¿Cómo saber si la leche materna está dañada? Señales y mitos sobre la lactancia

La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, sin ninguna duda, pero está rodeada de mitos y consejos erróneos que pueden dificultar el proceso para las madres. Es crucial estar bien informada para asegurar una lactancia exitosa y nutritiva para tu bebé. A continuación, exploramos algunas señales que pueden indicar problemas con la leche materna y desmentimos algunos mitos comunes.

Mitos comunes sobre la lactancia materna

  • Amamantar con horarios: Aunque algunos bebés se alimentan así y ganan peso, es más probable que la lactancia se vea comprometida.
  • Los bebés siempre lloran por hambre: Llorar es su manera de comunicarse, pero no siempre indica hambre.
  • Amamantar debe doler: Esto es un mito. La lactancia no debe ser dolorosa. Si lo es, busca ayuda especializada.
  • No es necesario despertar al bebé para que mame: Esto puede llevar a una pérdida excesiva de peso en los primeros días.
  • El chupete es una necesidad del bebé: Es más bien una necesidad de los padres.
  • Si estás amamantando, no puedes enfermarte: Las madres lactantes pueden enfermarse y someterse a la mayoría de pruebas diagnósticas. La mayoría de enfermedades comunes no impiden la lactancia.
  • Hay alimentos o bebidas que aumentan la producción de leche: La única manera de aumentar la producción es estimular el pecho y extraer la máxima cantidad de leche.
  • Si bebes agua mientras amamantas, la leche se vuelve aguada: No tiene ninguna base científica.
  • Hablar mal delante de los hijos estropea la leche: La leche no se estropea ni se vuelve agria por esto.
  • La leche dentro del pecho se puede estropear con el frío o el sol: Esto es falso. La leche no se estropea por el frío exterior ni por tomar el sol.

Problemas comunes durante la lactancia

Es crucial estar atenta a ciertos problemas que pueden surgir durante la lactancia y saber cómo manejarlos:

Anquiloglosia, macroglosia y retrognatia

Anquiloglosia: Lengua sujeta en exceso al suelo de la boca por un frenillo sublingual corto. Los problemas de succión por anquiloglosia pueden paliarse cambiando las posturas del bebé al pecho, de forma que el agarre sea lo más profundo y ventral posible. A menudo ayuda la postura a caballito o del bebé sobre la madre, como en la del afianzamiento espontáneo de la primera toma tras el nacimiento. En todo caso es importante que una persona formada y experimentada en resolver dificultades de lactancia, revise el frenillo y la succión del bebé, observando clínicamente una toma. Y proponiendo si es recomendable la intervención quirúrgica de la anquiloglosia, que puede hacerse por distintas técnicas, frenotomía o frenectomía, con o sin anestesia, según el tipo de frenillo y la experiencia del profesional.

Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.

Retrognatia : mandíbula inferior retrasada en exceso. Esta es una particularidad anatómica frecuente, que a menudo se asocia a la anquiloglosia, y produce unas dificultades muy similares en cuanto a la succión. La retrognatia suele irse suavizando con el tiempo, y desaparecer en torno a los tres meses. Aunque en los casos más acusados puede persistir más.

Paladar hendido y/o labio leporino

Estas son malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar. Ejemplos son algunos bebés con síndrome de Down, prematuros, etc Aunque también bebés sanos nacidos a término pueden tener bajo desempeño en su musculatura orofacial. En estos casos es importante estar alerta y posiblemente mantener la lactancia con la ayuda de estimulación del pecho extra.

Hipertonía

Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan. La hipertonía también suele ser un problema temporal.

Perlas de leche

La «perla de leche» es un pequeño punto blanquecino, nacarado, que aparece en el pezón y que produce un dolor agudo y penetrante durante la succión del bebé. Para facilitar que se rompa se recomienda aplicar calor local antes de las tomas. En muchas ocasiones el calor húmedo y la succión del bebé logran que la perla de leche desaparezca en unos días. Si no se rompe, se puede pinchar con una aguja estéril.

Mordeduras del bebé

Los niños pueden morder el pecho por diferentes razones (molestias de la dentición, dolor, descubrir qué pasa…). Decir ¡No! Después se le ofrecerá de nuevo el pecho, diciéndole “no me muerdas”.

Alergia e intolerancia a las proteínas de leche de vaca (PLV)

En la alergia la ingesta de PLV desencadena una reacción inmunológica mediada por IgE, que se puede manifestar por síntomas digestivos, cutáneos, respiratorios y anafilaxia. Se habla de intolerancia a las PLV cuando no hay un mecanismo inmunológico comprobado. En ambos casos se deben suprimir los lácteos de la dieta materna.

Baches de lactancia o crisis de los 3 meses

Los baches o crisis de lactancia son episodios transitorios en los que hay mayor demanda de leche por parte del bebé (mama continuamente, está inquieto, llora,…). Generalmente coinciden con periodos de crecimiento rápido del niño. Si se empiezan a dar biberones, disminuye la producción de leche y la situación empeora.

Preocupación por el peso del bebé

La preocupación por el peso es muy frecuente, pero en la mayoría de los casos todo va bien. Muchas patrones de crecimiento disponibles han sido confeccionados con niños que recibieron lactancia artificial. El crecimiento del niño debe controlarlo el pediatra en la consulta.

Llanto y cólicos del lactante

Los cólicos del lactante son episodios vespertinos de llanto intenso de al menos 3 horas de duración, tres o más noches a la semana, durante al menos tres semanas, en un lactante por lo demás sano. Se ha relacionado con: inmadurez intestinal, intolerancia a las proteína de leche de vaca, temperamento, …. Se recomienda responder precozmente al llanto y tomar al bebé en brazos. Se puede intentar calmarlo ofreciéndole el pecho.

Obstrucción de un conducto lácteo

Vaciado defectuoso de un lóbulo mamario, generalmente por mala técnica de lactancia o por utilizar sujetadores que producen compresión excesiva Manifestaciones: bulto doloroso y enrojecimiento de la piel de esa zona, sin fiebre ni síntomas generales. Tratamiento: aumentar frecuencia de las tomas, calor local previo, mejorar el vaciado del lóbulo colocando al lactante de forma que su lengua quede en contacto con la zona afecta y realizar durante la toma masaje del área en dirección al pezón. Si es necesario completar el vaciado con sacaleches tras la toma. Importante usar sujetador adecuado.

Mastitis

Inflamación de los lóbulos mamarios por retención de leche no resuelta, acompañada o no de infección, generalmente bacteriana (Staphylococcus aureus). Se manifiesta por dolor intenso, signos inflamatorios locales y síntomas generales (fiebre, escalofríos, malestar general, …). Se han descrito variantes con pocos signos inflamatorios y mastitis recidivantes. Es recomendable analizar la leche para identificar la infección. La leche del pecho afectado no tiene ningún efecto perjudicial en el niño. Los analgésicos-antiinflamatorios son necesarios, y en muchos casos el tratamiento antibiótico.

Grietas e ingurgitación

Grietas: Es una causa frecuente de abandono de la lactancia por el dolor que producen. Generalmente se deben a mala técnica de lactancia o anomalías anatómicas en el bebé (frenillo labial o lingual, micrognatia).

Ingurgitación: Ocurre cuando se produce más leche de la que el lactante extrae: con la “subida de la leche”, si se amamanta con horarios rígidos o se ofrecen suplementos innecesarios. Manifestaciones: aumento del tamaño del pecho y dolor. Tratamiento: vaciar con frecuencia el pecho y analgésicos.

Manipulación y conservación de la leche materna

Manipular la leche materna puede generar dudas, pero siguiendo normas básicas se asegura su salubridad:

  1. Conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta.
  2. A una temperatura de 0 a 4 grados, puede permanecer unos 5 días.
  3. La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses.
  4. A temperatura ambiente (menos de 24ºC), no más de 4 horas sin refrigerar.
  5. La leche en mal estado huele muy mal.
  6. No recalentar la leche varias veces.
  7. Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
  8. La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.
  9. Descongelar la leche lo más rápido posible, calentando agua en un cazo e introduciendo el recipiente con la leche.
  10. La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose.
  11. Evitar que la leche hierva al calentarla en el microondas.
  12. Se puede mezclar leche extraída cuando ambas estén a la misma temperatura.
  13. Congelar la leche que no se va a usar en dos o tres días.
  14. La leche materna contiene lipasa, una enzima que ayuda a digerir la grasa. Si la grasa se degrada, adquiere un sabor rancio, pero sigue siendo segura para el consumo.
  15. Para salir a la calle, llevar la leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente.

Aumento de pecho y lactancia

Muchas mujeres con implantes mamarios se preguntan si podrán amamantar. Aquí algunas preguntas frecuentes:

¿Afectará un aumento de pecho a la futura lactancia?

En principio, no debería haber inconvenientes, ya que las técnicas quirúrgicas actuales no suelen dañar el tejido glandular. Sin embargo, si el implante se introduce a través de la areola del pezón y se sitúa detrás de la glándula mamaria, podría quedar una pequeña cicatriz que dificulte la lactancia.

¿Qué tipo de cirugía de aumento de pecho tiene menos riesgos para la futura lactancia?

Es fundamental que el cirujano tenga cuidado de no dañar los nervios, los conductos de la leche materna y las glándulas mamarias durante el implante.

¿Los implantes de mama aumentan el riesgo de mastitis?

Algunos estudios sugieren una relación entre la colocación de implantes mamarios detrás de la glándula mamaria y un aumento del riesgo de mastitis. Para reducir este riesgo, es importante que el bebé vacíe completamente el pecho y que las tomas no se dilaten demasiado.

¿La silicona de la prótesis de mama puede afectar al bebé lactante?

No existen estudios que acrediten perjuicio alguno para la salud del bebé. El material de las prótesis no pasa a la leche materna.

¿Qué precauciones debo tener en la lactancia si tengo una prótesis mamaria?

Si el bebé aumenta de peso con regularidad, moja el pañal más de 6 veces al día y expulsa entre 3 y 5 heces diarias, son buenas señales. Se recomienda advertir al pediatra sobre las prótesis para un seguimiento más detenido del crecimiento del bebé.

Es importante recordar que el embarazo y la lactancia siempre afectan al aspecto del pecho, tenga o no implantes mamarios.

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El rol del ácido graso en la leche materna

Un ácido graso presente en la leche materna es fundamental para la maduración del corazón en ratones recién nacidos, según un estudio publicado en Nature. La investigación ha revelado que la ingesta de leche materna es la señal esencial para que el corazón neonatal madure metabólicamente tras el nacimiento, permitiendo que el corazón funcione correctamente y asegurando la supervivencia posnatal. En concreto, es el ácido graso omega-y-6 ingesta de leche materna, además de su función nutricional, cumple un papel señalizador avisando a los cardiomiocitos de que deben activar su metabolismo, porque ya no les sustenta la fisiología materna-linolénico (GLA) proveniente de la leche materna, el encargado de unirse a la proteína celular Receptor X de Retinoide (RXR).

Al nacer, el corazón del bebé debe empezar a producir rápidamente energía para iniciar el latido cardíaco en el ambiente extrauterino. Para ello, los cardiomiocitos, células contráctiles del miocardio, necesitan activar las mitocondrias, orgánulos generadores de ATP (adenosín trifosfato o trifosfato de adenosina) que sustentan las rutas bioenergéticas de la célula.

En conclusión, señalan las investigadoras, el estudio muestra que GLA, proveniente en la leche materna, pero también presente en la leche de fórmula que contiene el precursor del ácido gamma-linolénico (GLA), el ácido linoleico (LA), es la señal clave para que el corazón funcione correctamente después del nacimiento.

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