En las últimas décadas, se ha observado un incremento en la prevalencia de infertilidad en la población. La infertilidad se define como la incapacidad de una pareja para conseguir o completar un embarazo de forma espontánea tras un periodo de un año manteniendo relaciones sexuales sin medidas anticonceptivas. En este sentido, se estima que alrededor del 15% de las parejas en edad fértil en España tienen problemas para concebir.
Numerosos estudios señalan que una situación nutricional adecuada juega un papel clave en la fertilidad. En relación con la alimentación, se destaca que la ingesta en exceso de grasas saturadas, ácidos grasos trans y proteínas de origen animal podría tener un efecto perjudicial en la fertilidad, mientras que la ingesta de hidratos de carbono complejos, fibra, grasas monoinsaturadas y ácidos grasos omega-3 podría tener un efecto beneficioso.
Factores asociados a la infertilidad
Existen diversos factores asociados con la infertilidad, tales como la edad avanzada de los padres, la presencia de alteraciones en el aparato reproductor y de enfermedades como la obesidad, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), endometriosis e hipotiroidismo, entre otras, la exposición a contaminantes del medioambiente y el estilo de vida.
La situación ponderal, y especialmente la composición corporal, juegan un papel fundamental en la fertilidad en ambos sexos. Diversos estudios han constatado que tanto el bajo peso como el sobrepeso u obesidad aumentan el riesgo de infertilidad. La probabilidad de lograr un embarazo en un tratamiento de reproducción asistida es menor a medida que el índice de masa corporal (IMC) es mayor.
El impacto del tejido adiposo en la fertilidad
La asociación entre el exceso de tejido adiposo y la infertilidad se explica, por una parte, por el aumento de las concentraciones de leptina, lo que origina alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis (ovario/testículo) y que, en consecuencia, produce un aumento de las concentraciones de testosterona y la disminución de la progesterona en las mujeres y la disminución de la testosterona y un aumento de los estrógenos en el hombre. Por otra parte, el exceso de grasa corporal favorece la resistencia a la insulina, lo que contribuye a aumentar la síntesis y la liberación de andrógenos ováricos en la mujer y una disminución de la globulina transportadora de hormonas sexuales, lo que tiene un impacto negativo en la ovulación y en la calidad de los espermatozoides.
Asimismo, la insuficiencia ponderal también está asociada a alteraciones a nivel hormonal, por lo que pueden presentarse periodos anovulatorios, amenorrea, fases lúteas cortas o ausentes en la mujer y la disminución de la producción, viabilidad y motilidad de los espermatozoides y del apetito sexual en el hombre.
Importancia de los macronutrientes
La evidencia disponible indica que tanto el tipo como la cantidad de hidratos de carbono pueden condicionar la fertilidad de hombres y mujeres. En este sentido, se ha observado que el seguimiento de una dieta rica en alimentos con una carga glucémica baja se relaciona con una mejoría de la fertilidad relacionada con la ovulación a través de una mejoría en la sensibilidad de la insulina en las mujeres y de la calidad del semen. En relación a las proteínas, se ha observado que el remplazo de proteínas de origen animal por vegetal en la dieta favorece la ovulación.
En cuanto a las grasas, se ha observado que la ingesta elevada de grasas saturadas se asocia negativamente con la cantidad de espermatozoides y que las grasas trans incrementan la resistencia a la insulina, por lo que aumenta el riesgo de presentar alteraciones en la ovulación y en la calidad de los espermatozoides. De forma contraria, el seguimiento de dietas ricas en grasas monoinsaturadas parece tener un efecto beneficioso en la fertilidad en mujeres y en hombres.
Asimismo, se ha constatado una mayor eficacia en los tratamientos de reproducción asistida y una mejor calidad en los espermatozoides en personas con concentraciones séricas elevadas de omega-3. La suplementación con omega-3 puede ayudar a reducir la concentración de testosterona y a mejorar la resistencia a la insulina en mujeres con SOP.
Menú para mejorar la fertilidad en la mujer y en el hombre 🍏 Qué comer para quedarte embarazada
El rol de las vitaminas y minerales
Un aporte adecuado de vitaminas es fundamental para la fertilidad. El ácido fólico juega un papel esencial en la síntesis de ADN y ARN y, por tanto, en la reproducción. Un estatus inadecuado se ha asociado con un mayor riesgo de presentar alteraciones en la ovulación, defectos del tubo neural, retraso del crecimiento intrauterino y nacimiento prematuro. Es importante vigilar la ingesta de folato no solo en la mujer, sino también en el hombre, ya que se ha observado que contribuye a la mejora de la cantidad y de la calidad de los espermatozoides.
La vitamina B12 es necesaria para el desarrollo y la función de la placenta. También se ha observado que la suplementación con la vitamina puede ayudar a mejorar la calidad de los espermatozoides y a prevenir los abortos espontáneos. La vitamina A favorece la síntesis de las hormonas sexuales, participa en la espermatogénesis, protege del daño oxidativo al óvulo y al espermatozoide y facilita la implantación del óvulo fecundado. Asimismo, es de gran importancia en el desarrollo de la placenta y en la organogénesis y en la embriogénesis. La utilización de suplementos de beta-caroteno se ha asociado con un mayor número, calidad y motilidad de los espermatozoides.
La vitamina D está asociada con el mantenimiento de la reserva ovárica, pues favorece la síntesis de hormona antimülleriana (HAM). En la mujer, su deficiencia está relacionada con la resistencia a la insulina, SOP y miomas uterinos. En el hombre, su deficiencia está asociada con menores concentraciones de testosterona. En este sentido, es importante tener en cuenta que tanto el exceso como la deficiencia de la vitamina tienen un efecto negativo en la cantidad y en la calidad de los espermatozoides. La suplementación con la vitamina sería recomendable en los casos de deficiencia severa, y particularmente en mujeres con obesidad, resistencia a la insulina y concentraciones bajas de HAM, así como también en hombres que presentan oligoespermia o astenospermia. Se ha observado que la suplementación mejora la eficacia de tratamientos de reproducción asistida.
Las vitaminas C y E son esenciales en la reproducción debido a su función antioxidante, ya que contrarrestan los efectos del estrés oxidativo sobre los óvulos y los espermatozoides. Además, la vitamina E facilita la implantación del óvulo fecundado y ambas son necesarias para el desarrollo y función de la placenta.
El aporte adecuado de algunos minerales puede ayudar a mejorar la fertilidad. El calcio tiene un papel de gran importancia en la espermatogénesis y en la motilidad, en la hiperactivación y en la reacción del acrosoma del espermatozoide, lo que es indispensable para que se lleve a cabo la fertilización del óvulo. El hierro favorece la ovulación, interviene en la implantación del óvulo fecundado y reduce el riesgo de desarrollar complicaciones al inicio del embarazo. Además, es indispensable para el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso del feto.
El zinc juega un papel esencial en la fertilidad, pues protege al espermatozoide y al óvulo del daño oxidativo, participa en la embriogénesis, en la estructura y en la función placentaria y en el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso del feto. En el hombre, el zinc juega un papel de gran relevancia en el proceso de reproducción debido a que participa en el desarrollo normal testicular, en la síntesis de la testosterona e influye en la maduración, en la cantidad y en la movilidad de los espermatozoides. La suplementación con zinc podría ser de utilidad en el tratamiento de la infertilidad en el hombre, ya que puede ejercer una mejoría en la calidad de los espermatozoides.
El selenio es un nutriente esencial para la reproducción, el desarrollo y la función de la placenta y el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso del feto. Ayuda a reducir el daño oxidativo de los espermatozoides y de los óvulos y participa en la síntesis de la testosterona y, por tanto, en la espermatogénesis. Por último, dada su participación en la síntesis de hormonas tiroideas, el yodo es esencial en el mantenimiento de la fertilidad. Es necesario para el desarrollo y la función placentaria y para el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso del feto. Su deficiencia se asocia con un mayor riesgo de aborto espontáneo y con malformaciones congénitas.
Recomendaciones para mejorar la fertilidad
Es aconsejable que las parejas que sufren de infertilidad mejoren su estado nutricional para aumentar las probabilidades de concebir. En este sentido, el mantenimiento del peso corporal mediante una alimentación adecuada y una actividad física moderada es clave para mejorar la fertilidad en hombres y en mujeres. Especialmente puede ser efectivo en el tratamiento de la infertilidad producida por la presencia de alteraciones en la ovulación en mujeres con exceso de peso. Sería deseable que las parejas que tengan exceso de peso realicen una reducción lenta y progresiva hasta alcanzar un peso normal, ya que esto contribuirá a restaurar el equilibrio hormonal favoreciendo la ovulación y a mejorar la cantidad y la calidad del semen.
La prevención y el tratamiento de las alteraciones en la fertilidad de hombres y mujeres debe contemplar el abordaje nutricional, dada su importancia en la reproducción. Las parejas que presenten infertilidad deben mejorar su situación nutricional a través de una alimentación adecuada y la realización de actividad física.
| Nutriente/Hábito | Beneficios |
|---|---|
| Hidratos de carbono complejos | Mejora la sensibilidad a la insulina y la calidad del semen. |
| Proteínas vegetales | Favorece la ovulación. |
| Grasas monoinsaturadas y omega-3 | Efecto beneficioso en la fertilidad y mejora la calidad del esperma. |
| Ácido fólico | Esencial para la síntesis de ADN y ARN, mejora la calidad del esperma. |
| Vitaminas A, D, C y E | Favorecen la síntesis hormonal, protegen contra el estrés oxidativo y mejoran la implantación del óvulo. |
| Calcio, hierro, zinc, selenio y yodo | Importantes para la espermatogénesis, la ovulación, la función placentaria y el desarrollo fetal. |
| Mantener un peso saludable | Clave para el equilibrio hormonal y la función reproductiva. |
