Montilla, cuna del insigne Gonzalo Fernández de Córdoba, ha abierto sus puertas a la historia con la Exposición Permanente de El Gran Capitán, dedicada al héroe que conquistó Nápoles para Fernando el Católico. No es para menos, pues la estirpe de El Gran Capitán es una de las más amplias, antiguas y nobles de la historia de España.
Retrato de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.
Matrimonios y Descendencia
Como es lógico, las ramas del árbol genealógico de Gonzalo Fernández de Córdoba se expanden a raíz de sus dos matrimonios. Del primer matrimonio con su prima Isabel de Montemayor, se tienen escasas noticias, al falleecer ella a poco de celebrarse. No obstante, de su primer enlace -con su prima Isabel de Montemayor- se sabe muy poco, ya que ella falleció al poco tiempo de desposarse, probablemente en su primer parto.
Sin embargo, su segundo matrimonio, con María Manrique de Figueroa y Mendoza, hija del poderoso Fadrique Manrique de Castilla -a su vez, hijo bastardo de Enrique II de Castilla- dio origen a la línea dinástica más importante que lo sucedería. Fruto del matrimonio entre el Gran Capitán y doña María Manrique nacieron dos hijas; doña Beatriz de Córdoba, que murió doncella en Génova, y doña Elvira, que quedó por única heredera. De esta unión nacieron dos hijas: Beatriz, que murió joven en Génova, y Elvira, quien se convirtió en su heredera universal.
Y su destino fue objeto, como era propia en la época, de múltiples negociaciones matrimoniales. Como es de suponer, el casamiento de doña Elvira de Córdoba fue muy pretendido. De hecho, se pretendió casarla con Federico Colonna en Nápoles; con el condestable de Castilla, Bernardino de Velasco; con el duque de Segorbe y hasta con un nieto del rey Fernando.
Finalmente, fue unida en matrimonio al cuarto conde de Cabra, Luis Fernández de Córdoba, primogénito de la Casa de Cabra, en un acuerdo cuidadosamente planificado por la madre de la novia, que incluso gestionó la dispensa papal por parentesco. Doña Elvira estaba destinada para mujer de don Luis Fernández de Córdoba, primogénito de la Casa de Cabra.
Las capitulaciones, firmadas en 1518, contemplaban herencias, joyas, arras por valor de 10.000 ducados y cláusulas detalladas sobre el uso de títulos, apellidos y armas.
La Casa de Sessa
La rama principal de la extensa descendencia de El Gran Capitán es la Casa de Sessa, cuyo título nobiliario, el Ducado de Sessa, fue concedido por Fernando el Católico al propio Gonzalo Fernández de Córdoba en 1507. Aunque este ducado tiene una historia previa que se remonta a 1373, con su creación por la reina Juana I de Nápoles, no fue hasta el siglo XVI cuando quedó definitivamente vinculado a la figura de El Gran Capitán.
Gonzalo Fernández de Córdoba ostentó este título entre 1507 y 1515, pero no fue el único que recibió del rey aragonés: también fue nombrado duque de Sant'Angelo, Terranova, Andría y Montalto.
En efecto, del matrimonio entre Elvira y Luis Fernández de Córdoba nació un nuevo linaje de nobles que mantuvo con honor la herencia de El Gran Capitán. El primogénito del matrimonio, don Gonzalo Fernández de Córdoba, daba continuidad a la línea del Gran Capitán como III duque de Sessa, de Terranova, Andria y Sant Angelo, Marqués de Vitonto, V Conde de Cabra, V Vizconde de Iznájar, primer Duque de Baena, VII Señor de la Taha de Órgiva y de Busquístar y de las Villas de Rute, Zambra, Doña Mencía y Albedín, Grande de España de los de primera clase y antigüedad, Gobernador y Capitán General del Estado de Milán, Capitán General de la Mar de Levante, Capitán General de los Ejércitos del Rey Católico en Italia y su Vicario, su Capitán General en la guerra de la rebelión de los moriscos de Granada, Gran Almirante de Nápoles, de los Consejos de Estado y Guerra de Felipe II, Caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro y Alcaide de Castel de Ferro. El hijo primogénito del matrimonio, también llamado Gonzalo -tal y como se había pactado-, asumió los títulos de tercer duque de Sessa y quinto conde de Cabra, entre otros.
Nacido en Cartagena el 27 de Julio de 1520, quedó huérfano con 6 años a la muerte del Conde su padre, con 4 años había fallecido la duquesa de Sessa, su madre. Se crió en Granada, bajo la tutela de la duquesa de Terranova, viuda del Gran Capitán, su abuela materna, hasta los 11 años, en que por el fallecimiento de esta Señora, se confirió su tutela y el gobierno de sus estados a don Pedro Fernández de Córdova su tío, Señor de la Zubia, hermano de su padre.
Posteriormente pasó a ser tutelado por don Juan Fernández de Córdova, Deán y Canónigo de Córdoba, Abad y Señor de Rute, hermano mayor de don Pedro, con quien vivió de joven el duque en las casas del agua, vecinas á la Catedral de Granada, recibiendo una esmerada educación tanto en las armas como en las letras.
Destacó por su papel en la guerra del Piamonte y en las campañas de Italia bajo el reinado de Felipe II. Fue gobernador del Estado de Milán, capitán general de la Mar de Levante, almirante de Nápoles y miembro del Consejo de Estado. Si las glorias militares del Gran Capitán habían sido grandes, las de su nieto en Italia no le fueron a la zaga.
Los franceses a la cabeza del general De Brissac habían ocupado el Piamonte y el Monferrato, molestando frecuentemente el estado milanés, que entonces pertenecía a España. Fue uno de los primeros personajes del reinado de Felipe II, honrado con el collar de la Orden del Toisón de Oro en el año 1556 y uno de los Grandes más autorizados y de mayor representación de aquel siglo XVI, verdadero apogeo de toda la vida española. Su afabilidad y llaneza mereció la estimación del Rey Prudente y el honor de figurar entre los cinco Duques que aquel creó, aunque usó bien poco de este título, y fueron con Baena los de Osuna, Alcalá, Feria y Pastrana, o lo que es igual Córdobas, Girones, Enríquez, Figueroas y Silvas.
A su muerte, la herencia pasó a su hermana, Francisca Fernández de Córdoba y de la Cerda, y posteriormente a los descendientes de otra hermana, Beatriz, casada con Fernando Folch de Cardona y Requesens. Con todo, la dispersión del linaje llevó los títulos por distintas ramas familiares.
Hoy día, el actual duque de Sessa es Gonzalo Barón y Gavito, nacido en Ciudad de México el 5 de febrero de 1948. Hijo de Leopoldo Barón y Osorio de Moscoso y de María Cristina Gavito y Jáuregui, está casado con Susana Carral Pinson y tiene dos hijos: Adelaida y Gonzalo Barón y Carral. Su linaje los vincula directamente con la Casa de Aguilar y, por tanto, con El Gran Capitán.
Escudo de la Casa de Aguilar, linaje vinculado a El Gran Capitán.
La Casa de Cabra
Otra de las ramas destacadas proviene del matrimonio de Elvira Fernández de Córdoba con el conde de Cabra. Con Grandeza de España Inmemorial, el título de Conde de Cabra siguió unido a la Casa de Astorga tras el matrimonio de Buenaventura Francisca Fernández de Córdoba Folch de Cardona con Ventura Osorio de Moscoso en 1729. termina la rama mayor de la Casa de Cabra sustitui por la Casa de los Duques de Soma.
El último descendiente más directo, según indica la genealogía expuesta en el castillo de Montilla, es Álvaro Francisco López-Becerra de Solé y Casanova que, a sus 47 años, es además quinto marqués de Belfuerte, vigésimo séptimo conde de Cabra y decimonoveno vizconde de Iznájar. Hijo de Pilar-Paloma de Casanova y Barón, duquesa de Maqueda y marquesa de Astorga, sus ancestros fueron alcaides de la fortaleza de La Mota en Alcalá la Real, lo que prolonga la línea directa de El Gran Capitán por vía femenina.
Curiosamente, la familia Fernández de Córdoba ha dado lugar, a lo largo de los siglos, a numerosos personajes destacados, tanto en el ámbito político y militar como en la vida social y cultural española. Uno de los descendientes más conocidos del siglo XX fue, sin duda, Carlos Falcó y Fernández de Córdoba, marqués de Griñón, fallecido en 2020. Hijo de Hilda Fernández de Córdoba, su linaje procedía también de El Gran Capitán, si bien su nombre no ha sido recogido en la Exposición Permanente de Montilla.
Por si fuera poco, en el año 2009, el genealogista Javier Cordero Aparicio aseguró, tras un "minucioso estudio histórico", que la mismísima reina Letizia sería descendiente de El Gran Capitán, una teoría que tuvo poco respaldo académico, si bien llegó a copar algunos titulares de la prensa del corazón.
Al margen de estos apuntes más anecdóticos, la genealogía expuesta en el castillo de Montilla ofrece una narrativa rigurosa, fascinante y esencial para entender cómo la historia de una figura clave del Renacimiento español se prolonga en la actualidad a través de sus descendientes.
Este es el don Gonzalo que encabeza el documento, y que según se dice dona a su prima Francisca de Córdoba y Zapata las caballerizas que tenía en las inmediaciones de la casa de su abuelo don Gonzalo Fernández de Córdoba. Gonzalo, nieto del afamado capitán, se muestra muy agradecido a su tío Gabriel Fernández de Córdoba y a su esposa doña Ana de Zapata, padres de Francisca.
Castillo de Montilla, lugar de nacimiento de Gonzalo Fernández de Córdoba.
