Calostro: El Primer Alimento Esencial Antes de la Leche Materna

¿Estás embarazada y te sale leche del pezón? ¡No te preocupes! Durante el embarazo, muchas futuras mamás tienen pérdidas de leche. No te preocupes, la secreción de leche en el embarazo es totalmente normal.

La primera fase de cambio, llamada cinetógena, comienza al inicio de la gestación y prosigue hasta el quinto mes. El tejido glandular aumenta; el número de acinos también se incrementa y los conductos galactóforos se ramifican para conectar los nuevos acinos glandulares con el pezón.

Mientras el tejido glandular prolifera, el adiposo tiende a disminuir, razón por la que la mama resulta más sensible a las estimulaciones externas. En torno a los cinco meses, la irrigación sanguínea es tal que el pezón cambia de color, se oscurece y la aréola se ensancha.

A los cinco meses de embarazo, la fase cinetógena finaliza y da comienzo la fase que se conoce como calostrógena. Precisamente, el calostro alimentará al bebé nada más nacer, antes de la subida de la leche. Ésta se produce de uno a cinco días después del parto, e indica que las glándulas ya han empezado a producir la leche propiamente dicha. La turgencia y la sensación de tensión en el pecho aumentan.

El calostro empieza a producirse entre las 12-16 semanas de embarazo y, a veces, su presencia es visible pero otras veces no. Este hecho no tiene la menor importancia ni determina el curso de la futura lactancia ni la producción de leche que la madre tendrá. Cuando un bebé nace, le basta con el calostro.

La primera función del calostro para el bebé es la de protección y, la segunda, la alimentación. Las cantidades siempre son mínimas y perfectamente adaptadas a la capacidad estomacal del bebé. A medida que el bebé ingiere el calostro, este va tapizando su mucosa intestinal y le protege de infecciones.

El calostro es visiblemente diferente a la leche madura. Pero el rasgo más distintivo del calostro es su composición única, que le hace parecerse mucho a la sangre. El calostro, además, evita la adherencia de patógenos y reviste la mucosa gástrica de una capa protectora que evita que las bacterias puedan penetrar en ella.

El calostro está lleno de células vivas que trabajan para proteger al recién nacido. Estas células transmiten información inmunológica de madre a hijo por lo que ofrecen una protección tanto a corto plazo como en la edad adulta. El calostro también tiene muchas más proteínas que la leche madura, que tienen una importante tarea de protección, nutrición y, además, controlan los niveles de azúcar en sangre del bebé. La lactoferrina es una proteína presente en el calostro, con actividad antibacteriana y antifúngica.

Habitualmente, la madre produce calostro durante las primeras 48 a 72h tras el nacimiento del bebé.

¿Me puedo extraer calostro?

Pueden existir diferentes situaciones por las que una madre necesita extraer calostro para su bebé. Sí, en algunas circunstancias es incluso recomendable extraer calostro durante el embarazo.

Además, es recomendable que algunas mujeres extraigan el calostro hacia el final del embarazo para almacenarlo y dárselo al bebé si fuera necesario tras el parto. Así se evitarían los suplementos de leche artificial. Por ejemplo, la extracción prenatal del calostro estaría aconsejada en mujeres con diabetes, mujeres con cesárea programada, embarazo múltiple, etc. Esto se suele llevar a cabo entorno a la semana 36 de embarazo.

Para ello lo mejor es realizar la extracción manual con la técnica de Marmet y obtener las gotas de calostro en una cucharita para luego aspirarlas con la jeringuilla o directamente aspirarlas con dicha jeringuilla (las de insulina son las que van mejor).

Técnica Marmet

Beneficios del Calostro Materno

La principal misión del calostro es aportar una gran cantidad de energía y defensas al bebé, ya que es su primer alimento. El calostro está compuesto por:

  • Inmunoglobulinas
  • Grasa
  • Proteínas como la lactoferrina
  • Hidratos de carbono
  • Vitaminas
  • Agua

El calostro contiene un alto contenido en proteínas y nutrientes, por lo que es fundamental para el bebé. Además, su contenido es fácil de digerir y ayuda a crear el sistema inmunitario.

Una gran parte de la composición del calostro son glóbulos blancos, por lo que esta sustancia ofrece protección frente a las infecciones. Además, el calostro es rico en anticuerpos del tipo IgA. Se trata del tipo de anticuerpos más abundante en la leche materna, siendo el 90% de los anticuerpos que hay tanto en el calostro como en la leche. Las IgA del calostro son las encargadas de proteger los epitelios y las mucosas frente a infecciones.

Otro de los motivos por lo que el calostro es importante para el bebé es que recubre sus paredes intestinales, sellando el interior del tracto gastrointestinal. El calostro también es un laxante, lo que será de gran ayuda para la evacuación del meconio. Como consecuencia de esto, se reduce la ictericia, es decir, la coloración amarillenta de la piel del bebé.

Transición del Calostro a la Leche Materna

Una vez que han pasado entre 2 y 4 días desde el parto debería tener lugar la conocida subida de la leche materna. En este momento, aparecerá la leche de transición con un color más blanco que el calostro.

A partir de entonces, la mujer comenzará a producir leche materna con la que alimentará al bebé. Además de diferir en el color y la consistencia, la lecha materna y el calostro también presentan otras diferencias. Por ejemplo, la cantidad de lactosa y grasas en el calostro es inferior a la que compone la leche materna. Sin embargo, el calosto tiene mayor contenido en vitamina A, E y K.

Otra diferencia es que el calostro presentan altos niveles de IgA y lactoferrina, lo que ofrece protección al bebé frente a las infecciones.

Preparación para la Lactancia Materna

El primer paso es aprender lo más posible sobre la lactancia. Leer libros, ver videos y asistir a sesiones con profesionales certificados en lactancia te permitirá comprender la anatomía del pecho, el reflejo de succión del bebé y las diferentes posiciones para amamantar. Un buen agarre al pezón es fundamental para prevenir problemas comunes como el dolor, las grietas o incluso la mastitis.

Tener un espacio cómodo en casa para amamantar es clave para que tanto tú como tu bebé se sientan relajados. La lactancia materna requiere paciencia, especialmente al principio, cuando todo es un proceso de aprendizaje. Asegúrate de contar con una silla cómoda o un rincón de tu casa donde puedas sentarte con un buen respaldo, cojines para apoyar al bebé y una mesa cercana para tener todo lo que necesites a mano: agua, muselinas, y algún snack para esos momentos largos.

Durante el embarazo, tus senos ya están cambiando y preparándose de manera natural para la lactancia. No es necesario realizar cuidados especiales antes del parto, pero mantener la piel hidratada puede ser muy útil para prevenir las grietas durante el amamantamiento. Usa cremas naturales o específicas para el cuidado del pezón y, si llegas a tener grietas en los primeros días, ten a mano parches o cremas reparadoras para aliviar el malestar.

Es importante saber que la lactancia no siempre es perfecta desde el primer día. Tanto tú como tu bebé necesitarán tiempo para adaptarse, y eso está bien. Los primeros días solo producirás calostro, un líquido muy nutritivo y rico en anticuerpos, suficiente para tu bebé en ese momento. Sin embargo, muchas madres sienten que no es suficiente. No te preocupes: la producción de leche «madura» suele comenzar entre el tercer y cuarto día después del parto, cuando tu cuerpo empieza a producir más cantidad.

El apoyo emocional es fundamental en esta etapa. Hablar con otras madres que hayan pasado por la experiencia de amamantar o unirte a grupos de apoyo a la lactancia puede darte seguridad y confianza. Compartir tus dudas, inquietudes y logros con otras personas en tu misma situación te ayudará a sentirte acompañada y más segura en el proceso.

La lactancia materna es un proceso natural, pero eso no significa que sea fácil desde el principio. Requiere paciencia, tiempo y mucha práctica. Mantén una actitud positiva y confía en tu capacidad para amamantar a tu bebé. La confianza en ti misma puede marcar una gran diferencia en cómo enfrentas los desafíos de esta nueva etapa.

Características del Calostro

El calostro es un líquido seroso de color amarillo que es secretado por los pechos de la mujer al poco tiempo de dar a luz. Generalmente, este líquido aparece entre los 2 o 5 días después del parto y sirve para alimentar al bebé hasta que la madre sea capaz de producir leche.

Entre la composición del calostro se encuentran inmunoglobulinas (Ig), por lo que ayuda a formar el sistema inmune del bebé. El tipo más abundante de Ig en el calostro y la leche materna es la IgA. Además, el calostro tiene un alto contenido en lactoferrina.

El calostro se puede denominar como la primera leche, pero existen algunas diferencias entre esta sustancia amarillenta y la leche materna. La leche materna es líquida; mientras que el calostro es denso y tiene una consistencia pegajosa. El calostro es, por tanto, un líquido mucho más concentrado.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es el calostro?

Es un líquido amarillento segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y en los primeros días después del parto, hasta que se produce la subida de la leche. El calostro es el primer alimento que recibirá el bebé. Está compuesto principalmente por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos.

¿Cuándo se recomienda la extracción prenatal de calostro?

A veces es recomendable extraer pequeñas cantidades de calostro antes de que tenga lugar el parto. Esto está especialmente aconsejado en mujeres que se encuentren en alguna de las siguientes situaciones:

  • Diabetes
  • Parto programado por cesárea
  • Embarazo múltiple
  • Retraso del crecimiento intrauterino
  • Hipoplasia mamaria
  • Antecedentes familiares de alergia a la proteína de la vaca
  • Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP)

Sin embargo, no está indicada la extracción de calostro antes del parto si existe una situación de placenta previa o hemorragia.

¿Todas las embarazadas producen calostro?

Sí, aunque si los niveles de prolactina no son los adecuados durante el embarazo, no se producirá. Sin embargo, esta situación no es lo habitual.

¿Es lo mismo el calostro y la leche de transición?

No. La leche de transición contiene mayor cantidad de lactosas, grasas, calorías y vitaminas hidrosolubles. En cambio, su contenido en proteínas, inmunoglobulinas y vitaminas liposolubles es inferior respecto del calostro. Su cantidad de producción también difiere respecto del calostro, llegando incluso a conseguir 600-700 mL al día aproximadamente. Por tanto, la leche de transición es la fase intermedia entre el calostro y la leche madura.

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