 3 "Amar en tiempos revueltos", donde permanece bastantes años, desde que empezó a emitirse.
Miguel Ángel Tirado Vinués es como se llama el cómico. Lo de Marianico es un guiño hacia uno de sus abuelos, que ese era su nombre. Lo de 'el Corto' se explica a primera vista: mide un metro y sesenta centímetros. Estudió Magisterio. Lo sortearon para cumplir el servicio militar y le tocó ir al Sahara. Se ennovió y dejó embarazada a la que convertiría en su esposa. No era cuestión en ese trance de "escaquearse" siendo soldado. Ha sido muy feliz con su mujer, que le dio cuatro hijos.
De regreso a la península, este zaragozano nacido en noviembre de 1949 en el barrio zaragozano del Torrero tuvo que ganarse la vida en distintos empleos. Fue vendedor de electrodomésticos, profesor de gimnasia, vigilante jurado… Una madrugada, escuchando la radio, en un programa en el que los oyentes llamaban a la emisora para contar chistes, a Miguel Ángel se le ocurrió intervenir también, en la creencia de que los suyos eran más originales. Gustaron, sí. Y como quiera que repitió varias noches la experiencia los directivos de Radio Zaragoza le propusieron un programa donde diera rienda suelta a sus ocurrencias, por lo corriente ambientadas en la manera de hablar de muchos maños. Y de ahí pasó ya a crear su personaje de Marianico el corto. Paleto, chistoso, tierno, que representaba, además de en la radio local, en distinto "pubs" de la capital aragonesa, desde donde, ya con un avispado representante al programa de TVE ya antedicho, No te rías que es peor.
Lo recuerdo, entre una fila de compañeros que se iban acercando a una cámara. Duró varias temporadas aquel espacio, hasta 1993. En la siguiente, Raffaella Carrá lo tuvo en treinta y tres programas. Y así continuó en las décadas siguientes, sobre todo en la cadena Telecinco. Entre tanto, los fines de semana actuaba en compañías de variedades con las que se recorrió muchos pueblos de España. Allí estaba su público, entre gentes sencillas, cómplices de su humor blanco. Otras veces actuaba solo en discotecas y escenarios más reducidos. Fue ganándose así la vida, proporcionando a su familia una relativa comodidad, aunque él se quejara de lo mucho que se llevaba la implacable Hacienda.
En Aragón siempre era bien recibido por su paisanaje. Muy querido. Y él correspondía colaborando en obras asistenciales siempre que lo requerían para festivales benéficos. Marianico 'el Corto' es un personaje muy popular en Aragón, lo que se ha ganado por su bonhomía, al margen de la gracia de sus "scketchs".
Más temprano que tarde, a sus setenta años cumplidos, ya piensa en la retirada, cuando vayan menguando sus contratos. Mientras tanto, hacer reír continúa siendo su lema. HBO emite desde mañana al completo El último show, la conmovedora serie del canal autonómico aragonés en la que Miguel Ángel Tirado, alias Marianico el Corto, se deja de chistes de baturros y revela su faceta dramática interpretándose a sí mismo: un cómico cuyo tiempo ha pasado.
A Marianico le conocimos en los 90, cuando aparecía en No te rías que es peor con la boina encalada hasta las orejas, el fajín rojo y la cachava colgando del brazo para recoger la herencia del humor maño encarnado por Paco Martínez Soria. La primera vez que aparece en El último show espera entre cajas de cerveza su salida al escenario del Plata, el mítico cabaret en El Tubo de Zaragoza. Una vedette entrada en años le anuncia poco menos que como un resucitado, una vieja gloria que todavía sigue viva. Alumbrado por los focos, Marianico se da cuenta de que se ha cansado de hacer reír y se pone melancólico.
Detrás de El último show se encuentra Álex Rodrigo, un zaragozano de 32 años que ha dirigido capítulos de La casa de papel, Vis a vis y El embarcadero. Rodrigo cuenta que, de niño, se acercó a Tirado para pedirle que le contara un chiste mientras este fumaba y miraba al cielo. Le respondió con una reflexión sobre la insignificancia del hombre ante el cosmos.
La vida privada de Miguel Ángel Tirado ha dado el salto a convertirse en una serie de HBO, El último show, donde se mezcla con tintes de ficción. Su exmujer, su hija y su nieta tienen un papel relevante en la serie.
La Familia en 'El Último Show'
Miguel Ángel Tirado interpreta a un artista que sufre una crisis de identidad. Un cómico al que ya no le hacen gracias sus propios chistes y que, sin embargo, continúa subiéndose al escenario para hacer reír al público. La mujer de Miguel Ángel Tirado es interpretada por Luisa Ganava quien, por su parte, también tiene intención de perseguir sus propios sueños tras salir de un matrimonio que ya no le hacía feliz. Tiene un nuevo novio -Armando del Río-, una nueva ilusión, más joven, todo un galán y que le apoya en su labor de perseguir su sueño de volver a plasmar sus inquietudes con la pintura. Una lucha existencial con la que los creadores de la serie querían representar que hay otra visión de las personas de avanzada edad que no suele plasmarse en el cine o la televisión. Se trata de personas con inquietudes, con ganas de autorrealizarse, pese a que, como dicen, “hay muchos tabúes con la gente mayor en la ficción. Ellos tienen sexo, es algo que pasa, y tienen proyectos, ilusiones y una vida. Parece que en la ficción estén relegados a una serie de arquetipos: el yayo que da caramelos y consejos a los niños. Pero nosotros queríamos retratar otra cara; temas como el sexo o cómo se afronta el tema de la muerte”.
En la serie El último show en la que Miguel Ángel Tirado es protagonista también tiene un papel relevante su hija, interpretada por la actriz Itziar Miranda, conocida por su papel en Amar en tiempos revueltos. Se trata de una mujer separada, trabajadora y con una hija en plena adolescencia -a quien da vida la actriz Laura Noudet-, con los miles de problemas que todo esto conlleva. También tiene inquietudes personales, proyectos que van más allá de la maternidad. En definitiva, una serie que pretende romper estereotipos, que descoloca los tabúes impuestos en otros trabajos audiovisuales en los que los roles están demasiado fijados.
El Señor Barragán: Un Personaje Inolvidable de 'No te rías, que es peor'
No te rías, que es peor. Toda España comía mientras la televisión vomitaba este concurso (con nombre de consejo) cimentado a base de chistes. La mecánica del programa era simple: un elenco de humoristas se las ingeniaba para hacer reír a los concursantes. El primero que se reía, perdía. Entre los artistas había monstruos de la altura de Marianico el Corto, Pedro Reyes o Manolo de Vega, pero el favorito del público era el Señor Barragán. Un anciano vestido con bata de cuadros, gafas de culo de botella, andrajoso, mellado, sucio y asqueroso estéticamente. Repugnante en cuanto abría la boca. Sus chistes siempre eran verdes -muy verdes- , pero infinitamente adictivos. Despertaban la parte sucia que todos llevamos dentro y -con ella- la vergüenza y la carcajada. Sus expresiones se copiaron en todos los colegios, bares, parroquias y prostíbulos. En aquellos maravillosos noventa hablábamos de la pirulilla, la churrupailla y el ñogo ñogo. Todo adiós iba acompañado de: “Adiós, majo, que te la pique un escarabajo”. Estábamos saturados de lo políticamente incorrecto y éramos felices.
El Señor Barragán desapareció poco a poco de la televisión. Hizo cameos en cuatro de los cinco Torrentes y muchos le perdimos la pista.
José María Rubio Ibarz tiene 77 años y vive en Argentona (Barcelona) junto a su esposa Rosa María, con la que lleva medio siglo casado. Criaron a cuatro hijos y ahora cuidan de sus nietos. A Rubio nadie lo reconoce por la calle, pero este joven de más de siete décadas es el Señor Barragán. El personaje lo creó hace 40 años y, avisa, no lo piensa “jubilar nunca”.
El nacimiento del Señor Barragán fue -como casi todas las genialidades- por casualidad. Rubio empezó a trabajar en 1973 como decorador del primer Carrefour de España, el del Prat de Llobregat. “Fui a Francia varias veces a aprender a dibujar carteles gigantes con rotulador. En Barcelona, yo podía crear y hacía paridas maravillosas”, recuerda. Una cosa llevó a la otra y Rubio comenzó a diseñar los folletos del hipermercado y, dando un salto más, montó su propia agencia de publicidad. Grabando anuncios de radio conoció a los comunicadores Alfonso Arús y Jorge Salvador. “Un día grabé una cuña con ellos. A Arús le gustó y me llevó a la radio. Quería que hiciera de crítico de cine que no tenía ni idea de películas”. Así empezó todo. Rubio tenía un proveedor que pintaba vallas que se llamaba Barragán. El nombre era feísimo e ideal para el personaje.
La voz de Barragán era la de “Antonio -en paz descanse-, un bodeguero de la Flor de Aragón”, un bar que estaba en la calle Casp con Sicilia de Barcelona. Rubio lo imitó y con el nombre y la voz nació esta estrella -en un primer momento- de la radio.
“Poco después, Arús presentó un concurso en La 2 (en 1989), La Casa por la Ventana. Y, en vez de una azafata, quería un viejo asqueroso. Me fui al barrio Chino de Barcelona y compré una bata que debía de ser de una prostituta. Allí empezó el personaje para televisión”, recuerda. Aquel personaje fue rompedor. Arús lo trataba como un azafato: “Señor Barragán traiga…” y el anciano contestaba con un ofensivo: “Tócame los huevos”. Barragán tuvo su propio espacio llamado La Telebasura, pero el éxito con mayúsculas vino con No te rías, que es peor, un programa que estuvo en antena desde 1990 a 1995. “He inventado otros personajes, pero nunca han funcionado como Barragán”, resume. “El señor Barragán ha sido muy querido. También he tenido mis detractores porque, hagas lo que hagas, no puedes gustar a todo el mundo. Eso me ha costado mucho de entender, yo siempre quiero hacer reír y nunca molestar”, piensa en voz alta.
Rubio mantuvo siempre su trabajo en la agencia de publicidad. “Me daba miedo que un cliente se enterara de que yo era Barragán y perdiera la confianza, aunque algunos, a los que se lo dije, me apreciaron incluso más”, confiesa. De esta forma, y siempre oculto tras una peluca y unas gafas de culo de botella, Rubio era capaz de llevar su doble vida laboral.
Cuando el Señor Barragán dejó de aparecer en la televisión, la fama se fue difuminando. El publicista defiende que el Señor Barragán “ha roto moldes y por eso perdura”. Rubio hace actuaciones para todo aquel que quiera contratarlo porque tiene claro que “Barragán no se jubilará nunca”. “El pasado enero iba conduciendo para actuar en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona). Al entrar en la población, me dio una arritmia ventricular maligna y choqué contra una farola. Estuve un mes en la UCI y ahora llevo marcapasos. Este verano no actuaré, pero tengo muchísimas ganas de volver en otoño porque el escenario me da la vida y [son] cuatro duros que me vienen genial”, asegura.
El show del Señor Barragán es de “chistes puros y duros”, siempre muy verde, y donde la carcajada y la improvisación están garantizadas. “La fama la he llevado muy bien porque nunca me han reconocido por la calle. A veces me ha disgustado, pero mis compañeros dicen que es una suerte poder hacer mi vida sin ser el centro de atención. Revelo que soy Barragán a los guardias para que se rían y me perdonen las multas”, ironiza. “A Barragán se le permite todo, y más ahora que todo el mundo se siente ofendido. Hay veces que empiezo el espectáculo diciendo: ‘Una señora me ha dicho que creía que estaba muerto porque no salgo en la tele.
