Lactancia Materna y Enfermedad: Cuidados para la Madre Lactante

La lactancia materna es el mejor alimento para un recién nacido, especialmente de forma exclusiva hasta los 6 meses, y como alimento principal hasta el año de vida. Sin embargo, muchas madres se enfrentan a dudas sobre si pueden seguir amamantando cuando están enfermas. Afortunadamente, son pocas las madres que, deseando alimentar a su bebé con leche materna, no pueden hacerlo.

La lactancia materna a veces presenta dificultades, pero con el consejo experto adecuado y mucha paciencia y constancia por parte de la madre, suelen resolverse adecuadamente.

Es importante saber que la lactancia materna está formalmente contraindicada únicamente en tres situaciones debidas a enfermedad: dos enfermedades maternas, el VIH y el virus Leucemia/linfoma de células T (sumamente infrecuente), y una del recién nacido, la galactosemia.

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¿Cuándo NO se debe dar el pecho?

Existen motivos muy específicos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna:

  • Niño con Galactosemia: El bebé no puede digerir la galactosa, lo que causa daño en el cuerpo.
  • Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T: Este retrovirus puede pasar de madre a hijo a través de la leche.
  • Infección materna por VIH: En países desarrollados, se recomienda suspender la lactancia debido a la posibilidad de transmisión del virus.

En determinados casos, la lactancia materna no será posible, por precisar medicamentos citotóxicos o que presenten riesgo para la salud del recién nacido, como en el caso de padecer un cáncer que precise tratamiento quimioterápico, o una enfermedad grave que precise un medicamento no compatible con la lactancia, o que la propia situación materna no lo permita.

Enfermedades maternas en las que SÍ se puede dar el pecho

Se han estudiado muchos problemas que puede sufrir la madre y que no impiden dar el pecho de forma segura:

  • Hepatitis A, B o C.
  • Infección por citomegalovirus.
  • Enfermedad de Chagas.
  • Infecciones maternas agudas (resfriados, gripe, amigdalitis, gastroenteritis).
  • Mastitis materna.

Con la mayoría de enfermedades comunes (resfriado, gripe, gastroenteritis…) se puede seguir dando el pecho sin problemas, incluso se pueden tomar bastantes medicamentos sin que afecte a la leche materna; solo debes saber cuáles se pueden tomar y qué indicaciones debes seguir.

Importante: Estos gérmenes no pasan a través de la leche. Y puede que la madre ya los haya trasmitido al bebé antes de notar la enfermedad. Además, con los síntomas de la enfermedad, la madre ya está creando anticuerpos. Estos sí pasan por la leche. Y pueden hacer que el lactante se proteja mejor.

¿Qué hacer ante una gastroenteritis?

Hay épocas en las que aparecen brotes de gastroenteritis aguda, que es frecuente que afecte a los bebés y a sus madres, debido a la escuela infantil, o bien a los hermanos mayores, u otras maneras por las cuales os podéis contagiar. La madre infectada puede seguir amamantando a su hijo, ya que a través de la leche no se contagia el virus de la gastroenteritis.

Si tienes muchos vómitos o diarrea es importante mantenerse hidratada, la recomendación es tomar un solo sorbo de agua cada 15 minutos, para que de esta manera se retenga el agua. Si después de unas horas vemos que retenemos el agua, podemos realizar un sorbo cada 5 minutos.

Si un bebé amamantado de manera exclusiva tiene gastroenteritis, sin duda debe seguir con la lactancia materna. La leche materna lo mantendrá nutrido e hidratado hasta que se recupere.

Gripe y lactancia

Es la época de los mocos, las toses y de patologías invernales como la gripe. Y por desgracia las madres lactantes no se libran de sufrir la gripe. El virus de la gripe tan solo se transmite a través de secreciones (estornudos, tos,…) de una persona infectada. A través de la leche materna no se contagia el virus de la gripe.

Lo que sí pasa a través de la leche son todas las defensas específicas que la madre, al estar enferma, desarrolla para luchar contra la enfermedad. Y es que a través de la leche le pasas defensas y anticuerpos específicos que le van a proteger de ambos procesos.

Medidas preventivas:

  • Limpiar las superficies de cocina y comedor.
  • Evitar toser o estornudar delante del bebé.
  • No compartir toallas ni trapos de cocina.

Medicamentos y lactancia

Es muy difícil saber la compatibilidad de todos los medicamentos. Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org.

Con la mayoría de enfermedades comunes (resfriado, gripe, gastroenteritis…) se puede seguir dando el pecho sin problemas, incluso se pueden tomar bastantes medicamentos sin que afecte a la leche materna; solo debes saber cuáles se pueden tomar y qué indicaciones debes seguir.

Además, algunos medicamentos usados para los virus respiratorios como la gripe p el resfriado contienen descongestionantes o expectorantes que pueden reducir tu suministro de leche.

Ni las radiografías ni otras pruebas diagnósticas como las ecografías, mamografías, resonancias… están contraindicadas durante la lactancia.

Recomendaciones adicionales:

  1. Cuídate mucho para poder recuperarte lo antes posible y cuidar de tu bebé.
  2. Extráete leche materna o usa la que ya tengas extraída para saltarte alguna toma y que se encargue de ella tu pareja con un biberón. Así podrás descansar más.
  3. Usa pañuelos desechables para estornudar y toser para evitar propagar los virus y lávate bien las manos después.

Si la madre padece alguna enfermedad crónica, lo más probable es que pueda dar lactancia materna a su bebé, ya que puede hacerse con la mayoría de ellas. Su médico deberá valorar si precisa alguna medicación durante este periodo, y si así fuese, también valorar el medicamento a pautar, para intentar que sea compatible con la lactancia materna. Diremos más, el hecho de dar lactancia materna al bebé de manera prolongada disminuirá su riesgo de sufrir enfermedades crónicas en un futuro.

Si comienzas con fiebre o con síntomas habituales de enfermedad (fiebre, tos, congestión nasal, diarrea, dolor de cabeza...), lo recomendable es que continúes amamantando a tu bebé con normalidad y te pongas en contacto con tu médico lo antes posible para que pueda valorarte.

La lactancia materna no se debe interrumpir si la madre decide continuarla y su situación clínica lo permite. Es importante que los profesionales sanitarios respeten y apoyen la decisión de la madre, facilitando la lactancia en cualquier área del hospital.

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