Lumbalgia y Lactancia Materna: Causas y Tratamiento

La lumbalgia, o dolor lumbar, es una dolencia común que afecta a muchas personas, y las mujeres embarazadas y en período de lactancia no son una excepción. Este artículo aborda las causas de la lumbalgia durante la lactancia materna, así como los tratamientos y medidas preventivas disponibles.

Introducción

La columna vertebral es una estructura compleja que proporciona movilidad, soporta carga y protege las estructuras nerviosas. El dolor lumbar (DL) es un síntoma extraordinariamente frecuente, ya que lo padecerá en algún momento de la vida el 60-80% de las personas. Es más frecuente en la edad media de la vida y en el sexo femenino.

La lumbalgia relacionada con el embarazo solo ha cobrado importancia en los últimos años, por el impacto que tiene en la calidad de vida de la embarazada y por los costos económicos que involucra. El embarazo supone un esfuerzo muy importante para el cuerpo de la madre. De aquí que la gestación sea una de las principales causas de DL en nuestra población.

Para entender en profundidad el proceso degenerativo, la génesis del dolor y la función mecánica, así como las opciones terapéuticas disponibles para las mujeres embarazadas con lumbalgia, es fundamental conocer la compleja anatomía de la columna lumbar.

Morfología y Anatomía Funcional de la Columna Lumbar

Los 5 cuerpos vertebrales y discos intervertebrales de la columna lumbar soportan importantes cargas fisiológicas. El segmento intervertebral de la columna lumbar constituye un complejo formado por 3 articulaciones: la articulación entre el disco y el cuerpo vertebral y las 2 articulaciones apofisarias posteriores (articulaciones facetarias).

Los cuerpos vertebrales y los discos intervertebrales forman la columna anterior de la columna vertebral, que soporta aproximadamente el 80% de la carga de compresión axial y mantiene la rigidez y la alineación de la columna. La columna posterior está compuesta por las apófisis espinosas, las láminas, las apófisis transversas y las articulaciones facetarias.

Lumbalgia y Embarazo

Epidemiología

Más de las dos terceras partes de las mujeres embarazadas presentan DL y casi la quinta parte presenta dolor pélvico. El dolor aumenta con el avance del embarazo e interfiere con el trabajo, las actividades cotidianas y el sueño.

Aunque típicamente es de intensidad leve a moderada y se suele considerar que tiene un pronóstico favorable a largo plazo, la tasa de dolor persistente 2 años después del parto puede ser de hasta un 21%. Los factores de riesgo que se han asociado a la aparición de DL durante el embarazo incluyen una menor edad y antecedentes previos de DL asociado, o no, al embarazo. La persistencia de dolor después del parto se ha asociado con una mayor edad y un mayor peso.

El DL está considerado la complicación más frecuente durante el embarazo. Así, el 67% de las embarazadas refieren DL por la noche en la segunda mitad de la gestación.

Fisiopatología

El embarazo es un estado fisiológico exclusivo de la mujer, que se acompaña de profundos cambios musculoesqueléticos y físicos, cambios que le producen una afección dolorosa en la región lumbar relacionada con la adopción de un patrón de postura atípico causado por: aumento de la cifosis dorsal, aumento de la lordosis cervical, antepulsión de los hombros, hiperlordosis lumbar, anteversión pélvica y rotación externa de la articulación coxofemoral.

Uno de los cambios físicos más importantes que tienen lugar en la embarazada y que está más relacionado con la aparición de DL es el desplazamiento de su centro de gravedad. Conforme el centro de gravedad se adelanta, los músculos de la parte inferior de la espalda deben trabajar con más intensidad para sostener la columna.

Como resumen, podríamos reseñar que son 2 los factores principales asociados con la aparición de DL en la gestante:

  1. Factor mecánico: la distensión de los músculos de la pared abdominal, al igual que el desplazamiento hacia delante del centro de gravedad debido al desarrollo del feto, perturban considerablemente la estática pélvica y raquídea.
  2. Factor hormonal: la acción hormonal, sinérgica entre estrógenos, progesterona y relaxina, provoca el reblandecimiento de cartílagos y ligamentos, especialmente de la cintura pélvica. Este reblandecimiento obedece a un mecanismo de imbibición del fibrocartílago.

Factores de Riesgo

Existen diversos factores de riesgo asociados a la lumbalgia durante el embarazo. Algunos de estos factores han sido ampliamente estudiados, aunque otros aún se encuentran en discusión:

Factor de Riesgo Descripción
Historia previa de lumbalgia Antecedentes de dolor lumbar antes del embarazo
Edad Menor edad de la madre
Multiparidad Haber tenido múltiples embarazos
Sobrecarga de trabajo muscular Trabajos que requieren esfuerzo físico intenso
Ansiedad Niveles elevados de ansiedad

Presentación Clínica

La presentación clínica del DL relacionado con el embarazo varía ampliamente de caso en caso, como en el tiempo en una misma paciente. Los síntomas son frecuentemente moderados, aunque también pueden ser severos e incapacitantes. Frecuentemente, la aparición del dolor ocurre alrededor de la semana 18 de embarazo, y la máxima intensidad se observaría entre las semanas 24 y 36. El dolor durante el primer trimestre de embarazo puede ser un predictor fuerte de dolor en el tercero.

La localización del dolor es frecuente en la región sacra y glútea, descrito como profundo, careciendo de distribución radicular.

Manejo de la Lumbalgia durante la Lactancia

Medidas Preventivas

Antes de hablar del tratamiento, quizás sería más apropiado enunciar medidas preventivas. Sin duda alguna, la higiene postural es una de las medidas básicas en la prevención del DL en el embarazo. Otras medidas preventivas serían: evitar el sedentarismo, no hacer reposo sin indicación médica, evitar en lo posible la realización de trabajos estresantes, evitar una excesiva ganancia de peso durante el embarazo, uso de fajas maternales entre las semanas 25 y 36 de gestación, que cuentan con bandas posteriores que sujetan la zona lumbar, etc.

Medidas Terapéuticas

El tratamiento de la lumbalgia en una mujer embarazada es mucho más complejo, preciso, minucioso y delicado que el tratamiento convencional empleado para la población general. Los elementos más importantes de la mayor parte de los tratamientos conservadores para el DL incluyen reposo, analgesia y educación, si bien cualquier plan terapéutico debe individualizarse. En el embarazo es más complejo, ya que el arsenal terapéutico de que se dispone es más limitado. Debe ser interdisciplinario y humanizado, teniendo en cuenta las implicaciones para la madre y el feto, y mientras sea posible, optimizando alternativas terapéuticas no farmacológicas.

Así, los métodos a emplear deben basarse en intervenciones conservadoras no quirúrgicas ni farmacológicas, de naturaleza no invasiva. Si se requiere algún analgésico, el paracetamol es el de elección. Los AINE no deberían usarse, ya que pueden producir teratogénesis y mayores tasas de abortos espontáneos.

La Cochrane publicó en 2008 una revisión de estudios para evaluar la respuesta a intervenciones para la prevención y el tratamiento del dolor pélvico y el dolor de espalda durante el embarazo. La revisión encontró que los ejercicios de fortalecimiento específicamente adaptados, los programas de ejercicios de sentarse con la pelvis inclinada y la gimnasia acuática informaron efectos beneficiosos. Además, la acupuntura pareció ser más efectiva que la fisioterapia.

En resumen, la fisioterapia, la terapia manual osteopática, la acupuntura, una intervención multimodal (ejercicio y educación), o la adición de un cinturón pélvico rígido alivian de forma considerable el dolor lumbopélvico, en comparación con la atención habitual.

El reposo en cama no tiene fundamento científico. Ha demostrado ser ineficaz e, incluso, contraproducente. El reposo por más de 2 días, en el caso de la embarazada, de hecho, prolonga la discapacidad. El reposo prolongado favorece el incremento de peso, lo que deteriora aún más la condición de sobrecarga espinal fisiológica y acentúa la percepción de discapacidad. Los efectos de la inmovilización son, pues, negativos.

Por tanto, y lo que sí parece claro, es que un programa de ejercicio físico diseñado para la gestante tiene efectos beneficiosos para la madre y para el feto de un modo general y, por supuesto, para el DL de un modo concreto. Realizar ejercicio moderado y controlado por especialistas que combinen tonificación, higiene postural y estiramientos de la zona lumbar, como yoga, tai-chi o Pilates, ayudará a mantener la espalda fue...

[3 Consejos] para ❌ eliminar el DOLOR de espalda durante la LACTANCIA 🤱

“Me duele la espalda cuando estoy con mi bebé y no sé qué hacer” “No encuentro solución, no sé qué ejercicios puedo hacer para aliviar mi dolor de espalda después de tantas horas con mi bebé en brazos”Estas son algunas de las cuestiones más comunes que nos transmiten las mamás que son lactantes y para la que tenemos una respuesta activa. Aunque queremos dar un paso más…La respuesta que os vamos a aportar, va enfocada también a los papás, para que ambos podáis mejorar vuestra movilidad si tenéis dolor de espalda asociada a los cuidados de vuestro bebé, entre ellos la lactancia natural que requiere mucho tiempo en la misma posición por parte de la mamá y la lactancia artificial en la que hay rotación de las tomas. ¡El cuidado del bebé es trabajo en equipo!

¿Por qué ocurre este dolor de espalda asociado al cuidado de vuestro bebé?La respuesta es muy sencilla, por el exceso de tiempo en las posiciones forzadas en el cuidado de tu bebé. Hay un exceso de tiempo en flexión cervical, muñeca, hombro y codo al coger al bebé, al darle de comer, al cambiarlo, al bañarlo, etc.

¿Qué tengo que hacer para aliviar mi dolor de espalda?Realizar ejercicios compensatorios que tu cuerpo necesita para corregir el exceso de tiempo en esas posturas.¿Qué ejercicios me van a ayudar a aliviar mi dolor de espalda relacionado con el cuidado del bebé?Exactamente esto es lo que te vamos a enseñar en el siguiente vídeo. Qué ejercicios debes realizar para mejorar tu dolor de espalda, cómo debes realizarlo y cuál debe de ser la secuencia correcta.

Te proponemos estos ejercicios:

  1. Estiramiento de antebrazo.
  2. Flexión y extensión de columna.
  3. Rotación de columna.
  4. Flexión de hombro.
  5. Anteversión y retroversión de pelvis.
  6. Movilidad psoas y cuadriceps.
  7. Extensión de cadera.
  8. Refuerzo escapular.

Nuestro consejo es que veas el vídeo en el que te explicamos cada uno de los ejercicios para que los realices con la técnica y secuencia correcta.

Ya tienes herramientas para trabajar y controlar tu dolor de espalda. Ahora depende de ti. Sé constante, dale tiempo a tu cuerpo para que se adapte y para contrarrestar esas posiciones forzadas y sentirás los resultados.¡A por ello!

Lesiones y dolores musculares más frecuentes de la lactancia

Generalmente vemos en todos lados la clásica posición de cuna para amamantar a un bebé. Sin embargo existen muchas más. Conocerlas, probarlas y buscar la comodidad de la mamá y del bebé, cuidará la salud de ambos.

Es recomendable adoptar más de una postura y optar por la que resulte más cómoda en cada momento. Esto ayudará a prevenir futuros dolores en el cuerpo o lesiones músculo-tendinosas durante la lactancia.

Además los cambios hormonales propios del post parto y la demanda que implica el cuidado de un bebé, influyen directamente sobre la aparición de dolores corporales. A continuación detallamos las afecciones traumatológicas más comunes en la lactancia:

  • Cervicalgia: Se llama cervicalgia al dolor de cuello. Durante la lactancia, la madre suele mantener el cuello inclinado para mirar o atender a su bebé y esta postura puede mantenerse durante horas. Una forma de evitar las contracturas cervicales, es mantener una buena movilidad. Alternar la postura para amamantar permite mover el cuello de un lado al otro, lo que a su vez favorece la circulación sanguínea de la zona y alivia las molestias.
  • Dorsalgia: Dorsalgia es el dolor en la zona media de la espalda y se relaciona directamente con las mamas. El aumento de peso de los pechos, sumado a la posición que se adopte para amamantar generarán una sobrecarga en esta zona del cuerpo. Además el cansancio físico y sostener al bebé en brazos influirán negativamente. Por lo tanto, aquí también cobra un papel fundamental alternar la postura y permitir el movimiento y el ajuste de ambos mientras el bebé está en el pecho.
  • Lumbalgia: El dolor lumbar es de los más frecuentes y se localiza en la zona baja de la espalda. Este se combina con los dolores propios del puerperio, relacionados con el retorno del útero a su tamaño original. y la recuperación de toda la región pélvica. La postura que se adopta en la lactancia también sobrecargará esta zona, más aún cuando tenemos al bebé en brazos estando de pie.
  • Tenosinovitis de Quervain: Esta lesión ocurre comúnmente en actividades deportivas, pero también luego de cargar por horas a un bebé. Se trata de la inflamación de los tendones ubicados en la cara anterior de la muñeca, cerca de la raíz del pulgar. Esta afección provoca dolor al cerrar el puño con el pulgar debajo del resto de los dedos y se incrementa cuando intentamos hacer fuerza para agarrar algo con este dedo. Muchas veces irá acompañado de dificultad para mover la muñeca o el dedo pulgar.

Una buena técnica de lactancia para evitar dolores musculares.

En los centros de maternidad los profesionales de la salud enseñan a las mujeres una correcta técnica de lactancia para favorecer la correcta succión por parte del bebé. La forma en la que el lactante se prenda al pecho influirá directamente en el desarrollo de su cráneo, que aún es flexible en los primero meses.

Además, el correcto acople al pecho intervendrá en el crecimiento de su musculatura facial, craneal y cervical, afenctando así su alimentación, respiración y comunicación a futuro.

Por lo tanto es primordial que el niño tome de ambos pechos a lo largo del día y varíen las posiciones que se adopten para amamantar. Esto ofrecerá un enorme beneficio tanto para la mamá como para su hijo.

Consejos para evitar el dolor de espalda durante la lactancia

  1. Realizar ejercicio diario durante el embarazo: La prevención es clave. Por ello, para evitar molestias de espalda en el postparto, es fundamental mantener una buena rutina de ejercicio diario durante los meses que dura la gestación. Entre las actividades más recomendables, nos explica, “estarían la natación, la práctica de yoga, el Pilates y, por supuesto, caminar todos los días”. De esta forma, además, se consigue no ganar demasiado peso, “lo recomendable es no superar los 13 kg en todo el embarazo, aunque habría que ir caso por caso”.
  2. No te olvides de los estiramientos: Creemos muchas veces que realizando cualquier tipo de deporte estamos consiguiendo mejorar nuestra salud física y es cierto, pero parte de esa rutina de entrenamiento deberían ser siempre unos buenos ejercicios de estiramiento. En este caso, el grupo muscular implicado es bastante grande, la espalda, con lo que sería recomendable dedicarle bastante tiempo. Incluye también estiramientos de la zona pectoral, pues el cuerpo busca siempre el equilibrio entre una zona y otra.
  3. La posición correcta durante la lactancia materna: Siempre que demos el pecho a nuestro bebé, incide la matrona, “hay que fijarse mucho en la postura que tomamos”. Al principio, nos costará, pero luego lo haremos bien sin darnos cuenta. Para ello, “debemos tener siempre la espalda apoyada, no de manera totalmente vertical, sino con cierto ángulo, recostada, y mantener los hombros relajados”. De esta forma, evitaremos que se nos cargue demasiado la zona lumbar y dorsal, además de evitar contracturas.
  4. Busca apoyos, como un cojín de lactancia: Utilizar herramientas que nos facilitan algunas de las tareas que realizamos durante el postparto con nuestros bebés es una opción interesante. Los cojines de lactancia, que seguramente ya utilizamos durante el periodo de gestación para conseguir dormir un poco mejor, pueden ayudarnos en el caso de darle el pecho a nuestro bebé o, incluso, si simplemente le sostenemos en brazos. Podemos descargar su peso sobre él y liberar un poco la zona dorsal, por ejemplo, dejando libres los brazos mientras amamantamos.
  5. Si porteamos, utilizar una mochila ergonómica: Por último, si llevamos a nuestro bebé en un carrito o silla de paseo, es importante que atendamos a la postura correcta, caminando lo más erguida posible. Pero si optamos por utilizar un sistema de porteo (un sistema cómodo si damos el pecho), tenemos que fijarnos aún más. La mochila, por supuesto, “debe ser ergonómica, para repartir adecuadamente el peso del bebé y no sobrecargar la espalda, y nosotros debemos intentar no irnos hacia delante ni hacia atrás, arqueando demasiado la zona lumbar”.

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