Manuel Monje: Biografía de un Niño Prodigio del Flamenco

A lo largo de la historia, el flamenco ha visto nacer a numerosos artistas que, desde muy jóvenes, demostraban un talento excepcional para el cante, el toque o el baile. Uno de los últimos en destacar es Manuel Monje, quien a sus 10 años ya ha demostrado tener algo especial que lo diferencia de los demás.

Manuel Monje en una presentación de flamenco.

Curiosamente, Manuel Monje nació el 16 de noviembre, fecha en la que se celebra el Día del Flamenco. Su talento precoz ha dado un nuevo salto en su meteórica carrera al subirse al escenario del Generalife de Granada junto a Miguel Poveda.

El montaje, concebido por Poveda, despliega una amplia paleta de colores musicales y literarios. Desde el flamenco más profundo hasta canciones cargadas de amor desesperado, pasando por la alegría vital de un creador que aún se siente presente.

En escena, un elenco artístico de primer nivel: Joan Albert Amargós al piano y en la dirección musical, Jesús Guerrero a la guitarra, Paquito González en las percusiones, Londro al cante y palmas, Los Makarines en los coros, Carlos Grilo a las palmas, Manuel Reina a la batería y José Manuel Posada “Popo” al bajo.

El talento precoz del flamenco Manuel Monje, natural de Jerez, ha dado un nuevo salto en su meteórica carrera al subirse al escenario del Generalife de Granada junto a Miguel Poveda.

Su paso reciente por el Festival de Jerez, donde con apenas 11 años fue aclamado como “un niño que no es normal” por su manera de templar, mandar y cantar, conquistando al público con un dominio sorprendente de los palos más jondos del flamenco, fue clave para su éxito.

Primeros Pasos y Reconocimiento

A principios de diciembre de 2021, se viralizó un vídeo de Manuel, con apenas 9 años, haciendo compás sobre una mesilla de noche, donde una foto de Luis Moneo llamaba especialmente la atención. Esta experiencia televisiva le ha enseñado mucho, aunque no esconde que esa popularidad no acaba de asimilarla.

Igual que su cante, impropio de un niño de sólo 10 años, sus respuestas y sus actitudes resultan, en ocasiones, especialmente llamativas.

El Festival de Jerez, un escenario clave en la carrera de Manuel Monje.

Sus apariciones en redes sociales durante los últimos meses, al margen de su paso por ‘Tierra de talento’, han sido seguidas por muchos artistas, tales como Pitingo, el propio José Mercé, Alejandro Sanz, Pepe de Lucía o Niña Pastori. Uno de los más visitados fue la saeta que cantó el Viernes de Dolores.

Influencias y Estilo

En su día a día, el cante y la televisión han aparecido, lo que le ha hecho “estudiar mucho, porque quería hacerlo bien”. En esta faceta destaca el gran trabajo que hace con él el guitarrista Nono Jero, “que me ha enseñado muchas cosas” y también “María Terremoto”.

Aficionado al fútbol y seguidor del Real Madrid “y de Benzema, que a mí me encanta”, confiesa, Manuel disfruta sobre todo “cantando por bulerías, eso es lo que más me gusta, sobre todo las cosas de Luis de la Pica y El Torta.

“Lo más difícil ha sido la taranta, porque no la había escuchado en mi vida, y aparte es un cante difícil. Tengo que practicarla y bueno, poco a poco me gustará más.

Con el compás genuino de la tierra que le vio nacer hace poco más de una década, devolvía a la luz, el recuerdo y la vida a José Vargas 'El Mono', Luis de la Pica, Juan Moneo 'El Torta' y Rafael de Utrera, o dejaba constancia que también le gusta lo que se hace hoy en día.

Presentación en el Festival de Jerez

Las puertas del Palacio Villavicencio se abrían por última vez en esta edición del Festival de Jerez para cobijar el cante y el desparpajo de un niño viejo. Se rodeó de lo mejorcito, para que no le faltara el soniquete supremo de las palmas de Juan Diego Valencia y Tarote ni la guitarra sabrosa y brillante de Nono Jero.

Cerró los ojos buscando el trance para evocar del convento las campanas hilvanando con holgura la malagueña de Chacón y un par de abandolaos. Felicitó a todas las mujeres por su día y no faltó a su ley enjaretando al compás de soleá por bulerías variantes de La Andonda según Perrate de Utrera o La Roezna, pa repicá el remate con las campanas del olvío.

Pegó bocaítos rajando los quejíos en las mecidas gustosas de los tientos tangos y entró en las alegrías hilvanando las de Córdoba con el tirititrán en una solución para paladares que saben istinguí. Aquí se regodeó en los compases recortaítos con el indispensable guiño a los aires de Pinini.

Luego anunció un cante en desuso que aún tiene que preparar mejor para redondear su propuesta. Cantó por serrana con menos convicción que en el resto del repertorio.

Y «como todo lo bueno llega a su fin» echó el cerrojo por bulerías con algunos tributos sentidos a El Torta. «Manué cantó como le dio la gana. Las palmas llevaron en volandas y a compás al cuadro. La guitarra pulcra de sabor jerezano de Nono trinó a la izquierda del cante salpicando delicias albarizuelas.

Todo un viejoven - como está de moda decir últimamente- que escogía a Chacón para abrir por malagueñas, para justo después afrontar sin miedo el cante abandolao por rondeña y verdiales. En los tientos y tangos llegaban recuerdos a Tía Juana la del Pipa, Remedios Amaya o la Marelu - tuneando la letra para adaptarla a Jerez-, antes de canastear con el famoso yali, yali y, por alegrías, formaba un auténtico lío.

Embarcándose en el tren del flamenco en las joyerías cordobesas, después de grabar sus iniciales en unos zarcillos, se apeaba de la locomotora jonda en la bahía, para honrar a quienes hicieron retroceder a los franceses desde Puerta Tierra hasta el mismo Aragón.

Además, Manuel Monje (chico) incluso daba muestras de que está aprendiendo códigos escénicos a pasos agigantados, tanto a la hora de desenvolverse en el escenario, como a la de mandar dónde y cómo quiere las cosas. Y si no que se lo digan a los palmeros cuando en los saludos les dijo donde tenían que ubicarse y que él tenía que estar en el centro.

Lebrija es fuente inagotable de artistas flamencos, con un sello único y sin perder las raíces que la definen como exquisito territorio flamenco. Ahora, algunos jóvenes como Fernanda Peña o Malena Carrasco, así como el joven jerezano con ascendencia lebrijana Manuel Monje, aprenden a desarrollar conocimientos y técnicas cantaoras con el maestro Manuel de Paula.

Sólo tiene 10 años y una larga vida por delante. El futuro dirá si será o no será, pero lo realmente oportuno hoy por hoy es que lleva la bandera del flamenco tradicional por encima de todo, cuidando también, animado por su padre, la manera de subirse a un escenario, quizás lo peor que llevan sus progenitores.

MANUEL MONJE: 'BULERÍAS' #20conMercé

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