Apolo, una de las deidades más veneradas y polifacéticas del panteón griego, es conocido como el dios de la luz, la música, la poesía, la verdad, la profecía, el tiro con arco, la medicina y las artes. Hijo de Zeus, el rey de los dioses, y de la titánide Leto, su nacimiento está envuelto en una historia de persecución y divinidad.
Estatua de Apolo en el Museo Pío-Clementino
La Persecución de Leto y el Refugio en Delos
Zeus se había fijado en la titánide Leto, hija de Ceo y Febe, y de su unión quedó embarazada de mellizos. Hera, la celosa esposa de Zeus, prohibió a Leto dar a luz en tierra firme, en el continente o en cualquier isla del mar. Además, la serpiente Pitón, hija de Gaia, sabía por una profecía que su destino era morir a manos del hijo de Leto, así que al enterarse de que estaba encinta, la persiguió para evitarla.
Por suerte para la titánide, tenía una hermana que se había convertido en isla y estaba desierta. Ningún habitante podía prohibirle nada. Leto encontró refugio en la isla flotante de Delos, que no era ni continente ni una isla real. Se dirigió allí, a la isla errante de Ogigia, que a partir de aquel momento fue anclada con cadenas al fondo del mar por el propio Zeus para proporcionar un lugar seguro a Leto. La isla estaba rodeada de cisnes. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo.
Pero Hera aún tenía un último recurso para impedir el nacimiento: prohibir a Ilitía, la diosa de los partos, que acudiera a asistir el alumbramiento. Los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.
Leto salió de cuentas y pasó nueve días entre grandes dolores sin poder hacer nada para que nacieran sus bebés. Ártemis fue la primera en nacer, y ella misma asistió el resto del parto para ayudar a su hermano menor, Apolo.
El Nacimiento y los Primeros Actos de Apolo
Según el himno homérico, apenas se despojó Apolo de sus mantillas, pidió arco y flecha y se puso en marcha inundando de oro la isla de Delos, avanzando primeramente por los picos del monte Cynthos, porque el Sol ilumina antes las cumbres de las montañas que los valles. Apenas Apolo se despojó de sus mantillas, pidió arco y flecha y se puso en marcha inundando de oro la isla de Delos. Más tarde la isla fue santificada a Apolo.
Siendo joven, Apolo mató al fiero dragón Pitón, que vivía en Delfos junto a la fuente de Castalia, pues (según algunas versiones) Pitón había intentado violar a Leto cuando ésta estaba embarazada de Apolo y Artemisa. La Pitón profetizaba a través de una grieta en una roca, el sagrado oráculo de Delfos, así que, tras matarla, Apolo la sustituyó Esta fuente era la que emitía los vapores causantes de que el Oráculo de Delfos hiciese sus profecías. Apolo mató a Pitón pero fue castigado por ello, ya que Pitón era un hijo de Gaia.
Luego que hubo causado esa muerte huyó a purificarse al valle de Tempe, entrando al servicio del rey tesaliano Admeto, penitencia que según otra tradición impuso Júpiter a su hijo, por haber dado muerte a los cíclopes que habían forjado el rayo con que el padre de los dioses hirió mortalmente a Esculapio.
Apolo con el Ónfalos en el Museo del Louvre
Atributos y Símbolos de Apolo
Algunos de los atributos más reconocibles de Apolo son el arco, la lira y la rama de laurel. Los objetos que tradicionalmente se asocian al dios Apolo son un arco de plata, símbolo de su destreza como arquero; una lira hecha con el caparazón de una tortuga, que representaba la habilidad musical de Apolo y de su liderazgo en el coro de las nueve Musas; una rama de laurel, que simbolizaba el trágico destino de la ninfa Dafne; el ónfalo, imagen del santuario de Apolo en Delfos como el ombligo del mundo, y la palmera a la que Leto se agarró mientras daba a luz a su hijo en la isla de Delos.
Entre sus atributos se contaban: cisnes, lobos, delfines, arcos y flechas, una corona de laurel, la cítara (o lira) y el plectro. El trípode sacrificial es otro de sus atributos, representativo de sus poderes proféticos.
Apolo tenía un famoso oráculo en Creta y otros también notables en Clarus y Branchidae. Gracias a sus propiedades adivinatorias se convirtió en el oráculo más importante del mundo griego. Los más de treinta tesoros (construcciones votivas ofrecidas por una ciudad al santuario como agradecimiento), como el de los atenienses o el de los sifnios, demuestran la popularidad que siempre tuvo Apolo entre los griegos.
Apolo y sus Amores
Apolo coleccionó amantes mortales de ambos sexos. Con tanto romance, sus descendientes se contaban por centenares. Con Hécuba, la esposa del rey Príamo de Troya, Apolo tuvo un hijo llamado Troilo. Apolo tuvo también una abundante descendencia entre la que destaca Orfeo (considerado como uno de los principales poetas y músicos de la Antigüedad, y de cuya música se decía que amansaba a la fieras) y Asclepio (patrono de la medicina y de la curación).
Entre otras mortales de las cuales se enamoró Apolo cabe destacar a Marpesa, una bella princesa etolia que prefirió casarse con Idas, hijo de Linceo, en vez de hacerlo con Apolo. Otra mortal que fue objeto de la pasión de Apolo fue Casandra, una de las hijas de Príamo, rey de Troya.
En cuanto a la historia amorosa con Dafne, una seguidora de su hermana Ártemis, fue tan obsesiva que la ninfa tuvo que suplicar la ayuda de su padre, el díos fluvial Ladón, quien, para librarla de la persecución de Apolo la convirtió en laurel justo cuando el dios estaba a punto de abrazarla.
Apolo persiguiendo a Dafne por Giovanni Battista Tiepolo
Pero Apolo no solo intentaba seducir a las mujeres; algún que otro joven también ocupó el corazón de la divinidad. Es el caso de Jacinto, un joven príncipe espartano que estaba bajo tutela de Apolo y que destacaba en las artes y el atletismo.
El Lado Oscuro de Apolo
Y es que no cabe duda de que Apolo tenía un lado oscuro. A pesar de que Apolo fue el obediente y respetuoso hijo de Zeus, tuvo un agrio enfrentamiento con su padre cuando este mató a su hijo Asclepio por haber intentado resucitar a Hipólito de entre los muertos. Para vengarse, el furioso Apolo asesinó a los Cíclopes que habían creado el rayo de Zeus.
Este salió a la luz cuando, junto con su hermana Ártemis, asesinó a los seis hijos de Níobe, que recibió este terrible castigo por presumir de que su capacidad de procrear era mayor que la de Leto, la madre de ambos. Otra víctima de la ira de Apolo fue el sátiro Marsias, quien imprudentemente afirmó que sus habilidades musicales eran superiores a las del dios. Tras una competición, las Musas dictaminaron que Apolo era mejor músico que el sátiro. Su arrogancia provocó que Apolo lo desollara vivo y clavara su piel en un pino.
El Culto a Apolo
Afectó diversas formas relacionadas con la variedad de los caracteres y emblemas del dios. Éste tenía suma importancia en el calendario griego, pues era el renovador de los meses, cuyos comienzos le estaban consagrados, como también el número siete, por ser el autor de la semana.
Apolo supervisaba asimismo los ritos de iniciación realizados por los jóvenes (efebos) cuando estos se incorporaban a la vida social de su comunidad y se convertían en guerreros. Cortarse el pelo y ofrecerlo al dios, así como emprender desafíos atléticos y militares eran algunos de los rituales que debían llevar a cabo los nuevos ciudadanos.
En todo el mundo griego se construyeron santuarios en honor de Apolo, en especial en Delos, Rodas, Naxos, Corinto, Dídima y Side (en la actual Turquía). Sin embargo, sería en Delfos donde la manifestación del dios entre los griegos se hizo más presente debido a lo sagrado del enclave.
Apolo en Otras Mitologías
Aunque Apolo no tenía equivalente directo en la mitología romana, los romanos adoptaron su culto gracias a la influencia cultural de las colonias griegas localizadas al sur de la península itálica (territorio conocido como Magna Grecia). El primer templo dedicado a Apolo se construyó en Roma en el siglo V a.C., y como dios genuinamente griego, los poetas posteriores aludían frecuentemente al dios heleno como Febo o Helios (el dios del Sol).
Por su parte, Nabu, el dios babilónico de la escritura y la sabiduría, hijo de Marduk y nieto del dios de la sabiduría Enki (Ea), podría considerarse como la equivalencia mesopotámica del dios griego Apolo.
Tal era el fervor que los helenos sentían por Apolo que, por ejemplo, para alejar el mal de ojo en muchos hogares se erigía un pilar en honor a Apolo Agieo (protector de los caminos), y para proteger las puertas de las ciudad y evitar las invasiones se erigía uno en honor a Apolo Apotropeo.
Tabla de Atributos de Apolo
| Atributo | Descripción |
|---|---|
| Arco y flechas | Símbolo de su destreza como arquero y su poder para infligir o curar enfermedades. |
| Lira | Representa su habilidad musical y su liderazgo sobre las Musas. |
| Laurel | Simboliza la ninfa Dafne, quien fue transformada en un árbol de laurel para escapar de Apolo. |
| Ónfalos | Representa el centro del mundo y la conexión de Apolo con el oráculo de Delfos. |
| Cisnes, Lobos, Delfines | Animales sagrados asociados con Apolo. |
