Los riesgos y complicaciones del aborto: Un análisis detallado

El aborto es un tema complejo que genera debates y controversias en todo el mundo. Más allá de las consideraciones éticas y morales, es fundamental analizar los riesgos y complicaciones asociados a este procedimiento desde una perspectiva médica y psicológica. Este artículo explora los diversos aspectos negativos del aborto, basándose en estudios científicos y datos de organizaciones de la salud.

Mapa mundial de las leyes sobre el aborto.

Riesgos para la salud mental

Estudios epidemiológicos cuantitativos muestran un riesgo entre moderado y muy alto de trastornos psiquiátricos tras el aborto inducido, especialmente de conductas adictivas e ideación de suicidio. Las mujeres que se habían sometido a un aborto experimentaron un 81% más de riesgo de problemas de salud mental, y cerca del 10% de la incidencia de problemas de salud mental se demostró que es atribuible al aborto. Siempre son más altos y sobre todo más duraderos que los que pudieran producirse por un aborto espontáneo. El embarazo no deseado no provoca trastornos y no se ha encontrado que el aborto inducido se asocie a mejor evolución de la salud mental, por lo que no puedan invocarse, sobre bases empíricas, razones de salud mental de la embarazada para inducir un aborto.

Estudios de neuroimagen han mostrado que el trastorno de estrés postraumático, que sufren algunas mujeres tras el aborto voluntario, altera las áreas cerebrales que regulan las emociones negativas, y de la memoria emocional.

Según las investigaciones científicas actuales, con instrumentos de medida más afinados y más parámetros estadísticos, no existen pruebas fehacientes que aseguren que tras un aborto haya efectos psicológicos seguros. Dependerá de muchos otros factores: el momento vital de la persona y sus prioridades, la valoración del hipotético futuro padre, creencias religiosas, factores situacionales, económicos, profesionales, y un largo etcétera.

Por otro lado, se están analizando los efectos psicológicos de no poder abortar, aun cuando la mujer tiene claro que lo quiere, pero que por múltiples causas no puede practicarse. Estas mujeres sufren más problemas de autoestima, más ansiedad y malestar en general y tienen más probabilidades de padecer trastornos mentales en el futuro.

La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer. La intensidad y duración de los efectos pueden ser muy variables en función de cada caso. Cuando sucede, ayuda sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja: poder hablar de la pérdida, no evitar las emociones negativas, ni apresurarse a “pasar página”, recibir información adecuada o participar en grupos de ayuda mutua.

Efectos psicológicos y síntomas habituales

La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer, habilidades de afrontamiento, objetivos o deseos vitales, elementos situacionales, si es un aborto inducido o involuntario, si es un embarazo prematuro o está avanzado, etc.

La intensidad y la duración de los efectos también es muy variable en cada caso. Existen dos síntomas psicológicos que suelen darse en la mayoría de los abortos (voluntarios o involuntarios). Por un lado, la ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico). Y, por otro lado, sentimiento de culpabilidad y creencia (más o menos irracional) de que podrían haber hecho las cosas de forma diferente.

Otros síntomas que pueden aparecer son:

  • Negación o incredulidad.
  • Confusión.
  • Oscilaciones en el estado de ánimo.
  • Tristeza y sensación de vacío.
  • Enfado o rabia.
  • Falta de energía.
  • Irritabilidad.
  • Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…).
  • Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima.
  • Desconexión de los propios sentimientos.
  • Aislamiento social.
  • Falta de lívido o disfunciones sexuales.
  • Miedo a la muerte (tanofobia).
  • Insomnio o pesadillas recurrentes.
  • Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión.
  • Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…).

Aborto no seguro: Una crisis médica prevenible

El aborto no seguro es una de las principales causas de mortalidad materna, responsable de al menos 1 de cada 12 muertes. Cada año, millones de mujeres enfrentan complicaciones graves, como infecciones y hemorragias, debido a la falta de acceso a servicios médicos seguros. Sin acceso a un aborto seguro, muchas mujeres recurren a métodos inseguros, lo que aumenta el riesgo de complicaciones como infecciones, lesiones internas y fertilidad reducida. Las mujeres en África, Latinoamérica y Asia son las más afectadas por este problema de salud.

Prevenir la mortalidad y el sufrimiento causados por un aborto no seguro requiere tres acciones principales: proporcionar anticonceptivos para evitar embarazos no deseados, ofrecer servicios de interrupción sin riesgos (incluyendo proporcionar asesoramiento a la mujer) y tratar las complicaciones resultantes del aborto.

Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo. Cuando ocurren complicaciones derivadas de un aborto no seguro, la mujer suele renunciar a buscar ayuda médica profesional por temor a las consecuencias sociales que esto le pueda acarrear.

Las principales complicaciones de un aborto no seguro son hemorragia grave, infección, peritonitis y lesiones en vagina y útero; también pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros, entre ellas la infertilidad.

MSF no alentamos el aborto en absoluto. La interrupción del embarazo es, exclusivamente, elección de la mujer. Nuestro único objetivo es evitar las consecuencias del aborto no seguro.

La interrupción del embarazo es, exclusivamente, elección de la mujer. Nuestro único objetivo es evitar las consecuencias del aborto no seguro.

Médicos respondiendo a una cuestión médica

A continuación te describimos las complicaciones más frecuentes según el método utilizado:

  • Aborto por Succión, legrado o aspiración: Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad.
  • Aborto por dilatación y curetaje (D y C): Los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
  • Aborto por dilatación y evacuación (D y E): Los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), ya mencionados, además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
  • Aborto mediante inyección salina: Puede provocar embolismo (coágulo) pulmonar, y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
  • Aborto mediante administración de prostaglandinas: Los riesgos más comunes son los siguientes: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.
  • Administración de mifeprex o mifepristone (RU-486): La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía, e incluso muerte.

Implicaciones psicológicas y científicas del aborto

Complicaciones en futuros embarazos

Tras un aborto inducido, en general no tienes por qué tener problemas para concebir y llevar una gestación a término. Pero debes tener en cuenta que se trata, generalmente, de una cirugía sobre el útero y, por tanto, no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherencias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura.

Los ginecólogos se encuentran a menudo con mujeres que después de un aborto, y sobre todo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. En casos más extremos, como hemorragias o infecciones graves, puede llegar a ser necesaria una histerectomía, es decir, la extirpación del útero o parte de éste. Otras veces, si se daña el cérvix (cuello del útero), debes saber que en embarazos futuros habrá riesgo de perder el hijo por tener un parto extremadamente prematuro, es lo que se llama incompetencia cervical.

Toda esta información relativa a las consecuencias del aborto deberías encontrarla en el consentimiento informado previo a la intervención. Si no la encuentras, debes exigir que te lo expliquen y, sobre todo, que te indiquen cuáles serían los riesgos específicos en tu caso concreto, ya que por las características propias del cuerpo de cada mujer el riesgo podría incrementarse, por ejemplo si tienes útero miomatoso, hibrosalponx, estenosis cervical, útero biconre, etc.

Problemas en la relación de pareja

Someterte a un aborto inducido podría afectar a tu relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60% y el 70% (Dra. Burke) tras un aborto provocado.

Complicaciones tras un aborto

Las complicaciones tras un aborto son varias, la mayoría muy poco frecuentes.

  • Hemorragia: El riesgo de hemorragia es baja (aproximadamente 1 cada 1.000 abortos) y es menor en gestaciones más precoces.
  • Hematometra: Consiste en la acumulación de coágulos dentro del útero y puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico. Los síntomas pueden ser inmediatos o tardíos dependiendo de la velocidad de acumulación y del volumen.
  • Infección genital: La infección del tracto genital ocurre hasta en un 10% de los casos. Se debe considerar cuando aparece fiebre >39ºC en las primeras 72 horas tras el aborto.
  • Síndrome de Asherman: consiste en la formación de adherencias uterinas.

Se presenta sangrado muy abundante con muchos coágulos y mal olor de las secreciones de la vagina.

Hay que descansar, hacer al menos un día de reposo. No realizarse duchas vaginas ni nadar.

Aborto espontáneo

El aborto espontáneo, también conocido como aborto natural o aborto involuntario, es la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Además, un aborto espontáneo también es la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos.

Si la pérdida gestacional se produce en etapas posteriores, no se considera un aborto, sino un parto prematuro, aunque también puede terminar con la muerte del feto.

El aborto espontáneo es la interrupción involuntaria de la gestación por la pérdida del embrión o del feto antes de la semana 20 de embarazo. También se considera aborto espontáneo la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos.

Cuando el aborto se produce en un estado de gestación más avanzado, pasa a llamarse muerte fetal intrauterina.

Según las estadísticas, los abortos espontáneos se producen en el primer trimestre de embarazo y, en muchas ocasiones, la mujer ni siquiera es consciente de que estaba embarazada.

El aborto espontáneo es bastante frecuente en la población, ya que entre el 10 y el 20% de los embarazos no llegan a término.

Aún así, el aborto puede derivar en serias consecuencias para la salud tanto física como mental de la mujer, pues se trata de una situación dramática para quienes desean ser padres.

La recuperación de la mujer después de un aborto suele tardar varias semanas. Normalmente, la menstruación tiene lugar entre cuatro y seis semanas después de haberse producido la pérdida gestacional.

Lo realmente difícil en estos casos es recuperarse emocionalmente y no entrar en depresión. El aborto supone un duro golpe para la futura mamá, no solo por los sentimientos de pérdida, sino también por los bruscos cambios hormonales a los que se ve sometida en un período de tiempo muy corto.

No hay que tener miedo ni vergüenza a la hora de pedir ayuda después de un aborto. Existen grupos de apoyo y terapias de pareja especializadas para este tipo de situaciones.

Tipos de aborto espontáneo

Podemos distinguir diferentes tipos de aborto natural en función de los siguientes factores:

  • Esporádico vs. recurrente: en función de si el aborto ha ocurrido de forma puntual o si han tenido lugar varios abortos. Esto sería lo que denominamos aborto de repetición.
  • Clínico vs. subclínico: en función de si el aborto ocurre en estadios avanzados o si ocurre de forma muy temprana, es decir, cerca del momento de la implantación. Este último es el que se conoce como aborto bioquímico o microaborto y la mujer lo suele confundir con una menstruación.
  • Anembrionado vs. embrionado: en el primer caso, no es posible apreciar el embrión dentro del saco gestacional por ecografía, lo cual se conoce como huevo huero. En el segundo caso, sí se observa embrión pero éste ha detenido su desarrollo. Esto tipo de aborto también se denomina aborto retenido o aborto diferido.
  • Completo vs. incompleto: en función de si se consigue eliminar todo el contenido uterino tras el aborto o, por el contrario, aún quedan restos fetales dentro del útero.

Causas del aborto espontáneo

Entre las causas que pueden llevar a la pérdida gestacional, encontramos aquellas relacionadas con el feto y las que atañen a la futura madre. Las comentamos a continuación:

  • Causas fetales: los fallos cromosómicos en el feto son una de las principales causas por las que el desarrollo embrionario puede detenerse.
  • Causas maternas: las alteraciones en la cavidad uterina, las infecciones y algunas enfermedades autoinmunes o endocrinas, como la celiaquía o la diabetes, son también razón de pérdida fetal.

Las complicaciones propias del embarazo pueden terminar en un aborto espontáneo. Sin embargo, lo cierto es que la gravedad de estas complicaciones aumenta cuando existen factores de riesgo como los que detallamos a continuación:

  • Una dieta incorrecta o insuficiente. La alimentación es un factor que se debe cuidar mucho durante el embarazo.
  • Cuando la futura mamá es fumadora o bebe alcohol.
  • Si existe algún tipo de desequilibrio hormonal.
  • Padecer algún tipo de infección de transmisión sexual.
  • Problemas de salud como, por ejemplo, enfermedades cardíacas congénitas, enfermedades renales o enfermedades de la tiroides.
  • Tener una fiebre alta.
  • Tener un DIU colocado en el momento en que tuvo lugar la concepción.

Síntomas de amenaza de aborto

Aunque una mujer puede tener ciertos síntomas o signos de aborto, no siempre se va a producir la pérdida gestacional. La amenaza de aborto es simplemente un aviso de que este riesgo existe.

Estos son los síntomas que pueden hacer sospechar un inminente aborto:

  • Sangrado vaginal abundante y con coágulos
  • Aparición de dolores desconocidos o molestias poco comunes de intensidad medio-alta.
  • Dolor abdominal y cólicos fuertes.
  • Fiebre.
  • Debilidad.

Cuando una mujer presenta cualquier señal de amenaza de aborto, debe contactar de inmediato con especialistas para poder poner solución a tiempo y que la amenaza no se convierta en un aborto.

Tratamiento del aborto involuntario

En caso de amenaza de aborto, lo más indicado es el reposo en cama y sedantes uterinos. También en algunos casos se da progesterona, aunque algunos estudios científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su eficiencia.

Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre.

Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino.

El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos.

También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados. Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico.

También es importante analizar si la madre ha padecido alguna infección como la toxoplasmosis o la rubeola, las cuales pueden causar alteraciones fetales que lleven a la pérdida gestacional.

Otras enfermedades que se deben tener en cuenta cuando se busca el embarazo, por su posible relación con el aborto, son las anomalías uterinas o las enfermedades inmunológicas.

Por otra parte, es fundamental llevar una vida sana, con una dieta equilibrada, evitando los excesos y haciendo ejercicio moderado. Además, se debe acudir a todas las revisiones gestacionales marcadas por el ginecólogo y seguir con disciplina sus indicaciones.

Abortos de repetición

Los abortos de repetición son una patología que, según establece la Sociedad Española de Fertilidad (organización que asesora a nivel estatal sobre cuestiones relacionadas con la fertilidad), se reconoce tras la acumulación de tres o más embarazos interrumpidos por abortos espontáneos. Este tipo de abortos los sufre un 15% de la población, porcentaje de riesgo que aumenta cuando ya ha sucedido en alguna ocasión.

En estos casos se establece un problema de esterilidad de la pareja. Los óvulos de la mujer son fecundados, iniciándose así el proceso de gestación, pero este proceso no finaliza con éxito. La reiterada interrupción del embarazo, además de aumentar las probabilidades de que se repita de nuevo, es una clara muestra de que existe un problema, ya sea por un factor masculino o femenino, que hay que tratar e intentar buscar una solución.

Fuertes dolores en la zona abdominal, seguidos de fiebre y sensación de debilidad, o la aparición de un sangrado abundante son algunos síntomas que pueden hacer ver a una mujer que está sufriendo un aborto. Si la situación es reiterativa que alcanza el estado de abortos de repetición se recomienda iniciar las pruebas médicas lo antes posible para poder detectar el problema e intentar ponerle remedio.

¿Por qué se tienen abortos recurrentes?

Cuando un embarazo no evoluciona correctamente y se ve interrumpido antes de llegar al parto es porque existe algún problema, y aún más en los casos en que esta situación sea reiterada. La obesidad materna y las enfermedades asociadas como la hipertensión arterial o diabetes son algunos de los factores de riesgo que pueden provocar estos abortos. Además, un embarazo múltiple ya es de por si más complicado, por lo que el riesgo de interrupción es mayor.

Más allá de estos aspectos, hay varios factores que pueden provocar la interrupción del embarazo. En algunos casos pueden aparecer factores inmunológicos que provoquen el rechazo del organismo hacia el embrión en el momento de la implantación, situación que imposibilitaría la correcta evolución del embarazo. En un 5% de las parejas se detecta, tras realizar un análisis del cariotipo antes de iniciar el tratamiento, algún problema cromosómico en alguno de los miembros.

Factores anatómicos como las alteraciones uterinas, miomas o septos, también pueden provocar abortos de repetición. Más allá de la obesidad materna comentada antes, hay otros factores endocrinos que también pueden afectar, como el síndrome de ovarios poliquísticos o los niveles alterados de hormonas tiroideas o de glucosa. Problemas con la coagulación sanguínea que predisponen a la mujer a la trombosis también pueden convertirse en un inconveniente, siempre y cuando se produzca durante la formación de la placenta.

Además de la alteración en el cariotipo, hay otro factor, como es la edad, que puede provocar los abortos de repetición. En la mujer hay evidencia de que la edad altera la calidad de los óvulos, aumentando el riesgo de anomalías genéticas a partir de los 35 años.

La edad de hombre, si es mayor de 45 o 50 años, puede jugar a la contra de conseguir un embarazo. No por falta de cantidad de espermatozoide, sino por su calidad. A partir de esta edad la fragmentación del ADN de los espermatozoides es más común y hay más casos de abortos de repetición debidos a esta anomalía.

¿Qué estudio se debe realizar en estas parejas?

En el campo de la reproducción asistida hay diferentes pruebas para poder detectar los problemas que dificultan el objetivo de conseguir el embarazo. En los casos en los que los impedimentos radiquen en abortos de repetición, teniendo en cuenta las causas comentadas que los provocan, el equipo médico puede realizar cuatro tipos de pruebas. Con ellas podrán focalizar el problema y, posteriormente, ser más concretos en la personalización del tratamiento para cada caso.

La primera la hemos comentado un poco más arriba, la determinación de los cariotipos en sangre periférica de los dos miembros de la pareja. Los resultados de esta prueba a menudo son sorprendentes, ya que los miembros de la pareja desconocen, hasta recibir los resultados, que sufren alguna alteración. Para detectar estas alteraciones se tienen que ir a buscar de manera concreta, por lo que es una prueba muy esclarecedora cuando se presentan estos problemas.

Para poder detectar los problemas relacionados con alteraciones en el útero se realizan pruebas de imagen. Las tres más comunes son la histerosalpingografía, la ecografía o la histeroscopia, aunque a veces, en función de los resultados obtenidos, el equipo médico considera necesarias otras pruebas como la resonancia magnética. Con la observación de los resultados obtenidos el equipo médico puede detectar, en caso de haberla, alguna anomalía uterina.

Los factores endocrinos, inmunológicos y la predisposición a la trombosis son problemas que normalmente se puede desvelar con una analítica completa.

Por último, el principal factor masculino que hemos comentado, la fragmentación del ADN espermático se puede analizar aplicando una prueba denominada Comet Test. En caso de encontrar una fragmentación de doble cadena elevada se puede realizar una técnica llamada Fertile Microfluidos que se usa para seleccionar espermatozoides que no la tengan.

El FISH en los espermatozoides, permite analizar el material genético de la célula. En ocasiones, también se puede realizar una biopsia testicular para llevar a cabo un estudio de meiosis, un proceso de división de las células reproductoras, aislando así las que contienen alteraciones.

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