La historia de Okwari y Shahi'yena, dos niños arrancados de su madre en Boulogne-sur-Gesse, Francia, en 1998, conmocionó a Francia. Su padre, Xavier Fortin, aprovechó un permiso de visita para llevárselos, manteniéndolos ocultos durante más de una década. Finalmente, fueron encontrados viviendo en un bosque de los Pirineos, una historia que resuena con la de muchos niños a lo largo de la historia, privados de una infancia normal y enfrentando duras realidades. Este artículo explora, además de este suceso, la historia de la ciudad de Nueva York a través de sus barrios, museos y personajes, tal como se refleja en una selección de obras maestras del Museo Thyssen-Bornemisza.
Vista del Bajo Manhattan desde Jersey City
Nueva York: Un Mosaico de Historias
Nueva York, fuente de inspiración para artistas de todas las disciplinas, es una ciudad de contrastes y transformaciones. Desde sus inicios como puerto de entrada para millones de inmigrantes hasta su consolidación como potencia industrial y cultural, la ciudad ha sido testigo de innumerables historias de superación, lucha y esperanza.
Inmigración y Pobreza en el Siglo XIX
A fines del siglo XIX, el puerto de Nueva York se convirtió en un imán para millones de personas que buscaban una nueva vida en Estados Unidos. En 1900, era considerado el puerto más importante del mundo, sirviendo como puerta de entrada para los europeos que llegaron al país entre 1890 y 1954. Durante esos años, doce millones de inmigrantes entraron a través de Ellis Island, la principal aduana de la ciudad, y la mayoría se estableció en el Lower Manhattan.
Inmigrantes en Ellis Island
El 2 de enero de 1892, Annie Moore, una niña irlandesa de 15 años, acompañada de sus dos hermanos, pasó a la historia por ser la primera inmigrante menor de edad recibida en Ellis Island.
Sin embargo, el rápido crecimiento de la ciudad también trajo consigo pobreza, hambre, desigualdades sociales y explotación infantil. El trabajo privaba a los menores de su niñez, y no fue hasta 1916 que se aprobó la legislación para proteger a la infancia, gracias a la ley Keating-Owen, que restringió y reguló el trabajo de los menores.
John George Brown y los Niños de la Calle
John George Brown, un artista que llegó a Nueva York en 1853, se dedicó a retratar la vida de los niños de la calle. Conocido por capturar la "vida de los duendecillos de Nueva York", Brown quería que la gente supiera cómo eran los niños que pintaba. Él mismo había vivido dificultades económicas en su infancia, lo que le permitía conectar con los niños pobres que retrataba.
Algunos de estos niños abandonados eran el resultado de una sociedad urbana en rápido crecimiento y alimentada con la llegada de oleadas de inmigrantes; otros eran huérfanos de la guerra civil estadounidense.
Durante los Draft Riots de 1863, 230 niños tuvieron que ser evacuados del Colored Orphan Asylum antes de que fuera atacado e incendiado por la muchedumbre enfurecida. Las fotografías de Jacob Riis y Lewis Hine son una crónica documental de la inmigración, el hacinamiento y la pobreza de miles de niños que crecían en las calles de Nueva York, como los que pintó Brown.
Coney Island: Un Escape de la Vida Moderna
En las décadas posteriores a la Guerra de Secesión, Nueva York experimentó una rápida urbanización e industrialización. Todas las transformaciones sociales, laborales y económicas evidenciaron la necesidad que tenían los ciudadanos neoyorquinos de una vía de escape del estrés de la vida moderna. Coney Island se convirtió en el lugar que podía ofrecer diversión y distracción para todos, desde los obreros a las clases privilegiadas.
Coney Island circa 1905
En muy pocos años, la isla pasó de ser el destino relativamente aislado y solitario que elogiaba Walt Whitman a convertirse en el lugar conocido como «el mayor balneario del mundo». Su proximidad al centro de la ciudad y el desarrollo de las comunicaciones permitieron que la isla se convirtiera en el centro turístico por excelencia durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX.
Coney Island fue el lugar en el que Buffalo Bill y Houdini estrenaron sus espectáculos, donde se inventó la montaña rusa que maravilló al aviador Charles Lindbergh y donde se comieron los primeros hot-dogs.
La Quinta Avenida: Elegancia y Modernidad
Así se hizo Nueva York
A finales del siglo XIX, la protagonista de La edad de la inocencia se preguntaba extrañada por la urdimbre urbanística de la ciudad: «¿Entonces Nueva York es un verdadero laberinto? Me parecía tan sencilla y recta como la Quinta Avenida. ¡Y con todas las calles transversales numeradas!». Había y resiste aún una falla recta e inmortal en ese entramado de calles de Manhattan que recorre la isla de norte a sur, desde el río Harlem hasta Washington Square Park, y divide la ciudad en dos partes, este y oeste, numerándose desde ella las calles perpendiculares.
En ella residirían las élites sociales de Nueva York a partir de la década de 1860, y todavía hoy continúa siendo una de las calles más caras y grandiosas del mundo. La franja con vistas a Central Park sería conocida a partir de los años veinte como la Millionaire’s Row por el elevado número de familias ricas neoyorquinas que construyeron sus ostentosas mansiones allí; un buen ejemplo de ello sería el palacete de la familia Vanderbilt.
La Quinta Avenida alberga edificios emblemáticos de la ciudad, situados en el Midtown y en el Upper East Side, como el Empire State Building (el edificio más alto del mundo durante más de cuarenta años), el Mount Sinai Hospital, la Public Library, el Rockefeller Center, la catedral de San Patricio, el Metropolitan Museum of Art o el Guggenheim Museum.
Central Park: Un Refugio en la Ciudad
Durante varios años, William Merritt Chase realizó pequeños bocetos de rápida ejecución en el Prospect Park de Brooklyn y, cuando se trasladó a Manhattan, empezó a pintar Central Park. El crítico Charles de Kay comentó que Chase había descubierto Central Park, un lugar que muchos neoyorquinos no apreciaban en su totalidad. Chase supo dar protagonismo a través de su pintura al primer gran jardín público de los Estados Unidos, convirtiendo cada escena en un homenaje al parque urbano como parte del ambiente norteamericano.
La Masacre de Lucs-sur-Boulogne: Un Capítulo Oscuro en la Historia de Francia
La masacre de Lucs-sur-Boulogne tuvo lugar el 28 de febrero de 1794. Es la masacre más famosa e importante perpetrada por las tropas republicanas de las columnas infernales durante la guerra de Vendée.
El 28 de febrero de 1794, los soldados republicanos, divididos en dos columnas, entraron en el territorio de Lucs-sur-Boulogne. Luego, la ciudad se divide en dos parroquias; el Grand-Luc con 2.050 habitantes y el Petit-Luc, poblado por un centenar de personas. Ante la llegada de las columnas, parte de la población corrió a refugiarse en la capilla de Petit-Luc.
Al ser la capilla demasiado pequeña para contener a toda la población, los soldados abrieron fuego contra la gente de afuera, luego, para salvar los cartuchos, lanzaron una carga de bayoneta masacrando y rematando a los heridos. Los sobrevivientes se atrincheraron dentro de la capilla, los republicanos luego prendieron fuego a la iglesia.
El Museo de Bellas Artes de València y la Colección BBVA
El Museo de Bellas Artes de València ha presentado el depósito de seis pinturas pertenecientes a la Colección BBVA que ya se pueden visitar en la primera planta de la colección permanente del Museo. Las obras, realizadas por reconocidos maestros como Juan de Soreda, Josefa de Óbidos, Valentin de Boulogne, Ignacio Zuloaga, Francisco Iturrino y Josep de Togores, enriquecen el discurso museográfico del centro y constituyen la primera fase de un rico depósito que, a partir de 2026, se incrementará e integrará en las salas permanentes del Museo de Bellas Artes.
Este primer depósito de BBVA en el Museo de Bellas Artes de València está conformado por una exquisita pieza renacentista de Juan de Soreda, La Virgen con el Niño y un ángel, realizada hacia 1530, y continúa con joyas del barroco mediterráneo como la delicada Sagrada Familia de la artista sevillana Josefa de Óbidos y el espectacular lienzo del mismo tema del francés Valentin de Boulogne.
La Colección BBVA, compuesta por más de 9.000 piezas, abarca un amplio periodo historiográfico, desde el siglo XV hasta la actualidad. Dentro de sus fondos destacan los siglos XVII, XVIII y XIX, representados mediante una extraordinaria selección de obras de arte, principalmente de las escuelas holandesa, flamenca y española, con piezas de Goya, Van Dyck, Snayers, Pickenoy, Pantoja de la Cruz, Carreño de Miranda o Murillo.
Tabla resumen de las obras del primer depósito de la Colección BBVA en el Museo de Bellas Artes de València:
| Artista | Obra | Estilo |
|---|---|---|
| Juan de Soreda | La Virgen con el Niño y un ángel | Renacimiento |
| Josefa de Óbidos | Sagrada Familia | Barroco |
| Valentin de Boulogne | Sagrada Familia | Barroco |
| Ignacio Zuloaga | Boticario de pueblo | Siglo XIX-XX |
| Francisco Iturrino | Soir de fête (Tarde de fiesta) | Siglo XIX-XX |
| Josep de Togores | Le gosse (El muchacho) | Vanguardia |
