Juan José López Ibor: Biografía, Familia y Legado en la Psiquiatría

El doctor Juan José López Ibor, una figura prominente en la psiquiatría española, dejó una huella imborrable tanto en el campo de la medicina como en la sociedad. Su vida, marcada por la pasión por el conocimiento, el compromiso social y una profunda fe, lo convirtió en un referente intelectual de su época. A continuación, exploraremos su biografía, su impacto en la psiquiatría y la influencia de su familia en su vida y obra.

Juan José López Ibor

Primeros Años y Formación

Juan José López Ibor nació en Sollana (Valencia) el 22 de abril de 1906. Fue hijo de Miguel López Marco, un maestro de escuela que enriqueció culturalmente su pueblo natal, llegando a ser alcalde. Desde temprana edad, demostró una inteligencia excepcional, lo que le permitió ingresar al colegio mayor Beato Juan de Ribera de Burjasot (Valencia) a los catorce años. Allí coincidió con figuras como el pintor Francisco Lozano, Pedro Laín Entralgo y Rafael Calvo Serer, con quienes mantuvo una larga amistad.

Mientras estudiaba en la Facultad de Medicina de Valencia, un libro de Sigmund Freud cambió para siempre la vida del doctor Juan José López Ibor. En tercer curso cayó en sus manos una obra de Freud que marcó para siempre su vocación por la psiquiatría. Se doctoró en Madrid en 1930 con una tesis sobre la neurosis de renta, a caballo entre lo psiquiátrico y lo forense. Obtuvo la beca “Alfonso XII” de la Diputación de Valencia para formarse en el extranjero. Consiguió doctorarse en 1930 y durante la década de los 30 perfeccionó sus estudios en universidades de Zúrich, París o Berlín.

El doctor López Ibor, su esposa Socorro y sus 12 hijos, en una foto de enero de 1970.

Trayectoria Profesional

Inició en seguida una carrera docente como catedrático de Medicina Legal (1932) de la Facultad de Santiago de Compostela, de donde pasó en 1934 a ocupar la misma cátedra en la de Valencia. En aquella época la Psiquiatría era una parte del programa ordinario de la Medicina Legal. En 1940 fue nombrado profesor de Psiquiatría en el Instituto de Medicina Ramón y Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y en 1943, jefe del servicio de Neuropsiquiatría del Hospital General de Madrid. En 1967 asumió el cargo de decano de la Beneficencia Provincial. Desempeñó la primera cátedra de Psiquiatría de la Universidad de Salamanca.

En 1950 ingresó en la Real Academia de Medicina. Su discurso de ingreso, La responsabilidad penal del enfermo mental, sigue siendo un texto básico de la Psiquiatría forense. Ese mismo año asumió el encargo de la cátedra de Psicología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. En 1966 obtuvo por traslado la cátedra de Psiquiatría de la misma Universidad y asumió la dirección de su Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica y de la Escuela Profesional de Psiquiatría hasta su jubilación en 1976.

En el Hospital Provincial de Madrid surgió a su alrededor un equipo de colaboradores y de médicos en formación de España y de Iberoamérica en lo que fue una escuela muy fructífera. Allí solía invitar a los psiquiatras más relevantes del mundo para desarrollar sus enseñanzas, en una época en la que los congresos eran poco frecuentes y en la que los españoles no tenían muchas oportunidades de viajar. Con este mismo espíritu creó y dirigió en la editorial Gredos la Biblioteca de Psicología y Psicoterapia que entre 1965 y 1970 publicó traducciones de las obras más significativas de la psicopatología internacional. Fundó en 1940 y dirigió durante muchos años la revista Actas Españolas de Psiquiatría.

Aportaciones a la Psiquiatría

Para López Ibor la clínica no permitía percibir un corte tan tajante, en especial cuando se trataba de patologías que estas corrientes citadas habían dejado un poco de lado, como las neurosis y las enfermedades psicosomáticas. Sus aportaciones más originales giran en torno a las neurosis y a la angustia. Eric Engstrom, el historiador de la psiquiatría de Oxford, ha dicho que son éstas las únicas aportaciones originales de la psiquiatría española de siglo xx. Comenzó por estudiar las contribuciones del psicoanálisis al problema del origen de las neurosis y de la angustia en general.

En La angustia vital. Patología general psicosomática describe un subtipo de neurosis, la timopatía ansiosa, caracterizado por la presencia de una forma endógena (más tarde endotímica) de la ansiedad (angustia vital, un sentimiento de la misma naturaleza que la tristeza vital descrita por Kurt Schneider como el fenómeno central de la depresión endógena). En Las neurosis como enfermedades del ánimo amplía el concepto a todas las neurosis. Para Freud había que buscarlo en conflictos intrapsíquicos y en vicisitudes precoces del desarrollo de la personalidad, mientras que para López Ibor había que integrarlo en una perspectiva más amplia y al mismo tiempo más cercana a la clínica.

López Ibor describió el sentimiento básico que subyace a la actividad delirante y alucinatoria de la esquizofrenia, la esquizoforia, más tarde descrita como trema (Klaus Conrad) o disforia (Peter Berner), que expuso por primera vez en 1955 en Madrid, con ocasión del “Symposium sobre la esquizofrenia” que organizó en torno a Kurt Schneider y que contó con una amplia representación de la psiquiatría mundial de la época.

Compromiso Social y Político

El comienzo de la Guerra Civil le sorprendió en Valencia. Decidió trasladarse a Pamplona, donde colaboró regularmente en un periódico, en el que escribía con seudónimo (Pablo Marco), para proteger a sus familiares de Sollana (de hecho, varios murieron simplemente por “oler a incienso”). De esta época nació su interés por el destino de España, por el papel de la universidad y por temas antropológicos.

Mantuvo una postura política cercana a Acción Española, siendo decididamente monárquico. Fue miembro del Consejo Privado de Don Juan. En 1943 fue desterrado a Barbastro por el proyecto de un escrito que debía dirigir al general Franco un grupo numeroso de profesores de universidad, para pedirle su renuncia a la jefatura del Estado y la restauración de la Monarquía en la figura de don Juan de Borbón. Por ello fue castigado con el destierro a Barbastro, le quitaron el pasaporte durante años y le impidieron dirigir tesis doctorales y revistas científicas.

Uno de sus cometidos más notables fue el asesoramiento al Vaticano para que la anulación matrimonial se concediera por motivos internos, es decir, por causa probada a través del testimonio del o de la demandante, como podría ser la inmadurez emocional. También tuvo un papel fundamental en la Comisión Pontificia con respecto a los anticonceptivos femeninos ya que consideraba que el uso de la píldora estaba más relacionado con las influencias católicas que con la ciencia. Hablar abiertamente sobre la sexualidad supuso una revolución en plena censura.

Vida Familiar

En su esposa, Socorro Aliño, encontró el apoyo que necesitaba, ya que sin ella prácticamente no existiría su obra porque se encargó de mecanografiarla. Se casó con Socorro Aliño Testor, por cuyas manos pasó, literalmente, toda su obra, ya que, desde que se conocieron, ella pasó a máquina todo lo que él escribió. El matrimonio tuvo 12 hijos, de los que la mitad se dedicaron a la medicina y el resto a otras actividades intelectuales como la música, el derecho o la historia. Tuvieron doce hijos, de ellos seis médicos (cuatro psiquiatras, un neurorradiólogo y un oncólogo pediatra) y el resto dedicados a otras actividades intelectuales que habían visto cultivar en el hogar familiar (psicología, historia, biología, música, leyes, etc.).

La familia López Ibor

Actividad Número de Hijos
Medicina (Psiquiatría, Neurorradiología, Oncología Pediátrica) 6
Otras actividades intelectuales (Psicología, Historia, Biología, Música, Leyes) 6

Legado

El profesor Juan José López Ibor ha sido una de las figuras de la Psiquiatría española de mayor proyección nacional e internacional. Era un gran conversador que creía en el diálogo para acercar posturas, tuvo una prolífica actividad educativa a través de sus clases, artículos de prensa y entrevistas, confesaba ser católico practicante, le encantaba organizar tertulias en casa donde se reunían los grandes intelectuales de la época y la amistad era sagrada para él. Siempre fue un enamorado del Mediterráneo y, por ello, los veranos de las últimas tres décadas de su vida los disfruta en su casa mallorquina desde donde escribió bastantes obras mientras contemplaba el mar.

Falleció en Madrid el 22 de abril de 1991, el mismo día de su nacimiento, dejando un legado imborrable en la psiquiatría y en la sociedad española. Pasado este tiempo, el escritor e historiador Marino Gómez-Santos ha decidido hacer un exhaustivo recorrido por la extensa vida profesional de López Ibor y por una faceta menos conocida del psiquiatra: la del gran humanista de su época.

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