Lluís Homar Toboso, nacido el 20 de abril de 1957 en Canet de Mar, Barcelona, es un reconocido actor español con una extensa trayectoria en teatro, cine y televisión. Su vida, marcada por el arte y la dedicación a su profesión, también ha estado signada por desafíos personales, incluyendo un episodio de salud que casi le cuesta la vida en su infancia y la enfermedad de su hijo Isaac.
Lluís Homar en 2016. Fuente: Wikimedia Commons
Primeros Años y Vocación Teatral
Homar terminó sus estudios de educación primaria en la escuela que su familia regentaba, la Escuela Homar. Más tarde, inició los estudios de Derecho en la Universidad de Barcelona, pero nunca llegó a terminarlos. Su carrera interpretativa comenzó en el Instituto de Teatro de la ciudad condal, dónde se formó como actor. Sus primeros pinos sobre los escenarios no fue ante el público, sino detrás del telón, componiendo la escena de obras como 'Otelo', 'Terra Baixa' o 'Quiriquibú'.
Durante los años 70, despegó su carrera de actor de teatro y se consagró como uno de los más destacados del panorama catalán. Entre las obras en las que participó, destacan 'Hamlet', 'Las tres hermanas', 'El héroe' o 'Los gigantes de la montaña', entre otras muchas creaciones que conforman su extensa carrera teatral. En 1976 fundó la Sociedad Cooperativa del Teatre Lliure de Barcelona, una asociación de teatro independiente que significó una revolución en la escena teatral catalana y española, después de unos duros años de represión franquista. De 1992 a 1998 fue director artístico de la entidad, pero acabó siendo despedido.
Salto al Cine y Reconocimiento Internacional
Después de participar en algunas producciones para televisión, debutó en la gran pantalla en 1982 con la película 'La plaza de diamante', dirigida por Mercè Rodoreda y en la que compartió escena con Sílvia Munt. Sin embargo, no fue hasta finales de esta década cuando empezó a consolidarse su carrera cinematográfica, participando en 1989 en la película 'El niño de la luna', dirigida por Agustí Villaronga.
Fue a partir de los años 90 cuando su popularidad fue aumentando gracias a su interpretación en películas como 'Los Borgia', en la que interpretó a Rodrigo Borgia. Su fama internacional se vio aumentada al participar en las películas de Pedro Almodóvar 'La mala educación' en 2004 y 'Los abrazos rotos' en 2009. No obstante, en una ocasión afirmó haber tenido problemas con el director manchego y que rodar con él se llegó a convertir en un auténtico infierno.
También realizó algunos trabajos importantes para televisión, como interpretar al Rey Juan Carlos I en la miniserie '23-F: El día más difícil del Rey', al cónsul romano Servio Sulpicio Galba en 'Hispania, la leyenda' e 'Imperium'. Además, participó en 12 episodios de 'Gran Hotel'. Su interpretación de un robot humanoide en 'Eva', película de 2011 dirigida por Kike Maíllo, le valió un Goya a mejor interpretación masculina de reparto y un Premio Gaudí en la misma categoría.
Un Infancia Marcada por la Enfermedad
Lluís Homar, actor de teatro, cine y televisión, recordó en el podcast Por el principio un episodio que marcó su vida desde los primeros años: "Yo con dos años y medio me deshidraté y estuve a punto de morir". Aquella situación límite cambió el curso de su infancia.
Según relató, la enfermedad fue tan grave que perdió incluso la capacidad de andar. "Mi hermana mayor creía que iba a morir, parecía que era una situación bastante límite", confesó. Su madre, profundamente creyente, interpretó la recuperación como una intervención divina: "Siempre sostuvo que yo me había salvado porque me dieron a beber agua de Lourdes y que fue un milagro de la Virgen". Homar admite que no guarda recuerdos de aquel momento, pero sí la convicción transmitida por su madre: "Siempre tengo pendiente ir a Lourdes a dar las gracias a la Virgen".
Ese trance hizo que comenzara la escolaridad antes de lo habitual. "En esos años se empezaba la escolaridad como a los cuatro años, ahora es distinto, pero yo fui a la escuela un poco antes", explicó. La fragilidad de su salud coincidió con otro golpe emocional: la ausencia temporal de su madre, que sufrió hepatitis y estuvo seis meses en cama. "Una psicóloga me dijo que un niño cuando sufre el abandono antes de los tres años su tendencia natural es dejarse morir", recordó. Él sobrevivió, pero aquel vacío dejó una marca profunda: "He hecho 27 años de terapia y todas estas cosas, no he resuelto nada, pero volvería a empezar mañana mismo porque es parte del conocimiento de uno mismo".
Hoy, con una carrera consolidada y una vida dedicada al teatro, Homar reconoce que ese comienzo difícil forma parte de su identidad: "Es el viaje hacia uno mismo, no creo que haya nada más importante en la vida que el peregrinaje al ser".
El Cáncer de su Hijo Isaac
El actor y director teatral Lluís Homar no pudo evitar emocionarse en una entrevista en TV3 al recordar el cáncer que sufrió hace unos años su hijo mayor. Ocurrió en el programa 'Col.lapse' con Ricard Ustrell, al que acudió el intérprete, de 66 años, para hablar sobre teatro, su carrera, referentes, política o la religión. Y llegó un momento de la conversación en la que mostró su cara más emotiva.
El conductor del programa, Ustrell, le pidió a Homar una valoración de lo que supuso 2017 en clave política, en alusión al referéndum de independencia en Cataluña de aquel 1 de octubre, pero el artista respondió de forma inesperada: "Para mí aquel año es el cáncer de mi hijo". Isaac tiene hoy 23 años y ha superado la enfermedad, pero el diagnóstico cuando todavía era un adolescente fue un golpe muy duro para toda la familia.
"Hay un antes y un después de la enfermedad de Isaac. Con el trabajo he podido suplir las dificultades, pero no hay nada que sea más importante que la vida. Momentos así te hacen vivir una sacudida y te hacen dar valor a las cosas que realmente lo tienen", explicaba Homar conteniendo a duras penas las lágrimas.
Además, se refirió a las "muchas horas de incertidumbre" al lado de su hijo durante el verano que fue diagnosticado, y recordaba con la voz entrecortada que "las noches en el hospital con Isaac" fueron "uno de los momentos más bonitos" de su vida por todo el tiempo que pudieron compartir juntos.
Durante su conmovedor relato de la enfermedad del hijo Homar tenía que detenerse de vez en cuando para coger aire y poder seguir hablando. "Perdón", pedía a los espectadores con lágrimas en los ojos.
Posteriormente, el propio Isaac ha agradecido en redes las manifestaciones de empatía hacia su padre: "Muchas gracias a todos por sus mensajes, ha sido un regalo leerlos y se los haré llegar a mi padre. Ánimos y mucha fuerza para quien lo ha vivido y por quien lo está viviendo.
El objetivo de la intervención psicológica es proporcionar apoyo emocional al niño/a y a su familia, ayudándoles a enfrentar la situación y acompañándoles en el sufrimiento para disminuir el impacto. La musicoterapia consiste en la utilización de la música con finalidades terapéuticas. El arteterapia, a través del proceso creativo, favorece la expresión de emociones y sentimientos difíciles de comunicar verbalmente. En el caso de los niños/as, el dibujo, la pintura, las manualidades, etc.
La Fundación Paliaclinic, de la mano de la psicóloga Sara Persentili, nos ha ofrecido un servicio de ayuda y acompañamiento maravilloso! Nos ha ayudado en todo aquello que es realmente es profundo y necesario cuando una enfermedad como el cáncer se hace presente en la propia vida. A Isaac le ha hecho crecer muchísimo y al resto de la familia también. No nos podemos imaginar este delicado proceso sin ella. A partir de ahora ella y la Fundación Paliaclinic serán y son una luz resplandeciente e imprescindible. Gracias, gracias, gracias! Desde el primer momento hubo una conexión entre Oriol y nuestro hijo.
Fundación Paliaclinic. Fuente: Twitter
Enfermedad como Personaje en el Cine de Almodóvar
Las enfermedades son un personaje más de los filmes del director manchego. Así lo ha demostrado el enfermero, graduado en Comunicación Audiovisual y máster en Escritura Creativa por la UCM Aramis Guerrero, que ha elaborado un trabajo final de máster centrado en la aceptación de la enfermedad y cómo influye en la creatividad de las creaciones de Almodóvar.
En su documento de investigación, Aceptación y creatividad: la enfermedad en el cine de Pedro Almodóvar, ha certificado "la relevancia de la enfermedad en el cine almodovariano como motor de la trama", tal como refleja en la siguiente tabla.
| Película | Personaje | Enfermedad/Condición |
|---|---|---|
| Tacones lejanos | Becky del Páramo (Marisa Paredes) | Sufre un repentino ataque cardíaco |
| Hable con ella | Benigno (Javier Cámara) y Marco (Darío Grandinetti) | Cuidan de sus mujeres en coma |
| Volver | Agustina (Blanca Portillo) | Tiene cáncer |
| Los abrazos rotos | Mateo Blanco/Harry Caine (Lluís Homar) | Ceguera |
| Dolor y gloria | Salvador Mallo (Antonio Banderas) | Dolores físicos y emocionales |
Ejemplos de enfermedades en el cine de Almodóvar
En el caso de Los abrazos rotos, el director aborda con un enfoque ausente de capacitismo la ceguera de Mateo Blanco/Harry Caine (Lluís Homar). El personaje acepta su discapacidad y esa aceptación "no es solamente de la enfermedad, porque a Lluís Homar no le incapacita la ceguera: sigue escribiendo, sigue siendo atractivo, sigue sintiéndose realizado, sino que realmente lo que supera es el duelo por la muerte de Lena (Penélope Cruz)".
Sergio Peris-Mencheta: Lucha contra la Leucemia y Creatividad
Sergio Peris-Mencheta relata su dura lucha contra la leucemia: "Sentía que me lo merecía"
Acaba de recibir un trasplante de médula tras ser diagnosticado de leucemia. ¿Cómo se encuentra?
Soy otra persona desde hace un año. Es inevitable, porque tienes a la de la guadaña asomando y, bueno, es una posibilidad muy plausible. Todos vamos a acabar en el mismo sitio y de la misma manera, pero hacerlo tan pronto es una putada. Con la mitad de la vida por delante, con dos hijos...
¿Cómo ha vivido el proceso?
Te lo planteas por fases: de miedo, de mucha rabia, de mucho dolor... y luego llega un momento en el que, de alguna manera, haces las paces con que tenga que ser lo que lo que venga. Yo no me cambio por el Sergio del año pasado o el de hace dos. La experiencia que he vivido es, evidentemente, la más dura, pero también la más transformadora y la más bella por la que he pasado. El Sergio de antes de la leucemia era un Sergio que no estaba apreciando según qué cosas: sus hijos, cuidar su casa, cuidarse a sí mismo (empezando por su cuerpo), tratar de escuchar más y hablar menos. Todo eso una enfermedad como ésta te lo machaca como si fuera una apisonadora.
¿Qué más cambios ha vivido?
Pasaron meses hasta que acepté mi enfermedad. Pero ya no estoy tan preocupado por según qué cosas, que es inevitable porque le he visto las orejas al lobo. Todavía estoy en el proceso de ver hasta qué punto esto me puede modificar. Pero he aprendido a relativizar muchas cosas, a tomármelo todo con más calma y a ponerme en otro lugar, menos de autocompasión y más de firmeza. Una firmeza sana, una firmeza de decir: la vida es lo que es y hay que aceptar lo que viene como viene. Y me pasaba prácticamente la mitad del día contestando. Así que desactivé las notificaciones, prácticamente dejé de contestar, me he aislado, me he dedicado a mí, a cuidarme y a estar con mi chica y con mis hijos.
