Lactancia Materna vs. Artificial: Respeto a la Decisión Materna y Consecuencias

La decisión sobre cómo alimentar a un bebé es una de las primeras y más importantes que deben tomar los padres. Aunque la lactancia materna es ampliamente recomendada por los expertos como la opción más saludable para los recién nacidos, la lactancia artificial es una alternativa cada vez más común. Este artículo explora las razones detrás de esta elección, las presiones sociales que enfrentan las madres y las posibles consecuencias para la salud del bebé.

En los últimos años, ha surgido un debate sobre la presión que sienten algunas madres para amamantar, incluso cuando prefieren el biberón. La frase incluida en la nueva guía del Colegio de Matronas británico sobre la lactancia, ha inspirado infinidad de reportajes en Gran Bretaña. En ellos se relatan historias sobre la brutal presión que sufren algunas madres para dar el pecho -cuando ellas preferirían el biberón- por parte de pediatras, activistas pro lactancia y, por supuesto, matronas. Aquí, en España, la Federación de Matronas no sólo comparte la opinión de sus colegas británicas, sino que va más allá en su mensaje de tolerancia: «Prefiero una madre feliz dando el biberón que una angustiada lactando», sentencia su presidenta, María Jesús Domínguez.

Laura Pi, impulsora de la Red de Apoyo a Familias No Lactantes, respalda a las madres que optan por la leche artificial: «Estamos rompiendo un tabú». Porque sí, en el enconadísimo debate entre los defensores de la lactancia y los del biberón existen familias que prefieren alimentar a sus retoños con leche artificial de forma consciente... y sin remordimientos.

«Esto demuestra que habíamos llegado a un punto insoportable para muchas mujeres, muy injusto y, sobre todo, muy innecesario», explica Gimeno. «Han visto venir un cambio de tendencia». Con décadas de militancia feminista, Gimeno siempre explica que la presión por dar de mamar no ayuda a la incorporación de la mujer al mercado laboral o a su imagen como cuidadora en igualdad con el hombre.

El presidente Trump respondió al día siguiente. «EEUU apoya fuertemente la lactancia materna», tuiteó el mandatario, quien no obstante matizó que no debía negarse el acceso a las madres a la leche de fórmula: «Muchas mujeres necesitan esta opción debido a la malnutrición y la pobreza».

Primeras tomas con la lactancia artificial, ¡todo lo que debes saber!

Crecimiento de la Lactancia Materna

En España, según los datos extraídos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS), el 71% de las mujeres sigue dando el pecho a las seis semanas. En los últimos 15 años se ha producido un aumento de lactantes a los tres meses (un 66% lo sigue dando) y a los seis (un 47%). Este crecimiento, sin embargo, no contenta a la OMS, que recomienda que casi todas las madres sigan dando el pecho llegado el medio año de vida de sus hijos, porque lo consideran más sano para los bebés.

Curiosamente, según la ENS, son las madres de clase media-alta las que dan más de mamar en los países ricos. Mientras, en los países pobres son las mujeres más desfavorecidas las que continúan con el pecho.

En definitiva, de buena maternidad: «Es una cruzada moral. La gente que cree en ello de verdad piensa que las madres que no dan de mamar están haciendo daño a sus bebés, y por eso se creen con el derecho de convencerlas con todos los medios. Consideran que respetar la decisión de la madre no es un derecho, porque esas mujeres se están equivocando».

«Muchas crecieron y se educaron pensando que eran iguales, pero hemos visto que no, que aún no... Que cargamos con triples jornadas, que hemos tenido mejores resultados académicos para cobrar mucho menos, que el espacio público sigue siendo difícil, cuando no peligroso... Así que hay una reacción de repliegue identitario defensivo que es común: voy a dedicarme a ser lo que ningún hombre puede ser. O sea, madre», lo que a Gimeno no le parece una gran idea, porque puede tener efectos indeseados. Esto es: más desigualdad. Además, es obvio que el biberón tiene una ventaja respecto a la teta: también lo pueden dar los padres.

«Tenemos que estar para informar y, tomada la decisión, acompañar a la mujer decida lo que decida: fuimos de la cultura del biberón de los 70 al otro extremo, hubo un bandazo», dice la presidenta de las matronas, quien cree que ha llegado la hora de dejar claro que ellas no son asociaciones de voluntarias con el único objetivo de promover la lactancia, sino que son profesionales formadas para apoyar a las mujeres a lo largo de sus ciclos vitales.

Las matronas, tanto las inglesas como las españolas, al menos sí que han dejado claro que las madres -y padres- que optan por el biberón se merecen un respeto que no siempre han recibido, según comprueba Beatriz Gimeno cada vez que presenta su libro y le dan las gracias por haberlo escrito.

Teta o biberón. Leche materna o artificial. La decisión del tipo de lactancia que se va a seguir es una de las decisiones que se deben tomar, antes incluso de que nazca el bebé. Aunque los expertos consideran que la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés, la lactancia materna no siempre es posible.

Si este es tu caso, puedes extraer tú misma tu leche con ayuda de un sacaleches y guardarla, tanto en el frigorífico (no en la puerta) como en el congelador, para usarla cuando sea necesaria. Si esta es tu opción personal, estate tranquila, con las leches artificiales comercializadas, podrás tener la seguridad de que las necesidades nutricionales del pequeño estarán colmadas.

¿Por qué es más Frecuente la Lactancia Artificial?

Al nacimiento, el 60% de las mujeres inicia la lactancia materna con éxito, pero la prevalencia de la Lactancia Materna al año de edad es menor del 28% en Europa, ¿La culpa? Tal vez y en parte, porque no informamos correcta y asépticamente de los perjuicios de alimentar con fórmula a las madres que dan a luz.

Ya hemos dicho lo que destina la Industria a promocionar los supuestos beneficios de la lactancia artificial y es indudable el bombardeo de información que recibimos por cualquier parte, incluso en la consulta de nuestro pediatra que nos facilita muestras gratuitas. Y ¿por qué este énfasis?...pues porque desgraciadamente, la industria mueve mucho dinero con esto y gana mucho dinero con cada niño alimentado artificialmente.

Queda claro pues que aunque la LM es lo que mejor va a alimentar a nuestros hijos, hay casos en los que es necesaria por cualquier razón. Ese niño que no hace peso, a lo largo del tiempo y ya se ha probado todo lo probable y ni aún así.

La única pega que pondríamos a esto es que esa mujer no haya tomado la decisión por sí misma (sino por recomendación médica -o no médica- injustificada) o no haya sido informada correctamente sobre la opción que está tomando. Porque si la informas y estás dejándola que elija libremente, perfecto, pero si la estás condicionando con verdades a medias, entonces no es libre elección.

No veréis en mí una talibana de la teta, porque no lo he sido nunca y menos ahora, que ya pinto canas. Detrás de cada acto, hay un motivo. Y detrás de una decisión está siempre la razón que nos mueve a tomarla: el bienestar de nuestros hijos.

Respeto profundamente a esas madres que dan biberón (pues yo he sido una de ellas que en su momento cambió la lactancia por el biberón, por el bien de mis hijos y por no saber lo que sé ahora) y no pretendo herirlas, pero estaréis conmigo en que los profesionales médicos estamos para recomendar lo mejor posible a nuestros pacientes en base a la evidencia científica, y si hay algo que podamos prevenir con una correcta información, debemos intentar transmitirlo a la mayor población posible.

Malas Experiencias con la Lactancia Natural

"Mi hermana, recién parida, en el hospital una semana por complicaciones, pide biberón y hasta que no enseña la teta amoratada la enfermera de turno se lo niega porque debe darle el pecho a pesar de sus deseos". "Tres meses de lactancia materna horrible aguanté, ni pezoneras ni cremas ni nada. Aguanté por presión y lo pasé fatal". "Cinco días en el hospital, cesárea, con el bebé llorando sin parar de hambre y yo llorando por él, pero las enfermeras me negaban el biberón porque 'si no, no va a agarrar la teta y amamantar es lo mejor'". Son solo algunas de las (malas) experiencias con la lactancia natural que estos días se pueden leer en redes sociales.

Por sus vivencias y por lo que ve en su consulta, Velasco alerta de las consecuencias que una mala experiencia puede tener sobre el bienestar de la reciente mamá: "Podría sentirse frustrada, culpable, estresada, con altos niveles de ansiedad e incluso depresión". Se convierte en ocasiones en una obsesión, tanto que todo pasa a girar en torno a ella. "Dar el pecho puede ser un momento tan estresante o doloroso que a veces provoca que la madre empiece a ver a su bebé como un castigo", lamenta.

Por su parte, Cristina Cruz, también psicóloga perinatal, considera que la presión y las altas expectativas están detrás de estos sentimientos negativos. "Para que la lactancia sea natural, la mujer debe estar acompañada. No vale la pena que le dé el pecho si eso se traduce en altas dosis de ansiedad, si la madre no se encuentra bien o tiene dolor", recuerda. Cruz deja muy claro que está a favor de dar el pecho, pero no a cualquier precio. "Tenemos que fomentar que las mamás puedan darlo, pero eso no quiere decir que tengamos que penalizar a las que no lo hagan".

Lo que las mujeres reclaman es, una vez más, su libertad para elegir. "No tengo nada en contra, algunas tienen una buena lactancia y la llevan bien. Pero sí tengo mucho en contra de las presiones a las que se nos somete", afirma Beatriz Gimeno, política y activista en favor de los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI.

Soluciones desde la Logopedia

Uno de los factores que dificultan la lactancia materna es la anquiloglosia o frenillo lingual corto. Es decir, cuando el bebé tiene la lengua anclada o sujeta al suelo de la boca. Esto afecta a algo menos del 5 por ciento de los recién nacidos y provoca una succión ineficaz.

Estos profesionales se encargan de estimular las zonas orofaciales y ayudar a que la lengua vuelva a realizar un rango de movimiento suficiente

La información es, precisamente, el eje sobre el que Cristina Cruz considera que debería pivotar la elección de la alimentación de los recién nacidos: "Se debería informar sobre los beneficios de amamantar, pero también las mujeres deberían saber que hay otros métodos, algunos intermedios. Eso sí, sin presionar hacia un lado ni hacia el otro. No debería haber una 'liga del biberón' ni una 'liga del pecho'".

Pasos Atrás

Al analizar esta situación no hay que perder de vista una paradoja: se trata de la resurrección de un debate que se creía superado. Varias generaciones se han criado con biberón, una práctica totalmente normalizada. Fue un avance que en los últimos tiempos se ha sustituido por presiones y condena social.

Cuando nació su primera hija, hace diez años, a Emma, la lactancia no le funcionó. “Tuve mastitis y rozaduras en el pezón. Y, aunque le daba el pecho cada hora y media, noches incluidas, mi hija lloraba y lloraba de hambre… Yo no entendía nada. ¿Esto es la maternidad? Sin dormir, los pechos destrozados, con mastitis, fiebre de 40 grados. La comadrona me decía que tenía que persistir, que lo que me sucedía era por ‘una cuestión de carácter’… ¡de la madre! En medio de aquella situación extenuante, a Emma le asaltaron una certeza y una pregunta: “Hay lactancias que son malas. ¿Cómo es que parece como que no hay resquicio para ellas?”.

Los orígenes del lactivismo están vinculados a la creación, en 1956, de La Leche League; una organización fundada por un grupo de siete amas de casa de Illinois que reivindicaban la vuelta a la práctica de lo que llamaron “el arte femenino de amantar”. Muy religiosas, entre todas sumaban 56 hijos y creían que la lactancia era el designio de Dios: un deber moral, imprescindible para conseguir un vínculo con el bebé.

Pero hay circunstancias en las que el pecho no puede ser lo mejor. La lactancia no siempre sucede. Más allá de las cuestiones psicológicas, hay mujeres que físicamente, no pueden. En 1990, la doctora Marianne Neifert, de la Universidad de Colorado, dirigió un estudio que concluía que un 15% de las madres no producían leche suficiente tres semanas después del parto. En un artículo posterior, titulado Prevention of Breastfeeding Tragedies, alertaba que una lactancia inadecuada, si no se controla a tiempo, puede ser crítica para el desarrollo del bebé, llegando, incluso, a poner en peligro su vida.

Con una premisa similar nació en Estados Unidos Fed is Best (alimentar es mejor); fundación que considera que el principal objetivo no debería ser si el bebé se alimenta con leche materna o leche artificial, si no… si se alimenta. Punto.

“Ya no sea una manera de alimentar al bebé; se ha convertido en un indicador moral que distingue a los buenos de los malos padres”, escribe. Según la Asociación Española de Pediatría la situación mundial de la lactancia refleja que, aunque es mayoritaria en los primeros meses de vida, desciende progresivamente. Los datos de UNICEF de 2016 indican que, globalmente, un 43% de los niños continúan recibiendo lactancia materna exclusiva a los seis meses. En España, según la Encuesta Nacional de Salud de 2017, la lactancia natural era la alimentación más utilizada durante las primeras seis semanas (73,9%). A los seis meses, la cifra era de 39%.

En sintonía con los tiempos, la forma de divulgar los beneficios de la lactancia ha cambiado: se informa de un modo contundente, comparando niños alimentados con leche materna y niños no alimentados así. La lista pone los pelos de punta: los riesgos van de la muerte súbita del lactante a padecer infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias “y de que estas sean más graves y ocasionen ingresos hospitalarios”.

La respuesta es… sí: “Un niño puede criarse sano y feliz con la administración de las fórmulas adaptadas”, responde Rosaura Leis Trabazo, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP. Sin embargo, esta doctora matiza: “Varios estudios ponen en evidencia diferencias entre los niños alimentados al pecho o con fórmulas en el riesgo de determinadas patologías, tanto en la edad infantil como en la adulta, así como en la composición del microbiota intestinal, que se asocia a múltiples enfermedades.

Oster cree que los datos contrastados son el mejor remedio contra las ansiedades de los padres. Respecto a la lactancia materna, Oster escribe que la mayoría de los estudios sobre este tema "están sesgados".

En su veredicto, Oster escribe que la lactancia temprana “brinda algunos beneficios para la salud” (menos infecciones gastrointestinales y menos eccemas), “aunque la evidencia que los respalda es más limitada de lo que se puede afirmar”. Observa que la relación entre la lactancia y la muerte súbita del bebé es “difícil de probar” y desvincula su relación con la obesidad y una mayor inteligencia. “Los datos sobre la lactancia”, añade, “no proporcionan evidencia sólida sobre los beneficios para la salud o cognitivos a largo plazo para tu hijo”. En cambio: “Posiblemente existan algunos beneficios para la salud de la madre, relacionados con el cáncer de mama”.

Beneficios vs. Riesgos

Desde el resurgir de la lactancia materna, han salido y están saliendo multitud de artículos científicos comparándola con la leche de fórmula. En todos los artículos se ponen de manifiesto los beneficios que aporta la lactancia materna. Los niños de pecho tienen menos alergias, menos gastroenteritis, menos otitis, menos ingresos hospitalarios, más coeficiente intelectual que los niños de biberón. De adulto, hay menos riesgo de padecer enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, diabetes... Todos los estudios concluyen que la lactancia materna es mejor que la artificial.

Los estudios científicos no deberían plantearse como investigaciones sobre los beneficios de la lactancia materna, sino sobre los riesgos para la salud de tomar una leche que no es la de tu propia especie. De este modo, las conclusiones de tomar leche de fórmula son que el bebé tiene más probabilidades de enfermar, tanto de niño como de adulto, y su madre también.

A ningún científico se le ocurre coger dos grupos, dar a uno una alimentación sana y al otro grupo comida basura durante años y estudiar las diferencias a nivel de salud. ¿Por qué? Porque el resultado es obvio, no hace falta ser científico para saber las conclusiones de este supuesto estudio. No nos hace falta saber qué porcentaje tendrá tensión alta, diabetes y demás enfermedades, todo el mundo sabe que se enfermará más el segundo grupo.

Si estás teniendo problemas con la lactancia materna, es probable que te plantees la decisión de no dar el pecho más a tu bebé y pasarte a la lactancia artificial. Son muchas las razones de por qué hay madres que no pueden amamantar o eligen no dar el pecho a su bebé. Entre las más habituales, figuran la falta de ayuda, las informaciones confusas y contradictorias al respecto y la inexperiencia.

Al final, elegir no dar el pecho es algo que solo te concierne a ti. Es preferible alimentar a tu bebé con leche artificial pero hacerlo a gusto y cómodamente, disfrutando del momento y conectándote con él, que ofrecer el pecho sintiéndote a disgusto y por obligación.

Riesgos de la Suplementación con Leche de Fórmula

Detrás de esta decisión hay obviamente una madre con problemas de lactancia, a la que no se la ha ayudado y que sufre e ignora los riesgos de la suplementación con leche de fórmula.

Es fundamental asesorar a las madres y familias sobre los riesgos de la alimentación con leche de fórmula, o sea, ofrecerles información y ayuda a cada familia con la que puedan analizar y comprender las alternativas, según sus necesidades específicas, valorando y reflexionando sobre las ventajas y desventajas de cada forma de alimentación, sospesando sus riesgo y beneficios. Solo entonces podrán tomar una decisión informada.

Los preparados de leche en polvo no son un producto estéril y pueden estar contaminados con patógenos capaces de provocar una enfermedad grave en el lactante. Para minimizar estos riesgos la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado una guía con recomendaciones para que se pueda preparar de forma segura las leches de fórmula.

A la vez, los lactantes alimentados total o parcialmente con leche de fórmula se enfrentan a mayores riesgos de salud. Repercusiones en la salud, que en parte pueden ser explicadas por la falta de factores inmunitarios específicos, no presentes en estas leches, que deben ser adaptadas para poder ser toleradas por el organismo del lactante, ya que, no deja de ser leche de vaca, la cual no solo no aporta factores de protección al lactante, sino que también difiere nutricionalmente de la humana. Los niños y niñas alimentados con leche de fórmula, obtienen menos beneficios y están más expuestos a enfermedades que los alimentados con leche humana, que es la mejor prevención en salud a medio y largo plazo.

La Organización Mundial de la Salud, ha clasificado los efectos sobre la salud de no amamantar en dos categorías: efectos a corto y largo plazo. La falta de lactancia materna a corto plazo se asocia con una mayor incidencia de enfermedades infecciosas gastrointestinal e infecciones del tracto respiratorio como otitis, gastroenteritis y neumonías, así como un mayor riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante. Y a largo plazo una mayor prevalencia de obesidad, presión arterial, colesterol total, diabetes tipo 2 y con algunos tipos de cáncer como la leucemia.

Múltiples estudios muestran puntuaciones más bajas en cuanto al coeficiente intelectual de los niños alimentados con fórmula comparado con los amamantados. Para las madres que no amamantan, la falta de lactancia se asocia con una mayor incidencia de cáncer de mama premenopáusico, osteoporosis, cáncer de ovario, aumento de peso gestacional retenido, diabetes tipo 2, infarto de miocardio y síndrome metabólico.

Hay que tener en cuenta, que las leches de fórmula no cambian su composición a lo largo de día, ni durante la toma, ni durante el tiempo que el lactante es alimentado con este tipo de preparados, es decir, siempre contiene la misa cantidad de proteínas, grasa, carbohidratos, agua, vitaminas, sales minerales, etcétera, por lo que, no se adapta a sus necesidades a medida que va creciendo, ni en cada circunstancia adversa que atraviesa.

En plena época tecnológica donde la información está al alcance de la mano, no informarse de esto a la hora de escribir un articulo de LM, es sencillamente increíble.

Además, no disminuye el riesgo de padecer diabetes, obesidad y síndrome de muerte súbita del lactante (segunda causa de muerte en menores de un año).

El Apoyo a la Lactancia Materna

Con todo lo anterior expuesto, queda más que justificado por qué los sanitarios debemos fomentar y apoyar la lactancia materna, de la misma manera que fomentamos otros estilos de vida saludables. Además, según el Instituto Nacional de Estadística, la intención de lactar es del 93% en las mujeres que acaban de dar a luz, pero la realidad es que a las 6 semanas solo continúan lactando un 63%, a los 3 meses un 51,84% y a los 6 meses un 24,25%, pese a que las recomendaciones de la OMS son de LM exclusiva durante 6 meses e ideal llegar a los 2 años, para obtener todos los beneficios que aporta la misma. Con estas cifras cabe preguntarnos qué es lo que está fallando, y en términos generales podemos decir (por que así lo avalan los estudios) que es la falta de apoyo a la lactancia materna.

Entiendo que, claro que habrá habido casos en los que las mujeres no se hayan sentido apoyadas a la hora de dar LA, cosa con la que tampoco estoy de acuerdo pues como profesionales, debemos respetar el derecho de autonomía de los usuarios tal y como se regula en la ley 41/2002. No hay madres de primera ni de según da clase, y cuando una madre decide dar biberón hay que brindarla todo el apoyo posible. Pero como profesionales de salud, es importante que esta decisión sea tomada habiendo sido informada adecuadamente sobre el tema. Cuando esto es así, pues no hay más que hablar.

Para finalizar, hay que recordar que las feministas no deberíamos tener ninguna lucha interna y que no se es más feminista por dar biberones e ir a trabajar. El feminismo no va de eso, sino de luchar por la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres sin la necesidad de renunciar de las peculiaridades biológicas de cada uno de nosotros. La lactancia materna o artificial es una elección que en cualquier caso es personal y ha de realizarse con la mayor cantidad de información verídica posible.

En resumen, la decisión de optar por la lactancia materna o artificial es personal y debe basarse en información completa y apoyo adecuado. Si bien la lactancia materna ofrece numerosos beneficios para la salud del bebé y la madre, es fundamental respetar la elección de cada familia y garantizar que reciban el apoyo necesario, independientemente de su decisión.

Comparación de la Lactancia Materna y Artificial
Característica Lactancia Materna Lactancia Artificial
Beneficios para el bebé Menos alergias, infecciones, mayor coeficiente intelectual Nutrición completa si está bien formulada
Beneficios para la madre Menor riesgo de cáncer de mama, osteoporosis Mayor flexibilidad y participación de la pareja
Riesgos Puede ser dolorosa, requiere tiempo y dedicación Mayor riesgo de infecciones, alergias, obesidad
Consideraciones Requiere dieta y estilo de vida saludables Requiere preparación y esterilización adecuadas

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