El cuento de "Los Siete Cabritillos" es una historia popular transmitida de generación en generación, principalmente gracias a la recopilación y adaptación de los Hermanos Grimm, dos filólogos alemanes dedicados a preservar cuentos infantiles. La historia, con ligeras variaciones en el título como «El lobo y los siete cabritillos», «La mamá cabra y los siete cabritos», o «El lobo y las siete cabritas», narra las aventuras de una cabra y sus siete pequeños cabritos, destacando la importancia de la precaución y la astucia.
La historia nos presenta a una vieja cabra que tenía siete cabritillos, a quienes quería mucho. Como no quería que les pasase nada malo, siempre insistía cuando se iba a por comida que tuvieran mucho cuidado y no abrieran la puerta a nadie.
- No os fiéis de nadie. El lobo es muy astuto y es capaz de disfrazarse para engañaros. Si veis que tiene la voz ronca y la piel negra será él.
- ¡Síii mamá, tendremos cuidado!
Y como en todo cuento debe haber un lobo feroz, la madre advierte a sus pequeños en contra de este temible animal…
En cuanto la cabra desapareció, apareció el lobo y llamó a la puerta.
- ¿Quién es?, preguntaron los cabritillos
- Abridme hijos míos, soy vuestra madre.
Pero los pequeños recordaron el consejo de su madre y no se fiaron.
- Tu no eres nuestra madre. Nuestra madre tiene la voz suave y tu la tienes muy ronca.
El lobo se marchó enfadado por haber sido descubierto y fue directo a la tienda donde se compró un trozo de yeso para suavizar su voz. De nuevo volvió a la casa de los siete cabritillos.
- ¿Quién es?, preguntaron los cabritillos
- Soy yo, vuestra madre.
Esta vez su voz sonaba suave, así que los cabritillos no estaban seguros del todo. Entonces, vieron por la ventana que su pata era negra como el tizón y se dieron cuenta de que era el lobo.
- ¡Tu no eres nuestra madre, eres el lobo! Nuestra madre tiene las patas blancas.
El lobo volvió a marcharse malhumorado pensando en que esta vez lo conseguiría. Fue al molinero y le pidió que le pintase la patita con harina, y aunque al principio el molinero no se fió de él, le entró miedo y acabó accediendo.
De modo que el lobo volvió a llamar a la puerta.
- ¿Quién es?, preguntaron los cabritillos
- Soy yo, vuestra madre.
- Enséñanos la patita para que podamos verla
Al ver los cabritillos que su pata era blanca como la nieve creyeron que de verdad se trataba de su madre y le dejaron pasar. Pero cuando vieron que era el lobo, corrieron despavoridos a esconderse por todos los lugares de la casa. Uno se metió debajo de la cama, otro en el horno, otro en la cocina, otro en el armario, otro en el fregadero y el más pequeño en la caja del reloj.
El lobo fue encontrándolos y comiéndoselos uno por uno, excepto al más pequeño, al que no pudo encontrar.
Estaba tan harto de comer cuando terminó que se fue a tumbar debajo de un árbol y se quedó profundamente dormido.
Entretanto llegó mamá cabra y menudo susto se dio cuando vio que toda la casa estaba revuelta y no había ni rastro de sus hijos. Entonces la más pequeña la llamó desde la caja del reloj, su madre la sacó de su escondrijo y le contó lo ocurrido.
La vieja cabra cogió tijeras, aguja e hilo y fue con el cabritillo en busca del malvado lobo. Cuando lo encontraron cogió las tijeras y le abrió la tripa al animal. De ahí salieron uno por uno sus seis cabritillos vivos. Todos estaban muy contentos de estar sanos y salvos, pero la madre quiso darle al lobo su merecido y ordenó a los pequeños que fueran a por piedras.
Con astucia, logró la vieja cabra llenar al lobo el estómago de piedras sin que éste lo notara. Cuando se despertó, tenía mucha sed y al acercarse al pozo para beber agua, el peso de las piedras hizo que se cayera dentro y se ahogara.
Los cabritillos se acercaron al pozo y comenzaron a saltar y cantar en corro alrededor de él celebrando que volvían a estar los siete juntos.
La historia transmite una valiosa lección sobre la importancia de la obediencia y la desconfianza hacia los extraños, especialmente aquellos que intentan engañarnos con disfraces. Además, resalta el ingenio y el coraje de la madre cabra, que no se rinde ante la adversidad y rescata a sus hijos del peligro.
El lobo y las siete cabras - Cuentos de Hadas Españoles - Spanish Fairy Tales
Moralejas del cuento
- No confíes en extraños: El lobo se disfraza y engaña a los cabritillos, enseñando a los niños a ser cautelosos.
- Obedece a tus padres: Los cabritillos desobedecen y sufren las consecuencias.
- La unión hace la fuerza: La madre cabra y sus hijos trabajan juntos para superar al lobo.
- La astucia vence a la fuerza: La madre cabra usa su ingenio para engañar al lobo y salvar a sus hijos.
Adaptaciones y versiones modernas
El cuento ha sido adaptado en numerosas ocasiones para teatro, cine y televisión. Las versiones modernas suelen suavizar el final violento y enfatizar los valores positivos de la historia.
El cuento de "Los Siete Cabritillos" sigue siendo relevante en la actualidad como una herramienta para enseñar a los niños sobre seguridad, precaución y la importancia de la familia.
