Marc Puig: El Legado de una Dinastía en el Mundo de la Perfumería y la Moda

La historia de Puig es una de éxito en el mundo empresarial catalán y español. Fundada hace más de un siglo, esta compañía ha sabido mantenerse relevante y competitiva gracias a una gestión que ha sabido combinar la tradición familiar con la innovación y la visión de futuro.

Logo de Puig

Los Orígenes de Puig

La empresa tiene 110 años de historia desde que Antonio Puig, hijo de un exportador agrario de Vilassar de Dalt, montó un negocio de exportación de todo tipo de productos aprovechando los contactos hechos tras estudiar dos años en un colegio jesuita de Finchley, al norte de Londres.

Recuerda que el tono del mensaje debe ser respetuoso. Hay flores con un olor del que es casi imposible huir. Y esta historia de mil fragancias comienza con una de ellas, el jazmín que daba nombre a la calle Vilassar de Dalt donde nació Antonio Puig Castelló el 19 de octubre de 1889. Su padre, Simón, era un agricultor al que le había ido bien vendiendo patatas en Reino Unido y que se había podido permitir enviar a su único hijo a estudiar a una escuela de jesuitas en el norte de Londres. De la capital británica regresó con varios productos a importar, entre los que también estaban los perfumes de la firma francesa D'Orsay. Desde ese momento ya pesar de episodios como la fuga de su primer socio en América con su secretaria o el naufragio de un barco cargado de sus productos por culpa de un submarino alemán, su apellido no ha dejado de estar atado en los aromas.

Gracias a la red de contactos con empresas de la época, como Rimmel's y D'Orsay y la familia Wertheimer (Chanel) empezó a representar y distribuir sus productos en la pujante España, explica Núria Puig Raposo, catedrática por la Universidad Complutense, en su biografía sobre el empresario. Antonio se casó con Júlia Planas, sí procedente de una familia del textil, industria tradicional de la burguesía catalana. Con sus recursos dio un impulso a la organización y le permitió el lanzamiento de Milady, el primer pintalabios fabricado en España.

Puig supo interpretar que el futuro pasaba por el prestigio francés y las nuevas tendencias estadounidenses desde el primer momento. Con la Expo de 1929 en Barcelona se hizo por ejemplo con la representación del agua de colonia 4711, de la familia alemana Muhlens. También que no podía ir sola a defender sus intereses, por lo que creó la patronal Asociación Nacional de Fabricantes de Perfumería y Afines (Anipa) para pedir mejoras fiscales y protección contra el fraude y las imitaciones.

Con el estallido de la Guerra Civil, Puig fue colectivizada, aunque Antonio siguió al frente con el apoyo del comité obrero. Por sus constantes visitas a Francia, el dirigente fue expedientado, aunque supo ganarse el favor del régimen colocando a personal afín en el Sindicato Nacional de Perfumería. Los posicionamientos políticos no eran el único contratiempo para la empresa familiar: la autarquía imposibilitaba traer fragancias desde fuera de España. De allí surgió la creación del Agua de Lavanda Puig con una fórmula del químico judeo-francés Isaac Segal, explica la propia organización en el libro de sus cien años de historia, y modificada por el propio empresario y el farmacéutico dr.

La Segunda Generación: Consolidación y Expansión

La segunda generación de Puig estuvo formada por Antonio, Mariano, Josep Maria y Enric Puig. Educados en los jesuitas, con una fuerte vinculación con la escuela de negocios IESE -relación que se mantiene hoy- y con experiencia en firmas francesas y suizas, fueron los dos primeros los que llevaron las riendas del negocio. Lograron adentrarse en París y Nueva York, las dos capitales de la industria, de la mano de Paco Rabanne -alianza que se remonta a 1968- y Carolina Herrera (1988). Desde ambas capitales conquistaron tanto Europa como Latinoamérica mientras los líderes del país, como Gal y Myrurgia fracasaban. Con el mismo sello que lucían antes de la Guerra Civil, la venta de marcas de terceros o aliándose con diseñadores. Mientras Antoni y Marian se dedicaban a liderar la organización, los otros dos hermanos se dedicaron al resto de negocios familiares y a cultivar las relaciones institucionales.

Mariano Puig Planas, miembro de la segunda generación familiar que aupó al grupo Puig a la cima de la perfumería, la cosmética y la moda, ha fallecido hoy a los 93 años de edad. Formó dupla con su hermano Antonio para poner los mimbres de la empresa fundada por su padre en Barcelona hasta lo que es hoy. Si Antonio fue el responsable creativo de los frascos en plena autarquía española, Mariano fue el responsable de la expansión internacional de uno de los grandes conglomerados empresariales españoles, con una facturación superior a los 1.500 millones de euros y múltiples y reconocidas marcas bajo su paraguas.

Era ingeniero químico y fue graduado en el IESE Business School en una de sus primeras promociones. La compañía ha destacado hoy su capacidad de liderazgo y su olfato para emprender la expansión internacional del grupo, tras empezar la venta de Agua Lavanda Puig en Estados Unidos a finales de los años 50 y logrando la licencia de la marca Max Factor para distribuirla en España. En 1968 dio el salto a París, cuna de la moda y la perfumería con una colaboración con el diseñador Paco Rabanne para desarrollar sus propias fragancias. Dos décadas después replicaría ese acuerdo con Carolina Herrera, con quien negoció también su división de moda. Ambas marcas son hoy dos puntales en la facturación y la estrategia del grupo.

Mariano Puig aportó otra brizna de modernidad a la dirección de la empresa en los años noventa con la incorporación a la cúpula de la compañía de un profesional externo. Bajo sus recomendaciones alcanzó la presidencia del grupo Javier Cano, cargo que solo abandonaría en 2007, para que Marc Puig, uno de los hijos de quien defendiera ese fichaje asumiera las riendas de la compañía, que todavía mantiene.

Su participación en Puig no le impidió situarse en otras sociedades del grupo, como la sociedad Exea empresarial, a través de la cual la familia gestionaba sus beneficios, y en otros ámbitos fuera del ámbito empresarial. Participó por ejemplo en la fundación del Instituto de la Empresa Familiar de España, que presidió entre 1995 y 1997, fue patrono de la Fundación Princesa de Asturias y miembro de consejos de diversas universidades.

La Tercera Generación y el Liderazgo de Marc Puig

Con Marc Puig todo cogió velocidad. Las adquisiciones aceleraron y la compañía, que facturó 1.200 millones en 2010 cerró 2023 con una cifra de negocio superior a los 4.300 millones. Será el último de los apellidos Puig al frente de la compañía. Lanzó Agua Lavanda en Estados Unidos y en pleno franquismo dio el salto a París de la mano de Paco Rabanne.

En 2002 Puig dio paso por primera vez a un ejecutivo ajeno a la familia. Fue Javier Cano, que ejerció como director general y presidente, mientras Marc Puig Guasch y Manuel Puig Rocha se preparaban como nuevo dúo de éxito.

Actualmente, la propiedad de Puig se reparte entre José María Puig Planas, único miembro de la segunda generación con vida, y los catorce integrantes de la tercera generación de la centenaria compañía catalana, que pertenecen a cuatro ramas familiares. Cada una de ellas posee alrededor del 25% del grupo de perfumería, cosmética y moda. El mayor accionista individual es Manuel Puig Rocha, hijo único de Antonio Puig Planas y Marisol Rocha, que es actualmente el vicepresidente del grupo y miembro del comité ejecutivo. El resto del capital se distribuye entre las otras tres ramas de la familia. Se trata de los cinco hermanos Puig Guasch y de las dos sagas Puig Alsina.

Entre los hijos de Marian Puig Planas y María Guasch se encuentra Marc Puig Guasch, presidente y consejero delegado de la compañía, y Marian, que también es consejera y que preside Isdin, el laboratorio dermatológico propiedad al 50% de Puig y de la farmacéutica Esteve. La primera de las ramas familiares Puig Alsina la integran los cuatro hijos de José María Puig Planas y Rosa Alsina, y la segunda, los otros cuatro descendientes de Enrique Puig Planas y Eulàlia Alsina. Xavier Puig Alsina, hijo de José María y Rosa, y su primo Jordi Puig Alsina, hijo de Enrique y Eulàlia, se sientan en el consejo de administración en representación de sus respectivas ramas.

Además de los cinco miembros de la familia Puig, forma parte del órgano de gobierno del grupo, en representación de Exea Empresarial -sociedad de los Puig-, el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu. El consejo de administración de Puig, que la empresa ha ampliado y ha internacionalizado durante este año, lo completan ocho consejeros independientes: Jordi Constans, Yiannis Petrides, Daniel Lalonde, Rafael Cerezo, Patrick Chalhoub, Nicolas Mirzayantz, Christine Mei y Ángeles García-Poveda.

Marc Puig, actual presidente de Puig

Más allá de Puig: Otros Negocios Familiares

Al margen del grupo con sede en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), la familia es también la propietaria de Flamasats, el fabricante de los encendedores Clipper y de los lápices de colores Alpino, una empresa que está dirigida por Xavier Puig Alsina.

El Futuro de Puig y la Profesionalización de la Gestión

Marc Puig será el último miembro de la familia Puig en ocupar cargos ejecutivos en la compañía, Isak Andic ha puesto Mango en manos del gestor Toni Ruiz y los Grifols acaban de hacerse a un lado para contentar a los inversores. Hay empresarios familiares que han tenido el coraje de dejar a un lado a la familia para asegurar la supervivencia de sus compañías.

La familia Puig ha creado un grupo multinacional líder en perfumería y cosmética que factura más de 4.000 millones y está valorado en cerca de 15.000 millones. Su salida a Bolsa será la operación corporativa del año en Europa y culminará el proceso de profesionalización que ha llevado a cabo en los últimos meses. Una de sus decisiones más relevantes ha sido apartar a la familia de los primeros puestos ejecutivos de tal forma que el actual presidente Marc Puig será el último miembro de la saga en ocupar un cargo directivo. Además, ha llevado a cabo una reorganización societaria previa al salto al parqué y ha dado entrada en el consejo a independientes con gran experiencia internacional. El peso de la familia Puig en el consejo de administración se ha reducido al 35%.

Marc Puig e Isak Andic -el fundador de Mango- han hablado muchas veces del futuro de sus respectivos grupos. De hecho, Marc Puig ha entrado en el consejo de Mango, dentro del proceso de profesionalización de la cadena textil. Isak Andic también ha fichado para su órgano de administración al exdirector del IESE, Jordi Canals, y al presidente de la sociedad de valores AZ Capital, Jorge Lucaya. En paralelo, Mango ha abierto por primera vez su capital a miembros ajenos de la familia al entregar un 5% de las acciones a Toni Ruiz, el directivo que ha sabido dar un giro radical a la compañía. Mango factura 3.000 millones, cuenta con 2.700 puntos de venta en todo el mundo y tiene planes para abrir otros 500 establecimientos.

Tienda Mango, donde Marc Puig forma parte del consejo

En este contexto de cambios y profesionalización, el futuro de Puig se presenta lleno de retos y oportunidades. La compañía ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, manteniendo su esencia familiar y apostando por la innovación y la expansión internacional. Con Marc Puig a la cabeza, y con una estructura de gestión cada vez más profesionalizada, Puig se prepara para seguir siendo un referente en el mundo de la perfumería, la cosmética y la moda.

Cómo convivir las generaciones en la empresa familiar

Tabla de miembros relevantes de la familia Puig:

Nombre Relación con Puig
Antonio Puig Castelló Fundador de Puig
José María Puig Planas Miembro de la segunda generación
Marc Puig Guasch Presidente y consejero delegado de Puig (tercera generación)
Manuel Puig Rocha Vicepresidente de Puig (tercera generación)
Marian Puig Guasch Consejera de Puig y presidenta de Isdin (tercera generación)

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